Mientras la Iglesia discierne el camino a seguir, CNI continúa promoviendo la práctica de la noviolencia evangélica.
Roma, domingo 10 de mayo (PR/26) ). La Secretaría General del Sínodo de los Obispos ha publicado el “Informe Final del Grupo de Estudio N.º 9”, identificando la noviolencia activa como una importante “cuestión emergente” para la vida y la misión de la Iglesia, y haciendo referencia a la contribución de la Iniciativa Católica por la No Violencia (CNI), un programa de Pax Christi International.
El informe, que forma parte del proceso más amplio del Sínodo sobre la Sinodalidad, propone nuevas metodologías teológicas y pastorales para abordar las complejas cuestiones que enfrenta hoy la Iglesia. En lugar de presentar estos temas como “controvertidos”, el Sínodo propone un cambio de enfoque hacia “cuestiones emergentes”, discernidas mediante la escucha, el diálogo y la experiencia compartida.
En este marco, la noviolencia activa se presenta como un ámbito crítico para la reflexión eclesial, especialmente ante la escalada de los conflictos globales y las nuevas formas de guerra. El informe señala que marcos tradicionales como la “guerra justa” resultan cada vez más insuficientes en el contexto actual, donde la violencia se extiende más allá de los campos de batalla hacia la vida civil y está moldeada por nuevas tecnologías y complejas dinámicas geopolíticas.
De manera significativa, el Grupo de Estudio del Sínodo identifica la noviolencia como algo “crucial”, tanto por su relevancia teológica para la vida de Jesús como por su arraigo en décadas de experiencia práctica a través de una red global de organizaciones.
El informe afirma: “Este tema aparece en varios lugares de los documentos aprobados por el Sínodo en 2023 y 2024, y fue evocado por el Papa León XIV desde su primer saludo tras su elección. Al desear la paz de Cristo Resucitado a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro, la describió como ‘desarmada y desarmante’, una expresión que se alinea con la lógica de la noviolencia, reafirmada y desarrollada posteriormente en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz celebrada el 1 de enero de 2026” (27).
De la teoría al testimonio
Más que ofrecer conclusiones doctrinales definitivas, el informe pone el acento en el testimonio concreto y la experiencia vivida como punto de partida para el discernimiento. Destaca ejemplos de movimientos noviolentos —como OTPOR (“Resistencia”), en Serbia— que demuestran cómo una noviolencia disciplinada y estratégica puede conducir a transformaciones políticas y sociales significativas sin recurrir a la violencia. OTPOR desempeñó un papel clave en la resistencia noviolenta que contribuyó a la caída del régimen de Slobodan Milošević.
Estas experiencias iluminan un enfoque evangélico del conflicto: no una resignación pasiva, sino una resistencia activa arraigada en la verdad, la dignidad y la negativa a responder a la violencia con más violencia.
Un renovado llamado evangélico
Basándose en la Sagrada Escritura y en las recientes enseñanzas pontificias, el documento refuerza el llamado cristiano a enfrentar el mal “no con violencia ni con pasividad, sino con la fuerza del bien”.
Sitúa este llamado dentro de una visión sinodal más amplia de la Iglesia, caracterizada por:
la escucha de las realidades vividas, especialmente en contextos de conflicto;
el aprendizaje colectivo entre disciplinas y culturas;
El discernimiento de la acción del Espíritu Santo en la historia.
El informe también retoma el énfasis del Papa León XIV en una paz “desarmada y desarmante”, presentando la noviolencia no como un ideal abstracto, sino como un camino concreto para la misión de la Iglesia hoy. Una invitación para toda la IglesiaMás que resolver la cuestión de la noviolencia, el Sínodo invita a las Iglesias locales de todo el mundo a profundizar en el discernimiento, planteando preguntas como:
¿Cómo pueden las comunidades cristianas responder a la violencia de manera más fiel al Evangelio?
¿Dónde han demostrado ya su eficacia los enfoques noviolentos?
¿Qué prácticas pueden ayudar a erradicar la violencia y sus causas profundas?
Estas preguntas señalan un cambio más amplio en el enfoque de la Iglesia: pasar de aplicar respuestas predefinidas a caminar juntos en discernimiento, atentos tanto a la tradición como a las realidades presentes.
Continuar la tarea del discernimiento
Mientras la Iglesia avanza en este proceso sinodal, la Iniciativa Católica por la No Violencia continúa apoyando a comunidades, teólogos y líderes eclesiales en la profundización de la comprensión y la práctica de la noviolencia evangélica.
A partir de su contribución al Sínodo, CNI está activamente comprometida en:
promover la reflexión teológica sobre la noviolencia y la paz justa;
apoyar procesos de formación y educación dentro de las instituciones católicas;
acompañar a comunidades en contextos de conflicto mediante estrategias prácticas y noviolentas arraigadas en la fe.
En sintonía con el llamado del Sínodo a discernir las “cuestiones emergentes” a partir de la experiencia vivida, la red global de CNI ofrece ejemplos concretos de cómo la noviolencia ya se encarna en diversos contextos: desde iniciativas de construcción de paz de base hasta el acompañamiento pastoral en regiones afectadas por la violencia.
“El reconocimiento de la noviolencia activa por parte del Sínodo confirma lo que muchas comunidades ya están viviendo”, afirmó Nicolas Paz, director de la Catholic Nonviolence Initiative. “Nuestra tarea ahora es seguir caminando con la Iglesia mientras discierne cómo el llamado evangélico a la noviolencia puede vivirse más plenamente en el mundo actual. Nuestro Catholic Institute for Nonviolence fue creado precisamente para ese propósito”.
Como deja claro el informe, el camino hacia adelante no estará definido por soluciones abstractas, sino por una Iglesia que escucha, aprende y camina unida. CNI reafirma su compromiso de contribuir a ese recorrido.
«Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los hará una sola nación en mi tierra, en los montes de Israel. Un solo rey reinará sobre todos ellos. Ya no serán dos naciones ni volverán a dividirse en dos reinos.
No volverán a contaminarse con sus ídolos, sus acciones detestables y todas sus transgresiones. Los liberaré de los lugares donde habitan y en los cuales pecaron. Los purificaré; ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis preceptos, cumplirán mis prescripciones y las pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, en la que habitaron sis padres: allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre, y mi siervo David será su príncipe para siempre.
Haré con ellos una alianza de paz, una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y reconocerán las naciones que yo soy el Señor que consagra Israel, cuando esté mi santuario en medio de ellos para siempre».
Salmo de hoy
Jer 31, 10. 11-12ab. 13 R/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño
Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla a las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño. R/.
Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte».
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R/.
Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 45-57
En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
«Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
«¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?».
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.
Evangelio de hoy en vídeo
Reflexión del Evangelio de hoy
La fidelidad que genera confianza
No hay nada que defina mejor a nuestro Dios que la fidelidad. Una afirmación rotunda que se respira a través del AT y que define la credibilidad de nuestro Dios.
Por eso el profeta Ezequiel, después de hablar de la unificación de Israel, nos recuerda ese pacto de paz (Shalom) que le ha conducido siempre y que ha permitido que, ese pueblo tantas veces infiel y traidor, pueda renovar su misión de ser portador al mundo de un Dios que nunca abandona su palabra, que nunca deja a su pueblo y que siempre va delante construyendo un pueblo nuevo.
Después de que Israel conoce a Dios como el que libera, inmediatamente lo conoce como Aquel que es Fiel. Esa fidelidad constante nos hace reconocerlo y nos hace revisar nuestra vida, especialmente en este tiempo de cuaresma, para renovar nuestro bautismo y, viviendo la fidelidad de Dios en nosotros, hagamos de nuestra existencia una parábola de confianza (Hermano Roger, Taizé) y de nuestros actos signos de fidelidad a Aquel que nunca nos deja.
El bien que molesta al poder
Realmente este relato de hoy es inquietante y nos dice muchas cosas. Los evangelios, escritos para todo tiempo, nos llevan a reflexionar en un tiempo de violencia, guerra, prepotencia, mentira… un tiempo que nos inquieta y que, muchas veces, nos hace sentir impotentes porque nuestra pequeñez se ve superada por la magnitud de la muerte provocada por el poder y la ambición de unos pocos.
Cada día más, los especialistas en la Palabra de Dios, están convencidos de que fue la resurrección de Lázaro lo que llevó a Jesús a la muerte: el poder religioso se vio tocado profundamente por la vida que Jesús daba y cómo la gente iba creyendo en Él cada vez más.
El poder, sea religioso, sea político, no quiere competencia, no quiere que alguien les pueda quitar su legado…. y Jesús lo hacía, molestaba, era impertinente. Hicieron del culto su negocio y no podía ser que un laico, por más maestro que fuera, les quitara su lugar (el clericalismo, el liturgismo, el conservadurismo) para poner en su lugar la vida, el hermano, el que sufre.
¿Acaso no siguen retumbando esas palabras también hoy en día? El culto más importante que la persona, la “casta” de los especialistas en religión dividiendo la Iglesia o negando la sinodalidad “porque nos quita nuestro lugar” ….
Por desgracias se están repitiendo los lugares de la antigüedad en la medida en que volvemos al templo, a la sinagoga, y nos alejamos del evangelio que insiste constantemente, de una manera u otra, “misericordia quiero y no sacrificios”.
Vemos como la violencia y la muerte es utilizada para la resolución de conflictos personales (ambición, poder, riqueza) por eso el Evangelio de hoy clama con fuerza a que miremos al profeta, al hombre que pasa haciendo el bien, a la misericordia, por encima de intereses y de actitudes que generan violencia hacia el más débil. El Papa reclama la paz, la gente de buena voluntad lucha por la paz, las madres lloran la muerte de sus hijos e hijas y nosotros ¿qué hacemos? ¿Por qué optamos?
Quizás no sean momentos de indiferencia (el gran pecado actual, decía Francisco) ni de ambigüedad, es el momento de hablar con fuerza y con contundencia desde nuestra fe en el hombre, nuestra fe en el Reino, nuestra fe en el Príncipe de la Paz: Elegimos un mundo diferente en el que, ni desde la religión, ni desde la política, nos defendamos con muerte, división y engaño, sino desde el servicio, la fraternidad y el optimismo edifiquemos la humanidad que Dios quiere, porque sabemos que no luchamos por una utopía, sino por una promesa.
Ciudad del Vaticano, domingo 1 febrero (PR/26) — El Papa León XIV, a través de un discurso a los participantes de la convención de la Escuela de Liderazgo Sinodal Global, pidió a los jóvenes recobrar el valor “ante los numerosos retos del presente” recordando que no están solos en la búsqueda de la paz en el mundo.
100 jóvenes líderes de todo el mundo se encontraron con el Santo Padre en la Sala Clementina del Vaticano este sábado 31 de enero. La convención se desarrolla bajo el lema “Una humanidad, un planeta” y busca ser un laboratorio de innovación social para lograr “traducir los grandes desafíos de la casa común en proyectos tangibles”.
El Papa León remarcó que “las diferentes naciones, culturas y religiones” de los participantes no son motivo de rivalidad, sino “de colaboración y crecimiento según un estilo sinodal”.
“Como forma de comunión que nos une, la sinodalidad nos hace estar atentos al modo en que perciben la realidad quienes nos rodean, y no sólo a lo que observamos, ejercitándonos en componer visiones de conjunto que respeten la complejidad sin caer en la confusión y busquen la verdad sin temer la confrontación”, explicó.
Recordando la Exhortación Apostólica Querida Amazoníadel Papa Francisco, en la que invitaba a cultivar “cuatro sueños” (eclesiales, ecológicos, sociales y culturales), el Papa León señaló que es urgente “dedicar lo mejor de nuestra energía” a ello, sobre todo en estos tiempos en los que abunda la injusticia, la violencia y la guerra.
“Hoy, su papel de líderes conlleva, por tanto, una responsabilidad cada vez mayor en favor de la paz: no solamente entre las naciones, sino allí donde viven, estudian y trabajan cada día”, dijo.
En ese sentido, el Papa aseguró que la paz es un don “porque la recibimos de quienes nos precedieron en la historia” y además “es un bien por el que hay que dar gracias”. La paz, continuó, “es una alianza que nos confiere un compromiso común: honrarla cuando existe y procurarla cuando falta”.
“La paz, por último, es una promesa, porque sostiene nuestra esperanza en un mundo mejor y, como tal, es buscada por todas las personas de buena voluntad”, agregó.
Para alcanzarla definitivamente, la política juega un rol esencial. Por ello, el Santo Padre exhortó a los jóvenes líderes a encontrar “formas participativas que involucren a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, en la vida institucional de los Estados”, para que sobre esas bases se pueda construir “la fraternidad universal” que se anuncia entre la juventud como “signo de un tiempo nuevo: su trabajo, de hecho, encuentra su máxima expresión cuando obra por una humanidad pacificada en la justicia”.
“Para alcanzar este fin, los invito a reflexionar sobre el hecho de que no habrá paz sin poner fin a la guerra que la humanidad libra contra sí misma cuando descarta a los débiles, cuando excluye a los pobres, cuando permanece indiferente ante los refugiados y los oprimidos. Sólo quien cuida de los más pequeños puede hacer cosas verdaderamente grandes”, dijo el Papa León.
Haciéndose eco de Santa Teresa de Calcuta, afirmó que “el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto”, animándoles a comprender que “ninguna política puede ponerse al servicio de los pueblos si excluye de la vida a quienes están por venir al mundo, si no socorre a quienes se encuentran en la indigencia material y espiritual”.
“Ante los numerosos retos del presente, recobren valor, recordando que no están solos en la búsqueda de la fraternidad universal; el único Dios nos da la tierra como hogar común para todos los pueblos”, concluyó, para luego impartir su Bendición Apostólica.
En un encuentro marcado por la cercanía pastoral, el pontífice escuchó la realidad de la arquidiócesis de Santiago del Estero y alentó el camino misionero, juvenil y sinodal de la Iglesia santiagueña.
Ciudad del Vaticano, sábado 10 enero (PR/25) — El cardenal Vicente Bokalic CM, arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, mantuvo el 7 de enero una audiencia privada con el papa León XIV, que -según un comunicado de la arquidiócesis- se desarrolló en un clima de cordialidad, escucha atenta y profunda cercanía pastoral.
El encuentro tuvo lugar en una sala contigua al Aula Pablo VI y se extendió durante aproximadamente 30 minutos.
Durante el diálogo, el arzobispo de Santiago del Estero pudo compartir con el pontífice la realidad pastoral de la arquidiócesis, la situación de sus parroquias y diversos aspectos de la historia de esta Iglesia particular, reconocida como primada de la Argentina.
El papa León XIV recibió en audiencia privada al cardenal Bokalic
En ese contexto, León XIV manifestó conocer con precisión el proceso que condujo a dicho reconocimiento, iniciado durante el pontificado del papa Francisco.
El Santo Padre se mostró particularmente atento a los desafíos actuales que enfrenta la arquidiócesis, entre ellos la disminución de las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa.
En este marco, alentó especialmente la continuidad del diaconado permanente y expresó su apoyo al plan pastoral diocesano, estructurado en torno a tres ejes fundamentales: misión, juventud y sinodalidad.
De modo particular, León XIV destacó la centralidad de la misión, en plena continuidad con la orientación pastoral impulsada por su predecesor. Asimismo, se dialogó sobre la realidad de los jóvenes, marcada por la falta de oportunidades, la crisis de sentido, las pobrezas estructurales y el drama de las adicciones.
El pontífice manifestó un especial interés por los proyectos pastorales que la arquidiócesis desarrolla para acompañar estas situaciones y alentó a perseverar en este compromiso.
Otro de los temas abordados fue la dimensión vocacional y la formación permanente del clero. El Santo Padre valoró las iniciativas orientadas al acompañamiento de los sacerdotes, reconociendo la importancia de este tiempo particularmente significativo para la vida de la Iglesia.
Visita a la Argentina, en la agenda Al finalizar la audiencia, el cardenal Bokalic invitó al papa León XIV a visitar la Argentina y, de manera especial, la arquidiócesis de Santiago del Estero. El Santo Padre expresó su agrado por la invitación y señaló que esta posibilidad está siendo considerada en su agenda.
Los cardenales argentinos Bokalic y Rossi
Finalmente, la curia arquidiocesana encomendó los frutos de este encuentro y los trabajos realizados durante el consistorio extraordinario de los cardenales a la acción del Espíritu Santo, para que continúe guiando a la Iglesia en el camino de la misión, la comunión y la esperanza.
El Papa reunirá cada año a los cardenales en el Vaticano: el próximo será en junio
Una experiencia de colegialidad, fraternidad, cercanía al pontífice y la oportunidad de intercambiar ideas. Así describieron los purpurados el consistorio extraordinario convocado por León XIV.
El papa León XIV durante el consistorio extraordinario de cardenales en el Vaticano (VaticanMedia)
Durante una conferencia de prensa, tres cardenales hablaron sobre el consistorio extraordinario de dos días convocado por el papa León XIV y que concluyó este jueves 8 de enero.
«Fue una experiencia de colegialidad, fraternidad y cercanía con el Santo Padre», declaró el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, Colombia.
«Es también una experiencia de esperanza: para la Iglesia, para la evangelización, para la misión», añadió, al referirse a uno de los dos temas del encuentro: la evangelización y el compromiso misionero.
Evangelización y sinodalidad
Como añadió el cardenal Stefen Brislin, arzobispo de Johannesburgo, el debate durante el consistorio sobre la exhortación apostólica del papa Francisco, Evangelii gaudium, era necesario, aunque sólo fuera para determinar si los fieles conocen su contenido y si se está introduciendo en la formación en el seminario.
El cardenal Pablo David, obispo de Kalookan, Filipinas, destacó el formato sinodal de la reunión. «Comenzamos con reflexiones espirituales del cardenal Timothy Radcliffe, y luego todos tuvieron la oportunidad de comentar», declaró el cardenal durante la conferencia en la Sala de Prensa de la Santa Sede.
Próximos consistorios
Los periodistas preguntaron a los cardenales, entre otras cosas, sobre el próximo consistorio. Está previsto que se celebre justo antes de la festividad de los santos Pedro y Pablo en junio, según Mateo Bruni, portavoz de la Santa Sede.
Añadió que este consistorio también durará dos días y se convocará de forma similar al recién concluido. A su vez, en años posteriores, el Papa ya anunció la convocatoria de consistorios -uno por año- de tres o cuatro días de duración cada uno.
Al cerrar el Año Jubilar de Argentina en Santiago del Estero, el primado dio gracias por los frutos recibidos y propuso líneas pastorales para una Iglesia misionera, cercana a los jóvenes y con espíritu sinodal.
Santiago del Estero, martes 30 diciembre (PR/25) — El cardenal Vicente Bokalic CM, arzobispo de Santiago del Estero y Primado de la Argentina presidió la celebración de cierre del Año Jubilar de la Esperanza, convocado oportunamente por el papa Francisco y continuado por León XIV con el lema «Peregrinos de Esperanza».
En su homilía, el primado argentino agradeció el camino recorrido por la Iglesia arquidiocesana e invitó a proyectar el futuro con una esperanza activa, encarnada en la vida cotidiana del pueblo.
El cardenal Bokalic cierra la Puerta Santa en la catedral de Santiago del Estero
El Cardenal Vicente Bokalic Iglic, arzobispo de Santiago del Estero, es el actual Primado de la Argentina, un título que recibió del Papa Francisco en 2024, reconociendo a Santiago del Estero como la sede episcopal más antigua del país, la «Madre de Ciudades» de la Iglesia argentina.
Un año de gracias compartidas
Al inicio, el arzobispo destacó que el Jubileo fue un tiempo de gracia para profundizar una virtud esencial de la vida cristiana.
Señaló que la esperanza, junto con la fe y la caridad, sostiene el caminar del creyente en medio de alegrías y sufrimientos, y permite dar testimonio del amor a Jesús y del compromiso con el Reino.
En ese marco, agradeció especialmente a los equipos y comunidades que organizaron y animaron las numerosas celebraciones y actividades jubilares.
Sin desconocer las realidades dolorosas que atraviesan familias y comunidades -como la pobreza, la marginación, la falta de oportunidades, la enfermedad y la muerte-, el cardenal Bokalic reconoció que estas situaciones suelen debilitar las fuerzas y oscurecer el horizonte.
Sin embargo, afirmó con convicción que Dios no abandona a su pueblo y que, en el misterio de la Navidad, se manifiesta un Dios cercano que asume las fragilidades humanas, anima, perdona y da fuerza para levantarse.
Profundizando el sentido del Jubileo, el arzobispo subrayó que su objetivo central fue renovar el encuentro personal y comunitario con Jesucristo, «nuestra esperanza».
Recordó que Él compartió la historia humana hasta las últimas consecuencias y que, en su muerte y resurrección, vence definitivamente el mal y la muerte. Por eso, afirmó, la última palabra no es la injusticia ni el sufrimiento, sino el amor entregado y el servicio.
Tres desafíos para la nueva etapa pastoral
Al referirse a la etapa que se abre tras el cierre simbólico del Jubileo, el cardenal Bokalic señaló la continuidad de las opciones pastorales discernidas sinodalmente en los últimos años y presentó tres grandes desafíos para la Iglesia arquidiocesana:
El primero, fortalecer una Iglesia en estado de misión permanente, capaz de salir al encuentro de las periferias humanas y existenciales con gestos concretos de misericordia y cercanía.
El segundo, llegar al vasto y complejo mundo de los jóvenes, especialmente a los más vulnerables, escucharlos y proponerles a Jesús como amigo y salvador.
El tercero, consolidar un estilo de Iglesia sinodal, basado en la escucha, la participación y el discernimiento compartido, con liderazgos vividos como servicio.
En la conclusión, al celebrar la fiesta de la Sagrada Familia, el arzobispo encomendó a todas las familias santiagueñas a la protección de Jesús, María y José.
Destacó el valor de la familia como primera escuela de fe y esperanza, aun en medio de fragilidades y heridas, e invitó a renovar la vida cristiana en los hogares como pequeñas Iglesias domésticas.
Finalmente, el cardenal Bokalic animó a la comunidad a continuar el camino con el corazón abierto, confiando en que, unidos a Cristo y entre hermanos, será posible afrontar las dificultades y seguir peregrinando juntos como Iglesia, sostenidos por la esperanza que no defrauda.