Una cervecería de Bariloche y una bodega de Mainqué juntaron birra y vino en un vermut que lleva el nombre de la provincia que comparten. Pacu Wesley cuenta cómo nació la idea y por qué lo bautizaron Río Negro.

 

 

 

 

 

Buenos Aires domingo 18 octubre (PR/26)– Una cervecería de Bariloche y una bodega del Alto Valle decidieron juntar lo mejor de cada casa, y el resultado es un vermut que lleva el nombre de la provincia que comparten: Río Negro. Lo elaboran Wesley, con unos 15 años haciendo birra y seis destilando gin, y Bodega Miras, de Mainqué.

 

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La base es malbec de Mainqué, cortado con agua de la cordillera. Así, el vino del Valle y el agua fría del sur se encuentran en una bebida fresca y aromática, con identidad rionegrina de punta a punta.

 

Por qué un cervecero terminó haciendo vermut

 

Pacu Wesley lo contó en Bariloche a la Carta, y la explicación le salió sin rodeos: “Nos gustan los distintos alcoholes, hay que ser sincero”.

Hace años que elaboran cerveza, desde hace seis hacen gin y el vermú fue ganando lugar entre las cosas que más les gusta tomar. Y agrega: “Nos gusta el vino, no tenemos para plantar viñedos, así que hicimos vermú”.

 

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Para él, la cerveza y el vino nunca estuvieron tan lejos. En la mesa de cada sábado, sea de una familia o de un grupo de amigos, conviven el que prefiere la birra, el que pide vino y el que se queda con el fernet.

El mapa de la provincia completa la idea. El Valle es el polo del vino, donde la uva está “súper contenta con esos calores hermosos”, mientras que Bariloche es tierra fría y cervecera, por el agua, por las levaduras y por la cercanía con los lúpulos de El Bolsón.

 

Del vino tirado al vermut

 

La relación con los Miras es anterior al vermut y nació por otro motivo. Wesley quería tener en sus cervecerías una opción para celíacos y para quienes prefieren el vino. “A mi viejo le gustaba mucho tomar vino”, recuerda Pacu.

Lo que no quería era llenar la barra de botellas de Mendoza. La propuesta debía tener identidad rionegrina o barilochense, así que salieron a buscar productores de la zona.

Jorge, de Natural Mystic, les presentó a Marcelo y Pablo Miras. Desde entonces el vino viaja a Bariloche en barriles de acero inoxidable y se sirve tirado, por copa: cabernet franc, merlot, malbec y cabernet sauvignon, casi siempre tintos.

 

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El paso siguiente llegó el año pasado, con el vermut en pleno auge. Pacu lo habló con Pablo y el 31 de diciembre ya volvía a la cordillera con 12 barriles de vino. “Dije: no podemos pasar el verano sin tener vermú”.

Ajustaron la receta y, cuando dieron con el camino, armaron una tanda de barriles listos para tomar, en formato ready to drink. Salieron directo por las canillas de sus locales mientras se definían la botella y la etiqueta.

Esa parte demoró más de lo previsto. “Tardamos bastante porque fue un año medio largo”, admite. La idea era tener la botella lista para la feria, que para ellos es “una linda vidriera”, y llegaron justo.

En los locales se vendió muy bien desde el primer día. No hay pretensión de pelear una categoría: “No vamos a salir a copiar el mercado de nada, sino a ofrecer una alternativa con un Malbec de Mainqué que está espectacular, producido acá en Bari, mezclado con agüita de la cordillera, bien armadito”.

 

Un nombre que no es de ninguno de los dos

 

Faltaba bautizarlo, y la condición era que no llevara ni el nombre de Wesley ni el de Miras. “Lo primero que se me vino es un río, como el vino y la birra”, cuenta Pacu. Entre tantas ideas, un día lo dijo: “Che, ¿y Río Negro?”.

Al principio le sonó “muy agrandado”. Después investigó y descubrió que el nombre estaba libre para registrar. Lo terminó de convencer la trayectoria de sus socios: “Marcelo es una eminencia. Me parece que se lo superganó”.

 

“Se achicó la torta”

 

Wesley es una de las marcas con historia en la cerveza patagónica y le tocó ver el ciclo completo. Arrancaron justo con el boom de la cerveza artesanal, que con los años fue menguando.

Pacu no cree que haya sido una moda: “Es algo que ya está entre nosotros y va a quedar”. Lo que vino después fue una selección más natural, de empresa y de producto, en la que sobrevive quien hace algo bueno, a un precio acorde y con valor agregado.

El presente es más áspero. “Nos apretaron a todos los costos. Vender una birra no es tan fácil y para la gente pagarla tampoco”, dice, y suma la fuerte competencia de las corporaciones, con muchísimas promos: “Se achicó la torta, muchos quedaron en el camino”.

Su receta es mirar puertas adentro antes que salir a empujar ventas: preguntarse cómo están los costos, qué tan sano está financieramente y qué inversión se puede hacer. “Diseño nuevas etiquetas y me reinvento un poquito, porque ese es el camino de cualquier empresa o de cualquier persona”. El vermut, visto así, es parte de esa reinvención.

 

Un lugar de encuentro

 

Con un local en el centro y otro en el kilómetro 15, Wesley vive los cuatro días de Bariloche a la Carta con todas sus cervezas y su cocina en exhibición. Pero lo que Pacu más rescata de la feria pasa por otro lado.

 

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Valora al vecino que viene sí o sí y a la gente del Valle que aprovecha el fin de semana largo para turistear y recorrer restaurantes. “Nos faltan muchísimos lugares de encuentro y habría que potenciarlos más, sobre todo en este momento horrible de las redes sociales”. Y cierra con una invitación: “Salir a compartir, cruzarte con vecinos, con amigos, con un proveedor, tomarte algo y comer algo es un planazo”.

 

 

 

 

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Fuente: www.lmneuquen.com