Entre calles históricas e identidad gauchesca, este destino se destaca para el fin de semana largo.
Las parillas de San Antonio de Areco ofrecen menú libre con guarnición y bebida sin alcohol.
Foto: Agencia NA (Parrilla Don Manuel)
Buenos Aires, miércoles 8 julio (NA) — A poco más de una hora y media de la Ciudad de Buenos Aires, San Antonio de Areco es uno de los destinos más elegidos por quienes buscan combinar buena gastronomía, tradición gaucha y un entorno natural para una escapada durante el próximo feriado.
Reconocido como la Cuna de la Tradición Argentina, este pueblo bonaerense conquista a los visitantes con sus históricas parrillas, el clásico asado a la estaca y una pintoresca costanera sobre el río Areco.
Ubicado a unos 113 kilómetros de CABA, San Antonio de Areco conserva el espíritu de los antiguos pueblos de campo. Sus calles empedradas, las construcciones coloniales, las pulperías y el ritmo pausado hacen que cada fin de semana miles de turistas lleguen para disfrutar de una experiencia bien criolla.
Parrillas de campo y asado a la estaca: el gran atractivo de San Antonio de Areco
Si hay algo que distingue a San Antonio de Areco es su cultura gastronómica. Las parrillas comienzan a encender sus fuegos desde temprano y el aroma de los costillares, el vacío, el lechón y el cordero cocinados lentamente a la estaca invade buena parte del pueblo.
San Antonio de Areco, un pueblo rural para disfrutar. Foto: Agencia NA (Wikipedia)
La mayoría de los restaurantes propone una experiencia típica de campo: entradas con fiambres y quesos artesanales, empanadas caseras, achuras, distintos cortes de carne vacuna y postres tradicionales elaborados de manera artesanal.
Entre las parrillas y restaurantes más recomendados para disfrutar de un auténtico almuerzo criollo se destacan:
Las Dueñas de Areco, una de las más reconocidas por su cocina de campo y su ambiente familiar.
Rancho El Tata, especializado en carnes a las brasas y cocina tradicional.
La Costa de Reyes, ideal para combinar gastronomía con vistas al entorno natural.
La Posta de Arequito, un clásico para quienes buscan recetas criollas.
El Rincón del Asador, con una amplia variedad de cortes parrilleros.
Lacarra Cocina Criolla, donde la tradición gauchesca también se refleja en el menú.
Qué hacer en San Antonio de Areco: costanera, historia y tradición
Además de su gastronomía, San Antonio de Areco ofrece numerosos atractivos para completar la escapada:
Recorrer la costanera del río Areco y caminar junto al histórico Puente Viejo.
Visitar la feria de artesanos, con puestos de platería, talabartería, cuchillería y productos regionales.
Pasear por el casco histórico, con sus antiguas casonas y edificios coloniales.
Conocer el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, dedicado a preservar la tradición argentina.
Comprar quesos, salames, chocolates, dulces y otros productos típicos elaborados por productores locales.
Asado a las estaca, un clásico de San Antonio de Areco.
San Antonio de Areco también invita a sentarse en alguna de sus cafeterías, recorrer sus calles sin apuro y disfrutar de un ambiente donde las costumbres gauchas siguen formando parte de la vida cotidiana.
Cómo llegar a San Antonio de Areco desde Buenos Aires
Desde la Ciudad de Buenos Aires, el recorrido demanda aproximadamente una hora y media en auto. El acceso más directo es por la Ruta Nacional 8, que conecta rápidamente con el casco urbano de San Antonio de Areco.
Gracias a su cercanía, su reconocida oferta gastronómica y su combinación de historia, naturaleza y tradición, este pueblo bonaerense se posiciona como una de las mejores alternativas para disfrutar del próximo feriado sin alejarse demasiado de la ciudad.
La sanjuanina desarrolló Reserva Orgánica, un emprendimiento que produce variedades comestibles y medicinales poco habituales en la provincia. Conócela.
San Juan, miércoles 8 julio (PR/26) — Años atrás, María Cristina Giménez decidió cambiar por completo el rumbo de su vida. Dejó de lado su carrera como martillera pública, el trabajo en desarrollos inmobiliarios y como perito judicial para dedicarse de lleno a un universo tan fascinante como poco conocido en San Juan: el cultivo de hongos orgánicos comestibles y medicinales.
Hoy, al frente de Reserva Orgánica, produce variedades de hongos cuyas genéticas son difíciles de conseguir en la provincia y las transforma en una amplia línea de productos que va desde conservas y escabeches hasta hongos deshidratados y en polvo.
«Lo comenzamos de manera formal entre 2022 y 2023, pero veníamos trabajando desde varios años antes para consumo personal. Cuando decidimos tomarlo en serio empezamos a planificar la producción», comentó la emprendedora en contacto con DIARIO DE CUYO.
Detrás de cada cosecha hay un proceso mucho más complejo de lo que muchos imaginan. El cultivo demanda conocimientos específicos, control de múltiples variables ambientales y varios meses de trabajo antes de obtener los primeros frutos. Sobre cómo es la previa a la venta al público, la sanjuanina detalla que todo depende del momento del año, el clima y hasta de la luna, un ciclo completo puede demorar entre 120 y 160 días desde la preparación del sustrato hasta la cosecha.
«Físicamente pueden parecerse a una planta, pero fisiológicamente se comportan más como animales. Son organismos muy particulares y por eso requieren procesos de producción muy específicos”, puntualiza Giménez.
Educar al consumidor, el gran desafío de Cristina Giménez y Reserva Orgánica
Aunque el interés por la gastronomía gourmet crece año tras año, Cristina reconoce que todavía existe un gran desconocimiento sobre los hongos comestibles en San Juan.
Al respecto comenta: «Acá cuesta mucho. Hace años que venimos educando al público porque la mayoría no sabe cómo utilizarlos, cómo hidratarlos o cómo cocinarlos”.
Sucede mucho cuando Reserva Orgánica forma parte de distintos emprendimientos y llama la atención de quienes se detienen a preguntar, indagar y llevarse algunos de los productos para probar luego en casa.
Si bien no cuentan con un gran margen de clientes en San Juan, mucha de la producción es demandada fuera de la provincia. «Nuestra mayor producción sale fuera de San Juan. Es una pena porque acá todavía no se aprovechan demasiado, pero los eventos y las ferias nos ayudan muchísimo a mostrar todo lo que se puede hacer con este producto.»
Además de comercializar los hongos frescos, Reserva Orgánica ofrece escabeches, conservas, productos deshidratados y preparados que facilitan su incorporación a distintas recetas.
Un cambio de vida y la apuesta por lo propio
Antes de dedicarse al cultivo, Jiménez desarrolló una extensa carrera vinculada al sector inmobiliario como martillera pública de profesión. Sin embargo, al cumplir 40 años decidió ordenar sus prioridades y pasiones.
«Sentía que había cumplido una etapa. No quería más estrés y elegí dedicarme a algo que realmente me apasionara”, confesó.
Ese cambio fue posible gracias al acompañamiento de su familia, particularmente de su esposo e hijos que son quienes participan de manera activa en la producción y cosecha, siendo un proyecto familiar.
«Cuando hacés lo que amás, trabajás desde otro lugar. Conocés gente maravillosa, aprendés todos los días y cada logro se disfruta muchísimo. No volvería atrás.»
Cómo adquirir las propuestas de Cristina Giménez
Reserva Orgánica maneja un sistema de comercialización en base a pedidos directos de clientes particulares y en comercios que revenden sus productos.
Los interesados pueden contactarse a través de Instagram @reservaorganicasj, o mediante el contacto 2646268063, donde además de tomar pedidos brindan recetas, recomendaciones de uso y asesoramiento sobre las distintas variedades de hongos disponibles.
Si estás buscando dónde almorzar o pasar la tarde del feriado, agendá estas opciones ideales para celebrar el sabor de nuestra historia.
Foto: El Hornero. San Telmo
Buenos Aires martes 7 julio (PR/26) ) – Llega el Día de la Independencia y, como manda la tradición argentina, el 9 de julio es la excusa perfecta para reunirnos alrededor de una mesa y rendir homenaje a nuestras raíces a través de la gastronomía criolla.
Para este feriado patrio, la ciudad se viste de celeste y blanco y dos espacios gastronómicos destacados presentan propuestas únicas que combinan el clásico locro pulsudo, el infaltable chocolate caliente y los dulces más tradicionales.
Si estás buscando dónde almorzar o pasar la tarde del feriado, agendá estas opciones ideales para celebrar el sabor de nuestra historia.
Almuerzo bien criollo: El emblemático locro de «El Hornero»
Para quienes buscan una experiencia auténtica y cargada de tradición, El Hornero —el indiscutido clásico de la cocina criolla con sedes en el histórico Mercado de San Telmo y en el Microcentro— se prepara para una de sus jornadas más importantes del año.
Su propuesta central es un homenaje a la cocina de olla:
La porción: Un contundente locro de 500 gramos, elaborado con una selección de carnes, maíz y zapallo, servido bien caliente en su tradicional cazuela de barro.
Los acompañamientos: La porción viene escoltada por su infaltable «quiquirimichi» (la clásica salsa picante a base de cebolla de verdeo, pimentón y ají molido) para dosificar a gusto de cada comensal, y dos tortillas de harina artesanales hechas en el momento.
Una opción ideal para vivir el feriado rodeado del misticismo porteño, ya sea en las mesas de San Telmo o en el corazón del centro mendocino.
Menú completo: Almuerzo y merienda patria en «L’Antiquario»
Para los que prefieren un plan que se extienda durante todo el día, L’Antiquario diseñó una propuesta completísima que abarca desde los platos salados del mediodía hasta los antojos dulces de la tarde.
El espacio se transforma en el refugio ideal para cada momento del 9 de julio:
Para el Almuerzo: Presentarán su propia versión de locro casero, con una receta equilibrada y sabrosa, ideal para entibiar el cuerpo en pleno invierno.
Para la Tarde (La hora de la merienda): Cuando cae el sol, las mesas se llenan de tradición con un menú dulce que incluye chocolate caliente espeso de estilo artesanal, churros fritos (con opciones de rellenos y bañados en chocolate) y los infaltables pastelitos criollos, que para evitar grietas se ofrecen en sus tres variantes clásicas: membrillo, batata y dulce de leche.
Coordenadas para el Feriado
Ya sea que optes por el folklore y la contundencia de El Hornero o por el recorrido completo de almuerzo y merienda en L’Antiquario, la recomendación para este 9 de julio es la misma: reservar o ir con tiempo, ya que ambas propuestas prometen copar la capacidad de sus locales con la mejor energía patria.
El sitio arqueológico de Santa Cruz, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, busca sumar voluntarios para acompañar a los visitantes, cuidar el entorno y difundir el valor de sus milenarias pinturas rupestres.
Buenos Aires, lunes 6 julio (PR/26)– La Cueva de las Manos, uno de los sitios arqueológicos más importantes de la Argentina y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, abrió su convocatoria para sumar voluntarios durante la próxima temporada estival. La propuesta invita a quienes sientan curiosidad por la historia, el arte rupestre y la naturaleza patagónica a formar parte de una experiencia poco habitual.
La iniciativa es organizada de manera conjunta entre Cueva de las Manos, el Museo de Arqueología Carlos Gradin y la Dirección de Turismo de Perito Moreno, con un objetivo claro: sumar manos (nunca mejor dicho) comprometidas con la preservación y la difusión de uno de los lugares más emblemáticos de la Patagonia.
Una experiencia de aprendizaje en un sitio único
Desde la organización cuentan que buscan voluntarios con vocación de servicio y compromiso con la protección del patrimonio cultural y natural. La propuesta ofrece algo más que una tarea: es una oportunidad de intercambio y formación en uno de los sitios arqueológicos más relevantes del continente.
El programa se desarrollará durante diciembre de 2026, enero y febrero de 2027, coincidiendo con la temporada de mayor afluencia turística en la región.
La convocatoria está dirigida a personas interesadas en turismo, arqueología, museología, atención al visitante, interpretación del patrimonio, conservación y naturaleza. Los organizadores destacan que se trata de una oportunidad concreta para sumar experiencia en terreno, compartir conocimientos con profesionales del área y colaborar activamente en el cuidado de un lugar de relevancia internacional.
Tareas que combinan naturaleza y patrimonio
Además de la formación, quienes participen podrán desarrollar sus actividades en uno de los paisajes más representativos del noroeste santacruceño: el cañadón del río Pinturas.
Entre las tareas previstas para quienes sean seleccionados se destacan:
Atención e información a los visitantes, promoviendo el cuidado del patrimonio arqueológico.
Educación ambiental, explicando la importancia de conservar las pinturas rupestres y el entorno natural.
Mantenimiento de senderos y pasarelas, ayudando a minimizar el impacto del turismo sobre el terreno.
Monitoreo de fauna silvestre, en especial de especies emblemáticas como el guanaco y el puma, ambos representados en las pinturas rupestres desde hace miles de años.
Miles de años de historia en las paredes de piedra
Ubicada a unos 160 kilómetros de la localidad de Perito Moreno, en la provincia de Santa Cruz, Cueva de las Manos es considerada uno de los sitios arqueológicos más importantes de Sudamérica.
En 1999 fue incorporada a la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, gracias al extraordinario estado de conservación de sus pinturas rupestres y al valor científico de los testimonios que guarda sobre las antiguas poblaciones cazadoras-recolectoras que habitaron la región.
Las manifestaciones rupestres tienen una antigüedad que va desde aproximadamente 9.300 hasta 1.300 años, lo que convierte al sitio en un registro excepcional de la ocupación humana en la Patagonia.
Cómo anotarse
Las personas interesadas deberán completar el formulario de inscripción dispuesto por la organización, donde se evaluarán el perfil, los intereses y la disponibilidad de cada postulante durante el proceso de selección.
Para ser voluntario en Cueva de las Manos, debes inscribirte a través de la convocatoria oficial organizada por el Museo de Arqueología Carlos Gradin y la Dirección de Turismo de Perito Moreno.
Para completar tu inscripción, debes acceder al formulario online que las instituciones publican en sus redes oficiales (como la página del Museo de Arqueología Carlos Gradin en Instagram) o enviar tus datos de contacto.
Glaciares gigantes, cascadas que caen sobre pueblos de montaña y trenes que cruzan los Alpes sin que el paisaje deje de sorprender ni un segundo: así es el recorrido por los diez rincones que resumen la postal perfecta de Suiza.
Buenos Aires domingo 5julkioi(PR/26)–Suiza es un país pequeño en superficie, pero enorme en paisajes. En pocas horas de viaje se puede pasar de un glaciar milenario a un lago color turquesa, y de ahí a un valle de cascadas que parece sacado de un cuento. No es casualidad que sea uno de los destinos favoritos de quienes buscan naturaleza y montaña en estado puro.
Estos son los diez lugares que, según los expertos en viajes, mejor representan la belleza de los Alpes suizos.
El Matterhorn, la montaña más fotografiada de Europa
El Matterhorn —o monte Cervino, como lo llaman del lado italiano— es la silueta más reconocible de los Alpes. Desde el Gornergrat, a más de 3.000 metros de altura, la vista incluye el glaciar Gorner y nada menos que 28 cumbres que superan los cuatro mil metros. Pocos miradores del mundo ofrecen tanto de una sola vez.
Aletsch, el gigante de hielo que no se olvida
El glaciar Aletsch es el más grande de todos los Alpes y uno de los paisajes de hielo más impactantes de Europa. Se lo puede admirar desde miradores como Eggishorn, Bettmerhorn o Moosfluh, donde su lengua helada aparece encajonada entre montañas. Además, forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco, dentro del área protegida Jungfrau-Aletsch.
Oeschinen, el lago que parece pintado
Arriba de Kandersteg, el lago Oeschinen reúne todo lo que uno imagina cuando piensa en Suiza: agua turquesa, paredes de roca, bosques y montañas nevadas de fondo. Se llega en teleférico y se puede completar la visita con senderos, paseos en bote o, simplemente, sentándose a mirar el agua.
Lauterbrunnen, el valle de las mil cascadas
El valle de Lauterbrunnen es puro espectáculo vertical. Sus paredes de roca, los prados verdes y los pueblos alpinos forman una de las postales más fuertes del Oberland bernés. La cascada de Staubbach cae justo al lado del pueblo, pero en total el valle esconde decenas de saltos de agua con el imponente macizo de la Jungfrau como telón de fondo.
Jungfraujoch, un viaje al corazón del hielo
El Jungfraujoch es una de las excursiones de alta montaña más famosas del país. Un tren sube hasta un mundo de nieve y hielo permanente, con vistas al Eiger, el Mönch y la Jungfrau. Es cara y muy turística, sí, pero sigue siendo una de las experiencias alpinas más impactantes que se pueden vivir en Suiza.
Diavolezza, la cara más salvaje de los Alpes
En el este del país, Diavolezza regala una de las mejores panorámicas de la región de Grisones. Desde su mirador se ven el Piz Bernina —el único cuatro mil de los Alpes orientales— y los glaciares Pers y Morteratsch. Es un paisaje más crudo y menos conocido que otros íconos suizos, pero no por eso menos imponente.
Las cataratas del Rin, el gran espectáculo del agua
Las cataratas del Rin, en Schaffhausen, no impresionan por su altura sino por la fuerza y el ancho del agua, sobre todo en primavera y verano. Se pueden recorrer desde miradores, pasarelas y hasta en barco, acercándose a la roca central. Un plan fácil y muy accesible desde Zúrich.
El lago de Lucerna, una Suiza más amable
El lago de Lucerna muestra una cara más tranquila del país, con barcos, pueblos históricos y montañas a las que se llega fácil en tren o teleférico. Desde el Rigi y el Pilatus se puede ver el lago desde las alturas, un paisaje de agua y cumbres que funciona incluso para quienes no están acostumbrados al trekking.
Lavaux, viñedos con vista al lago Lemán
Entre Lausana y Montreux, las terrazas de viñedo de Lavaux descienden hacia el lago Lemán con los Alpes de fondo. Es uno de los paisajes más elegantes del país y también Patrimonio Mundial de la Unesco. Se puede recorrer en tren, caminando o combinando pueblos, bodegas y miradores.
La línea del Bernina, un tren que atraviesa postales
La línea ferroviaria del Bernina es uno de los grandes viajes en tren de Europa. Cruza los Alpes entre viaductos, túneles, curvas imposibles y lagos de alta montaña como el lago Bianco. El recorrido también integra el Patrimonio Mundial de la Unesco y permite disfrutar del paisaje sin bajarse del vagón.
Del 8 al 12 de julio, el predio de la Sociedad Rural de Saladillo volverá a convertirse en el gran escenario del tradicionalismo argentino con una nueva edición de Fiestas Patrias. El encuentro reunirá jineteadas, destrezas criollas, música en vivo, gastronomía típica, artesanos y propuestas para toda la familia, consolidándose como uno de los principales eventos turísticos del invierno bonaerense. Con una convocatoria de aproximadamente 20.000 personas, la celebración genera un fuerte impacto económico y cultural para la ciudad, impulsando la actividad hotelera, gastronómica y comercial, al tiempo que mantiene vivas las tradiciones gauchas y la identidad criolla
Buenos Aires, domingo 5 de julio (PR/26) .- Durante cinco jornadas, el predio de la Sociedad Rural de Saladillo será el punto de encuentro para quienes mantienen vivas las tradiciones argentinas. Familias, turistas y amantes de la cultura criolla llegarán desde distintos puntos del país para disfrutar de una programación que combina espectáculos, competencias, gastronomía típica y propuestas culturales pensadas para todas las edades.
El programa incluirá jineteadas en distintas categorías, pruebas de riendas, pialadas, espectáculos folklóricos, bailes populares y un gran torneo de truco, además de un amplio paseo gastronómico con asadores especializados, food trucks, carpas y una feria de artesanos, emprendedores y pilcheros que pondrán en valor la producción regional.
Con el paso de los años, Fiestas Patrias se posicionó como uno de los encuentros tradicionalistas más convocantes de la provincia de Buenos Aires y una de las grandes propuestas del calendario turístico invernal. La llegada de miles de visitantes durante los cinco días representa un importante movimiento para la economía local, beneficiando a hoteles, restaurantes, comercios, prestadores turísticos y productores de la región.
«Cada edición representa mucho más que la organización de un evento. Es la posibilidad de reunir a las familias alrededor de nuestras tradiciones, de mostrar la identidad del campo argentino y de seguir fortaleciendo un espacio que pertenece a toda la comunidad», destacan desde la organización.
Además de su impacto turístico y económico, la fiesta busca preservar y difundir las expresiones más representativas de la cultura criolla. Las jineteadas y destrezas ecuestres rinden homenaje al gaucho y su legado; la música y las danzas folklóricas mantienen vivas las expresiones populares; la gastronomía rescata recetas tradicionales como el asado, las empanadas y el locro; mientras que los artesanos exhiben trabajos en cuero, platería, tejidos y cerámica que reflejan el patrimonio cultural argentino.
Un reconocimiento que distingue más de tres décadas de trabajo
Como antesala de esta nueva edición, Oscar Raúl Laforcada, creador e impulsor de Fiestas Patrias, recibió el pasado 2 de mayo la distinción «Prócer de la Cultura Federal», durante el Cabildo Abierto de la Cultura Federal realizado en el histórico Cabildo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El reconocimiento fue otorgado por la Fundación Juan de los Santos Amores, el Instituto de Arte Folclórico (IDAF) y las autoridades del Museo Nacional del Cabildo, en reconocimiento a más de 30 años dedicados a la organización de Fiestas Patrias y a la promoción y defensa del patrimonio cultural del tradicionalismo argentino.
Una historia que comenzó hace más de tres décadas
Lo que hoy es uno de los grandes encuentros tradicionalistas del país nació hace 32 años como un proyecto impulsado por Oscar Raúl Laforcada. Aquella primera edición reunió a menos de 300 personas, pero con esfuerzo, perseverancia y un profundo amor por las tradiciones fue creciendo hasta convertirse en una celebración que convoca a miles de visitantes cada invierno.
Con el tiempo, el proyecto se transformó también en una iniciativa familiar. Su esposa Marisa y sus hijos Lara, Luna y Catriel se incorporaron a la organización, acompañados por un equipo de trabajo comprometido que año tras año hace posible el desarrollo de la fiesta.
Hoy, Fiestas Patrias Saladillo representa mucho más que un festival: es un espacio de encuentro entre generaciones, una expresión viva de la cultura criolla y un símbolo del orgullo e identidad de Saladillo, que continúa proyectando sus tradiciones hacia todo el país.
Prensa y difusión
Sandra Kan & Cristela Cicaré
@soysandrakan
Primicias Rurales