Chaltén Camp, un conjunto de eco-domos escondido entre lengas al pie del macizo patagónico, fue nominado a los World Travel Awards 2026. Una invitación a bajar el ritmo y dejar que la montaña marque las horas.
Buenos Aires sábado 4 julio(PR/26)–Hay paisajes que funcionan como telón de fondo y otros que imponen su propio ritmo a todo lo que ocurre a su alrededor. En El Chaltén, justo al pie del macizo del Fitz Roy, un grupo de eco-domos se acomoda entre lengas y ñires para proponer algo que va más allá de una simple estadía. Ahí, donde el viento parece llevar la cuenta de las horas y las montañas cambian de color según el momento del día, Chaltén Camp acaba de sumar una nominación a los World Travel Awards 2026, en la categoría Mejor Sitio de Glamping de Sudamérica.
Domos pensados para no interrumpir el paisaje
El reconocimiento llega de uno de los premios más importantes del turismo mundial y pone el foco en un proyecto que eligió crecer sin pisar fuerte sobre el entorno. Los domos se instalaron en el límite del bosque nativo, respetando la forma natural del terreno y mirando siempre hacia el Fitz Roy, que queda ahí, como una presencia fija en el horizonte. La idea de fondo es sencilla: que quien visite el lugar no mire la Patagonia desde una ventana, sino que sienta que forma parte de ella.
A diferencia de un hotel tradicional, acá la experiencia arranca recién cuando uno baja un cambio. No hay agenda repleta de actividades ni necesidad de correr para juntar fotos. Todo gira en torno a otra manera de viajar: caminar, observar, escuchar y dejar que el territorio dicte los tiempos. Los responsables del proyecto lo resumen en una frase que funciona casi como filosofía: cerca de lo que importa.
Dos formas de habitar el bosque
Los eco-domos se dividen en dos categorías: Premium y Deluxe. Los primeros tienen vistas abiertas hacia el Fitz Roy y más amplitud interior, mientras que los segundos están metidos de lleno en el bosque, generando esa sensación de refugio aislado que muchos viajeros buscan. Todos cuentan con baño privado, estufa a leña y servicios que combinan confort con una intervención mínima sobre el ambiente.
El corazón del campamento late en sus espacios comunes. El Domo Principal y el Domo Restaurante funcionan como punto de encuentro después de una jornada de caminata: ahí, con el fuego encendido y la montaña siempre a la vista, los huéspedes comparten historias, arman el plan del día siguiente o simplemente se quedan mirando cómo cambia la luz sobre las cumbres.
Velas, materiales naturales y una arquitectura que privilegia la integración con el paisaje completan la atmósfera.
Cocina de fuego, hornos de barro y sabores patagónicos
La propuesta gastronómica también busca contar algo del territorio. Bajo la dirección del chef Martín Lukesch, la cocina trabaja con productos locales y técnicas ligadas al fuego, los hornos de barro y las cocciones lentas. Después de una caminata exigente, cada plato aparece casi como una continuación natural de la experiencia patagónica: reconfortante, simple y profundamente conectado con el entorno.
Trekking, packraft y pesca a metros del Fitz Roy
Desde el campamento salen algunas de las excursiones más buscadas de la región. Está el clásico trekking a Laguna de los Tres, que lleva hasta uno de los miradores más famosos del Fitz Roy, pero también se organizan travesías en packraft sobre aguas glaciares, salidas de pesca deportiva y jornadas de observación y fotografía de naturaleza dentro del Parque Nacional Los Glaciares. Actividades que no están pensadas para sumar destinos a una lista, sino para entender el paisaje desde adentro.
La nominación a los World Travel Awards (se puede votar en worldtravelawards.com/votere) refleja justamente esa filosofía. En un momento donde el turismo suele medirse por la velocidad y la cantidad de experiencias consumidas, Chaltén Camp propone lo contrario: detenerse, escuchar el bosque y mirar cómo las nubes rodean, una vez más, las agujas del Fitz Roy.
Con una arena blanca radiante y un entorno natural protegido, este rincón de las Islas Cíes se mantiene como uno de los tesoros mejor conservados de Europa gracias a un estricto control de visitantes.
Buenos Airesviernes 3 julio(PR/26)–Imagínate caminar por una extensa alfombra de arena blanca y fina, mientras tus pies se sumergen en un agua de un turquesa tan intenso que parece sacado del mismísimo Caribe. Este rincón idílico existe y no está al otro lado del océano, sino en el norte de España.
Hablamos de la espectacular playa de Rodas, una joya natural situada en las fascinantes Islas Cíes, dentro del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Su belleza es tan deslumbrante que el prestigioso periódico británico *The Guardian* la coronó en su momento como la mejor playa del mundo.
Una obra de arte de la naturaleza
Lo que hace que Rodas sea verdaderamente única es su asombrosa formación geográfica. Funciona como una inmensa lengua de arena en forma de media luna que conecta de forma natural las islas de Monteagudo y do Faro. Con algo más de un kilómetro de largo y unos 60 metros de ancho, ofrece el espacio perfecto para conectar con el paisaje sin aglomeraciones.
Su arena, compuesta principalmente por cuarzo de origen granítico, brilla bajo el sol con una pureza increíble, mientras que la absoluta transparencia de sus aguas la convierte en un templo ideal para los amantes del snorkel y el buceo.
Justo al otro lado de esta barrera de arena se esconde la Lagoa dos Nenos, una laguna interior de un valor ecológico incalculable. Este ecosistema protegido es el hogar de una biodiversidad fascinante y solo puede ser observado desde las pasarelas de madera especialmente acondicionadas para evitar cualquier impacto humano.
El secreto de su conservación: acceso exclusivo
¿Cómo ha logrado este paraíso mantenerse intacto frente al turismo de masas? La respuesta está en un firme compromiso ambiental. El parque cuenta con un estricto límite de acceso diario que restringe la entrada a un máximo de 1.800 personas en temporada alta y apenas 450 en temporada baja.
Por este motivo, si planeas visitarla, es totalmente indispensable tramitar una autorización previa antes de comprar el billete de barco. Además, para garantizar el equilibrio del ecosistema, existen reglas claras como caminar únicamente por las zonas permitidas y respetar rigurosamente el área de las dunas.
Mucho más que sol y playa
Aunque es tentador quedarse todo el día descansando frente al mar, las Islas Cíes invitan a la exploración. La playa de Rodas es el punto de partida perfecto para hacer senderismo. Una de las caminatas más recomendadas es la subida al Faro de Cíes, una ruta serpenteante que regala una panorámica imponente del océano Atlántico.
Si buscas una perspectiva diferente de los acantilados, el sendero que lleva al mirador del Alto do Príncipe te dejará sin aliento. Y si prefieres una atmósfera de absoluta tranquilidad, siempre puedes refugiarte en pequeñas calas vecinas y vírgenes como Margaridas o Nosa Señora, un verdadero oasis dentro de las inigualables Rías Baixas.
Lejos de representar un obstáculo, el invierno se convirtió en una oportunidad para que Tres Arroyos fortalezca su propuesta turística. Con nuevas experiencias vinculadas a la naturaleza, una agenda permanente de actividades y una estrategia para sostener el movimiento durante la temporada baja, la directora de Turismo, Carolina Goicoechea, destacó el trabajo que realiza el municipio para posicionar a Claromecó, Reta y Orense como destinos atractivos durante los meses más fríos.
Buenos Aires, viernes 3 de julio (PR/26) — El municipio de Tres Arroyos enfrenta el desafío de dinamizar su oferta turística invernal en el litoral bonaerense mientras, simultáneamente, despliega una firme defensa del régimen de Zona Fría.
Ante la llegada de las bajas temperaturas, el distrito combina la puesta en valor de sus atractivos naturales y culturales con el reclamo del intendente Pablo Garate por sostener este beneficio tarifario esencial, que permite a miles de familias locales afrontar el costo de calefaccionar sus hogares durante gran parte del año
.En paralelo, advirtió que las bajas temperaturas también ponen en evidencia la importancia de preservar el régimen de Zona Fría, al considerar que constituye una herramienta esencial para miles de hogares de la región.
La directora de Turismo de Tres Arroyos, Carolina Goicoechea, explicó que la temporada invernal presenta desafíos diferentes a los del verano. Mientras durante los meses estivales la competencia se concentra entre los balnearios de la costa bonaerense, en invierno el distrito debe posicionarse frente a destinos tradicionales como las sierras y las termas, por lo que resulta necesario poner en valor otros atributos del litoral tresarroyense.
En ese marco, señaló que una de las principales herramientas implementadas por el municipio es la difusión semanal de una agenda de servicios y actividades disponibles en Claromecó, Reta y el resto de las localidades turísticas.
A través de las redes sociales oficiales se informa qué alojamientos, restaurantes, cafeterías y comercios permanecen abiertos, con el objetivo de transmitir previsibilidad y demostrar que la costa mantiene una activa oferta durante todo el año.
Goicoechea agregó que el paisaje costero adquiere una identidad diferente durante el invierno.
Fenómenos climáticos como las sudestadas modifican la geografía de las playas y generan nuevas posibilidades para el turismo de naturaleza, entre ellas el creciente avistaje de ballenas, una actividad que comenzó a consolidarse desde el año pasado.
Otra de las propuestas que busca consolidarse es el micoturismo o turismo de hongos en Claromecó. Impulsada por una técnica local, la iniciativa ya concretó cuatro encuentros con buena participación y aprovecha justamente las condiciones climáticas de la temporada baja para desarrollar una experiencia diferente vinculada al ambiente y la educación.
La funcionaria remarcó además que el crecimiento de estas propuestas depende del trabajo conjunto entre el Estado y la comunidad. «El municipio puede acompañar e incentivar, pero son los propios vecinos quienes terminan transformando una idea en un verdadero producto turístico», sostuvo.
De cara a las vacaciones de invierno, el municipio también prepara una agenda de actividades junto a clubes, instituciones educativas y la Dirección de Deportes.
Entre las propuestas ya confirmadas figuran la Feria de Arte y Diseño Invernal, que se realizará el 18 y 19 de julio en Claromecó, y la tercera edición de la Fiesta de la Empanada, prevista para el 26 de julio en Reta.
A ello se sumarán recorridos guiados, actividades patrimoniales y eventos deportivos para ofrecer alternativas de recreación durante toda la temporada.
El frío también preocupa por su impacto en los hogares
En este contexto, el intendente Pablo Garate alertó sobre las consecuencias que tendría una eventual eliminación del régimen de Zona Fría, al considerar que las bajas temperaturas forman parte de la realidad cotidiana del distrito y de gran parte del sur bonaerense.
El jefe comunal sostuvo que este esquema tarifario diferencial no constituye un privilegio, sino una compensación que reconoce las condiciones climáticas de la región y permite que miles de familias puedan afrontar los costos de calefacción durante gran parte del año.
«La Zona Fría no es un privilegio. Es un régimen tarifario diferencial que reconoce las condiciones climáticas de nuestra región y ayuda a miles de familias a afrontar el costo de calefaccionar sus hogares», expresó.
Garate recordó que en ciudades como Tres Arroyos las heladas suelen extenderse incluso durante la primavera, lo que incrementa el consumo de gas y convierte la calefacción en una necesidad básica.
Asimismo, señaló que, en un contexto económico complejo, eliminar este beneficio implicaría sumar una carga adicional sobre los hogares que ya realizan un importante esfuerzo para afrontar el aumento del costo de vida y de los servicios.
«Cuando las bajas temperaturas se extienden durante tantos meses, calefaccionar una vivienda deja de ser una elección para convertirse en una necesidad. Por eso es importante que se contemplen las particularidades de regiones como la nuestra», afirmó.
Finalmente, el intendente insistió en que detrás del debate por la continuidad de la Zona Fría existen miles de familias que necesitan que las particularidades climáticas del sur bonaerense continúen siendo reconocidas dentro del esquema tarifario vigente.
No todos los parques nacionales son iguales: mientras algunos reciben millones de turistas con toda la infraestructura lista, otros piden provisiones propias, guías habilitados o hasta cruzar a otro país para llegar. Esta es la guía para planificar la próxima escapada sin sorpresas en el camino.
Buenos Aires juves 2 julio (PR/26)–Hacer turismo en Argentina es, casi siempre, sinónimo de visitar un Parque Nacional. Desde las pasarelas de Iguazú hasta las paredes heladas del Glaciar Perito Moreno, el país cuida cerca de 40 áreas protegidas que resguardan algunos de sus paisajes más impresionantes.
La Administración de Parques Nacionales (APN) gestiona en total unas 18 millones de hectáreas en todo el territorio, aunque esa cifra incluye lagos, reservas y grandes áreas marinas. Si nos quedamos solo con las áreas protegidas terrestres —parques, reservas y monumentos naturales en tierra firme— el número ronda los 38.979 kilómetros cuadrados, es decir, cerca del 1,4% de la superficie continental del país y unas 13 veces el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano juntos.
Y si se suman las áreas marinas protegidas creadas en los últimos años, como Namuncurá-Banco Burdwood y Yaganes, la superficie bajo cuidado nacional crece todavía más, superando los 140.000 kilómetros cuadrados en el Mar Argentino.
No todos son de acceso turístico
Acá está el error en el que caen muchos viajeros que arman su viaje por su cuenta: pensar que “Parque Nacional” es sinónimo de centro turístico, con hotel, senderos señalizados y señal de celular.
La realidad es mucho más diversa. Mientras algunos parques reciben millones de visitantes al año, otros exigen una logística de supervivencia o directamente priorizan la investigación científica por sobre el turismo, en un contexto de recursos cada vez más ajustados por parte del Estado nacional.
Para que nadie se lleve una sorpresa en la ruta, esta es la guía con el estado real de cada grupo de parques.
Los clásicos: infraestructura completa todo el año
Son los gigantes del sistema, los más conocidos y mejor preparados para recibir a cualquier tipo de viajero, desde familias hasta mochileros. Tienen centros de informes, guardaparques estables, proveedurías, senderos de baja dificultad y caminos que se pueden recorrer con un auto común.
En este grupo están los favoritos de siempre: Iguazú (Misiones), Los Glaciares (Santa Cruz), Nahuel Huapi (Río Negro y Neuquén), Lanín (Neuquén), Los Alerces (Chubut) y Tierra del Fuego. Un dato para tener en cuenta: en estos parques la APN cobra activamente el derecho de acceso, y los servicios concesionados funcionan garantizados durante todo el año.
Modo aventura: naturaleza virgen, sin servicios comerciales
En esta categoría entran parques espectaculares y abiertos al público, pero donde la aventura se vuelve más rústica: adentro no hay restaurantes, ni hoteles, ni estaciones de servicio.
Se destacan la Quebrada del Condorito (Córdoba), Sierra de las Quijadas (San Luis), Talampaya (La Rioja), Mburucuyá (Corrientes) o Lihué Calel, en plena estepa de La Pampa. La regla de oro acá es entrar con agua potable, comida propia y bolsas para llevarse la basura, además de registrarse obligatoriamente en la seccional de guardaparques al ingresar.
Misiones imposibles: logística extrema y 4×4 obligatorio
Acá el terreno se pone pesado. Son parques que técnicamente están abiertos, pero cuya geografía indómita, el clima extremo o el aislamiento los vuelve poco aptos para el turismo convencional.
Baritú (Salta): resguarda una de las selvas de montaña —o yungas— más intactas del continente, y llegar es toda una odisea: por tierra hay que cruzar la frontera hacia Bolivia y volver a entrar a la Argentina. En verano, con las lluvias, los caminos se vuelven intransitables y hace falta una camioneta con doble tracción.
San Guillermo (San Juan): en plena Puna, a más de 3.500 metros de altura, cuida la mayor concentración de vicuñas del país. Por el clima hostil y el riesgo de apunamiento, es obligatorio entrar con guías habilitados, vehículos 4×4 coordinados de antemano y protocolos de salud estrictos.
El Impenetrable (Chaco): el gigante del norte argentino tiene áreas de acampe agreste fascinantes, pero sus enormes distancias, las temperaturas extremas y la falta total de conectividad exigen vehículos altos, mapas descargados de antemano y combustible de sobra.
Cerca de casa: las opciones bonaerenses
La provincia de Buenos Aires también tiene su lugar en este mapa federal, con propuestas ideales para una escapada corta, aunque con realidades bien distintas entre sí.
Ciervo de los Pantanos (Campana): un espacio ideal para pasar el día, con pasarelas sobre el humedal y los esfuerzos de conservación del ciervo autóctono a la vista. Tiene buena accesibilidad y zonas de picnic.
Campos del Tuyú (General Lavalle): en la Bahía de Samborombón, protege al amenazado venado de las pampas. Como es una zona de cangrejales y pastizales muy frágiles, el acceso público es muy limitado y está más orientado a la investigación, por lo que siempre conviene consultar antes con la intendencia del lugar.
El consejo final antes de salir
Antes de armar el bolso rumbo a un destino que se salga del circuito masivo, lo más importante es consultar las redes oficiales o los canales de la APN para chequear el estado del tiempo y de los caminos vecinales. La naturaleza argentina espera, pero siempre pide respeto y planificación.
Durante julio, la compañía ofrecerá 1.449.476 asientos, lo que representa un crecimiento del 7% respecto del mismo mes de 2025.
Buenos Aires, miércoles 1 julio (PR/26)– Aerolíneas Argentinas presentó su programación para la temporada de invierno, con un fuerte incremento de la oferta doméstica y un refuerzo especial hacia los principales destinos de nieve del país.
Durante julio, la compañía ofrecerá 1.449.476 asientos, lo que representa un crecimiento del 7% respecto del mismo mes de 2025. El mayor incremento se registra en la red de cabotaje, que contará con 1.166.488 asientos, un 12% más que el año anterior.
El refuerzo tendrá especial foco en los destinos de nieve. En ese sentido, Aerolíneas Argentinas operará:
92 frecuencias semanales entre Buenos Aires y Bariloche, un 7% más que en 2025;
46 frecuencias semanales entre Buenos Aires y Ushuaia, con un crecimiento del 21%;
16 frecuencias semanales entre Buenos Aires y El Calafate, un 7% más; y mantendrá
18 frecuencias semanales entre Buenos Aires y Chapelco/San Martín de los Andes.
Además, la programación contempla vuelos intertramos que permiten conectar destinos de nieve con distintas ciudades del país sin pasar por Buenos Aires. Durante la temporada, la compañía operará 5 frecuencias semanales entre Córdoba y Bariloche, 4 entre Rosario y Bariloche, 2 entre Córdoba y Chapelco, 2 entre Rosario y Chapelco y 2 entre Córdoba y Ushuaia.
De esta manera, Aerolíneas Argentinas fortalece su conectividad federal de cara a una de las temporadas turísticas más importantes del año, ampliando la oferta hacia los principales centros de nieve y facilitando el movimiento de pasajeros desde distintos puntos del país.
La compañía cuenta además con opciones de financiación de hasta 12 cuotas sin interés con algunos de los principales bancos y tarjetas, entre ellos Banco Patagonia, Supervielle, Banco Ciudad, Banco Nación y otros, sin restricción en la fecha de viaje.
Entre sierras, ríos y pueblos con historia propia, San Luis ofrece una experiencia distinta según la época del año. El Trapiche compite ahora por un reconocimiento mundial y la provincia suma atractivos para todos los gustos.
Buenos Aires miércoles 1 julio (PR/26)–Hay lugares que se visitan una sola vez en la vida, y hay otros a los que uno vuelve sin pensarlo demasiado. San Luis pertenece claramente a este segundo grupo. Sus paisajes cambian de color según la estación, y eso convierte cada viaje en una experiencia distinta a la anterior.
La provincia combina sierras, valles y ríos cristalinos con pueblos que mantienen su identidad histórica, una gastronomía regional que invita a quedarse un poco más, y una infraestructura turística que no para de crecer. El resultado es un destino que funciona tanto para una escapada de fin de semana como para unas vacaciones completas.
Lo cierto es que no hace falta esperar una temporada en particular para disfrutarla: el otoño pinta los paisajes de colores cálidos, el invierno regala cielos despejados ideales para la montaña, la primavera trae el renacer de la naturaleza y el verano invita a meterse en los ríos. Cada estación tiene lo suyo.
El Trapiche, candidato a un reconocimiento mundial
Uno de los grandes orgullos turísticos de la provincia es El Trapiche, que fue seleccionado entre los ocho pueblos argentinos que representarán al país en el prestigioso certamen de ONU Turismo, Best Tourism Villages. Se trata de un reconocimiento internacional que distingue a las comunidades rurales que logran preservar su patrimonio cultural y natural sin perder su identidad, promoviendo además un turismo sostenible.
Ubicado a 40 kilómetros de la ciudad de San Luis, este pueblo cautiva con la transparencia de sus ríos, sus bosques de álamos y una historia profundamente ligada a la minería. Su iglesia Nuestra Señora de la Sierra, el Paseo Minero, el monumento al primer trapiche y los antiguos morteros indígenas conviven con propuestas de ecoturismo, trekking, cabalgatas, pesca y aventura, todo acompañado por hosterías, cabañas y una gastronomía sin apuros.
Pueblos que no te podés perder
La Carolina es considerado uno de los pueblos turísticos más bellos del mundo. Sus calles empedradas, sus antiguas minas de oro y sus construcciones de piedra transportan al visitante directo a la fiebre del oro del siglo XVIII, en medio de cerros volcánicos y paisajes que parecen de otro planeta.
A pocos minutos de la capital provincial, Potrero de los Funes deslumbra con su embalse rodeado de sierras, sus senderos, sus cascadas y el emblemático Hotel Internacional, con propuestas para toda la familia durante los doce meses del año.
En el extremo noreste de la provincia, Villa de Merlo es uno de los destinos más elegidos del país y enamora con uno de los microclimas más destacados del mundo. Allí la naturaleza se combina con una excelente oferta hotelera, gastronomía de primer nivel y miradores que regalan algunas de las mejores vistas del Valle del Conlara.
La propuesta sigue en Villa Mercedes, tierra de la legendaria Calle Angosta, donde la cultura popular, el río Quinto, el Parque La Pedrera y un importante patrimonio arquitectónico invitan a conocer otra cara de San Luis.
Por su parte, la ciudad de San Luis combina edificios históricos, plazas y museos con una infraestructura urbana moderna, y funciona como puerta de entrada a infinidad de circuitos turísticos.
El turismo religioso también tiene su lugar destacado en Villa de la Quebrada, conocida como la Capital de la Fe, donde miles de peregrinos llegan cada año para venerar al Santo Cristo de la Quebrada y recorrer uno de los Vía Crucis más importantes del país.
Un destino para todo el año
San Luis demuestra que no hace falta una única temporada para descubrirla. Cada estación transforma sus paisajes y renueva las experiencias, ya sea con los colores del otoño, los cielos despejados del invierno, el renacer de la primavera o los ríos del verano.
Con pueblos que cuidan su identidad, una diversidad de paisajes fuera de lo común y reconocimientos internacionales como la nominación de El Trapiche a los Best Tourism Villages de ONU Turismo, San Luis se reafirma como uno de los destinos más completos de Argentina: un territorio donde cada viaje se transforma en una experiencia inolvidable y siempre queda un rincón nuevo por descubrir.