Feb 12, 2026 | Aventura y Turismo
Cada 9 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Pizza, uno de los platos más populares y apreciados a nivel mundial. En ese contexto, la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas de la República Argentina (APYCE) llevará adelante una acción solidaria frente al Obelisco porteño.
El evento fue el lunes 9 de febrero, de 12 a 16 horas, en Plaza Astor Piazzolla, donde APYCE instalará su camión cocina autosustentable —de 11 toneladas y 15 metros de largo— y una decena de maestros pizzeros elaborará en vivo y a la vista del público un total de 5.000 porciones de pizza. La recaudación fue destinada íntegramente a
los Grupos Juveniles Salesianos de Don Bosco – Avellaneda.
Durante la jornada habrá sorpresas y regalos: los asistentes podrán participar de la ruleta de APYCE, con la posibilidad de ganar premios, combos adicionales e incluso pizzas enteras de regalo.
APYCE es una asociación sin fines de lucro y, como cada año, convierte esta celebración en una acción solidaria a beneficio de una ONG local. El público podrá adquirir un bono contribución simbólico de $2.000 que ofrecerá el personal de los Grupos Juveniles Salesianos de Don Bosco – Avellaneda, que incluye dos porciones de pizza, hasta agotar las 5.000 porciones disponibles.
La realización de este evento es posible gracias al apoyo de las empresas Molinos Cañuelas, Gentleman, Caracas, Muzzarella Lácteos DOM TIN, y BARRAZA, que donan 250 kilos de muzzarella, 100 kilos de tomate, 180 kilos de harina para la elaboración de las pizzas.
La elección del Obelisco como sede responde a su valor simbólico y su condición de ícono porteño, convirtiéndose en un escenario emblemático para conmemorar esta fecha tan significativa para la gastronomía y la cultura popular. En 2025 el evento fue realizado en Mar del Plata en Plaza Colon.
Datos de color sobre la pizza
En 2017, la pizza fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, por su rol en la vida social y la transmisión de este arte culinario entre generaciones.
Es uno de los platos más icónicos del mundo, con cerca de 7.000 millones de pizzas vendidas al año a nivel global.
La pizza está entre los cinco alimentos favoritos de los argentinos, junto al asado, las empanadas, las milanesas y las pastas.
Los sábados y domingos por la noche son los momentos de mayor consumo.
Buenos Aires es una de las ciudades con más pizzerías por habitante del mundo.
Según estudios de APYCE, existen en Buenos Aires entre 3.000 y 3.200 pizzerías, de las cuales 1.080 pertenecen a CABA, totalizando alrededor de 6.000 pizzerías en todo el país.
Desde la pizza más grande del mundo —con 1.300 metros de masa— hasta su llegada al espacio en 2001 como parte del menú de los astronautas, este clásico no deja de reinventarse.
En 2010 protagonizó un hito tecnológico: la primera compra con criptomonedas, cuando se pagaron dos pizzas con 10.000 bitcoins, cifra que hoy equivaldría a más de mil millones de dólares.Fuente Rodolfo Ibáñez. Gerardo Grosso
Feb 11, 2026 | Aventura y Turismo, Especial
Desde caminatas entre pinos hasta un encuentro que convoca a científicos y familias, Emilia García Ventureyra impulsa en Claromecó una experiencia pionera en la provincia de Buenos Aires para el mundo que propone mirar a los hongos desde una dimensión integral: ecológica, cultural, alimentaria y humana.
Foto: Jimena Martínez Chaves
Claromecó, Tres Arroyos, martes 11 febrero (PR/26) — Lo que empezó como curiosidad personal de Emilia García Ventureyra, licenciada en turismo y apasionada por la especialidad hongos, terminó convirtiéndose en un camino de aprendizaje colectivo que hoy posiciona a Claromecó como un punto emergente del universo fungi en la provincia de Buenos Aires.
Primicias Rurales compartió con ella una experiencia de turismo de aventura nocturna a la luz de la luna que cada tanto se escondía en las nubes mientras buscábamos hongos y la escuchábamos hablar de ellos con conocimiento y pasión.

Inquieta, solidaria, emprendedora sobre todo, Emilia García Ventureyra lideró la recorrida. Creadora y coordinadora de Claromecó Fungi, una propuesta que une educación ambiental, ciencia, micoturismo y comunidad.
“Mi pasión por los hongos fue creciendo con el tiempo, a medida que fui conociendo y comprendiendo su papel en el ciclo de la vida del bosque. Esa curiosidad inicial se transformó en un camino de aprendizaje constante y comunidad, que hoy se refleja en la creación y coordinación de Claromecó Fungi”, nos dijo.

Por qué Claromecó se está convirtiendo en un referente de hongos
Para Emilia, el crecimiento del interés por los hongos en la localidad no es casual.
“Creo que tiene que ver con la propuesta en sí. Claromecó Fungi es una de las primeras experiencias en la provincia de Buenos Aires que se animó a pensar los hongos desde una mirada integral: no sólo como conocimiento científico compartido en primera persona, sino también como una vivencia completa, abierta a todo tipo de público”.
Esa mirada amplia atraviesa cada actividad:

“La intención siempre fue ésa: poner sobre la mesa nuevas formas de comprender lo que la naturaleza nos ofrece, desde los alimentos hasta los biomateriales, la salud, la belleza o la bioremediación”, explicó.
Desde su experiencia, el Reino Fungi sigue siendo un territorio poco explorado:

Emilia cocinando hongos
“Los hongos son un recurso natural poco explorado, con un enorme potencial, y quizás lo que nos distingue es que tratamos de acercar ese universo de manera sencilla, inclusiva y curiosa, sin pretender tener todas las respuestas, sino invitando a descubrirlas juntos”.
¿Referente nacional? La humildad como punto de partida
Aunque su trabajo gana visibilidad, Emilia se corre de cualquier título.
“¿Referente nacional? No, para nada. Yo siento que, en todo caso, puedo ser la voz que impulsa el micoturismo en la provincia de Buenos Aires, pero cuando hablamos de referentes del reino fungi pienso en personas con una trayectoria científica enorme, como los doctores Edgardo Albertó, Bernardo Lechner o Carolina Barroetaveña, entre otros. Ellos son verdaderos referentes, con mayúsculas”.
Su lugar lo define desde otro lado:
“Yo simplemente me reconozco como alguien que abrió un camino desde la curiosidad y la pasión, y que hoy tiene la alegría de compartirlo con la comunidad”.
Y resume su vínculo con los hongos en una frase que repite como principio:
“En lo personal, sigo sintiendo que cada hongo me enseña algo nuevo… y que todavía sé muy poco. Esa es la magia: dejarse sorprender y aprender siempre”.
Cómo empezaron las salidas de reconocimiento
El origen de las caminatas fungi tiene nombre propio.
“Las salidas de reconocimiento empezaron gracias a mi gran amiga y mentora, Matilde Zúcaro. Ella es bióloga, fitoterapista y una referente en plantas nativas y medicinales. Con ella compartí largas caminatas de interpretación ambiental, que me enseñaron a mirar la naturaleza con otros ojos”.
En ese proceso fue integrando su propio interés por los hongos:
“En esos recorridos fui sumando mis conocimientos amateurs sobre hongos, y poco a poco esa curiosidad se transformó en impulso para animarme a organizar salidas exclusivas dedicadas a ellos”.
La metáfora que usa es tan clara como fúngica:
“Podría decir que esas caminatas fueron el terreno fértil donde germinó mi pasión por abrir este camino… o, en palabras más fúngicas, donde el micelio me colonizó”.
Qué se aprende en las salidas
Las excursiones no empiezan por el hongo, sino por el ambiente.

“Lo primero que me gusta abordar en las salidas es el lugar mismo que transitamos. Me interesa contar qué tipo de ambiente estamos recorriendo y cómo las decisiones humanas han marcado su destino, para que podamos observar con otros ojos la respuesta que la naturaleza nos devuelve”.
Desde médanos y bosques amplía la mirada:
“Hablamos de esa interacción constante entre lo humano y lo natural, y de los ciclos de las estaciones, con la adaptación de la flora, la fauna y la funga a esos ritmos incesantes”.
La actitud es central:
“Para reconocer hongos, la clave es caminar despacio, atentos y relajados, conectados con el entorno. Es entonces cuando ocurre la magia de encontrar el primer ejemplar y la alegría que despierta”.
Pero el hallazgo es apenas el comienzo:
“Luego viene el conocimiento profundo de cada especie, sus secretos visibles, sus señales sobre si son comestibles o tóxicos”.
Y siempre en relación con el ecosistema:
“No es lo mismo un bosque de pinos que uno de lengas o robles, porque cada ecosistema tiene especies exclusivas que sólo se revelan cuando aprendemos a leer el lenguaje del bosque”.
En síntesis:
“Las salidas son una invitación a empaparse de bosque, a detenerse en los detalles y a descubrir que cada hongo es un mensaje de la naturaleza, cumpliendo una función que se revela a nuestro paso”.

Hongos en Argentina y en Claromecó
Sobre cifras nacionales, es clara:
“No tengo idea de la cantidad exacta de especies de hongos que hay en Argentina; me atrevería a decir miles, con miedo de quedarme corta”.
En Claromecó, la experiencia concreta sí tiene números:
“Hemos identificado más de 60 especies diferentes”.
Foto izq: Búsqueda nocturna debajo de una constelación
Entre las comestibles menciona enoki, lactario delicioso, suillus, xerocomus, calvatia, agaricus silvestres, laetiporus sulphureus, coprinus comatus y pisolithus arhizus. También especies con potencial medicinal como trametes y pycnoporus.
Pero siempre subraya la importancia de los tóxicos: amanita phalloides, amanita gemmata y agaricus xanthodermus.
“Más allá de los números, lo que me interesa transmitir es que cada salida es una oportunidad para descubrir la riqueza y la complejidad del reino fungi, con sus sabores, sus riesgos y sus secretos”.

El puesto en la feria: Rico Claromecó
Desde hace casi ocho años participa en la Feria de Productores Locales.

Foto La Voz del Pueblo
Elabora encurtidos de hongos silvestres recolectados por ella, hongos secos, blends de té, mezclas botánicas para gin, vinagres probióticos de fermentación natural y otros productos bajo el nombre Rico Claromecó.
Está en proceso de formalización dentro del programa PUPAAS, con el objetivo de comercializar en toda la provincia.
“Para mí, el puesto en la feria no es sólo un espacio de venta: es un lugar de encuentro, donde cada frasco y cada mezcla cuentan una historia del bosque y de la comunidad que lo habita”.

Este es uno de los hongos de la zona de Claromecó que Emilia vende deshidratados y que tiene la consistencia de la carne de pollo, de ahí el nombre. En el paquete: una receta
Claromecó Fungi: el encuentro que crece cada otoño
El gran salto llegó en 2022 con la primera edición de Claromecó Fungi, tras dos años de imaginar un encuentro que uniera especialistas y público general.
Hoy va por su cuarta edición, con alianza de Pablo Postemsky (CERZOS-CONICET) y la ONG local EAC.

“Mi sueño ahora es que se convierta en un referente de ecoturismo: un espacio de encuentro y divulgación, no solo sobre hongos, sino también sobre el cuidado de la naturaleza y el vínculo sano entre turistas y territorio”.
? Próxima edición: 1, 2 y 3 de mayo de 2026
Habrá caminatas, experiencias con lupas y microscopios, talleres de cocina con hongos, charlas, feria fungi y de productores locales, libros, preparados, conservas y kits de cultivo.
“Es una invitación abierta a descubrir que los hongos son mucho más que alimento o ciencia: son cultura, comunidad y futuro compartido”.
Estar con Emilia García Ventureyra lleva a una apertura de los sentidos y una invitación a contagiarse de su entusiasmo, no sólo por los hongos, sino por la vida misma.
Por Matilde Fierro, editora de Primicias Rurales
Claromecó, febrero 2026
Feb 9, 2026 | Aventura y Turismo
“El amor está del otro lado del miedo”: una experiencia para acceder al inconsciente y alinear mente y corazón
Buenos Aires, lunes 9 febrero (PR/26) — El próximo 22 de febrero, desde las 9 horas, se llevará a cabo en General Madariaga la jornada vivencial “El amor está del otro lado del miedo”, una propuesta de bienestar y desarrollo personal asistida con caballos, orientada a acceder al inconsciente, transformar creencias limitantes y revelar información interna no registrada de manera consciente.
El encuentro propone un abordaje integral que articula cuerpo, emoción y presencia, alineando el eje cerebro–corazón mediante dinámicas experienciales, prácticas de conciencia corporal y herramientas de coaching, sistémica y constelaciones familiares.
En este proceso, los caballos actúan como facilitadores naturales, reflejando estados emocionales y promoviendo una conexión profunda con el presente.
“El caballo no juzga ni interpreta: responde a lo que somos en el aquí y ahora. En ese espejo aparecen emociones, memorias y patrones que muchas veces no llegan por la palabra”, explica Sandra Kan, una de las propietarias del Centro Ecuestre Las Margaritas junto a Karina Ponce, ambas impulsoras del programa.

Karina, equinoterapeuta y amazona incansable agrega: “Esta experiencia invita a atravesar el miedo con presencia y a descubrir que, del otro lado, hay amor, claridad y una nueva forma de habitarse”.
La jornada incluye un video introductorio previo, sintonía con el espacio y los caballos, activación del cuerpo bioenergético, dinámicas asistidas, meditación guiada con herramientas de coaching y sistémica, ejercicios de Tapping y un cierre integrador. Además, se ofrece refrigerio y colaciones, y se contempla la adaptación de las actividades según las necesidades de cada participante.
Por su parte, Mariana Galufa, facilitadora del encuentro y creadora del concepto Equinomancia, destaca el rol del caballo como catalizador de procesos de conciencia: “Equinomancia es una propuesta de bienestar y desarrollo personal que utiliza la tecnología del comportamiento equino para crear dinámicas que nos permiten acceder al inconsciente y alinear mente y corazón. El caballo, por su sensibilidad y coherencia, genera una sinergia muy potente con el ser humano: se produce un encuentro entre los campos electromagnéticos del caballo y la persona, facilitando procesos de toma de conciencia, orden emocional y transformación interna. La base de la Equinomancia surge y se expande desde Ruralma, un emprendimiento de Lili Cagnoli como emprendedora social y titular del espacio. Desde este lugar se promueve el bienestar integral del ser vivo y su entorno, bienestar humano, animal, ambiental, científico y económico”.
Centro Ecuestre Las Margaritas y Ruralma se unen para promover la sinergia de cada uno de los espacios, enfocados en el bienestar en entornos naturales como los que ofrecen mar, sierras y campo.
La intención es generar un intercambio entre los tres partidos de la Provincia de Buenos Aires generando no sólo un calendario de actividades sino opciones de turismo rural y de mar y sierra para aquellos que deseen visitarlos y, a la vez, disfrutar de actividades con caballos.
Equinomancia tiene su sede en Ruralma, Tandil, un espacio orientado al bienestar integral humano, animal y ambiental, con una mirada sostenible e inclusiva que ofrece experiencias vivas promoviendo el turismo rural. “Hoy estamos creando un puente con el Centro Ecuestre Las Margaritas, en General Madariaga, para unir turismo rural y bienestar, compartiendo esta experiencia tanto en Tandil como en la zona de la costa. Es un camino que conecta mar, campo y sierras, atravesado por valores y ejes comunes”, aclarando que la zona integra Tandil, con Madariaga, Pinamar, Villa Gesell y el Municipio de la Costa y que el Centro Ecuestre las Margaritas será sede de las capacitaciones presenciales que se realizan en Ruralma”.
La jornada estará coordinada por Sandra, Karina, Lili y Mariana, quienes invitan a participar de una experiencia transformadora de conexión, presencia y autoconocimiento.
Centro Ecuestre Las Margaritas: una historia que nació a caballo y creció en libertad
El Centro Ecuestre Las Margaritas nació de una idea que, como muchas de las cosas importantes, surgió arriba de un caballo. Fue el encuentro entre dos personas que sienten que no se cruzaron por casualidad, sino porque el universo las puso en el mismo camino, en el momento justo.
Karina, actualmente socia de Sandra, fue criada entre caballos, y está certificada en equinoterapia y terapias asistidas por caballos, además de ser criadora de caballos. Se conocieron cuando Kan le llevó su potro para ser domado. Desde ese primer contacto hubo afinidad, confianza y una misma manera de mirar el vínculo con los animales. “Pegamos buena onda desde el primer día”, coinciden.
Ambas compartían un sueño: que los caballos pudieran vivir en libertad, lejos de espacios reducidos, y que ese modo de vida fuera también parte del proceso terapéutico. Mientras Karina deseaba desarrollar y expandir sus conocimientos, surgió naturalmente la idea de unirse y crear algo propio, auténtico y con sentido.
Casi en simultáneo apareció el campo. En septiembre, entraron por primera vez a un potrero cubierto de pastos altos, aparentemente sin forma. Al recorrerlo descubrieron que, al fondo de las siete hectáreas, crecía un campo de margaritas silvestres. Así nació el nombre del lugar, como una señal clara de que ese era el espacio indicado.

Las Margaritas tiene una particularidad única en la región: no existe en Madariaga, Villa Gesell ni Pinamar otro espacio dedicado a la equinoterapia de manera sistémica, seria y profesional, con el equipo y el abordaje adecuados.
Por eso decidieron empezar desde cero, construyendo el lugar con sus propias manos: cortaron plantas, sembraron, armaron el picadero y cuidaron cada detalle, respetando el estilo y la sensibilidad que las identifica.
Para Kan, este proyecto también significó un cambio de vida profundo. Proveniente del periodismo, encontró en los caballos un nuevo camino: paz, felicidad, energía y ganas de vivir. “Cada caballo tiene su historia, y ese vínculo me permite enfrentar la mía, atravesar pérdidas y fortalecerme”, expresa.
Hoy, el Centro Ecuestre Las Margaritas cuenta con habilitación municipal y proyecta el desarrollo de actividades socioculturales, terapéuticas y de bienestar.
Es un espacio con una energía particular, donde los caballos viven en una relación simbiótica entre ellos, y donde los humanos ingresan no para dominar, sino para formar parte de la manada.
Las Margaritas es más que un centro ecuestre: es un lugar de encuentro, sanación y pertenencia, donde naturaleza, animales y personas conviven en equilibrio.
Más info @centroecuestrelasmargaritas
Primicias Rurales
Fuente: Centro Ecuestre Las Margaritas
Feb 8, 2026 | Aventura y Turismo
En las playas de Claromecó, Orense y Reta
Con miles de cañas en acción y premios récord, las playas de Claromecó, Orense y Reta viven otra histórica edición de las 24 Horas de la Corvina Negra, el mayor concurso de pesca en mar abierto de Sudamérica.
Claromecó, Tres Arroyos, domingo 8 febrero (PR/26) — Ayer sábado 7 de febrero tuvo lugar la primera jornada de la gran maratón de pesca en el mar en la fiesta de las 24 horas de la Corvina Negra que culmina hoy a las 15:00 e los balnearios de Tres Arroyos de la Provincia de Buenos Aires.
El sábado terminó con un total de 29 pescadores habiendo obtenido de piezas, algunas de las cuales superaban los 2.500 kg de peso, según informó la página especial del Club de Cazadores de Tres Arroyos, organizador del torneo desde hace décadas.
Las costas del partido de Tres Arroyos volvieron a ser el epicentro de la pesca deportiva continental. Con más de 4.700 pescadores inscriptos en primera instancia, premios que superan los $ 420.000.000 y 40 kilómetros de playa en competencia, la Fiesta es una nueva edición histórica.
En esta edición no se realizaron modificaciones en la cancha de pesca, quedando desde las inmediaciones de la Albufera en Reta hasta la zona denominada El Pescadero, en Orense.
Todo era ansiedad en las playas de Claromecó, Orense y Reta a horas del inicio del concurso de pesca en aguas abiertas más grande de Sudamérica. La Fiesta de la Corvina Negra vuelve a desplegar su mística con números que impresionan: 4.726 inscriptos anticipados, un estimado que supera las 5.000 cañas en acción y una bolsa de premios que rompe todos los récords.
Aunque ya muchos aficionados estaban preparados con sus campamentos a orillas del mar, la hora de la verdad fue desde las 15 del sábado 7 y se extenderá hasta la misma hora de hoy domingo.
La búsqueda principal es la corvina negra, la estrella de la fiesta, pero también habrá tiempo para intentar con la rubia, el reemplazo si faltan las otras, pero que desde este año tienen un premio especial.
Además, como es habitual, la variada de mayor peso también tendrá importantes gratificaciones, lo que abre un abanico muy importante de opciones para los pescadores. Es una verdadera maratón de 24 horas, donde la paciencia, la estrategia y la lectura del mar serán tan importantes como la caña y el reel.
El joven Santino, eximio pescador, y su familia de Tres Arroyos, en la foto


La gran estrella
El objetivo principal, como manda la tradición, será la corvina negra, la especie más buscada y emblemática del certamen. Sin embargo, la corvina rubia vuelve a tener un rol protagónico como reemplazo válido y, desde este año, con premio propio, lo que amplía notablemente las chances de todos los participantes. Además, la variada de mayor peso también tendrá gratificaciones destacadas, un dato clave para quienes apuestan a sumar posibilidades en un mar siempre cambiante.
El pescador que obtenga la corvina negra de mayor peso se llevará una camioneta 4×4, mientras que el segundo puesto ganará otra camioneta y el tercero un automóvil. La premiación se extiende hasta el puesto 50, algo poco común en concursos de este tipo.
La variada premiará con un 0 km y otros nueve premios, y habrá otro vehículo idéntico para el sorteo entre quienes abonaron la inscripción anticipada. Entre todos los participantes, además, se sorteará una camioneta 4×2. A los seis vehículos mencionados, como novedad de esta edición, se agregó un séptimo a la corvina rubia de mayor peso.
«En caso de que los tres primeros premios de la clasificación de corvina negra los integren rubias, pasará al siguiente. Es decir, si encabezan dos negras y la tercera es una rubia, este coche irá para el cuarto lugar», indicaron desde la organización.

Una historia que comenzó en 1962
Organizado por el Club Cazadores de Tres Arroyos, una histórica institución que arrancó con esta propuesta piscatoria en 1962. En aquel torneo hubo apenas 58 intrépidos que retaron la resistencia y fue creciendo en volumen hasta alcanzar el récord de participantes en 1987, con 6862 cañas anotadas.
Aquel concurso lo ganaría el juarense Luis Dalera, con un pichón de negra de casi 4 kilogramos pescada en la zona del caracolero y que lo hizo acreedor a un Peugeot 505. Mario Pedone de Orense fue segundo, y se llevó un lujoso Fiat Regatta, mientras que la dama, Ethel Moralejo de Casbas se llevó las llaves del flamante Fiat Spazio.
Los premios crecieron a lo largo del tiempo, pero lo que cambiaron fueron los portes. Hasta hoy, el récord lo ostenta Abraham Van der Horst con aquella corvina negra de 25,450 kg, lograda en el Caracolero en la edición 22ª de 1983. Es la más grande, según lo que indica la clasificación, pero algunos dicen que otra fue la más grande en realidad, y mencionan a la capturada por Raúl Massigoge, en el Letrero, justo diez años antes, de 24,575 kg.
Por aquel entonces, contaba «Popi» Guido en las páginas del Diario La Voz del Pueblo, las piezas se entregaban al control a las 5 de la tarde del día siguiente. Por lo tanto, se calcula que por lo menos, ese ejemplar, habría perdido entre 4 y 5 kilogramos, por lo que su peso debería haber estado cercano a los 30 kilos. Fue una duda que les quedó a todos los presentes en aquellos tiempos.
40 kilómetros de playa y una ciudad frente al mar
La cancha de pesca se mantiene sin cambios: desde la Albufera de Reta hasta El Pescadero, en Orense, una franja especialmente rendidora para la negra que fue incorporada el año pasado y promete concentrar a cientos de competidores.
Del otro lado, del de la organización, comenzó una larga tarea de fiscalización recorriendo los 40 kilómetros de arena para registrar las piezas o para asistir cualquier inconveniente. En el control, el ictiólogo revisará las piezas y un grupo importante de personas aportará para una logística que demanda más de 200 personas. El paisaje es otro en las extensas playas de Orense, Claromecó y Reta. Los centenares de campamentos, casillas y carpas se asemejan a una ciudad frente al océano, con miles de aficionados viviendo 24 horas a pura pesca.

Oleaje en Claromecó /Gtza Jimena Martínez Chaves
Cambios reglamentarios y cuidado ambiental
Entre las modificaciones del reglamento se destaca que el pez guitarra ya no será válido en la categoría variada, una medida que apunta a la conservación de la especie. La decisión acompaña estudios de la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO), que advierten sobre su situación de vulnerabilidad y riesgo de extinción.
También habrá premios especiales para el mejor pescador tresarroyense, socios, damas y cadetes, independientemente de su ubicación en la clasificación general, un cambio que jerarquiza estas categorías.
Tras algunos días de incertidumbre, el clima mejoró y promete acompañar. Además, el pique viene en alza: se registraron buenas capturas de corvina rubia y aumenta la presencia de pichones de negra, junto a una variada activa que ilusiona a todos.
Este sábado, cuando sonó la sirena y miles de plomadas vuelen hacia la rompiente, comenzó una nueva edición de una fiesta única. La ilusión quedará colgada de una tanza, en un desafío que mezcla tradición, pasión y uno de los espectáculos de pesca deportiva más grandes del continente.
Fuente: weekend.perfil.com
Primicias Rurales