La Conferencia Episcopal Peruana presentó la oración que acompañará la visita apostólica del pontífice, del 11 al 17 de noviembre, y llamó a los fieles a prepararse espiritualmente para el encuentro.
Buenos Aires, jueves 20 agosto (PR/26)–La Conferencia Episcopal Peruana (CEP) dio a conocer la oración oficial que acompañará la visita del Papa León XIV al país. La iniciativa busca disponer el corazón de la comunidad católica para este encuentro histórico.
El pedido central de la oración es claro: que la presencia del Santo Padre contribuya a renovar la fe, fortalecer la esperanza y sembrar caminos concretos de paz en todo el territorio peruano.
“Recibimos con inmensa alegría la Visita Apostólica de Su Santidad porque su presencia entre nosotros será un verdadero regalo para nuestro pueblo y una oportunidad para renovar nuestra fe, fortalecer la esperanza y caminar unidos como Iglesia al servicio del Evangelio”, señaló monseñor Carlos García Camader, presidente de la CEP y obispo de Lurín.
El llamado a una paz desarmada y desarmante
El texto recoge uno de los mensajes más fuertes del pontificado de León XIV: el llamado a construir una paz “desarmada y desarmante”, capaz de transformar los conflictos y detener la violencia.
Se trata de una paz que busca superar los odios y abrir, en cambio, caminos de unidad dentro del pueblo de Dios, un objetivo que atraviesa toda la oración presentada por el Episcopado.
El Episcopado peruano recordó, además, el vínculo especial que une al pontífice con el Perú, país donde desarrolló buena parte de su labor pastoral y donde llegó a ser vicepresidente de la propia Conferencia Episcopal Peruana.
Por esa razón, la visita fue calificada como un verdadero “tiempo de gracia” tanto para la Iglesia como para la sociedad peruana en su conjunto.
Una oración encomendada a los santos del Perú
La oración encomienda la visita apostólica a Santa María, Madre de la Iglesia, a Santo Toribio de Mogrovejo y al conjunto de los santos peruanos, pidiendo su intercesión para que el encuentro renueve la esperanza del pueblo.
La visita de León XIV se desarrollará del 11 al 17 de noviembre y comprenderá actividades en Lima, Callao, Pucallpa, Cusco y Chiclayo, cinco ciudades que se alistan para recibir al pontífice.
Ante esta jornada, la CEP invitó a los peruanos a abrir el corazón y vivir la comunión fraterna y solidaria, con el propósito de acoger el mensaje de paz, diálogo y reconciliación que el Papa dirigirá al pueblo de Dios.
Finalmente, el Episcopado peruano agradeció la difusión de la oración oficial y llamó a los fieles a participar activamente en la preparación espiritual para la visita de León XIV.
La Asunción de la Virgen María ilumina la fe cristiana, demostrando el cumplimiento de las promesas divinas y el destino de gloria que aguarda a la humanidad según San Juan Pablo II.
Buenos Aires, sábado 15 agosto (PR/26) — San Juan Pablo II enseñó que la Asunción de la Virgen María que se celebra el 15 de agosto, como es hoy, ilumina la esperanza de los cristianos. Muestra que Dios cumple sus promesas. También prueba que Dios acompaña a sus hijos en el sufrimiento y los guía hacia la vida eterna.
Puntos clave sobre la Asunción según Juan Pablo II
Cumplimiento divino: Dios no falla a sus promesas y lleva a pleno cumplimiento su obra de salvación en María.
Apoyo en la prueba: La fe en la Asunción da fuerza a los creyentes durante los momentos de dolor y dificultad en la tierra.
Destino final: El cuerpo y el alma de María en el cielo recuerdan a todos el destino de gloria que espera a la humanidad.
Signo de esperanza: María brilla como un signo de consuelo seguro para el pueblo que camina en la fe.
Oración de Consagración de Juan Pablo II a María:
Ante ti, Madre de Cristo, delante de tu Corazón Inmaculado, yo deseo en este día juntamente con toda la Iglesia unirme con nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres.
La única que en su corazón divino tiene el poder de conseguir el perdón y procurar la reparación.
En su homilía sobre la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al Cielo, el 15 de agosto de 1998, S Juan Pablo II explicó que María es Bienaventurada porque creyó:
Sábado 15 de agosto de 1998
«¡Bienaventurada la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1, 45).
Con estas palabras, Isabel acogió a María, que había ido a visitarla. Esta misma bienaventuranza resuena en el cielo y en la tierra, de generación en generación (cf. Lc 1, 48), y, de modo singular, en la solemne celebración de hoy. María es bienaventurada porque creyó enseguida en la palabra del Señor, porque acogió sin vacilaciones la voluntad del Altísimo, que le había manifestado el ángel en la Anunciación.
Podríamos ver en el viaje de María desde Nazaret hasta Ain Karim, que nos relata el evangelio de hoy, una prefiguración de su singular viaje espiritual que, comenzando con el «sí» del día de la Anunciación, culmina precisamente en la Asunción al cielo en cuerpo y alma. Se trata de un itinerario hacia Dios, iluminado y sostenido siempre por la fe.
El concilio Vaticano II afirma que María «avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz» (Lumen gentium, 58). Por eso ella, con su incomparable belleza, agradó tanto al Rey del universo, que ahora, plenamente asociada a él en cuerpo y alma, resplandece como Reina a su derecha (cf. Salmo responsorial).
Me alegra celebrar esta solemnidad, que es una de las más antiguas en honor de la Virgen, con la comunidad de Castelgandolfo. Os saludo con afecto a todos vosotros, al obispo de Albano, monseñor Dante Bernini, y a su auxiliar, monseñor Paolo Gillet. Saludo, asimismo, a los salesianos, a quienes está encomendada esta parroquia. Y dirijo un saludo cordial a los habitantes de Castelgandolfo, al alcalde y a los veraneantes. En la solemnidad de hoy, la liturgia nos invita a todos a contemplar a María como la «mujer vestida de sol, con la luna por pedestal, coronada con doce estrellas» (Ap 12, 1). En ella resplandece la victoria de Cristo sobre satanás, representado en el lenguaje apocalíptico como «un enorme dragón rojo» (Ap 12, 3).
Esta visión gloriosa y al mismo tiempo dramática recuerda a la Iglesia de todos los tiempos su destino de luz en el reino de los cielos y la consuela en las pruebas que debe afrontar durante su peregrinación terrena. Mientras dure este mundo, la historia será siempre teatro del enfrentamiento entre Dios y satanás, entre el bien y el mal, entre la gracia y el pecado, entre la vida y la muerte.
Totus Tuus
Las enseñanzas marianas de San Juan Pablo II se resumen en su lema «Totus Tuus» (en latín, «Totalmente tuyo»). Esta expresión representa su consagración total a Jesús por medio de María.
El Papa polaco estructuró la teología mariana moderna demostrando que el amor a la Virgen María no aleja de Cristo, sino que introduce directamente en su misterio.
Santo. Maximiliano Kolbe, tu entrega y martirio nos lleva a consagrarnos a la Santísima Virgen otra vez hoy
Buenos Aires, viernes 14 agosto (PR/26) — San Maximiliano Kolbe compuso esta conmovedora oración de consagración a la Inmaculada, un profundo acto de entrega espiritual que podemos rezar hoy para celebrar su día litúrgico.
Esta es la consagración:
«OH Inmaculada, reina del cielo y de la tierra,
refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima,
a quien Dios confió la economía de la misericordia.
Yo……. pecador indigno, me postro ante ti,
suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y
posesión tuya.
A ti, Oh Madre, ofrezco todas las dificultades
de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad.
Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva,
para cumplir lo que de ti ha sido dicho:
«Ella te aplastará la cabeza» (Gen 3:15), y también:
«Tú has derrotado todas las herejías en el mundo».
Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas
me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria
en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo,
aumento en cuanto sea posible el bienaventurado
Reino del Sagrado Corazón de Jesús.
Donde tú entras oh Inmaculada, obtienes la gracia
de la conversión y la santificación, ya que toda gracia
que fluye del Corazón de Jesús para nosotros,
nos llega a través de tus manos».
Ayúdame a alabarte, OH Virgen Santa
y dame fuerza contra tus enemigos.»
Monasterios argentinos se unen en oración ante la próxima venida de León XIV
La Conferencia Episcopal Argentina invitó a las comunidades contemplativas a rezar por los frutos de la visita, las intenciones del Papa y las necesidades de la Iglesia en el país.
Buenos Aires, viernes 14 de agosto (PR/26) .- La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) invitó a los monasterios del país a unirse en oración ante la próxima visita apostólica del papa León XIV a la Argentina, y a acompañar este tiempo de preparación con espíritu de fe, esperanza y comunión.
«Con profunda alegría y esperanza nos dirigimos a ustedes para invitarlos a unirnos en oración ante la próxima venida del Santo Padre», expresa la carta dirigida a las comunidades monásticas.
Los obispos señalaron que la llegada del Sucesor de Pedro constituye para la Iglesia que peregrina en la Argentina «un verdadero tiempo de gracia».
La Comisión Ejecutiva de la CEA destacó el lugar privilegiado que ocupa la oración de los monasterios en la vida de la Iglesia y pidió especialmente que las comunidades contemplativas ofrezcan sus plegarias por los frutos de la visita apostólica, las intenciones del Papa y las necesidades de la Iglesia en el país.
La oración para la visita Junto con la carta, los obispos hicieron llegar la Oración de la visita del papa León XIV a la Argentina, para que pueda ser rezada personalmente y en comunidad durante este tiempo.
La CEA animó a incorporar esta oración a la vida cotidiana de los monasterios y, de manera particular, a las celebraciones y momentos comunitarios que cada comunidad considere oportunos.
«Confiamos este tiempo a la intercesión de la Santísima Virgen María, para que acompañe al Sucesor de Pedro y disponga nuestros corazones a recibirlo con fe y esperanza», concluye la carta.
El artista Ernest Vincent Wood III fue contratado para pintar paneles de santos en una escuela de Wichita y, tras investigar sus vidas para la obra, terminó convirtiéndose al catolicismo.
Buenos Aires, viernes 14 agosto (PR/26) — Cuando uno entra a la capilla de la escuela secundaria católica Kapaun Mt. Carmel en Wichita, Kansas, no puede evitar detenerse y admirar las hermosas pinturas al óleo originales que adornan sus paredes.
Las imágenes son realistas y hermosas, pero lo que realmente llama la atención son los inusuales grupos de santos representados, reunidos como amigos. Los paneles destacan a los jóvenes santos que decoran una escuela secundaria.
Courtesy of Kapaun Mt. Carmel Catholic High School
Los santos son una mezcla de lo antiguo y lo nuevo: figuras sagradas de tiempos modernos y del pasado lejano, y de todo el mundo. Ignacio de Loyola se sienta ante san José Sánchez del Río, niño mártir de la Guerra Cristera de México, con Santa Teresita y el Arcángel Miguel al fondo.
Courtesy of Kapaun Mt. Carmel Catholic High School
San Carlo Acutis se sienta junto a Santa Josefina Bakhita, con San Francisco de Asís y santa Dimpna de Irlanda a su alrededor.
Courtesy of Kapaun Mt. Carmel Catholic High School
San Pier Giorgio Frassati se inclina sobre San Juan Pablo II y Santa Juana de Arco, con Santa María Goretti sentada a su lado.
Es un hermoso testimonio de la universalidad de la Iglesia y de cómo el Espíritu Santo obra en nuestro mundo, con la creación de nuevos santos cada día. La reunión de santos de todos los tiempos y lugares ofrece una visión de cómo será el Cielo.
Pero aún más increíble que las luminosas pinturas es la historia que hay detrás de ellas.
La atracción persistente de la gracia
El artista Ernest Vincent Wood III posee un don excepcional para el arte sacro, pero se topó con este campo casi por casualidad. Su trabajo en el arte sacro lo condujo a una asombrosa conversión, acercándolo a la fe católica.
Wood creció en la fe bautista e incluso trabajó en el ministerio bautista durante un tiempo. Pero siempre sintió un llamado diferente, como le contó a Aleteia:
«Cuando miro hacia atrás en esos años, realmente no tenía un plan definido y no sabía cómo iba a ir, pero una serie de cosas encajaron y poco a poco me llevaron, no solo a la Iglesia Católica, sino también a pintar cada vez más arte sacro».
Wood obtuvo su licenciatura en Bellas Artes en la Universidad Estatal de Wichita en 2006 y luego viajó a Italia para continuar sus estudios artísticos.
Estudiar arte en Italia le cambió la vida, ya que conoció por primera vez el espléndido patrimonio artístico de la Iglesia Católica en Europa.
También comenzó a aprender las historias detrás de las obras de arte que veía y comenzó a sentir una conexión especial con ciertos santos católicos, especialmente san Juan Pablo II y san Francisco de Asís.
“Hubo todos estos pequeños momentos de invitación y gracia”, recordó.
Pero al regresar a Estados Unidos, sintió un llamado tan fuerte al ministerio en la fe bautista que casi dejó la pintura por completo. Afortunadamente, amigos de confianza lo animaron a no abandonar el don artístico que Dios le había dado, sino a usarlo para la gloria de Dios.
Wood tomó esto en serio y comenzó a trabajar a tiempo completo como artista, viajando por todo Estados Unidos a ferias de arte para vender su trabajo.
Algo muy interesante empezó a suceder en estas exposiciones. Algunas de sus obras representaban escenas religiosas, como la vida de Jesús. La gente se sintió atraída por estas imágenes y Wood empezó a comprender cómo el arte podía difundir el Evangelio. Dijo:
«Tuve muchísimas conversaciones con la gente sobre estas obras de arte sacro. Y me di cuenta de que podía llevar esta obra a un lugar donde quienes tal vez nunca pisen una iglesia verán algo que no solo es hermoso, sino que también es un mensaje en sí mismo».
Invitaciones sorprendentes
Su reputación como artista sacro creció y comenzó a recibir encargos que no esperaba, de católicos
Primero una iglesia. Luego una familia que quería que los Misterios Gozosos del Rosario se representaran en su hogar.
De alguna manera, siguió creando arte sacro católico.
“Hubo muchos momentos a lo largo de mi vida en los que casi no tuve voz ni voto, pero la gente intervino y me invitó a algo más grande”, dijo.
En una ocasión memorable, escuchó a alguien comentar sobre su obra: «¿Puedes creer que el artista no es católico?». Un amigo respondió con asombrosa previsión: «¡No es católico… todavía!».
Todos estos proyectos le llevaron a mirar su arte de una manera nueva:
«Este increíble llamado, esta idea de vocación, de repente empezó a impactarme con fuerza. Y pensaba en todos los pequeños hilos del ministerio a lo largo de mi vida, mi amor por la pintura sacra clásica y todas estas invitaciones a lo largo del camino. Cada vez era más difícil ignorarlo».
Por esta época, comenzó a pintar los paneles de santos para la capilla de Kapaun Mt. Carmel. Los santos que aparecen en la imagen se eligieron mediante un proceso colaborativo, en el que los alumnos de la escuela votaron sobre qué santos incluir y compartieron sus inspiraciones.
Wood no conocía a muchos de los santos ni sus historias. Pero al escuchar a los estudiantes, sus historias lo impactaron profundamente.
“Cuanto más estudiaba las vidas de los santos, más me empezaron a afectar todas estas cosas”, dijo.
Comenzó a asistir a OCIA (Orden de Iniciación Cristiana para Adultos) en 2023, al principio solo para «ver qué pasaba». Pero poco a poco, se convenció de que lo que estaba aprendiendo era la verdad y fue recibido en la Iglesia Católica.
Hoy, Wood ha terminado tres de los seis paneles de la capilla. Aún no puede compartir los santos que aparecerán en ellos, pues es una sorpresa muy esperada.
Pero así como pintarlas llevó a Wood a una comunión plena con la Iglesia Católica, se espera que estas pinturas inspiren una fe viva en innumerables otras almas. Porque la conversión del cristiano es hoy.
En la audiencia general de este martes, el Sumo Pontífice invitó a redescubrir la oración como verdadero encuentro con Dios, y no como una técnica de bienestar personal.
Buenos Aires, viernes 7 de agosto agosto (PR/26)–En su catequesis de este martes, el Papa León XIV invitó a los fieles a redescubrir la oración en su verdadero sentido. No se trata, dijo, de una forma de evasión ni de una técnica psicológica orientada al bienestar personal, sino de una dimensión fundamental de nuestra humanidad.
La audiencia general se realizó en la Basílica de San Pedro, ante unos 5.000 fieles, tras la pausa de julio por el intenso calor que atraviesa Roma. Fue la quinta catequesis dedicada a la Sacrosanctum Concilium, la constitución del Concilio Vaticano II sobre la liturgia.
El Espíritu Santo, maestro de la oración
Citando la Carta a los Efesios, el Papa recordó que es el Espíritu Santo quien nos enseña a orar, morando en la Iglesia desde el día de Pentecostés. Desde entonces, señaló, la comunidad cristiana nunca dejó de reunirse para celebrar el misterio pascual.
Leer las Escrituras, celebrar la Eucaristía y dar gracias a Dios por su don en Cristo Jesús forman parte de ese gesto ininterrumpido que sostiene la vida de la Iglesia desde sus orígenes.
Cuando la fe ya no se transmite en las familias
León XIV advirtió que, en muchas familias cristianas, la oración ya no se transmite de generación en generación. Cada vez más personas corren el riesgo de confundirla con una simple técnica psicológica orientada al bienestar personal.
Frente a esta mentalidad eficientista y consumista, el Papa fue contundente: la oración merece ser redescubierta en su verdad, como una dimensión que nos constituye como seres humanos.
La liturgia como lugar de encuentro
El Pontífice recordó las palabras de San Pablo VI al promulgar la Sacrosanctum Concilium: Dios en primer lugar, la oración como primera obligación y la liturgia como primera fuente de la vida espiritual del pueblo de Dios.
Para León XIV, la Constitución conciliar otorgó a la participación activa de los fieles un lugar central en la reforma litúrgica. La liturgia, explicó, es ante todo el lugar del encuentro, donde Dios mismo se acerca a la humanidad a través de su Hijo.
La Liturgia de las Horas, escuela de vida
El Papa evocó el deseo de Pablo VI de que la Liturgia de las Horas, la oración pública diaria de la Iglesia, impregnara y alimentara toda la oración cristiana. Esa plegaria, inseparable de la Eucaristía, guía la vida espiritual del pueblo de Dios.
Hoy ese deseo pide ser acogido en la vida cotidiana de los bautizados. Para quienes buscan aprender a orar, especialmente los catecúmenos, la Liturgia de las Horas ofrece un camino concreto hacia la oración cristiana.
Citando a San Agustín, el Papa recordó que cuando hablamos con Dios no debemos separar de Él a su Hijo, y que cuando ora el cuerpo del Hijo, no debe separarse de sí misma la Cabeza. Reconocemos así nuestra voz en Cristo, y su voz en nosotros.
Cada hora, un acto de esperanza
León XIV cerró la catequesis describiendo cómo la Liturgia de las Horas santifica el tiempo de la vida cotidiana. Por la mañana comenzamos el día con fe y gratitud; al mediodía pedimos fuerza para sostener la fidelidad en medio del trabajo.
Por la tarde, las Vísperas acompañan el atardecer, y por la noche nos dormimos confiando en la paz de Dios. Así, concluyó el Papa, cada hora se convierte en un acto de esperanza que nos permite velar junto a toda la Iglesia, esperando el regreso glorioso del Señor.