“Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto”

“Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto”

Termina Jesús con el tercer tema: el ayuno. Si nos quedamos en la materialidad de lo que significa el ayuno, nos quedaremos cortos. El ayuno que modela lo interior es lo que importa, pues si no trabajamos actitudes y criterios, no habrá mudanza en las costumbres y repetiremos los tropiezos en las obras realizadas.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará»

 

Palabra del Señor
“ Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto ”

“ Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 43-48

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habéis oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

 

Palabra del Señor

“ No hagáis frente al que os agravia ”

“ No hagáis frente al que os agravia ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 38-42

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas».

 

Palabra del Señor

“Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”

“Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”

Las lecturas litúrgicas de hoy llaman a la reconciliación y a la misión, destacando el envío de los doce apóstoles por Jesús para proclamar el Reino de los Cielos y servir gratuitamente a los necesitados.

 

 

 

Evangelio de hoy y lecturas

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 19, 2-6a

 

En aquellos días, llegaron los hijos de Israel al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña.
Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo:
«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mi. Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”».

 

Salmo

Salmo 99, 2. 3. 5 R/. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

 

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 6-11

 

Hermanos:
Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 36 – 10, 8

 

En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».

Entonces dice a sus discípulos:

«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.

Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:

«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

«Dios te salve María, llena de Gracia”

«Dios te salve María, llena de Gracia”

Al evocar el corazón de María, precisamente al día siguiente del corazón de Jesús, nos adentramos en el misterio de tantos hombres y mujeres que viven con intensidad, muchas veces con dolor, pero siempre con confianza, el seguimiento de Jesús y todas sus consecuencias.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 16b. 19-21

 

En aquellos días, el Señor dijo a Elías:
«Unge profeta sucesor tuyo a Elíseo, hijo de Safat, de Prado Bailén. »

Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última.

Ellas pasó a su lado y le echó encima el manto.

Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió:
«Déjame decir adiós a, mis padres; luego vuelvo y te sigo.»

Ellas le dijo:
«Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?»

Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Ellas y se puso a su servicio.

 

Salmo de hoy

Salmo : Salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 R/. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

 

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,41-51

 

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».

Él les contestó:
«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».

Pero ellos no comprendieron lo que le dijo.

Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

 

 

Evangelio de hoy en vídeo

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así?”

Hoy celebramos la entrañable fiesta de nuestra Madre y todo su cúmulo de vivencias y sentimientos al acompañar el misterio de nuestra fe, al vivir la fidelidad en el seguimiento de su Hijo, en el encargo que el Padre le hizo: la memoria del corazón de María.

Al evocar el corazón de María, precisamente al día siguiente del corazón de Jesús, nos adentramos en el misterio de tantos hombres y mujeres que viven con intensidad, muchas veces con dolor, pero siempre con confianza, el seguimiento de Jesús y todas sus consecuencias.

María guardaba en su corazón incluso aquello que no comprendía, aquello que le dio felicidad y angustia para que, desde dentro de ella, la fidelidad brotara como un perfume que la rodeó toda su vida.

Dudas, sorpresas, pero sobre todo una intensidad de vida reflejada en cada momento con el acompañamiento a su Hijo, hace que la fiesta de hoy nos haga adentrarnos en nuestra propia vida. María es la primera cristiana, la compañera de camino, el ejemplo de fidelidad y de la confianza, por eso podemos vernos reflejados en ella. No es una mujer más, es “la llena de gracia” que supo guardar en su corazón lo que cada uno de nosotros vivimos, por eso puede ser ejemplo de vida consecuente con nuestras opciones. Aunque, a veces, muchas veces, nos vemos hundidos en una oscuridad que nos hace dudar, que nos hace sentir sumergidos en incertidumbres, podemos mirar a María sabiendo que ella, desde el nacimiento de su Hijo, hasta la cruz, no se dejó arrastrar por los sucesos de su vida ni por acontecimientos que superaban su comprensión.

 

“¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?”

 

Jesús no se perdió en el templo, no se desorientó dentro de Jerusalén. Jesús tomó una decisión, quedarse, porque “yo debía estar en la casa de mi Padre”. Es muy comprensible la desorientación, no de Jesús, sino de sus padres, porque tomó una decisión sin contar con ellos.

Pero hay una nota que nos hace entender todo el texto: la angustia de unos padres que no encuentran a su hijo, la angustia de tantos hombres y mujeres en un mundo oscuro y lleno de incertidumbre, desaparece cuando el reencuentro se da… la serenidad de María al encontrarse con su hijo guardando todo en su corazón, debería ser también nuestra paz, guardando en nuestro corazón tantas cosas que vivimos debido a nuestras opciones, cosas que nos hacen sufrir, que muchas veces no comprendemos, pero que se convierten en riqueza y en fuerza cuando las guardamos con ternura en nuestro corazón, ante el encuentro, reencuentro, con Jesús.

María, Madre nuestra, luz y compañía en nuestro caminar, que sepamos mirarte como modelo de fidelidad y seguimiento y, en las incertidumbres de nuestra vida, que sepamos, como tú, encontrarnos con tu Hijo y guardar todo en nuestro corazón.

De esta manera podremos seguir el camino al que hemos sido llamados: ser constructores del Reino de tu Hijo, constructores de ese nuevo mundo de paz, justicia y amor.

 

Fray Antoni Miró Gallego O.P.
Fray Antoni Miró Gallego O.P.Convento de Santo Domingo Ra`ykuéra (Asunción. Paraguay)

Dominicos.Org

“ Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón ”

“ Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón ”

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30

 

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

 

Palabra del Señor