“ Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos ”

“ Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 20-26

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

 

Palabra del Señor
“Quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos”

“Quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos”

Jesús nos convoca a no quedarnos en el simple cumplimiento de las normas, sino a darles plenitud en el día a día, mientras que el relato de Elías en el monte Carmelo nos invita a discernir y derribar las falsas idolatrías de nuestra sociedad.

 

 

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 18, 20-39

 

En aquellos días, el rey Ajab dio una orden entre todos los hijos de Israel y reunió a los profetas de Baal en el monte Carmelo.

Elías se acercó a todo el pueblo y dijo:
«¿Hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas? Si el Señor es Dios, seguidlo; silo es Baal, seguid a Baal».

El pueblo no respondió palabra. Elías continuó:
«Quedo yo solo como profeta del Señor, mientras que son cuatrocientos cincuenta los profetas de Baal. Que nos den dos novillos; que ellos elijan uno, lo descuarticen y lo coloquen sobre la leña, pero sin encender el fuego. Yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, también sin encender el fuego. Vosotros clamaréis invocando el nombre de vuestro dios y yo clamaré invocando el nombre del Señor. Y el dios que responda por el fuego, ese es Dios».

Todo el pueblo acató:
«¡Está bien lo que propones!».

Elías se dirigió a los profetas de Baal:
«Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, pues sois más numerosos. Clamad invocando el nombre de vuestro dios, pero no pongáis fuego».

Tomaron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo:
«¡Baal, respóndenos!».

Mas no hubo voz ni respuesta. Brincaban en torno al altar que habían hecho.

A mediodía, Elías se puso a burlarse de ellos:
«Gritad con voz más fuerte, porque él es dios, pero tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, estará de camino; tal vez esté dormido y despertará!».

Entonces gritaron con voz más fuerte, haciéndose incisiones con cuchillos y lancetas hasta chorrear sangre por sus cuerpos según su costumbre.

Pasado el mediodía, entraron en trance hasta la hora de presentar las ofrendas, pero no hubo voz, no hubo quien escuchara ni quien respondiese.

Elías dijo a todo el pueblo:
«Acercaos a mí», y todo el pueblo se acercó a él. Entonces se puso a restaurar el altar del Señor, que había sido demolido. Tomó Elías doce piedras según el número de tribus de los hijos de Jacob, al que se había dirigido esta palabra del Señor:
«Tu nombre será Israel».

Erigió con las piedras un altar al nombre del Señor e hizo alrededor una zanja de una capacidad de un par de arrobas de semilla. Luego dispuso leña, descuartizó el novillo y lo colocó encima.
«Llenad de agua cuatro tinajas y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña», ordenó y así lo hicieron.

Pidió:
«Hacedlo por segunda vez»; y por segunda vez lo hicieron.
«Hacedlo por tercera vez» y una tercera vez lo hicieron.

Corrió el agua alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó a rebosar.

A la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y comenzó a decir:
«Señor, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, que se reconozca hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya he obrado todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, Señor, eres Dios y que has convertido sus corazones».

Cayó el fuego del Señor que devoró el holocausto y la leña, lamiendo el agua de las zanjas.

Todo el pueblo lo vio y cayeron rostro en tierra, exclamando:
«¡El Señor es Dios. El Señor es Dios!».

 

Salmo de hoy

Salmo 15, 1b-2a. 4. 5 y 8. 11 R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

 

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». R/.

Se multiplican las desgracias
de quienes van tras dioses extraños;
yo no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios. R/.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Reflexión del Evangelio de hoy

La voz del profeta

El Libro de los Reyes nos narra hoy el episodio de la confrontación entre los profetas de baal y el profeta Elías. Que oportuno es hacer memoria de los tiempos pasados para que nos ayuden a afrontar los desafíos del tiempo actual en que vivimos. Más allá de los elementos anecdótico y espectaculares que nos brinda el relato sería oportuno  preguntarnos ¿qué está en juego en este hecho que se nos recuerda?¿Qué dice a la realidad en que vivimos?

Creo que un elemento que deberíamos tener en cuenta es quienes son parte de esta confrontación: por un lado Elías, el profeta, su nombre “Eli-yahu, significa”: “Mi Dios es Yahvé”. Elías es la figura referente al pensar en el ideal de profeta; Él quiere presentarnos con sus palabras y acciones al verdadero Dios y no está dispuesto a permitir que se adulteren los valores esenciales de la fe y de la vida. Frente a Elías los profetas de baal, el dios cananeo, su nombre significa: “señor”. Baal es presentado siempre como un ídolo. El ídolo no tiene consistencia sino que es apariencia. Nos muestra algo ficticio que no es real. Nos ilusiona poniendo en lugar de lo trascendente realidades que no lo son. Muchas veces en nuestro hoy somos bombardeados por esta realidad idolátrica que nos deja el sabor amargo de la desilusión cuando ponemos en ella nuestras expectativas.

Tal vez sea oportuno recordar las palabras del cardenal Carlo María Martini: «Nosotros somos creyentes, pero estamos siempre tentados de caer en la idolatría; la figura de Elías nos ayuda a desenmascararlos ídolos que nos tientan tanto más cuanto nuestro esfuerzo por adorar al Dios verdadero intenta hacerse mis sutil, puro; quisiera ser más auténtico. Idolatría no es simplemente la adoración del becerro de oro, en el que reconocemos una forma antigua ya superada, sino toda forma de culto hacia realidades que no son Dios y que intentan, solapadamente, colocarse en su sitio. Realidades, incluso camufladas de divinas, de espirituales, de religiosas».

¿Cuáles son hoy nuestros ídolos? ¿Qué propuestas sociales y culturales pretenden ocupar el lugar de “dios” de nuestra existencia? Que necesaria es la voz del profeta que nos ayude a no confundir las opciones y nos permita discernir los caminos que nos lleven a los valores del Dios revelado por Jesús.

 

He venido a dar plenitud

 

Por medio de las bienaventuranzas el Señor, como buen maestro, quiere ayudarnos a dar plenitud en nosotros el sueño de Dios para esta realidad.

Jesús busca que podamos ser fieles al proyecto de Dios desde la perspectiva del Reino. Por eso nos impulsa a crecer y madurar en la fe. A no quedarnos en un mero cumplimiento sino a vivir en plenitud lo que creemos. A encarnar en nuestra humilde realidad cotidiana el amor de Dios.

Estamos llamados a ser libres para desarrollar nuestras potencialidades y capacidades poniéndolas al servicio de los demás alcanzando así la felicidad. Hoy no solo cuentan nuestras ideas y acciones sino sobre todo nuestras actitudes. Como dice la Escritura: « Este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable… El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas.» (Dt 30,11.14)

Jesús nos invita a vivir una fe para la vida. «Una fe que sea capaz de iluminar al mundo dándole sentido y asegurándole que es posible que el hombre deje de ser enemigo del hombre para convertirse en hermano, en alguien en quien se puede confiar, al que se le puede llamar en los momentos de apuro y en los de alegría porque siempre lo encontraremos dispuesto a escuchar, a comprender y a compartir. Es el Evangelio de hoy un auténtico reto para los cristianos. Pero, no lo olvidemos, estamos llamados a aceptar ese reto.» (A. M. CORTES)

 

Fray Edgardo César Quintana O.P.

Fray Edgardo César Quintana O.P.
Casa del Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo)

Dominicos.Org

“Vosotros sois la luz del mundo”

“Vosotros sois la luz del mundo”

El Evangelio de san Mateo comparte las palabras de Jesús que llaman a sus discípulos a ser sal de la tierra y luz del mundo a través de las buenas obras.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

 

Palabra del Señor
“ El Espíritu Santo y nosotros… ”

“ El Espíritu Santo y nosotros… ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12

 

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

 

Palabra del Señor
Hoy celebración del Corpus Christi: “Haced esto en conmemoración mía”

Hoy celebración del Corpus Christi: “Haced esto en conmemoración mía”

Las lecturas de la solemnidad nos invitan a hacer memoria del camino recorrido, a reconocernos como un solo cuerpo y a nutrirnos de la verdadera fuente espiritual.

 

 

 

Evangelio de hoy y lecturas

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a

 

Moisés habló al pueblo diciendo:
«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si observas sus preceptos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

 

Salmo

Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sion.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

 

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 16-17

 

Hermanos:
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 51-58

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:

«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Disputaban los judíos entre sí:

«Cómo puede este darnos a comer su carne?».

Entonces Jesús les dijo:

«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

“Se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas”

“Se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas”

El pasaje del Evangelio de hoy trata de adentrarnos en la profundidad espiritual que Jesús ofrece sobre el Reino de Dios. Con total naturalidad, Jesús busca espacios en los que se encuentra con personas para aprovechar e instruir, dar una mirada nueva y profunda sobre las realidades esenciales de la vida.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 1-8

 

Querido hermano:
Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.
Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

 

Salmo de hoy

Salmo 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22 R/. Mi boca contará tu salvación, Señor

 

Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria, todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez,
me van faltando las fuerzas, no me abandones. R/.

Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación. R/.

Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara,
Santo de Israel. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 38-44

 

En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:

«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes, y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».

Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.

Llamando a sus discípulos, les dijo:

«En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

 

Evangelio de hoy en vídeo

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Reflexión del Evangelio de hoy

«Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús»

La Palabra de Dios es actual y pareciera querer ser una radiografía de lo que nos sucede hoy mismo. San Pablo escribe a Timoteo, sobre las actitudes de cómo deben de ser los encargados de pastorear al Pueblo de Dios.

El mundo tiene necesidad de conocer a Dios, por ello, anima a  proclamar la Palabra. Insiste, no te canses aprovecha cualquier oportunidad, no tengas miedo o vergüenza. Exhorta, pelea si es necesario. Reprocha, lucha, no te calles…

Estamos realmente en este tiempo en el que no se soporta la sana doctrina. Tampoco queremos el compromiso y por supuesto lo que suene a sufrimiento y padecimiento que ni nos lo nombren. Queremos vivir el sueño americano, todo de color de rosa. Nos buscamos maestros a la medida que nos regalan el oído, pero no nos interpelan ni nos dicen la verdad, ya que esta señora: «duele».

Nos hacemos dioses a la medida para calmar el poco de conciencia que nos queda. Que no nos exija mucho, que no confronte nuestra vida con el evangelio, que cumplamos con lo más básico y ya está. Por ello, buscamos la fábula, el cuento, un mundo aparte idílico, para escapar de las realidades, eludir la crudeza de lo que vivimos sin descubrir lo que ofrece Jesucristo como plenitud de vida, salvación y proyecto de amor para la vida.

 

«Esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir»

 

El pasaje del Evangelio de hoy trata de adentrarnos en la profundidad espiritual que Jesús ofrece sobre el Reino de Dios. Con total naturalidad, Jesús busca espacios en los que se encuentra con personas para aprovechar e instruir, dar una mirada nueva y profunda sobre las realidades esenciales de la vida. Para crear conciencia sobre nuestro existir. Acompañar en esos interrogantes que van surgiendo en lo interno de nuestro corazón y con facilidad nos quitan la paz. Por ello, es como si el texto tuviese dos partes y en esas dos partes, muestra dos planos totalmente distintos.

Aparece al principio instruyendo al gentío. La segunda parte, más íntima, a los discípulos. La segunda parte también habla de realidades distintas: los ricos echan mucho y de los que les sobra. La viuda poco y lo que tiene para vivir.

Rápidamente nos mete en las coordenadas de Dios, no en los ejes que estamos acostumbrados de esta sociedad capitalista que busca siempre resultados asombrosos y que nos separa en vencedores y fracasados. En el tener y no en el ser.

Siguiendo el hilo de los dos planos, estamos en el Templo, lugar por excelencia de la presencia de Dios. Más concretamente en la zona del tesoro del templo, donde hay situadas trece arcas metálicas en forma de trompeta, destinadas a recoger las distintas ofrendas, promesas, donativos de los fieles. Al depositar la moneda y pasar por esa especie de trompeta emitía un sonido.

El sonido que no el ruido o el humo que muchas veces queremos ofrecer con nuestra vida. Por ello, toca la realidad de una auténtica vivencia de lo religioso: el sonido esencial para el fariseo que lo escucha el mundo. Y, el sonido esencial de la viuda que lo escucha Dios.

Los personajes también se sitúan en planos que no tienen casi nada en común. El fariseo encargado de enseñar la tradición oral y escrita del pueblo judío. Después de un proceso de aprendizaje de la ley se les nombraba «maestros», con una determinada vestimenta que los distinguía del resto del pueblo.

Vivían desde el legalismo férreo, con un control sobre la vida religiosa y social del pueblo. Jesús denunció en más de una ocasión su hipocresía. Y, esto es lo que quiere subrayar el texto al hablar de ellos cuando Jesús instruye a la gente. La forma de vivir la relación con Dios, conocer a Dios me debe llevar a ser más humano, más evangélico. El arca de la ofrenda debe sonar a humildad no a hipocresía.

El otro personaje es el opuesto. Mujer y viuda, dos requisitos que la sitúan en un plano inferior a los fariseos. Su pobreza la sitúa en un plano inferior a los ricos. Presenta esta mujer su ofrenda y no sonó para nada en aquellos artilugios en forma de trompetas que nos fabricamos los humanos.

El sonido no es capaz de alzar mucho su eco y no lo apreciaron los que pasaban por allí, unas insignificantes monedillas. Sin embargo, Jesús, reúne a sus discípulos y les hace caer en la cuenta de la importancia de la vivencia en la fe. Fiarse por completo de Dios.

El sonido que sale de la trompeta con la ofrenda de la viuda es sublime: «música celestial». Ha echado lo que tenía para vivir. La ofrenda total de la vida, se ha quedado sin nada. No hay reservas. No se ha guardado nada. No hay seguridades ningunas sobre su futuro. No ha calculado la acción. Se queda a la intemperie. Solo Dios. El resto da de lo que les sobra y para nada exponen su vida.

Y es que el amor siempre te lleva a un grado mayor, lo que has recibido gratis lo das en plenitud.

 

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

 

 

 

Fuente: Dominicos.Org
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