La bandera argentina volvió a flamear en las Islas Malvinas tras 44 años: el homenaje en Puerto Argentino y Darwin

La bandera argentina volvió a flamear en las Islas Malvinas tras 44 años: el homenaje en Puerto Argentino y Darwin

Un excombatiente regresó al archipiélago para rendir tributo a su amigo, caído en la guerra.

 

 

La bandera argentina volvió a flamear en las Islas Malvinas.

Buenos Aires, martes 18 de agosto (PR/26) — A 44 años de la Guerra de Malvinas, el excombatiente Eduardo Canitrot volvió al archipiélago donde combatió como soldado conscripto en 1982 para concretar una promesa que había marcado su vida. Acompañado por una de sus hijas, recorrió Puerto Argentino, el cementerio de Darwin y otros escenarios del conflicto, donde rindió homenaje a sus compañeros caídos.

Canitrot, quien actualmente preside la Asociación de Veteranos Puerto Argentino de Pinamar, integró durante la guerra el Batallón Logístico 10 de la X Brigada de Infantería. Con menos de 20 años llegó a las islas y permaneció allí durante el conflicto bélico con el Reino Unido.

 

 

 

 

Cementerio de Darwin

 

 

El viaje tuvo un profundo significado personal. En distintos puntos del archipiélago desplegó una bandera argentina, una imagen que rápidamente se volvió viral en las redes sociales y despertó miles de mensajes de reconocimiento.

 

Una promesa cumplida después de cuatro décadas

Uno de los momentos más emotivos ocurrió en el cementerio argentino de Darwin, donde descansan los restos de numerosos soldados caídos durante la guerra. Allí, Canitrot visitó la tumba de Pedro Larrosa, uno de sus compañeros, a quien había prometido regresar.

 

El veterano Eduardo Canitrot fue quien hizo flamear nuevamente la bandera argentina en las Islas Malvinas tras 44 años.

Frente a la cruz blanca que recuerda a su amigo, el veterano recordó aquel compromiso asumido hace más de cuatro décadas y expresó su emoción por haber podido cumplirlo. En sus publicaciones escribió: «Cumplí con lo que te prometí, Pedro», un mensaje que sintetizó el sentido de todo el viaje.

Durante su recorrida también recordó a todos los combatientes fallecidos y a quienes sufrieron las consecuencias de la posguerra.

En otra publicación manifestó: «Por los caídos, por los que quedaron aquí en las islas y en el mar, por los que no pudieron soportar y se quitaron la vida. Por todos los argentinos y argentinas que dieron, dan y darían su vida por esta bandera».

 

La bandera argentina en Puerto Argentino

Otro de los momentos más difundidos ocurrió en Puerto Argentino, donde Canitrot corrió sosteniendo la bandera argentina en las inmediaciones de un mástil que exhibe la insignia británica.

 

El homenaje en Puerto Argentino y el Cementerio de Darwin. 

Además, llevó la bandera a distintos puntos del archipiélago, incluido Monte Harriet, donde registró un video mientras el viento hacía flamear la enseña nacional. Allí dejó una frase que resumió el significado del homenaje: «Mi bandera no se arrodilla ante nadie».

El excombatiente también logró localizar el lugar donde permaneció durante gran parte del conflicto

También pudo localizar su posición. “El lugar exacto en donde estuvo el pozo en el que todos los días eran iguales: hambre, frío, miedo. Pero pensar en defender la bandera hicieron que el cuerpo se adapte, porque el amor por la patria está ante todo”, aseveró a la Opinión Austral y recorrió sectores como Pradera del Ganso y Monte Kent, escenarios que volvieron a traer a su memoria los recuerdos de la guerra.

 

En su pechera se puede leer: Las Malvinas son Argentinas

 

 

A través de su cuenta de Instagram, el veterano de guerra compartió cómo fue su visita, qué lugares recorrió y los recuerdos que volvieron a su mente. Además, hizo flamear la bandera argentina.

“Fueron, son y serán por siempre. Gracias a nuestros jugadores por aquella victoria, por la garra con la que defendieron nuestra camiseta y por lograr que este reclamo se viralizara mundialmente”, escribió Canitrot en una de las imágenes en la que se lo puede ver usando una camiseta blanca con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” y en referencia al triunfo de la Scaloneta ante Inglaterra que los jugadores celebraron alzando la íconica bandera que reforzó el reclamo de soberanía.

“Fue emocionante llevar esta remera (regalo de mi hija Belu) a nuestras islas. Un homenaje a nuestra historia, a nuestra identidad y a una causa que llevamos en el corazón“, expresó junto a la foto que se tomó delante del cartel de “Welcome to The Falkland”.

Además de los requisitos migratorios, existen limitaciones específicas, reglas de conducta y prohibiciones para los argentinos que viajan a las islas, entre ellas, el pedido de abstenerse de agitar o exhibir en público banderas argentinas.

Sin embargo, Canitrot exhibió la insignia patria con las islas Malvinas en el centro de la bandera de día y de noche en al menos cuatro veces durante su estadía que se extendió del 8 al 15 de agosto pasado.

En Monte Harriet, con el viento a favor, la celeste y blanca se ondeó. “Mi bandera no se arrodilla ante nadie. Por ella murió mucha gente, desde nuestra independencia flameó en lo más alto. Nadie nos va a decir que podemos mostrarla solamente en el cementerio de Darwin y por debajo de la cintura“, reivindicó.

«Cumplí con lo que te prometí, Pedro», dijo en referencia al tributo a su amigo caído.

 

 

 

Fuente: Agencia NA / La Opinión Austral
Primicias Rurales
Los 169 comunicados

Los 169 comunicados

Susana Tribiani relata la historia íntima de una familia atravesada por los 169 comunicados de Malvinas, las misiones en los Hércules y la inolvidable vuelta a casa de su padre.

 

 

Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26)

Por Susana Tribiani

 

 

 

 

 

 

El 24 de marzo de 1982, el papá de Susana partió hacia el sur en uno de esos vuelos que, para la familia, formaban parte de la normalidad. Era oficial de la Fuerza Aérea Argentina y volaba los C-130 Hércules. Viajar, despegar, pasar varios días fuera de casa y regresar era parte de su trabajo, algo a lo que todos estaban acostumbrados. Susana tenía veintidós años y su hermano diecinueve. Ninguno imaginó que aquella partida sería distinta de tantas otras.

No hubo una despedida especial ni un presentimiento. Él se fue a trabajar y ellos siguieron con sus vidas. Mucho tiempo después supieron que había dejado escrita una carta por si no regresaba. Por suerte, nunca tuvieron que leerla.

Pocos días más tarde, el 2 de abril, a las 9:40 de la mañana, una radio encendida cambió para siempre el significado de la palabra Malvinas.

Fue Elena quien, desesperada por lo que acababa de escuchar, alertó a Susana y a su hermano:

—Entramos en guerra con los ingleses por Malvinas… y el papá está allá.

En unas pocas palabras, todo cambió. Hasta ese momento Malvinas había sido una referencia aprendida en la escuela, unas islas dibujadas en un mapa y una historia repetida desde chicos. Ahora era el lugar donde estaba su padre. Lo que hasta unas horas antes podía parecer una noticia lejana se había metido de golpe dentro de la casa.

Susana tenía veintidós años. Su hermano, diecinueve. Y de pronto tuvieron que entender algo para lo que nadie estaba preparado: aquel viaje del 24 de marzo no había sido un vuelo más.

Durante los siguientes setenta y ocho días, la guerra entró en la casa de una manera extraña: numerada. Comunicado número 1, comunicado número 2, comunicado número 3. Así, uno detrás de otro, hasta llegar al 169.

El país escuchaba aquellas voces buscando entender qué ocurría en el Atlántico Sur. En la casa de Susana, en cambio, cada comunicado se escuchaba de otra manera. Detrás de las palabras oficiales, de los informes y de las noticias siempre aparecía la misma pregunta: ¿dónde estará papá?

En aquellos años no existían teléfonos celulares ni mensajes capaces de tranquilizar con un simple “llegué bien”. Había esperas largas, silencios y noticias fragmentadas. Había que aprender a escuchar lo que se decía y también a soportar todo aquello que no se sabía.

Él tampoco contó demasiado después. No era un hombre que necesitara transformar lo vivido en una hazaña. Algunas historias fueron apareciendo con los años, casi siempre de costado, en alguna sobremesa, en una conversación con otro veterano o cuando una pregunta lograba abrir por un momento una puerta que normalmente permanecía cerrada.

Una de esas historias tenía que ver con las misiones a muy baja altura.

El Hércules era un avión enorme, difícil de esconder, y en algunas operaciones debían volar pegados al mar para intentar evitar la detección y escapar de los aviones ingleses. Él contó que llegaron a hacerlo tan bajo que tuvieron que usar los limpiaparabrisas.

A Susana siempre le quedó grabada esa imagen.

Los limpiaparabrisas pertenecían al mundo de todos los días, al auto, a una lluvia fuerte, a una tormenta cualquiera. Escucharlos mencionados en medio de una misión de guerra hacía que todo resultara mucho más real. Ya no era algo lejano ni una escena de película. Era su padre dentro de ese avión, volando casi al ras del agua.

Había otras cosas de las que hablaba mucho menos.

En algunas misiones trasladaban soldados heridos. Muchos eran muy jóvenes. Él contó alguna vez que, cuando los veía subir al Hércules lastimados, agotados o con miedo, pensaba inevitablemente en su propio hijo.

Tenía diecinueve años.

La misma edad que muchos de esos chicos.

Quizá esa fuera una de las cosas que más le costaba contar. Porque en esos momentos no era solamente un oficial cumpliendo una misión. También era un padre. Y en cada uno de aquellos jóvenes heridos podía aparecer, aunque fuera por un instante, el rostro de su propio hijo.

Susana entendió eso mucho después. A los veintidós años una cree que los padres saben todo, que pueden con todo y que el miedo les pertenece a otros. Con el tiempo comprendió que ellos también tienen miedo; simplemente muchas veces aprenden a esconderlo.

En mayo ocurrió algo que todavía recuerda con una emoción difícil de explicar: su padre volvió a casa por dos días.

Cuando ella y su hermano lo vieron entrar, fue como ver a Dios en carne y hueso.

Estaba ahí.

Vivo.

Y durante esas cuarenta y ocho horas eso fue suficiente.

Volvieron a escucharlo caminar por la casa, a verlo sentado a la mesa, a compartir cosas que hasta hacía poco parecían absolutamente normales. Seguramente hablaron de muchas cosas, aunque es probable que las preguntas más importantes hayan quedado sin hacer. Tal vez porque ninguno quería escuchar determinadas respuestas. Tal vez porque él tampoco podía darlas. O quizás porque, cuando alguien vuelve por apenas dos días de una guerra, preguntar demasiado parece una manera de perder tiempo.

Después hubo que despedirlo otra vez.

La casa volvió a quedar en silencio y la radio recuperó su lugar.

Los comunicados siguieron.

También las misiones.

Muchos años después, algunas de aquellas historias volvían a aparecer cuando él se encontraba con otros veteranos. Susana recuerda especialmente las conversaciones con “el Michi”. Entre ellos existía un lenguaje propio, hecho de nombres, fechas y situaciones que no necesitaban demasiada explicación.

El Michi había tenido su bautismo de fuego el 28 de mayo, volando los Pucará. Cuando hablaban entre ellos, Susana escuchaba relatos que rara vez aparecían en la conversación familiar. No parecían hombres intentando impresionar a nadie con sus historias. Más bien daba la sensación de que ciertas cosas solo podían decirse frente a alguien que hubiera estado allí.

Ella aprendió a escuchar esas conversaciones sin interrumpir demasiado.

Con el tiempo entendió que probablemente muchas cosas quedaron sin contar. No necesariamente porque se hubieran olvidado, sino porque hay experiencias difíciles de convertir en palabras. Uno puede relatar una misión, describir un vuelo o recordar una fecha, pero hay sensaciones que quizá no encuentran una forma sencilla de ser compartidas con quienes no estuvieron ahí.

La carta que su padre había dejado antes de partir terminó convirtiéndose, con los años, en uno de los recuerdos más fuertes de toda aquella historia.

El 24 de marzo sus hijos creían que se iba a trabajar.

Él sabía que podía no volver.

Imaginarlo sentado escribiendo unas palabras para ellos por si algo sucedía fue, para Susana, más difícil que escuchar muchas de las historias de guerra. Porque en esa carta ya no estaba el oficial de la Fuerza Aérea ni el hombre que volaba un Hércules. Estaba simplemente el padre.

Un hombre tratando de dejarles algo escrito a sus hijos por si no tenía la posibilidad de regresar y despedirse.

Por suerte, aquella carta nunca necesitó ser entregada.

Malvinas quedó entonces dividida para Susana en dos historias que, en realidad, nunca pudieron separarse del todo. Estaba la historia del país, con las islas, los combates, los aviones y los comunicados. Y estaba la historia de su casa: una radio encendida, Elena pronunciando aquella frase que nadie quería escuchar, dos hijos esperando, una carta guardada, dos días de mayo convertidos en un regalo inmenso y un padre que iba y venía entre la familia y el sur.

Con los años, cada vez que Susana veía un Hércules, ya no veía solamente un avión.

Veía a su padre.

Lo imaginaba volando tan bajo sobre el mar que tenían que encender los limpiaparabrisas. Lo imaginaba observando a aquellos soldados heridos y pensando en su hijo de diecinueve años. Lo imaginaba años después conversando con el Michi, recordando cosas que posiblemente ninguno de los dos podía contar de la misma manera fuera de esas conversaciones.

Y volvía también aquella mañana.

2 de abril de 1982.

9:40.

Una radio encendida.

La voz desesperada de Elena.

—Entramos en guerra con los ingleses por Malvinas… y el papá está allá.

El comienzo de una espera.

Durante setenta y ocho días la guerra llegó a la casa en forma de comunicados: uno, dos, tres, hasta ciento sesenta y nueve.

Después dejaron de escucharse.

Los aviones regresaron. Muchos hombres volvieron. Otros no.

La vida, inevitablemente, siguió.

Pero algunos recuerdos quedaron suspendidos en el tiempo: una fotografía, una carta que nunca fue abierta, una conversación entre veteranos, el ruido de un Hércules cruzando el cielo y esa costumbre involuntaria de levantar la cabeza para seguirlo con la mirada.

Y, sobre todo, quedó para siempre aquella imagen de mayo de 1982: la puerta de la casa abriéndose y su padre entrando por apenas dos días.

Como si Dios, por un momento, hubiera decidido hacerse carne y volver a sentarse a la mesa.

 

 

Malvinas y la extranjerización de la tierra

Malvinas y la extranjerización de la tierra

 El gobierno actual impulsa la entrega de recursos y tierras a potencias extranjeras, profundizando una política de sumisión que daña la soberanía nacional y el desarrollo industrial.

 

 

 

 

Buenos Aires, martes 11 agosto (PR/26) — La política actual y el reclamo por Malvinas: El gobierno replica tendencias imperialistas de apropiación de recursos en países endeudados, actuando con sumisión frente a los intereses extranjeros.

El 15 de julio de 2026, los jugadores de la Selección Argentina visibilizaron los derechos soberanos sobre las Malvinas ante millones de personas.

Este hecho popular demostró la defensa de la dignidad nacional y recordó que la Patria no se vende, exponiendo la deficiente gestión de la Cancillería.

Entre la historia y la traición

En 1833, el marino José María Pinedo entregó las islas sin ofrecer resistencia ante la invasión británica, marcando un antecedente lamentable de claudicación.

Los próceres de la independencia como San Martín, Belgrano y Brown combatieron siempre en inferioridad de condiciones defendiendo la soberanía nacional.

Hoy existen funcionarios que promueven el abandono del reclamo por las islas, favoreciendo la dominación política y económica extranjera.

Las nuevas formas de dominación territorial

Las potencias ya no solo usan métodos bélicos, sino el libre mercado y la capacidad económica para apropiarse de riquezas en naciones endeudadas.

Estas formas de dominación incruentas generan pobreza, desempleo y pérdida de soberanía, cumpliendo objetivos extranjeros a través de administraciones locales.

El proyecto de extranjerización de la tierra de Milei y Sturzenegger elimina topes y libera zonas fronterizas y recursos estratégicos.

Entrega de recursos estratégicos

Se intentó modificar la Ley de Tierras para elevar el porcentaje en manos extranjeras, quitando límites territoriales y facilitando el acceso al agua y petróleo.

Las empresas extranjeras se llevan los recursos y dejan pasivos ambientales, sin que el Estado proteja a la industria y producción nacional.

Además, se mantiene la Ley de Inversiones Británicas y se otorgan concesiones a empresas extranjeras en ríos troncales como el Paraná-Paraguay.

Desmantelamiento del Estado y la industria

El régimen del RIGI y la política económica benefician a grandes inversores extranjeros mientras destruyen el comercio y la industria local.

Se impulsan privatizaciones y desfinanciamientos en áreas críticas como energía, agua, transporte, satélites y educación pública.

Esta estrategia coordinada debilita la soberanía nacional, subordinando los intereses de los argentinos a los designios de las grandes potencias.

Las nuevas formas de dominación territorial

Las potencias ya no solo usan métodos bélicos, sino el libre mercado y la capacidad económica para apropiarse de riquezas en naciones endeudadas.

Estas formas de dominación incruentas generan pobreza, desempleo y pérdida de soberanía, cumpliendo objetivos extranjeros a través de administraciones locales.

El proyecto de extranjerización de la tierra de Milei y Sturzenegger elimina topes y libera zonas fronterizas y recursos estratégicos.

Entrega de recursos estratégicos

Se intentó modificar la Ley de Tierras para elevar el porcentaje en manos extranjeras, quitando límites territoriales y facilitando el acceso al agua y petróleo.

Las empresas extranjeras se llevan los recursos y dejan pasivos ambientales, sin que el Estado proteja a la industria y producción nacional.

Además, se mantiene la Ley de Inversiones Británicas y se otorgan concesiones a empresas extranjeras en ríos troncales como el Paraná-Paraguay.

Primicias Rurales
Fuente: Dr. César Augusto Lerena Experto en Atlántico Sur y Pesca – Ex Secretario de Estado Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL) cesarlerena.com.ar

Una pintura convierte a Messi en símbolo del reclamo argentino por Malvinas

Una pintura convierte a Messi en símbolo del reclamo argentino por Malvinas

 

El artista Javier de Aubeyzon pintó “Nevada eterna”, un óleo inspirado en la bandera que la Selección exhibió tras vencer a Inglaterra en el Mundial. La obra funde fútbol, historia y memoria en un mismo campo de batalla.

 Daniel Gigena
Daniel Gigena

Buenos Aires, domingo 9 agosto (PR/26)–La escena es conocida: los jugadores de la Selección argentina levantaron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” tras eliminar a Inglaterra en las semifinales del Mundial. Aquel gesto, cargado de historia, no tardó en multiplicarse.

Ahora ese símbolo llegó al arte. El arquitecto y pintor Javier de Aubeyzon, reconocido por su obra sobre la Guerra de Malvinas, tomó esa imagen como punto de partida para una nueva pieza: un óleo y lápiz sobre tela titulado “Nevada eterna”.

 

El artista y la pintura que vuelve a reivindicar el reclamo de soberanía argentina

 

El cuadro, de 1,50 por 1,30 metros, muestra la bandera junto al capitán Lionel Messi, arrodillado y de espaldas, en medio de cascos de soldados y copos de nieve. El fondo representa el estrecho de San Carlos, con el agua teñida de rojo.

“El agua está roja por la sangre derramada en el desembarco”, explicó el artista a LA NACION, al describir el sentido de cada detalle de la composición.

 

El deporte como otra forma de épica

 

Para De Aubeyzon, la cancha y el campo de batalla comparten un mismo espíritu. “Gestas de guerreros y héroes, así en el campo de batalla como en el juego, se libran de distinta forma pero con igual intensidad”, sostiene el artista.

El pintor cuestiona además la idea de que deporte y política deban mantenerse separados. Recuerda que los propios Juegos Olímpicos nacieron en Grecia como un pacto de paz, capaz de transformar la fuerza guerrera en competencia.

 

🏅🏛️ Los primeros Juegos Olímpicos nacieron en la antigua Grecia hace miles de años como una celebración deportiva y religiosa. Ahora es por fama y dinero.

 

“La épica, la mística y el sacrificio se apoderan de quienes defienden a su país en la gesta deportiva”, agrega, y señala que cada partido se vive como un enfrentamiento simbólico por la propia identidad.

 

La obra se suma a una serie sobre Malvinas

 

“Nevada eterna” se encuentra hoy en el taller del artista, en La Lucila. Hasta el 10 de septiembre, De Aubeyzon expone además una serie de pinturas en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, sobre la calle Santiago Calzadilla.

“Es parte de una producción que intenta mantener vivo el homenaje y el reclamo”, destaca. Y define su trabajo con una frase contundente: “El arte es una poderosa arma pacífica, en una causa que está en lo más profundo de la sociedad”.

 

Museo Nacional de Aeronáutica - Nota

                  Javier de Aubeyzon junto al héroe de Las Malvinas Comodoro Pablo Carballo

 

El artista también dejó una reflexión sobre la propia final del Mundial, jugada con un hombre menos y un rendimiento irregular, que dejó al equipo cerca de forzar los penales. “Lo ocurrido es ya irreversible, pero las dudas permanecerán en el imaginario colectivo”, opina.

Su conclusión resume el espíritu de la obra: “Si un simple trapo costó una Copa del Mundo, fue el precio de la dignidad… La gloria deportiva es efímera; las Malvinas son eternas”.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: La Nación

 

 

FIFA le abre expediente a la AFA por la bandera de Malvinas en el Mundial 2026

FIFA le abre expediente a la AFA por la bandera de Malvinas en el Mundial 2026

 

La Comisión Disciplinaria del organismo investigará a la Asociación del Fútbol Argentino, a cuatro integrantes de la delegación albiceleste y al español Gavi por lo ocurrido durante el torneo, especialmente en la semifinal ante Inglaterra y en los incidentes tras la final ante España.

 

 

 

 

 

Buenos Aires, sábado 1 agosto (PR/26)–La FIFA confirmó la apertura de un procedimiento disciplinario contra la AFA por distintos episodios registrados durante el Mundial 2026. El detonante principal fue la bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» que los jugadores mostraron tras vencer a Inglaterra en semifinales.

La escena, que ya había generado polémica en mundiales anteriores, volvió a poner a la delegación argentina bajo la lupa del organismo. Según indicó la Comisión Disciplinaria, se investigan posibles manifestaciones políticas, conductas inadecuadas y hasta actos discriminatorios.

 

Los nombres propios de la investigación

 

Además del expediente institucional contra la AFA, la FIFA abrió causas individuales contra Leandro Paredes, Thiago Almada y Nahuel Molina. También quedó incluido Roberto Ayala, ayudante de campo de Lionel Scaloni, señalado por un altercado tras la final.

 

 

Del lado español, el mediocampista Gavi tampoco escapó a la lupa disciplinaria. El futbolista fue notificado por su participación en los empujones y discusiones que se vivieron apenas terminó el partido decisivo.

 

Una final que terminó con tensión y polémica

 

El partido, disputado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, se definió 1 a 0 a favor de España, con un gol de Ferran Torres en el alargue. Pero lo que quedó grabado también fueron los empujones y las discusiones al final del encuentro.

 

Qué puede pasar de ahora en más

 

Por el momento, la FIFA no adelantó plazos ni posibles sanciones. El proceso recién comienza y todavía deberá reunir pruebas, informes arbitrales y los descargos de cada una de las partes involucradas.

 

 

La noticia ya generó repercusión tanto en Argentina como en España. Según cómo concluya la investigación, podrían aplicarse multas económicas, suspensiones a los jugadores o hasta sanciones institucionales para ambas federaciones.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: minutouno

 

La bandera de Malvinas que nació en un Mundial y hoy flamea en todo el país

La bandera de Malvinas que nació en un Mundial y hoy flamea en todo el país

 

Pintada a mano por un grupo de hinchas en Atlanta, la bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» dejó de ser un gesto futbolero para convertirse en una causa nacional. Hoy la lucen clubes, deportistas y hasta un tatami de jiu-jitsu.

 

 

 

 

Buenos Aires, jueves 30 julio (PR/26)–Todo empezó con un impulso visceral. Un grupo de jóvenes de Villa Luro pintó, a mano y sobre una simple sábana de hotel, una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas». Nadie imaginaba que ese trapo terminaría dando la vuelta al mundo.

 

 

La imagen quedó grabada para siempre en la memoria colectiva. Los jugadores de la Selección Argentina la desplegaron en Atlanta tras eliminar a Inglaterra en las semifinales del Mundial, y desde ese instante el símbolo dejó de pertenecerle solo a la Scaloneta.

 

De la Scaloneta a las canchas de todo el país

 

El gesto encontró eco inmediato en el fútbol argentino. Belgrano de Córdoba fue el primer club de la Liga Profesional en exhibir la réplica, en la fecha inaugural del torneo. Después se sumaron Tigre, Argentinos Juniors, Sarmiento y Boca Juniors.

 

 

El fenómeno también cruzó fronteras. Hinchas de Cienciano de Perú y Palestino de Chile llevaron la pancarta a sus estadios, mientras que en el patín artístico, Sabrina Gagliano y Bruno Gastaldi posaron con su propia versión como homenaje a los excombatientes.

La bandera incluso inspiró el diseño gráfico. Nació así «Malvinas Sans», una tipografía digital y gratuita basada en la caligrafía original del trapo pintado en Atlanta, disponible para que cualquiera la use.

Del verde césped al tatami: una marca permanente

 

En las últimas semanas, el símbolo dio un salto inesperado: llegó al deporte de contacto. En la academia Vieyra Jiu-Jitsu, que funciona dentro del Club Atlético San Telmo, la bandera no fue una visita pasajera. Llegó para quedarse.

Siguiendo el mismo método artesanal —sábana y pintura—, los profesores pintaron una réplica y la fijaron de forma permanente en el tatami. La comisión directiva del club respaldó la iniciativa, con la participación activa de docentes y alumnos.

Un tatami de jiu-jitsu es una superficie de suelo especial diseñada para absorber impactos, evitar lesiones y dar buen agarre. Está formado por materiales como goma EVA o espuma de alta densidad

 

 

La inauguración oficial se realizó durante el último entrenamiento, con la presencia de Eduardo Vieyra, múltiple campeón nacional de la disciplina, quien viajó especialmente desde Paraná para el emotivo acto.

El impacto no se detuvo ahí. Otras disciplinas del club, incluido el equipo de fútbol representativo, ya pidieron llevar la bandera a sus propias competencias antes de que sea enmarcada de forma definitiva en las paredes de la institución.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Varios