El primer ministro británico, Andy Burnham, mantuvo una conversación telefónica con el presidente chileno, José Antonio Kast, para solicitar apoyo a la posición de Londres sobre la autodeterminación en las Islas Malvinas. El diálogo incluyó importantes acuerdos de cooperación militar, naval y comercial que consolidan el nexo logístico entre Punta Arenas y Puerto Argentino.

 

 

Buenos Aires, lunes 26 octubre (PR/26) — El primer ministro británico, Andy Burnham, pidió este sábado al presidente de Chile, José Antonio Kast, apoyo explícito a la postura de Londres sobre las Islas Malvinas durante una conversación telefónica bilateral. Según el comunicado oficial de Downing Street, el mandatario británico planteó la imperiosa necesidad de garantizar que los habitantes del archipiélago puedan ejercer lo que el Reino Unido considera su derecho a la autodeterminación.

La llamada también incluyó la ampliación de la cooperación estratégica en materia de defensa, seguridad, ciencia y comercio. Ambos mandatarios repasaron minuciosamente los vínculos culturales y científicos históricos, coincidiendo en que existen amplias oportunidades comerciales y de inversión en la región sur que todavía no han sido aprovechadas en su totalidad por ambas naciones.

Este contacto político de alto nivel se produjo en un contexto de evidente acercamiento entre las administraciones de Londres y Santiago, caracterizado por el desarrollo de proyectos de cooperación naval y el establecimiento de una nueva conexión marítima comercial directa entre la ciudad de Punta Arenas y la capital insular, Puerto Argentino.

Los proyectos militares y comerciales entre ambos países

En los últimos días, el embajador británico en Chile, David Concar, realizó una extensa recorrida por Punta Arenas junto al alcalde local, Claudio Radonich. La visita oficial estuvo directamente vinculada con el fortalecimiento de la cooperación entre las armadas de ambos países y el desarrollo estratégico de infraestructura clave para la actividad antártica.

Uno de los ejes centrales de esta consolidada relación bilateral es la ruta comercial Punta Arenas-Puerto Argentino, que será operada formalmente por la naviera Eastern Island. La apertura de este trayecto marítimo fundamental está programada para concretarse entre los meses de noviembre y diciembre de este año.

El acercamiento bilateral también comprende una ambiciosa propuesta de la firma británica Babcock International Group para transferir tecnología avanzada y construir fragatas Arrowhead 140 en los astilleros chilenos de Asmar. La oferta tuvo como antecedente la visita de Nick Hine, exvicealmirante de la Royal Navy y director ejecutivo de Babcock Marine, sumada a las reuniones que el canciller chileno, Pérez Mackenna, mantuvo con funcionarios británicos en Londres.

Malvinas y la disputa por la explotación petrolera

 

 

Las intensas gestiones diplomáticas británicas se desarrollan mientras continúa escalando la controversia por Sea Lion, el megaproyecto petrolero en aguas de las Islas Malvinas impulsado por la compañía israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. La República Argentina cuestiona severamente estas operaciones unilaterales y promueve sanciones legales y financieras contra las empresas involucradas.

La postura argentina se extiende además hacia aquellas corporaciones internacionales que mantienen asociaciones con estas firmas en otros emprendimientos globales. En paralelo a este escenario, el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, anunció un importante refuerzo del presupuesto militar e infraestructura para la región de Magallanes, alcanzando los u$s2.885 millones, al tiempo que confirmó el pleno respaldo a la conexión comercial con las islas.

Esta estrecha cooperación con Chile le ofrece al Reino Unido un vínculo continental estratégico para sostener la logística y la actividad comercial del archipiélago. Toda esta trama geopolítica se despliega en medio de la histórica disputa de soberanía que el país europeo mantiene abierta con la República Argentina.

Advirtieron a Trump sobre las consecuencias económicas del reclamo argentino

Por otra parte, el Gobierno del Reino Unido advirtió al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre las eventuales consecuencias económicas que podrían desencadenar las medidas impulsadas por la gestión de Javier Milei contra el proyecto petrolero Sea Lion. El planteo británico se formalizó durante un diálogo telefónico mantenido entre el primer ministro Andy Burnham y el jefe de Estado estadounidense.

Según la información suministrada por el gobierno británico, los líderes abordaron el proyecto extractivo liderado por Rockhopper y Navitas Petroleum. Londres enfatizó ante Washington las probables repercusiones negativas que las medidas coercitivas de Argentina tendrían para los intereses económicos de Gran Bretaña y EE.UU., reiterando la postura de defender el pretendido derecho de los isleños a explotar sus recursos naturales.

En respuesta a estas acciones unilaterales, la Argentina solicitó al Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) que ordene bloquear el proyecto petrolero por violar las resoluciones de la ONU que exigen abstenerse de modificar el statu quo. Mientras el presidente Javier Milei calificó la iniciativa como un saqueo ilegal de los recursos soberanos argentinos, el Reino Unido ratificó su determinación de mantener la ocupación de las islas y custodiar sus operaciones extractivas.

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Fuente: Varias / Ambito