Milei y Malvinas: ¿un cambio de rumbo patriótico o una maniobra de humo colonial?

Milei y Malvinas: ¿un cambio de rumbo patriótico o una maniobra de humo colonial?

El análisis del Dr. César Augusto Lerena desglosa la Cadena Nacional del Presidente, revelando las contradicciones geopolíticas, los intereses petroleros y el saqueo de recursos en el Atlántico Sur.

 

 

 

Buenos Aires lunes 7 septiembre (PR/26)– La Cadena Nacional del Presidente Milei para referirse a los derechos argentinos sobre Malvinas es humo. Quién podría creer que Milei se ha transformado de repente en un patriota, cuando ayer mismo manifestaba admiración por Margaret Thatcher y entendía que los administradores británicos ilegales tienen derechos.

 

Contradicciones de gobierno y postura probritánica

 

El análisis del Dr. César Augusto Lerena desglosa la Cadena Nacional del Presidente, revelando las contradicciones geopolíticas, los intereses petroleros y el saqueo de recursos en el Atlántico Sur.

El gobierno actual aceptaba graciosamente que los isleños implantados decidieran sobre su futuro y su gestión no efectuaba, hasta la fecha, reclamo ni acción legal alguna sobre las múltiples violaciones por parte de los británicos de nuestro territorio insular y marítimo.

 

 

Estas actitudes violan flagrantemente la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional y la Ley 24.543. Sus escribientes, naturalmente probritánicos, han llegado a declarar insólitamente que *«las Malvinas no son ni nunca fueron argentinas»* (Sabrina Ajmechet).

Con estas posturas se desconocen por completo los derechos argentinos, su enorme potencialidad geopolítica y económica, y las Resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas 1514, 2065, 31/49 y muy especialmente la de posguerra 37/9.

A otros adeptos, como Fernando Iglesias, se los premia con la embajada en Bruselas; en su libro *La Cuestión Malvinas* (2012) se le atribuye haber escrito que cualquier idea de soberanía argentina sobre las islas es inaceptable para él y defiende la autodeterminación de los kelpers.

 

Fernando Iglesias La Cuestión Malvinas | MercadoLibreFernando Iglesias concentrará dos embajadas: ahorro y poder en Bruselas - El Economista

 

Existen más de veinte declaraciones contrarias a los derechos nacionales, expresadas por dirigentes que en su gran mayoría adhieren a La Libertad Avanza. No sabemos cómo habrán de mutar ahora, agarrados del pincel, tras el paño blanco exhibido por los jugadores de fútbol luego de ganarle a los ingleses y escuchar la cambiante opinión del líder.

 

Un discurso con trasfondo histórico y alianzas internacionales

 

Sin embargo, es necesario romper el manto de neblinas que impera en Malvinas, como refiere la Marcha Patria de 1940. El mensaje presidencial es solo humo colonial y guarda un enorme parecido a las declaraciones del Vicepresidente Julio A. Roca en 1933.

En aquel entonces, al firmar el pacto Roca-Runciman, se afirmó que la Argentina era una parte integrante del Imperio Británico desde el punto de vista económico; una manifestación considerada como una humillación colonial por Lisandro de la Torre. Hoy, esa subordinación parece dirigirse hacia Estados Unidos e Israel.

 

Qué fue el Pacto Roca-Runciman? - resistenciaonline.com.ar

 

Los ministros sentados a la retaguardia del Presidente funcionan como una Guardia Pretoriana con balas de fogueo. Mientras Milei dice tener su futuro asegurado por sus trabajos como mandatario, el Ministro de Economía no provee los fondos para poner en valor los puertos estratégicos.

Se admite la intervención del Puerto de Ushuaia y los subordinados económicos facilitan las operaciones de capitales extranjeros en aguas continentales, mientras se desalienta con medidas económicas la industria nacional y su radicación en el litoral marítimo.

 

El desmantelamiento de las capacidades estatales y defensivas

 

Por su parte, el Ministro de Defensa reduce drásticamente las capacidades operativas de la Armada Argentina, no aporta los recursos económicos para disponer de una flota disuasiva y empobrece de manera continua a los miembros de las fuerzas armadas.

El Ministro de Desregulación y Transformación desmantela el Estado y promueve una legislación que facilita la extranjerización de tierras, incluidas las zonas fronterizas. En paralelo, la Ministra de Seguridad no instruye a la Prefectura Naval para ejercer los controles debidos.

 

𝗠𝗜𝗟𝗘𝗜, 𝗠𝗔𝗟𝗩𝗜𝗡𝗔𝗦 𝗬 𝗟𝗔 𝗖𝗢𝗥𝗧𝗜𝗡𝗔 𝗗𝗘 𝗛𝗨𝗠𝗢 ¿𝗚𝗼𝗹𝗽𝗲 𝗱𝗲 𝗲𝗳𝗲𝗰𝘁𝗼 𝗼 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗼𝗯𝗲𝗿𝗮𝗻í𝗮? El presidente Javier Milei ha irrumpido en la escena con un discurso en cadena nacional que

 

Falta un control efectivo sobre el transporte extranjero de mercaderías ilegales en la Zona Económica Exclusiva y las capturas igualmente ilegales sobre la plataforma extendida argentina, la cual se proyecta hasta las 350 millas marinas.

La Ministra de Capital Humano no ejecuta programas de empleo y radicación en la Patagonia, el área de menor densidad poblacional. Se desatiende el desempleo creciente en todo el país, muy especialmente en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

El Ministro de Relaciones Exteriores ignora cuánta acción ilegal ha realizado el Reino Unido en el territorio insular y marítimo. Además, ha desatendido las relaciones con nuestros vecinos estratégicos: Brasil, Chile y Uruguay.

Con Brasil no se mantienen relaciones fluidas; Chile actúa como un excelente socio de los británicos; y Uruguay, con una postura indiferente, alberga el principal puerto de descarga y transbordo de la pesca ilegal en Malvinas y alta mar.

 

Geopolítica exterior e intereses petroleros

 

Es evidente que al Presidente no lo ha movido reivindicar los derechos argentinos sobre Malvinas y sus aguas correspondientes, ya que en sus dos años y medio de mandato ha demostrado lo contrario. Su objetivo parece ser servir a las necesidades de Donald Trump.

Esta estrategia busca presionar al Reino Unido por su falta de apoyo en la guerra contra Irán y el control del Estrecho de Ormuz, además de intentar lavar la imagen presidencial de cara a las elecciones de 2027 ante la opinión pública.

 

Chacabuquero: PO: "Milei y Malvinas: humo para ocultar la entrega del país"

 

Los ciudadanos consideraron como una cuarta estrella el triunfo ante Inglaterra y el levantamiento de la consigna «Las Malvinas son Argentinas» por parte de los seleccionados de fútbol. Diego Armando Maradona diría que la pelota no se mancha ante transgresiones a los sentimientos nacionales.

En la Cadena Oficial, el Presidente se refirió exclusivamente a la cuestión hidrocarburífera, que significa por parte del Reino Unido una gravísima apropiación de recursos argentinos calculada en 1.700 millones de barriles de petróleo.

 

El impacto ambiental y el saqueo pesquero en el Atlántico Sur

 

Sin embargo, omitió los graves daños a la pesca por el impacto ambiental de la explotación petrolera sin control, así como los perjuicios ecosistémicos de la explotación pesquera ilegal, evidenciados en la cancelación de la campaña del calamar Loligo.

La apropiación de recursos por parte de la Corona Británica genera pérdidas económicas y sociales enormes. Según datos oficiales del gobierno ilegal de las islas, se realiza una extracción anual promedio de 250.000 toneladas mediante 201 licencias ilegales.

Desde 1976 a la fecha, se han capturado en aguas argentinas de Malvinas unos 12,5 millones de toneladas de recursos pesqueros, con una valuación estimada en cincuenta mil millones de dólares, sin evaluar utilidades comerciales finales ni impuestos evadidos.

Al margen de las exploraciones en Sea Lion por la empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, existen petroleras extranjeras que violan la Ley 26.659 (Ley Solanas) operando offshore en el Área Austral dentro de la ZEEA.

 

Efecto Milei: Caen las acciones de las petroleras detrás de Sea Lion y también de los fondos que financian el proyecto - Forbes Argentina

 

Se deberían revisar urgentemente los Estudios de Impacto Ambiental presentados, los cuales, de haberse realizado in situ, demostrarían graves daños a la pesca. Es un descontrol total donde la empresa TotalEnergies opera junto a socias vinculadas al extranjero.

 

Acciones legales urgentes y soberanía marítima

 

Nos preguntamos qué hará el gobierno argentino con Israel, aliado estratégico que se apropia de nuestros recursos, y con España, que, estando asociada a empresas isleñas británicas, participa del saqueo de los recursos pesqueros.

Bastaría con que la Cancillería intime al embajador español para que los buques gallegos se retiren de Malvinas e inicie las acciones legales correspondientes para recuperar la biomasa apropiada sin habilitación según la Ley 24.922.

El gobierno nacional mantiene 1.639.900 km² de territorio marítimo e insular invadido por el Reino Unido sin tener una hipótesis de conflicto, sumado a la imposición de un Consejo de Seguridad en el marco del Escudo de las Américas.

 

Qué es el Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Trump en la que nace la nueva coalición militar regional contra los carteles de la droga - BBC News Mundo

 

La Cancillería ha desactivado el Consejo Nacional de Malvinas, mientras la Secretaría de Malvinas impulsa programas con la Embajada británica y las becas Chevening, promoviendo iniciativas que parecen alinear cuadros locales a intereses británicos.

A esto se suma la importación de buques construidos en España y el ingreso de buques poteros chinos autorizados a operar en jurisdicción nacional. Además, se mantiene intervenido el Puerto de Ushuaia, mientras se sospecha la cesión de una Base Naval a potencias extranjeras.Coincide con la reducción de nuestras fuerzas. La depredación por parte de flotas chinas, españolas, británicas, coreanas y taiwanesas destruye la economía nacional.

 

Paraná que reflejas en tus aguas los rostros de la traición - Indymedia Argentina Centro de Medios Independientes (( i ))

 

Es urgente revertir el desinterés oficial y promover campañas de consumo de pescado, que hoy registra la cifra más baja de la región con 4,8 kg per cápita/año, para reconectar a la ciudadanía con sus riquezas marítimas y soberanía nacional.

«¿Quién nos habla aquí de olvido, de renuncia, de perdón? Ningún suelo más querido de la Patria en la extensión. Rompa el manto de neblinas como un sol, nuestro ideal: Las Malvinas argentinas en dominio ya inmortal».

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: PR
Vamos bien, salvo con Chile: SLB, Halliburton y Baker Hughes descartaron participar en proyectos petroleros en Malvinas

Vamos bien, salvo con Chile: SLB, Halliburton y Baker Hughes descartaron participar en proyectos petroleros en Malvinas

Las tres compañías internacionales ratificaron el cumplimiento de la legislación argentina. YPF celebró los pronunciamientos y destacó que las empresas siguen apostando por el país.

 

Baker Hughes. Foto Redes. Agencia NA. Foto Redes. Agencia NA.

 

 

Buenos Aires,  domingo 6 septiembre (PR / 26) – Las compañías internacionales de servicios petroleros SLB (Schlumberger), Halliburton y Baker Hughes descartaron participar en proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas y sus espacios marítimos circundantes y ratificaron su compromiso con el cumplimiento de la legislación argentina.

Los pronunciamientos de las tres empresas fueron celebrados por YPF, que destacó la continuidad de su actividad en la Argentina.

SLB informó, en atención a lo establecido por el Decreto 868/26 del Poder Ejecutivo Nacional, que “no está participando ni tiene previsto participar en procesos de licitación que tengan por objeto la prestación de servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas, así como en los espacios marítimos circundantes”.

La compañía reafirmó además “su compromiso con el cumplimiento de las normas vigentes”.

Por su parte, Halliburton Argentina afirmó que “respeta la soberanía de la República Argentina” y remarcó que no participa en el Proyecto Sea Lion “en ninguna actividad relacionada de exploración o producción que se lleve a cabo en torno a las Islas Malvinas”.

La firma agregó que desarrolla sus operaciones “en pleno cumplimiento de las leyes y regulaciones de la República Argentina”.

En tanto, Baker Hughes Argentina comunicó que “no participa ni tiene previsto participar en procesos de licitación que tengan por objeto la prestación de servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas, así como en los espacios marítimos e insulares circundantes”.

La empresa también reafirmó su compromiso con la normativa vigente en la Argentina y señaló que contribuye al desarrollo de la industria energética del país desde hace más de 70 años.

 

 

Tras los pronunciamientos, YPF celebró la posición de las compañías: “Que las principales compañías de servicios del mundo (SLB, Halliburton, Baker Hughes) sigan apostando por YPF y por la Argentina es una señal muy clara de todo lo que tenemos por delante”.

“Gracias por el apoyo”, concluyó la petrolera.

 

El acuerdo comercial chileno con Malvinas que son argentinas

 

Punta Arenas y las Islas Malvinas acordaron abrir una nueva ruta comercial marítima directa que comenzará a operar en noviembre de 2026, lo que generó un nuevo motivo de fricción diplomática con la Argentina. 
El nuevo acuerdo marítimo
  • Conexión directa: Unirá por vía marítima a Punta Arenas (Chile) con Puerto Argentino (Islas Malvinas).
  • Operador: El servicio de carga estará a cargo de la empresa chilena Easter Island Naviera.
  • Reducción de distancia: El trayecto acorta a la mitad la ruta de abastecimiento que hasta ahora dependía principalmente de Montevideo, Uruguay.
  • Productos transportados: Se enviarán alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos.

 

Próximos pasos y negocios

  • Rueda de negocios: Una delegación comercial de las islas visitará Punta Arenas los días 28 y 29 de septiembre de 2026 para cerrar acuerdos con proveedores chilenos. 
  • Impacto económico: Las autoridades de Punta Arenas estiman que el mercado isleño representa un poder de compra de unos 20 millones de dólares anuales. 

 

La reacción y el trasfondo político

 

 

  • Postura chilena: El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, defendió el proyecto y lo calificó como un «acuerdo entre privados» para reactivar la economía local de la región de Magallanes. 
  • Tensión con Argentina: El anuncio encendió alarmas en la cancillería argentina y en sectores políticos debido a las normativas de control de navegación y soberanía, sumándose a recientes cruces verbales entre ambos países por la jurisdicción en el Estrecho de Magallanes.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Agencia Noticias Argentinas
Malvinas: la grieta, el nuevo sheriff y el riesgo de cambiar de dueño

Malvinas: la grieta, el nuevo sheriff y el riesgo de cambiar de dueño

Trump, Milei, Londres y Washington volvieron a poner a las Malvinas en el centro de una disputa geopolítica mayor. La oportunidad argentina es enorme, pero también el riesgo de que las islas simplemente cambien de dueño.

 

Por Sergio Marcelo Mammarelli

Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Cátedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

Buenos Aires, miércoles 9 septiembre (PR/26) — La Argentina tiene un reclamo sobre Malvinas. No tiene una política. Hace algunas semanas, después de aquella bandera de “Las Malvinas son argentinas” que terminó desplegada por la Selección casi por accidente, escribí una frase de la que estaba bastante convencido:

La Argentina tiene un reclamo sobre Malvinas. No tiene una política.

Después de la cadena nacional de Javier Milei, y sobre todo después de conocer lo ocurrido en Washington durante los meses anteriores, debo ponerle por lo menos un signo de interrogación.

No porque las Malvinas estén hoy más cerca de ser argentinas. No porque Donald Trump se haya convertido repentinamente en un estudioso de nuestros títulos históricos. Mucho menos porque Estados Unidos haya reconocido nuestra soberanía.

Nada de eso ocurrió. Pero ocurrió algo.

Y en política internacional, cuando durante cuarenta y cuatro años prácticamente no ocurre nada, que ocurra algo ya merece nuestra atención.

Lo primero que debemos reconocer es que ese algo no nació en Buenos Aires. Nació en Washington.

El mérito de Javier Milei fue verlo, entenderlo y decidir subirse a una oportunidad que no había creado.

La pregunta es si estamos frente a una jugada electoral brillante, al comienzo de un giro diplomático real o, quizás, frente a las dos cosas.

Y existe una tercera posibilidad bastante más inquietante: que Malvinas haya dejado de ser solamente una discusión entre Argentina y Gran Bretaña y esté empezando a convertirse en una pieza de una estrategia norteamericana mucho mayor.

Trump no improvisó Malvinas

 

Hasta hace pocos días podía suponerse que Donald Trump había utilizado Malvinas como una ocurrencia para castigar verbalmente a Londres.

Ahora sabemos que la historia empezó antes. En abril, Reuters reveló la existencia de un correo interno del Pentágono en el que se evaluaban posibles represalias contra aliados de la OTAN que, según Washington, no habían acompañado suficientemente a Estados Unidos durante la guerra con Irán.

Entre esas opciones aparecía algo extraordinario: revisar la posición norteamericana sobre el reclamo británico en las Falklands/Malvinas.

Es decir, Malvinas ya estaba en una mesa de análisis de la administración Trump meses antes de convertirse en una declaración presidencial.

Eso cambia bastante las cosas. No demuestra que Estados Unidos haya decidido apoyar la soberanía argentina. Tampoco prueba la existencia de un plan acabado para desplazar al Reino Unido del Atlántico Sur. Pero sí demuestra que la cuestión dejó de ser invisible para Washington.

Trump no inventó la posibilidad frente a un micrófono. La posibilidad ya circulaba dentro de su aparato de defensa. Y esta semana la hizo pública.

Por eso la grieta es más seria de lo que parecía, aunque todavía siga siendo apenas una grieta.

 

Trump no se hizo argentino

 

Conviene evitar nuestra tradicional tentación de enamorarnos de nosotros mismos.

Trump no descubrió que Argentina tiene razón. Descubrió que Malvinas podía servirle.

Estados Unidos está disgustado con Gran Bretaña y con una Europa a la que considera cada vez menos dispuesta a acompañarlo cuando Washington exige algo más que declaraciones. La guerra con Irán dejó expuesta esa diferencia.

Estados Unidos pidió compromiso. Europa pidió prudencia. Washington quería aliados dispuestos a pagar costos. Encontró muchos espectadores.

Cuando Trump fue interrogado sobre qué haría Estados Unidos ante una futura controversia por Malvinas, no garantizó automáticamente el respaldo a Gran Bretaña y confirmó que la posición norteamericana estaba siendo revisada.

Eso es mucho y es poco al mismo tiempo. Es poco porque Washington no reconoció nuestra soberanía. Es mucho porque durante cuarenta y cuatro años el principal activo estratégico británico en el Atlántico Sur no estuvo solamente en las islas. Estuvo en Washington.

No cambió todavía la política norteamericana. Pero apareció incertidumbre. Y en geopolítica la incertidumbre también cotiza.

 

El nuevo sheriff y la vieja Europa

 

Hay además una sintonía ideológica que no deberíamos ignorar.

Cuando Milei describe al Reino Unido como una potencia en decadencia no está utilizando solamente un argumento argentino contra el ocupante de Malvinas. Está hablando el mismo idioma político con el que la administración Trump viene describiendo a Europa.

En febrero de 2025, el vicepresidente J. D. Vance llegó a la Conferencia de Seguridad de Múnich y, delante de los propios dirigentes europeos, cuestionó sus democracias, sus políticas migratorias, su concepción de la libertad de expresión y su capacidad para hacerse cargo de su propia defensa.

Y resumió el cambio de época con una frase de western: “En Washington hay un nuevo sheriff en la ciudad”. No fue una ocurrencia simpática. Fue un aviso.

Estados Unidos ya no consideraba que la arquitectura transatlántica construida después de 1945 implicara obligaciones automáticas e ilimitadas. Europa debía pagar más por su defensa. Debía acompañar. Debía demostrar utilidad estratégica.

La guerra con Irán convirtió aquella advertencia en una factura. Y, de una manera que pocos hubiéramos imaginado, Malvinas terminó dentro de ella.

Milei comparte esa lectura. Su caracterización de un Reino Unido viejo y declinante frente a una Argentina que pretende convertirse en socio privilegiado del nuevo poder norteamericano no es solamente retórica malvinera. Es una toma de partido.

Milei eligió de qué lado del Atlántico quiere pararse.

 

¿El Escudo de las Américas también llega al Atlántico Sur?

 

Y aquí aparece una segunda pieza. En marzo de este año Trump reunió en Miami la primera cumbre del llamado Shield of the Americas, el Escudo de las Américas.

Argentina estuvo allí. Chile también.

El documento argentino sobre aquella reunión habló de una coalición destinada, entre otras cosas, a frenar la “interferencia extranjera en nuestro hemisferio”.

No estamos todavía frente a una OTAN americana. No existe, por lo menos públicamente, un equivalente del artículo 5, una obligación automática de defensa colectiva ni un comando militar integrado que permita afirmarlo.

Pero sí parece estar naciendo una arquitectura política y estratégica hemisférica.

Y si Washington vuelve a mirar al continente con la vieja lógica de las áreas de influencia, Argentina y Chile dejan de ser países periféricos. Son los dos países que abrazan el extremo austral de América. Entre ambos está el paso hacia la Antártida.

 

 

 

Del lado argentino está el Atlántico Sur. Y enfrente están las Malvinas.

Entonces las piezas empiezan a conectarse: Trump. La ruptura con parte de Europa. El enojo con Londres. El Pentágono. El Escudo de las Américas. Argentina. Chile. China. La Antártida. Las rutas marítimas. Y Malvinas.

No afirmo que exista un plan secreto que una automáticamente todos esos puntos. Sería periodísticamente irresponsable.

Digo algo distinto: los acontecimientos empiezan a mostrar una coherencia estratégica que sería igualmente irresponsable ignorar.

 

Milei vio la ventana

 

Tengo profundas diferencias con Javier Milei. Las escribo todas las semanas. Precisamente por eso no voy a negarle un acierto cuando lo tiene.

Milei vio la ventana. Y actuó.

Anunció medidas contra las empresas vinculadas a la explotación de hidrocarburos en el área de Malvinas, endureció el discurso frente al desarrollo de Sea Lion, prometió acelerar la Base Naval Integrada de Ushuaia y presentó todo aquello como el comienzo de una política más agresiva de defensa de nuestros intereses en el Atlántico Sur.

Una cosa es decir “Las Malvinas son argentinas”. Otra muy diferente es preguntarse: ¿Qué podemos hacer para que mantener la situación actual sea más caro?

La primera es una declaración. La segunda empieza a parecerse a una política.

 

La paradoja: Milei descubre a Cristina

 

Pero aquí aparece una deliciosa paradoja argentina. Buena parte de lo que Milei presentó como endurecimiento no nació con Milei.

El decreto publicado después de su discurso se apoya expresamente en la Ley 26.659, sancionada durante el kirchnerismo, y en el régimen que fue construido durante aquellos años para perseguir administrativamente la exploración y explotación de hidrocarburos en Malvinas sin autorización argentina.

El nuevo decreto designa a Cancillería como autoridad de aplicación, obliga a los organismos nacionales a informar posibles infracciones y establece procedimientos y plazos más rápidos para investigar y sancionar.

Es decir: Milei no destruyó la política anterior. La desempolvó, la aceleró y decidió utilizarla.

No lo digo como crítica. Todo lo contrario. Quizás estemos viendo, por una vez, aquello que tantas veces reclamamos y casi nunca hacemos: una política de Estado.

El presidente que construyó buena parte de su identidad política prometiendo terminar para siempre con el kirchnerismo terminó descubriendo que, para enfrentar a Gran Bretaña, algunas herramientas creadas durante los gobiernos kirchneristas podían ser útiles.

La grieta tiene estas ironías. Y quizás la madurez consista precisamente en eso: que un gobierno sea capaz de utilizar una buena herramienta

creada por el adversario sin sentir que por hacerlo se convierte en el adversario.

 

El petróleo cambió todo

 

El verdadero reloj no está corriendo en Washington. Está debajo del Atlántico. Sea Lion. Pesca, hidrocarburos, posición estratégica, proyección antártica.

Las Malvinas dejaron hace tiempo de ser una simple reliquia colonial. Son un activo.

Reuters informa que Sea Lion contiene recursos estimados en alrededor de 1.700 millones de barriles y que sus operadores, pese a las nuevas medidas argentinas, sostienen por ahora que el cronograma del proyecto no cambia.

Ese último dato es importante. Nos obliga a medir la eficacia real y no la eficacia discursiva.

Las sanciones argentinas pueden aumentar el riesgo jurídico, financiero, asegurador y comercial para quienes participen. Pero no han detenido el proyecto. Todavía.

Por eso Argentina no debería limitarse a sancionar a quien perfora. Tiene que conseguir que financistas, aseguradoras, proveedores, transportistas, inversores y eventualmente compradores tengan que calcular cuánto cuesta participar de una explotación que nuestro país considera ilegal.

Eso sería transformar soberanía en política económica.

Y también nos obliga a aceptar una realidad incómoda: cada barril que salga de allí no será solamente petróleo. Será tiempo comprado por los británicos. Y tiempo perdido por nosotros.

 

La base que todavía no existe

 

La Base Naval Integrada de Ushuaia merece un análisis bastante menos romántico.

En términos estratégicos tiene sentido. Si Argentina se define como país bicontinental, pretende proyectarse sobre la Antártida y reclama un papel central en el Atlántico Sur, resulta absurdo que Malvinas sea solamente una carpeta de Cancillería.

Necesitamos presencia marítima, logística, científica, pesquera, antártica, naval y comercial. Hasta allí, ninguna objeción.

El problema empieza cuando abandonamos el PowerPoint y preguntamos cuánto cuesta. Una base naval no se construye con soberanía declamada. Se construye con dinero. Y el Estado argentino atraviesa una restricción fiscal severa.

La recaudación de agosto creció 33,5% nominal interanual, pero algunos componentes directamente vinculados con consumo, actividad y empleo mostraron una dinámica bastante menos exuberante frente a la inflación.

Al mismo tiempo, el Gobierno continúa haciendo del equilibrio fiscal el centro de toda su política económica.

Entonces la pregunta no es si una base naval en Ushuaia sería conveniente. La pregunta es si existe presupuesto, cronograma, financiamiento, capacidad militar concreta y decisión de sostener durante años una obra multimillonaria.

Hasta que esas respuestas aparezcan, la base tiene algo de bengala. Se dispara. Ilumina todo el cielo. Produce una imagen extraordinaria.

El problema es descubrir qué queda cuando se apaga.

 

El golpe electoral

 

Naturalmente que existe política electoral. Milei no descubrió Malvinas en un monasterio. Está haciendo política.

Y encontró probablemente uno de los pocos asuntos capaces de hablar simultáneamente con un libertario, un peronista, un radical, un militar, un excombatiente y alguien que no quiere saber absolutamente nada con ninguno de ellos.

Malvinas sigue siendo uno de los escasísimos lugares emocionales comunes de la Argentina. Utilizarlo electoralmente puede resultar cuestionable.

Pero existe una diferencia entre utilizar electoralmente una política correcta y fabricar una política incorrecta exclusivamente para ganar una elección.

La prueba será sencilla. Si después de la cadena nacional aparecen diplomáticos, abogados internacionales, economistas, Defensa, Cancillería, Tierra del Fuego, presupuesto, legislación y una estrategia de veinte años, había una política.

Si aparecen solamente encuestas, spots y discursos, había una elección.

 

El peligro de enamorarnos de Trump

 

Los argentinos ya cometimos una vez un error parecido. Fue en 1982.

La dictadura creyó que su relación con Washington, su anticomunismo y su colaboración con la estrategia norteamericana en América Latina impedirían que Estados Unidos terminara alineándose con Gran Bretaña.

Sabemos cómo terminó.

Por eso sería imperdonable repetir, aunque ahora sea diplomáticamente, aquella fantasía.

Estados Unidos no se convirtió en nuestro aliado contra Gran Bretaña. Washington está utilizando la cuestión Malvinas dentro de una discusión mucho más amplia con Londres y Europa.

La diferencia parece pequeña. Es gigantesca.

Pero existe una segunda verdad. Que Trump quiera utilizarnos no significa que nosotros no podamos utilizar la oportunidad que Trump abrió.

Bienvenidos a la política internacional adulta. Los países no tienen amigos eternos. Tienen intereses.

La oportunidad y el precio

 

La apuesta de Milei puede ser extraordinariamente inteligente. Insertar la reivindicación argentina dentro de una reorganización hemisférica liderada por Estados Unidos puede alterar una ecuación que durante cuatro décadas permaneció congelada.

Pero toda alianza con una gran potencia tiene una pregunta que generalmente los países pequeños olvidan formular:

¿Qué quiere a cambio?

Estados Unidos mira hacia el sur y no ve solamente una bandera argentina. Ve China. Ve la Antártida. Ve rutas marítimas. Ve minerales. Ve hidrocarburos. Ve comunicaciones. Ve bases. Ve un corredor estratégico que dentro de veinte años probablemente valga bastante más que hoy.

Y ve, además, un archipiélago administrado por una potencia europea en un hemisferio sobre el cual Washington vuelve a utilizar un lenguaje que creíamos archivado con la Doctrina Monroe.

Por eso la oportunidad es enorme. Y el riesgo también.

El verdadero problema somos nosotros

 

Gran Bretaña tiene una ventaja formidable sobre Argentina. No son solamente sus submarinos. No son sus aviones. Ni siquiera es la OTAN.

Es el tiempo.

Londres sabe esperar. Nosotros cambiamos de estrategia cada cuatro años.

Un gobierno seduce a los isleños. El siguiente los ignora. Uno busca Washington. Otro busca Beijing. Uno endurece. Otro negocia.

Y Gran Bretaña espera.

Por eso el verdadero éxito de Milei no consistirá en conseguir una declaración de Trump. Consistirá en algo muchísimo más difícil:

Que el próximo presidente argentino continúe una política útil iniciada por Milei aunque lo deteste, del mismo modo que Milei acaba de utilizar instrumentos legales creados por gobiernos a los que detesta.

Eso sí sería una revolución argentina. No ideológica. Institucional.

 

¿Y si las Malvinas cambian de dueño?

 

Existe finalmente una pregunta que me resulta bastante más incómoda que todas las anteriores.

Nada de esto hubiera ocurrido sin Donald Trump. No fue Milei quien abrió la grieta. Fue Washington.

Y ahora sabemos que tampoco fue solamente una ocurrencia presidencial.

Meses antes de que Trump pronunciara públicamente la palabra Malvinas, dentro del Pentágono ya se analizaba revisar la posición norteamericana como instrumento de presión sobre Gran Bretaña por su comportamiento durante la guerra con Irán.

Al mismo tiempo, Trump construye su Escudo de las Américas, una nueva arquitectura hemisférica en la que Argentina y Chile ocupan inevitablemente un lugar estratégico en el extremo austral del continente.

Entonces aparece una pregunta bastante menos simpática.

¿Qué está viendo Estados Unidos cuando mira las Malvinas?

¿Una injusticia colonial que finalmente decidió reparar?

Permítanme dudarlo. Probablemente esté mirando otra cosa. China. La Antártida. El Atlántico Sur. Las rutas marítimas. El petróleo. Los minerales.

Quizás Trump no esté descubriendo que las Malvinas son argentinas.

Quizás esté descubriendo que son americanas.

Y entre ambas afirmaciones existe un océano.

Por eso debemos aprovechar esta extraordinaria coincidencia de intereses. Sería absurdo no hacerlo. Pero jamás debemos confundir el interés norteamericano con el interés argentino.

Tal vez el problema no sea que Milei esté entregando Malvinas a Estados Unidos. Eso sería una simplificación absurda.

El problema es bastante más sofisticado: que para recuperarlas necesitemos de una potencia que acaba de descubrir cuánto valen.

Hace unas semanas preguntaba quién sostendría nuestra bandera si algún día Londres aceptaba negociar.

Después de estos días tengo otra pregunta. Muchísimo más incómoda.

Durante casi dos siglos reclamamos que las Malvinas dejaran de ser británicas. Tal vez por primera vez una potencia capaz de modificar ese equilibrio parece dispuesta a incomodar seriamente a Londres.

Magnífica noticia. Ahora asegurémonos de entender por qué.

Porque después de casi dos siglos sería una ironía demasiado cruel que finalmente consiguiéramos que las Malvinas dejaran de ser británicas…

para descubrir que solamente estaban cambiando de dueño.

 

 

 

Fuente:Sergio Marcelo Mammarelli
Primicias Rurales

 

Punta Arenas, Chile, abrirá una ruta marítima con Malvinas y crece la tensión con Argentina

Punta Arenas, Chile, abrirá una ruta marítima con Malvinas y crece la tensión con Argentina

La conexión comercial comenzaría en noviembre y reduciría a la mitad la distancia marítima actual. La iniciativa chilena se conoce mientras Buenos Aires y Santiago intentan recomponer su relación y vuelve a quedar en el centro de la escena la cuestión de la soberanía sobre el Atlántico Sur.

 

 

 

 

Una nueva conexión comercial desde el extremo sur de Chile

 

 

 

Buenos Aires, sábado 5 septiembre (PR/26) — La ciudad chilena de Punta Arenas, en la región de Magallanes, se prepara para establecer una nueva conexión marítima comercial con Puerto Argentino, en las Islas Malvinas, una iniciativa que podría comenzar a operar en noviembre y que ya genera preocupación por sus posibles consecuencias en la relación entre Argentina y Chile.

El acuerdo fue confirmado por el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, quien informó que la Falkland Islands Development Corporation —Corporación de Desarrollo de las Islas— cerró un contrato con la naviera chilena Easter Island para poner en funcionamiento esta nueva vía de transporte.

La operación busca crear una alternativa a la actual conexión marítima de las islas con Montevideo, que supone un recorrido cercano a los 2.000 kilómetros. Desde Punta Arenas, en cambio, la distancia se reduce aproximadamente a la mitad, con el consecuente impacto sobre los costos logísticos y comerciales.

 

Alimentos, vinos, materiales y gas licuado

 

La futura ruta no tendría solamente una finalidad simbólica o política. Su objetivo principal es establecer una conexión comercial regular para abastecer a las islas con productos provenientes de Chile.

Entre los productos que aparecen en las conversaciones comerciales figuran alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos, elementos considerados de interés para el mercado de las islas.

La actividad comercial comenzaría a tomar forma incluso antes del primer viaje. Para los días 28 y 29 de septiembre está prevista la llegada a Punta Arenas de una delegación integrada por 25 empresarios británicos, que participará de reuniones y una ronda de negocios con proveedores chilenos.

La intención es identificar proveedores, cargas y condiciones para consolidar una relación comercial que, hasta ahora, había estado limitada por las restricciones existentes en el ámbito regional.

 

Un mercado de unos US$ 20 millones

 

 

El alcalde Claudio Radonich sostuvo que las islas representan un mercado con un poder de compra estimado en unos US$ 20 millones anuales, una cifra que, desde la perspectiva de Magallanes, permite entender el interés económico detrás de la iniciativa.

Para Punta Arenas, la posibilidad de recuperar una conexión directa con las islas representa además una oportunidad para fortalecer el papel de la ciudad como centro logístico y comercial del extremo austral.

La cuestión tiene un antecedente económico relevante. Radonich recordó que, luego de las restricciones adoptadas en el marco del Mercosur en 2011, la región de Magallanes habría dejado de percibir alrededor de US$ 300 millones, según sus propias estimaciones.

El alcalde sostiene que la recuperación del intercambio comercial permitiría revertir, al menos parcialmente, ese perjuicio y generar nuevas oportunidades para empresas, transportistas, proveedores y operadores portuarios de la región.

 

La bandera del buque, en el centro de la discusión

 

Uno de los aspectos que podría resultar determinante desde el punto de vista jurídico y diplomático es la bandera del buque que realizará la operación.

Radonich señaló que no existiría, desde su perspectiva, una contradicción con la declaración adoptada por los países del Mercosur en 2011 porque el barco que cubrirá la nueva ruta no utilizaría bandera de las islas.

El argumento chileno parte de diferenciar el origen o destino de la carga de la nacionalidad o bandera de la embarcación que efectivamente realice el transporte.

Sin embargo, para Argentina el problema no se reduce necesariamente a la bandera del barco, porque existe una normativa específica que regula el tránsito marítimo relacionado con las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

 

El Decreto 256 y el punto sensible para Argentina

 

El Decreto 256/2010, dictado el 16 de febrero de 2010, establece que todo buque que pretenda transitar entre puertos del territorio continental argentino y puertos ubicados en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur debe solicitar una autorización previa.

La normativa también alcanza a los buques que pretendan atravesar aguas jurisdiccionales argentinas en dirección a las islas o transportar mercaderías de manera directa o indirecta entre esos puertos.

La reglamentación posterior de Prefectura Naval Argentina estableció procedimientos específicos para esas autorizaciones y contempla expresamente a los buques que atraviesen aguas jurisdiccionales argentinas en dirección a las islas.

Por eso, la nueva ruta plantea una pregunta inevitable: ¿el buque podrá llegar desde Punta Arenas hasta las Malvinas sin ingresar en aguas sujetas a la jurisdicción argentina?

Ese interrogante es uno de los principales puntos de conflicto que podría aparecer si la operación comienza efectivamente en noviembre.

 

La Convemar y el derecho de navegación

 

En el debate también aparece la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) y la discusión sobre el alcance del derecho de navegación de los buques por las zonas marítimas correspondientes.

Los defensores de la operación plantean que la navegación comercial internacional cuenta con derechos reconocidos por el derecho marítimo internacional, mientras que la Argentina sostiene un régimen específico respecto del tránsito vinculado con las islas cuya soberanía reclama.

 

 

Chile con Malvinas, pero no argentinas

 

La cuestión puede transformarse así en un problema de interpretación jurídica y diplomática, especialmente si el trayecto previsto requiere atravesar espacios marítimos bajo jurisdicción argentina.

La normativa argentina, además, continúa siendo aplicada administrativamente: documentación de la Prefectura Naval Argentina mantiene registrado el sistema de autorizaciones y seguimiento de buques relacionados con las islas.

 

Julio Leiva: “Obviamente, va a haber problema”

 

En este escenario intervino el excomandante en jefe de la Armada de Chile, Julio Leiva, quien anticipó que la iniciativa puede generar un nuevo conflicto con Argentina.

Leiva interpretó la decisión como una respuesta de la sociedad y del alcalde Radonich frente a una situación que, según su visión, “jamás debió haber existido”: la imposibilidad de desarrollar libremente una relación comercial entre Punta Arenas y las islas.

El exjefe naval consideró que se actuó de manera proactiva para resolver una cuestión económica y comercial, pero advirtió que, inevitablemente, “va a haber problema” con el país vecino.

Su advertencia adquiere especial relevancia porque proviene de una figura con experiencia en la conducción de la Armada chilena y porque reconoce que el proyecto se desarrolla en un escenario particularmente sensible desde el punto de vista de las relaciones bilaterales.

 

Leiva espera una respuesta de Cancillería

 

El excomandante de la Armada chilena también consideró que la Cancillería de Chile debería tener previsto el escenario que podría abrirse a partir de la puesta en funcionamiento de la ruta.

Según Leiva, las autoridades deberían haber contemplado previamente las eventuales dificultades jurídicas y diplomáticas y contar con una estrategia para responder a cualquier reclamo argentino.

El exjefe naval descartó además que las conversaciones hayan sido completamente desconocidas para las autoridades. A su entender, por la importancia del proyecto y por las implicancias internacionales que puede tener, “debe haber habido unos avisos correspondientes” en distintos niveles.

La afirmación introduce otro elemento de interés: la posibilidad de que el Gobierno chileno haya seguido de cerca las negociaciones comerciales antes de que la iniciativa adquiriera estado público.

 

Sin grandes incidentes por el Decreto 256

 

Leiva también se refirió a la experiencia acumulada desde la implementación del Decreto 256/2010.

Según recordó, no existen antecedentes de incidentes graves entre ambos países derivados de la aplicación de esa norma, aunque mencionó que habría habido multas cursadas que no fueron pagadas.

El exjefe naval recordó además un episodio relacionado con un pesquero de bandera nacional, aunque aclaró que no tenía certeza sobre las circunstancias exactas del caso.

Su conclusión fue que la normativa argentina habría sido aplicada históricamente de una manera relativamente laxa, debido, según su interpretación, a que las propias autoridades argentinas serían conscientes de las dificultades que la medida presenta frente al derecho internacional marítimo.

 

Una ruta anunciada desde julio

 

Aunque la confirmación del acuerdo generó impacto por el momento político en que se conoció, la iniciativa no nació esta semana.

La naviera Easter Island ya había anunciado en julio que estaba trabajando en el proyecto. En ese momento, el gerente de proyectos estratégicos de la Falkland Islands Development Corporation, Sam Cockwell, había señalado que existía un interés concreto de Chile por restablecer una conexión marítima comercial con las islas.

La visita de representantes de la naviera a las islas y la respuesta positiva de empresarios locales fueron presentadas como señales de que el proyecto tenía una base comercial real y no se trataba solamente de una iniciativa política.

Ahora, con el contrato confirmado y el primer viaje previsto para noviembre, aquella intención comienza a transformarse en una operación con consecuencias potencialmente regionales.

 

El contexto bilateral vuelve más delicada la iniciativa

 

La nueva ruta aparece, además, en un momento especialmente delicado para la relación entre Argentina y Chile.

Durante las últimas semanas se produjeron distintos cruces vinculados con el Estrecho de Magallanes, incluyendo declaraciones de funcionarios argentinos sobre cuestiones de soberanía y navegación que generaron preocupación en Santiago.

El episodio más reciente estuvo relacionado con las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde, quien volvió a plantear una posición argentina sobre sectores vinculados con el Estrecho de Magallanes.

La controversia se sumó a declaraciones anteriores del jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino, Hernán Montero, quien había sostenido que la boca del Estrecho de Magallanes es argentina.

 

También hubo una protesta por un buque británico

Primicias Rurales | Rural Primicias – Periodismo estratégico sobre el campo: agricultura y ganadería.

Tierra del Fuego denuncia amarre de un buque petrolero de bandera británica en Ushuaia y el Gobierno nacional se deslinda de responsabilidades. El puerto está intervenido

 

El clima bilateral ya había quedado tensionado en julio, cuando Argentina presentó una nota de protesta ante Chile por la recalada en Punta Arenas del patrullero británico HMS Medway, con base en las islas Malvinas.

La presencia de una embarcación británica vinculada con el archipiélago en uno de los principales puertos del extremo sur chileno volvió a colocar en primer plano la cuestión de las Malvinas, el Atlántico Sur y el vínculo entre Santiago y Buenos Aires.

Chile, por su parte, ha sostenido argumentos vinculados con el régimen internacional del Estrecho de Magallanes y la navegación, mientras que Argentina mantiene una posición histórica respecto de sus derechos soberanos sobre los espacios australes.

 

Seis excomandantes chilenos también expresaron preocupación

 

La tensión llegó incluso al ámbito militar chileno.

Seis excomandantes en jefe de la Armada de Chile expresaron públicamente que resulta difícil construir una relación de plena confianza con Argentina mientras subsistan disposiciones que Santiago considera incompatibles con tratados vigentes.

La declaración muestra hasta qué punto las cuestiones vinculadas con navegación, soberanía, estrechos, Malvinas y Atlántico Sur están comenzando a conectarse dentro de la agenda bilateral.

En ese escenario, una nueva ruta comercial hacia las islas no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de los negocios.

Milei y Kast, entre el acercamiento y los nuevos desafíos

 

 

Encuentro de ambos presidentes en Casa Rosada en 2025

 

La noticia también llega poco después del encuentro entre los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast, en Santiago, donde ambos mandatarios buscaron superar las diferencias surgidas por los recientes cruces territoriales.

El momento resulta particularmente sensible porque, mientras los gobiernos intentan recomponer la relación, aparecen iniciativas privadas y comerciales que pueden abrir nuevos puntos de fricción.

La cuestión adquiere mayor complejidad por el histórico reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y por la relación de Chile con el Reino Unido y con los territorios insulares del Atlántico Sur.

Así, una operación que para Punta Arenas representa una oportunidad económica de US$ 20 millones anuales puede ser interpretada en Buenos Aires desde una perspectiva mucho más amplia, vinculada con la soberanía y la política exterior.

 

Un negocio regional que tiene implicancias geopolíticas

 

La futura ruta plantea una paradoja.

Para Magallanes, significa recuperar una conexión comercial que la región considera económicamente conveniente, acortar distancias y reducir costos de transporte. Para las islas, implica contar con una alternativa logística más próxima y posiblemente más eficiente que Montevideo.

Pero para Argentina, cualquier conexión marítima regular entre territorio continental extranjero y las Malvinas introduce necesariamente una dimensión vinculada con su reclamo de soberanía y con el control de los espacios marítimos australes.

El problema, entonces, no está solamente en el comercio. Está en el cruce entre economía, navegación, derecho internacional, soberanía y geopolítica.

 

Noviembre será la fecha clave

 

Si se cumplen los plazos anunciados, noviembre será el momento decisivo para comprobar cómo se instrumentará la nueva conexión entre Punta Arenas y Puerto Argentino.

Antes, durante septiembre, la llegada de los empresarios de las islas permitirá avanzar en la definición de proveedores, cargas y negocios. Después deberá resolverse la cuestión operativa de la navegación y, eventualmente, las objeciones que puedan surgir desde Buenos Aires.

La ruta todavía puede ser presentada como un acuerdo comercial entre privados, pero sus características hacen difícil separarla completamente de la política internacional.

En el extremo sur del continente, una nueva línea marítima de apenas unos cientos de kilómetros puede terminar convirtiéndose en un nuevo capítulo de una discusión mucho mayor: quién controla, quién navega y quién ejerce derechos sobre el Atlántico Sur.

 

 

 

Primicias Rurales

Investigación: Matilde Fierro, editora de Primicias Rurales

Inician procedimiento para sancionar a las empresas que explotan recursos en Malvinas

Inician procedimiento para sancionar a las empresas que explotan recursos en Malvinas

Lo informaron mediante un comunicado emitido por la Oficina del Presidente Milei

 

 

 

Buenos Aires, sábado 4 de septiembre (PR/26)–  La Oficina del Presidente de la República emitió hoy un comunicado mediante el cual se informa que la Cancillería dispuso el inicio de los procedimientos para sancionar, tanto a personas como a empresas, por la violación de la prohibición de explotar los recursos de las Islas Malvinas, sin la autorización de la Argentina.

 

El texto completo del comunicado es el siguiente:

Comunicado Oficial

Oficina del Presidente de la República Argentina

Ciudad de Buenos Aires, 4 de septiembre de 2026.- La Oficina del Presidente informa que en el día de hoy, por instrucción del Presidente de la Nación, Javier G. Milei, la Cancillería de la República Argentina ha dispuesto el inicio de los procedimientos sancionatorios de 45 sujetos, tanto personas humanas como personas jurídicas, para investigar y sancionar la violación de las prohibiciones establecidas por el artículo 2° de la Ley N° 26.659, en tanto estarían desarrollando actividades vinculadas a la exploración y explotación de hidrocarburos en nuestras Islas Malvinas.

Se iniciará el procedimiento sancionatorio no sólo contra empresas que se encontrarían llevando adelante ilegítimamente actividades hidrocarburíferas en nuestra plataforma continental, sino también contra accionistas suyos y empresas que le han estado prestando servicios para que puedan llevar adelante su actividad.

Las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes son argentinos. Por historia y por derecho. No hay discusión. Lo son y seguirán siendo sin importar quién las ocupe. Pero recientemente, la ocupación ha profundizado severamente su accionar, avanzando en la extracción de nuestros recursos naturales.

Esta medida constituye un acto de justicia para todos aquellos que lucharon y dieron su vida por nuestra Nación. Es también un mensaje claro hacia el mundo: la República Argentina no resigna ni resignará jamás su soberanía sobre las Islas Malvinas. Quienes hoy pretenden lucrar violando esa soberanía encontrarán en el Estado argentino toda la firmeza de la ley para hacer valer lo que por historia y por derecho le pertenece.

Javier G. Milei
Presidente de la Nación

 

Malvinas: sanciones, petróleo y una nueva etapa en la disputa por los recursos del Atlántico Sur
El Gobierno de Javier Milei decidió pasar del reclamo diplomático a una estrategia que combina sanciones, soberanía, recursos naturales, energía, defensa y presión sobre las empresas que operan en las islas.

Lo ocurrido entre el 3 y el 4 de septiembre marca un cambio de etapa en la cuestión Malvinas. La decisión de iniciar procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas no constituye solamente una nueva declaración política sobre la soberanía argentina.

El Gobierno decidió avanzar sobre el entramado empresarial que participa de la exploración y explotación de hidrocarburos, incluyendo no sólo a las compañías directamente involucradas, sino también a accionistas y empresas proveedoras de servicios.

La cuestión Malvinas vuelve así a ocupar un lugar central en la agenda nacional, pero esta vez con un componente económico que puede modificar sustancialmente el escenario: el petróleo y el gas del Atlántico Sur.

De las declaraciones a las acciones concretas

Durante décadas, la Argentina sostuvo su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur fundamentalmente a través de la vía diplomática y los organismos internacionales.

Ahora, la administración de Javier Milei intenta sumar herramientas concretas para elevar el costo de las actividades que considera ilegítimas dentro de los espacios marítimos que reivindica como propios.

El inicio de los procedimientos sancionatorios constituye, en ese sentido, una señal dirigida no solamente al Reino Unido sino también a las empresas internacionales que evalúan inversiones en las islas.

El mensaje es claro: participar de actividades vinculadas con la explotación de recursos naturales en Malvinas puede generar consecuencias dentro del territorio argentino.

 

El petróleo vuelve a ser el centro del conflicto

 

La dimensión energética es probablemente uno de los aspectos más importantes para comprender la decisión del Gobierno.

La posibilidad de desarrollar proyectos de explotación petrolera offshore en las aguas que rodean las islas agrega una dimensión económica de enorme importancia a una disputa territorial que lleva décadas.

El proyecto Sea Lion aparece como uno de los principales focos de atención. Su eventual desarrollo implicaría inversiones, infraestructura, actividad logística y una producción petrolera capaz de generar un nuevo escenario económico alrededor de las islas.

Por eso, para la Argentina, la cuestión ya no pasa solamente por quién administra el territorio, sino también por quién explota los recursos naturales existentes en el área marítima en disputa.

El objetivo es evitar un hecho consumado

Existe además una cuestión estratégica.

Si una explotación petrolera comienza a funcionar y se desarrolla durante años, se genera una realidad económica cada vez más difícil de modificar. Aparecen inversiones, instalaciones, contratos, infraestructura, producción y cadenas de proveedores.

La decisión argentina puede interpretarse entonces como un intento de actuar antes de que esa actividad se transforme en un hecho económico consolidado.

El Gobierno busca que las compañías tengan que incorporar en sus decisiones empresariales el riesgo de enfrentar sanciones argentinas si participan de actividades que la legislación nacional considera ilegales.

 

Las 45 personas y empresas investigadas

 

El número de 45 sujetos, entre personas humanas y jurídicas, también resulta significativo.

La medida no está dirigida exclusivamente contra las compañías petroleras que desarrollan las actividades cuestionadas. El procedimiento alcanza también a accionistas y empresas que prestan servicios para que esas operaciones puedan llevarse adelante.

De esta manera, el Gobierno intenta alcanzar una parte más amplia de la estructura económica que permite desarrollar las actividades hidrocarburíferas.

La estrategia busca evitar que la responsabilidad quede limitada a una única empresa mientras otras compañías continúan proporcionando logística, servicios técnicos, equipamiento o financiamiento.

 

El problema de las licencias

 

Aquí aparece uno de los principales obstáculos para la estrategia argentina.

Las empresas que participan de los proyectos sostienen que cuentan con licencias otorgadas por las autoridades de las islas y actúan dentro del marco regulatorio que éstas establecen.

Desde esa perspectiva, consideran que sus actividades son legales.

La Argentina, en cambio, sostiene que esas autorizaciones carecen de legitimidad porque las actividades se desarrollan sobre un territorio y una plataforma marítima cuya soberanía reclama nuestro país.

La diferencia de posiciones abre la posibilidad de que el conflicto se traslade también al terreno jurídico, comercial y financiero internacional.

 

Un conflicto que puede afectar decisiones de inversión

 

La cuestión adquiere especial importancia porque las compañías internacionales no analizan solamente la rentabilidad de un proyecto.

También evalúan los riesgos regulatorios, jurídicos, diplomáticos y políticos que pueden afectar una inversión durante décadas.

La nueva política argentina intenta precisamente modificar ese cálculo.

Una compañía que participe de actividades hidrocarburíferas en Malvinas podría quedar expuesta a procedimientos y sanciones dentro de la Argentina, además de enfrentar dificultades para desarrollar determinadas actividades o negocios en territorio continental.

El objetivo inmediato no necesariamente consiste en detener automáticamente un proyecto petrolero, sino en elevar el costo y el riesgo de participar en él.

 

El Reino Unido mantiene su posición

 

Frente al endurecimiento de la posición argentina, el Reino Unido mantiene su postura histórica respecto de las islas y de la administración británica del territorio.

Esto vuelve a colocar a ambos países ante posiciones contrapuestas.

La diferencia es que el escenario actual incorpora nuevos elementos: petróleo, inversiones, logística, comercio, navegación, infraestructura y defensa.

Por eso, la disputa contemporánea presenta características diferentes de las de décadas anteriores.

Tierra del Fuego y la dimensión estratégica

La decisión de avanzar en una mayor infraestructura de defensa en Tierra del Fuego tampoco puede analizarse completamente separada de la cuestión Malvinas.

El extremo sur argentino ocupa una posición estratégica frente al Atlántico Sur, las rutas marítimas australes y los accesos hacia la Antártida.

Una mayor presencia argentina en esa región representa una señal de fortalecimiento de la capacidad estatal para controlar y proteger sus intereses estratégicos.

La combinación de sanciones económicas, diplomacia, defensa e infraestructura muestra que el Gobierno pretende abordar la cuestión desde varios frentes simultáneamente.

 

El factor Estados Unidos

 

Otro componente relevante es la relación entre Javier Milei y Estados Unidos.

La administración argentina busca aprovechar el nuevo escenario internacional y fortalecer sus vínculos estratégicos con Washington, en un intento por ampliar el respaldo internacional a sus posiciones.

Pero existe una diferencia fundamental entre obtener apoyo diplomático y modificar la situación efectiva de las islas.

La recuperación de la soberanía por medios pacíficos continúa dependiendo de una negociación internacional extremadamente compleja.

Chile agrega una nueva pieza al tablero

La situación adquiere todavía mayor interés si se observa lo ocurrido paralelamente con Punta Arenas.

Chile anunció una nueva ruta marítima comercial hacia las Malvinas, con un primer viaje previsto para noviembre.

Esto introduce una nueva dimensión en el escenario regional: mientras Argentina endurece su posición frente a las actividades económicas desarrolladas en las islas, desde Chile se impulsa una conexión comercial marítima directa.

Se trata de cuestiones diferentes, pero ambas tienen como escenario estratégico al Atlántico Sur.

Comercio, navegación y soberanía

La nueva ruta comercial entre Punta Arenas y las islas vuelve a poner sobre la mesa cuestiones vinculadas con la navegación, el comercio y las regulaciones argentinas.

Argentina mantiene disposiciones específicas para las embarcaciones que se desplazan entre el continente y las islas o que atraviesan aguas jurisdiccionales argentinas con destino hacia ellas.

Por eso, la puesta en funcionamiento de una conexión marítima directa puede convertirse en otro elemento de tensión si Buenos Aires entiende que determinadas operaciones vulneran su legislación.

El componente comercial comienza así a mezclarse con el conflicto territorial y geopolítico.

 

El petróleo puede convertirse en el próximo gran capítulo

 

 

La cuestión petrolera puede terminar siendo uno de los principales capítulos contemporáneos de la disputa por Malvinas.

Mientras los proyectos permanezcan en etapas de inversión, planificación y desarrollo, la Argentina conserva herramientas para intentar impedirlos o encarecerlos mediante mecanismos legales, diplomáticos y económicos.

Pero una vez que exista producción efectiva, infraestructura instalada y una cadena económica funcionando alrededor del petróleo, el conflicto tendrá una dimensión mucho mayor.

 

Primicias Rurales
Malvinas, soberanía y poder nacional: el respaldo de Tierno al mensaje de Milei

Malvinas, soberanía y poder nacional: el respaldo de Tierno al mensaje de Milei

Comunidad Organizada exaltó el planteo presidencial y reclamó convertir la reivindicación de las Islas en una política concreta de recuperación de soberanía

 

 

La Pampa, sábado 5 septiembre (PR/26) — Juan Carlos Tierno, presidente de Comunidad Organizada y exministro de Seguridad de La Pampa, expresó un firme respaldo al mensaje del presidente Javier Milei sobre la soberanía argentina de las Islas Malvinas y los demás territorios del Atlántico Sur.

Desde La Pampa, el espacio político pampeano no se limitó a reivindicar el reclamo histórico argentino, sino que puso el acento en la necesidad de que la cuestión Malvinas deje de ser solamente una declaración política o diplomática y se transforme en una política concreta de recuperación de soberanía nacional.

En un comunicado difundido públicamente, Comunidad Organizada sostuvo que reconoce y exalta el mensaje de Milei por plantear el reinicio de un proceso destinado a la recuperación plena de la soberanía sobre las Islas Malvinas y demás Islas del Atlántico Sur.

“Medidas concretas” para recuperar la soberanía

Uno de los puntos centrales de la posición expresada por Tierno y Comunidad Organizada es la valoración de que, según su interpretación, por primera vez un Presidente argentino señala medidas que se van a adoptar para avanzar hacia esa recuperación.

La diferencia, para el dirigente pampeano, no estaría solamente en la reafirmación del reclamo argentino, sino en la posibilidad de pasar de las declaraciones históricas a una estrategia concreta de Estado, vinculada directamente con la soberanía territorial.

En esa línea, el comunicado destaca que esas medidas constituyen también un primer homenaje a los combatientes argentinos caídos en Malvinas y a los veteranos de la guerra, a quienes considera representantes de la Argentina en el territorio nacional.

La reivindicación de Malvinas aparece así asociada no solamente a la memoria de la guerra de 1982, sino a una concepción más amplia de la defensa de la soberanía argentina, de la integridad territorial y de la presencia efectiva del Estado nacional en el extremo sur del país.

 

El reconocimiento a los caídos y a los veteranos

Para Tierno, la cuestión Malvinas no puede quedar reducida a un recuerdo protocolar cada 2 de abril.

El reconocimiento a los combatientes caídos y a los veteranos adquiere, en su planteo, una dimensión política concreta: quienes participaron de aquella guerra y quienes perdieron la vida representan una parte de la historia nacional que debe estar vinculada con una política permanente de defensa de la soberanía.

 

 

El comunicado considera que las decisiones anunciadas por el Presidente pueden constituir precisamente una forma de honrar a quienes combatieron, pero también de proyectar hacia el futuro el reclamo argentino sobre las islas y el Atlántico Sur.

Estados Unidos y una nueva oportunidad geopolítica

 

Otro de los aspectos más fuertes del pronunciamiento está relacionado con la posición internacional de la Argentina.

Comunidad Organizada sostiene que el reposicionamiento argentino en el mundo durante los últimos años, y particularmente el fortalecimiento del vínculo con Estados Unidos, puede transformarse en una posibilidad concreta para avanzar en el objetivo de recuperar las Islas Malvinas.

La mirada de Tierno coloca de esta manera a la cuestión Malvinas dentro de un escenario de geopolítica internacional, donde las alianzas, los vínculos estratégicos y la posición de la Argentina frente a las grandes potencias adquieren un papel decisivo.

 

 

 

No se trata, desde esa perspectiva, únicamente de mantener vigente el reclamo diplomático ante Gran Bretaña, sino de construir las condiciones internacionales, económicas, militares y estratégicas que permitan que la Argentina tenga mayor capacidad para defender sus intereses nacionales.

 

La crítica a Gran Bretaña

 

El comunicado utiliza además una definición particularmente contundente al referirse a la presencia británica en las islas.

Comunidad Organizada habla de la necesidad de que cese la invasión de Gran Bretaña sobre las Malvinas, ubicando el conflicto dentro de una concepción de ocupación territorial y soberanía argentina pendiente de recuperación.

La posición expresada por Tierno mantiene así una línea histórica de reivindicación de la soberanía argentina y rechaza cualquier interpretación que coloque la cuestión de las islas exclusivamente en términos de autodeterminación de los habitantes del archipiélago.

Para esta visión, el eje fundamental es que se trata de territorio argentino ocupado por una potencia extranjera, y que el objetivo nacional debe continuar siendo la recuperación de la soberanía.

 

China, enclaves extranjeros y una crítica a quienes hablan de soberanía

 

El pronunciamiento de Comunidad Organizada también introduce una crítica dirigida a sectores políticos argentinos que, según Tierno, han sostenido un discurso de defensa de la soberanía nacional mientras permitían o promovían acuerdos que el espacio considera contrarios a los intereses argentinos.

En ese sentido, el comunicado cuestiona a quienes, según afirma, terminaron “entregando territorio argentino para bases de China y otros enclaves ajenos a los intereses nacionales”.

La acusación forma parte de una crítica más amplia: para Tierno, existe una diferencia entre hablar de soberanía y adoptar efectivamente decisiones políticas destinadas a preservarla.

Desde esa perspectiva, la soberanía no puede limitarse a las Islas Malvinas, sino que debe abarcar todo el territorio argentino, sus recursos, sus fronteras, sus espacios marítimos y sus posiciones estratégicas.

 

Una fuerte crítica a la oposición política

El pronunciamiento tampoco quedó circunscripto a la cuestión internacional.

 

 

Comunidad Organizada apuntó directamente contra los sectores políticos que actualmente enfrentan al Gobierno nacional y sostuvo que el Presidente Milei está siendo combatido por quienes, según la mirada del espacio pampeano, anteriormente tuvieron responsabilidades en decisiones que afectaron la soberanía nacional.

El comunicado utiliza un lenguaje particularmente duro al referirse a esos sectores y los identifica como parte de una “carroña política” que, en su interpretación, habría entregado soberanía mientras pretendía presentarse ante la sociedad como defensora de los intereses nacionales.

La discusión sobre Malvinas aparece así conectada directamente con la coyuntura política argentina, con una disputa sobre quién puede arrogarse la representación de la defensa de la Patria y quiénes han tomado efectivamente decisiones acordes con ese principio.

 

Tierra del Fuego como posición estratégica

Uno de los conceptos más significativos del planteo de Tierno aparece al referirse a la necesidad de convertir a la Argentina en un polo estratégico de la defensa nacional.

En ese marco, Comunidad Organizada plantea la instalación de una base en Tierra del Fuego, no como instrumento destinado a iniciar una guerra, sino como una señal concreta de la capacidad argentina para defender sus intereses soberanos.

 

 

El comunicado aclara expresamente que esa base no tendría como finalidad “la batalla”, sino que buscaría transmitir al mundo la disposición argentina a defender su soberanía.

La ubicación de Tierra del Fuego adquiere así una importancia estratégica por su proximidad al Atlántico Sur, al área de Malvinas y a los espacios marítimos australes.

 

No solamente Malvinas: Atlántico Sur y defensa nacional

 

El planteo de Tierno permite leer la cuestión Malvinas dentro de una agenda mucho más extensa.

 

 

La referencia a las demás Islas del Atlántico Sur, a Tierra del Fuego, a la presencia internacional argentina y a la necesidad de fortalecer la defensa nacional muestra que su posición no se limita exclusivamente al archipiélago.

La soberanía aparece concebida como un sistema integral, que requiere territorio, presencia, infraestructura, capacidad de defensa, política exterior y una estrategia nacional sostenida en el tiempo.

En esa visión, recuperar Malvinas no sería solamente obtener nuevamente el control sobre las islas, sino reafirmar la posición argentina en el Atlántico Sur.

 

El antecedente: Tierno y su posición sobre Malvinas

 

La postura actual de Tierno también tiene antecedentes públicos.

En 2019, durante los actos por el aniversario de la guerra de Malvinas, el dirigente cuestionó duramente la utilización política de la causa nacional y del recuerdo de los héroes.

En aquella oportunidad sostuvo que la causa Malvinas y la memoria de los combatientes no debían utilizarse para la “politiquería”, y cuestionó lo que consideraba un uso partidario de una cuestión que debía estar por encima de las disputas electorales.

 

 

 

En aquella definición aparecía ya una idea que vuelve a estar presente ahora: Malvinas constituye una causa nacional y no debería convertirse en un instrumento de conveniencia para las distintas fuerzas políticas.

Tierno había reclamado entonces “reencontrarse con la Patria” y recuperar una reflexión colectiva sobre la importancia de las causas nacionales, cuestionando a quienes, a su entender, contribuían a deteriorar instituciones, valores y símbolos nacionales mediante su utilización partidaria.

 

De la causa nacional a una política de Estado

 

El elemento que diferencia el actual pronunciamiento es que Tierno encuentra en el mensaje de Milei una posibilidad de avanzar desde esa reivindicación histórica hacia una política concreta de recuperación de soberanía.

La cuestión pasa así de la memoria a la estrategia; de la conmemoración a la política internacional; y de la reivindicación simbólica a la construcción de poder nacional.

El planteo de Comunidad Organizada es que la Argentina necesita recuperar capacidad de decisión y presencia internacional para que el reclamo por Malvinas tenga detrás una estructura nacional capaz de sostenerlo.

En ese sentido, el respaldo a Milei no aparece presentado como una adhesión exclusivamente partidaria, sino como una coincidencia respecto de una cuestión que Tierno considera superior: la soberanía argentina sobre Malvinas y el Atlántico Sur.

 

El acercamiento entre Tierno y Milei también forma parte de la coyuntura

 

 

La posición de Tierno sobre Malvinas se produce, además, en un momento de reconfiguración del mapa político de La Pampa.

Durante 2026, Comunidad Organizada y La Libertad Avanza avanzaron en un entendimiento político con vistas a las elecciones provinciales de 2027. El acuerdo fue informado públicamente en abril y posteriormente quedó incorporado a las conversaciones más amplias de la oposición pampeana.

La relación política con el espacio libertario no es completamente nueva. Ya en 2023, Comunidad Organizada había manifestado su acompañamiento a la candidatura presidencial de Javier Milei y había planteado la posibilidad de un acuerdo programático con sectores vinculados a Patricia Bullrich y al entonces candidato libertario.

Por eso, el actual respaldo al mensaje presidencial sobre Malvinas se inscribe también en un proceso político más amplio, en el que Tierno y Comunidad Organizada buscan ocupar un lugar dentro de la nueva configuración opositora pampeana.

 

La soberanía como eje de la discusión política

 

El mensaje de Tierno introduce, de esta manera, una discusión que excede ampliamente la cuestión de las islas.

La pregunta de fondo es qué significa defender la soberanía argentina en el siglo XXI: si alcanza con sostener el reclamo diplomático, o si es necesario construir capacidad económica, tecnológica, territorial, militar y geopolítica para respaldarlo.

Desde la posición expresada por Comunidad Organizada, la respuesta parece ser inequívoca: la soberanía requiere poder nacional.

Y ese poder, según el dirigente pampeano, debe expresarse en la política exterior, en la defensa del territorio, en el control de los espacios estratégicos, en la infraestructura y en una presencia efectiva en el Atlántico Sur.

 

Malvinas como política nacional y no como consigna electoral

 

 

En definitiva, el pronunciamiento de Juan Carlos Tierno coloca nuevamente a Malvinas en el centro de una discusión política de mayor alcance.

Su respaldo al Presidente Milei se fundamenta en que, a su entender, el Gobierno nacional estaría planteando por primera vez la posibilidad de acompañar el reclamo histórico con medidas concretas, mientras que el nuevo posicionamiento internacional argentino —especialmente la relación con Estados Unidos— abriría una oportunidad geopolítica.

Al mismo tiempo, Tierno cuestiona a quienes considera responsables de haber debilitado la soberanía nacional y reivindica una Argentina con mayor presencia estratégica en Tierra del Fuego y el Atlántico Sur.

La definición final del espacio pampeano es, en consecuencia, mucho más amplia que un simple apoyo presidencial: Malvinas, para Tierno, vuelve a ser presentada como una causa nacional que exige memoria, estrategia, presencia territorial y decisión política.

Y en esa concepción, la recuperación de las islas no aparece como una consigna retórica, sino como un objetivo de soberanía que debería formar parte de una política nacional permanente, sostenida más allá de los gobiernos y de las coyunturas electorales.

Por Juan Carlos Tierno y Comunidad Organizada, el desafío consiste en que la Argentina deje de limitarse a recordar que las Malvinas son argentinas y avance hacia la construcción de las condiciones necesarias para que esa soberanía pueda ser efectivamente recuperada.

 

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