Especialistas del INTA y la Cámara Argentina de Biotecnología de la Reproducción e Inseminación Artificial (CABIA) destacan el impacto de la genética y las herramientas reproductivas sobre la productividad de los rodeos de cría. Incorporar programas de mejoramiento genético, junto con tecnologías como la inseminación artificial a tiempo fijo y la genómica, permite aumentar el porcentaje de preñez, mejorar el peso al destete y ordenar los sistemas productivos con resultados medibles para el productor.
Y aseguró: “Las herramientas para alcanzar la eficiencia reproductiva ya están disponibles”. En un trabajo interdisciplinario realizado con su colega Hugo Nigro, investigador del INTA y especialista sobre manejo de rodeo de cría, se mostró que, al aplicar un programa de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF) y repaso con toros a los 10 días de la inseminación, se alcanzó más del 80 % de preñez en los primeros 27 días de servicio.
En este punto, los investigadores del INTA resaltaron la importancia de que las vacas estén en balance energético positivo y una condición corporal no menor a 2,5 (escala de 1 a 5) para tener éxito. Además, ambos coincidieron en que la aplicación de programas de IATF permite de manera simultánea concentrar los partos, aumentar el peso y la edad al destete (a fecha fija), introducir genética a bajo costo, y realizar un manejo mucho más racional de la alimentación y la sanidad del rodeo.
Por su parte, Pablo Veiga, veterinario especialista en reproducción bovina, durante una presentación enfocada en la implementación de programas genéticos y su impacto sobre la eficiencia y la rentabilidad de los rodeos afirmó: “La genética es uno de los pilares de la producción ganadera eficiente”.
Entre los indicadores que definen la eficiencia de un rodeo, el especialista destacó “la cantidad de terneros producidos, el peso de cada ternero y los kilos de ternero producidos por hectárea”. Según los datos presentados, una mejora en el porcentaje de marcación puede generar diferencias económicas importantes en la facturación de un sistema de cría.

Dentro de las herramientas disponibles, la IATF apareció como una de las tecnologías de mayor impacto. “La IATF permite utilizar toros superiores probados, adelantar partos, concentrar la parición y producir animales más eficientes”, explicó Veiga.
El mercado de genética bovina mantiene una dinámica sostenida, con fuerte protagonismo de la inseminación artificial y una mayor demanda de semen y embriones. En la Argentina se comercializaron más de 8,3 millones de dosis de semen bovino, con predominio de razas para carne y un crecimiento de las exportaciones.
“Las biotecnologías de la reproducción permiten difundir genética mejoradora y reducir problemas sanitarios y de transporte”, señaló Mariano Etcheverry, integrante de la Cámara Argentina de Biotecnología de la Reproducción e Inseminación Artificial (CABIA). Además, destacó que “el mercado internacional sigue dominado por América del Norte y Europa, aunque existen nichos para la genética carnicera argentina”.
Además del ordenamiento reproductivo, Veiga señaló que esta técnica mejora indicadores productivos generales y acelera el progreso genético del rodeo. “Cuando se concentra la parición y se utilizan reproductores superiores, el resultado aparece rápidamente en los kilos producidos”, sostuvo el investigador.
La presentación también puso el foco en el avance de la genómica aplicada a bovinos de carne. Según explicó Veiga, esta herramienta permite identificar genes asociados a características de importancia económica, como crecimiento, facilidad de parto y eficiencia de conversión. “La genómica mejora la precisión en la selección y permite tomar decisiones más objetivas”, indicó.
Aun así, el especialista aclaró que la genética por sí sola no resuelve los problemas productivos. “La genética no hace magia. Hay que tener controlados los demás factores involucrados en la producción”, advirtió.
En ese sentido, remarcó la importancia de sostener planes sanitarios, manejo reproductivo eficiente y registros productivos para que las herramientas genéticas expresen todo su potencial.
“El toro perfecto no existe, pero sí hay reproductores que pueden mejorar parámetros específicos alineados con los objetivos de cada rodeo”, concluyó Veiga.



















