El organismo internacional prevé un crecimiento global sostenido pero desigual, impulsado por la inteligencia artificial y condicionado por el conflicto en Medio Oriente, con perspectivas de aceleración económica muy favorables para la Argentina.
Por Giuliana Dellamaggiore – Bruno Ferrari – Emilce Terré
Buenos Aires martes 20 octubre(PR/26)– En su reciente informe de Perspectivas de la economía mundial, titulado “La resiliencia puesta a prueba exige decisiones urgentes”, el Fondo Monetario Internacional (FMI) presenta un escenario internacional completamente moldeado por dos fuerzas de signo opuesto.
Dos fuerzas que mueven al planeta
Por un lado, la guerra en Medio Oriente operó como un determinante shock de oferta negativo, encareciendo la energía y aumentando la volatilidad en un contexto de persistentes tensiones comerciales globales.
Por otro lado, la masiva inversión en inteligencia artificial (IA) continuó actuando como el gran motor de la demanda agregada y del comercio internacional durante los últimos meses.
En este marco, el organismo calcula que la economía global creció 3,5% en 2025 y proyecta una clara expansión del 3,1% en 2026 junto con un 3,4% para 2027.

A pesar del dinamismo, ambas cifras se ubican todavía por debajo del promedio histórico registrado entre 2000 y 2019, mientras que la inflación mundial marcaría 4,7% en 2026 y 4,1% en 2027.
Una resiliencia a prueba de tormentas
El reporte resalta nuevamente la enorme capacidad de adaptación que demostró el sistema económico mundial frente a los shocks geopolíticos y financieros de los últimos años.
Cabe recordar que en octubre pasado el FMI preveía un crecimiento de apenas 3,2% para 2025, una cifra que finalmente fue superada en tres décimas gracias a una respuesta productiva sorprendente.
Esta fortaleza se sostuvo en los colchones financieros acumulados tras la pandemia, el endeudamiento privado a tasa fija y la solidez institucional de los bancos centrales para anclar expectativas.
A estos factores se sumaron la moderación de aranceles comerciales, condiciones financieras globales sumamente favorables y la acelerada ola de inversiones en tecnologías disruptivas.
Tensiones en el mapa energético mundial
Sin embargo, durante 2026 la estabilidad volvió a estar bajo tensión por la prolongación del conflicto en Medio Oriente y el estratégico cierre del Estrecho de Ormuz.
Semejante interrupción en el tránsito marítimo disparó los valores de la energía, llevando la cotización del petróleo a un pico de US$ 126 por barril hacia fines de marzo.
El impacto inicial fue amortiguado mediante la reorientación hacia rutas logísticas alternativas, el aumento de oferta fuera del Golfo Pérsico y el uso intensivo de inventarios estratégicos.
De todas formas, las autoridades multilaterales advierten que estos amortiguadores tienen un límite físico, ya que la caída continua de existencias mantiene latente el riesgo de nuevas subas de precios.
Riesgos latentes y oportunidades en el horizonte
El balance de riesgos para la actividad global continúa sesgado hacia la baja, sobre todo si la escalada bélica en Medio Oriente y Ucrania presiona sobre los alimentos y las cuentas fiscales.
A ello se suman las amenazas climáticas vinculadas al fenómeno de El Niño y un marcado endurecimiento del crédito, con subas de tasas soberanas de entre 75 y 150 puntos básicos.
Semejante suba en las tasas encarece el financiamiento público en un momento donde la deuda pública de países avanzados pasaría del 108% del PIB en 2025 al 115% en 2031.
Por su parte, si bien el impulso de la IA es clave, cualquier revisión sobre sus rendimientos o productividad podría generar correcciones bursátiles no deseadas en los mercados globales.
En el terreno positivo, una adopción tecnológica más ágil y la firma de nuevos convenios multilaterales aportarían la estabilidad necesaria para potenciar la productividad general.
Nuevos mercados y el impulso para la Argentina
La diversificación comercial surge como la mejor herramienta defensiva frente a shocks externos, un plano en el que la Argentina viene demostrando avances muy significativos.
Según datos oficiales del INDEC, entre enero y agosto de 2026 las ventas argentinas hacia el bloque ASEAN crecieron un vertiginoso 57,7% interanual, mientras que los envíos a la India avanzaron 25,5%.

Al mismo tiempo, el encarecimiento de fósiles abre oportunidades en minerales críticos, marco donde se firmó un acuerdo estratégico con Estados Unidos potenciado por el esquema del RIGI.
El impacto en los países y el canal agropecuario
La combinación entre shock energético e innovación tecnológica dibuja una mapa internacional sumamente heterogéneo donde los países exportadores sacan una clara ventaja.
La Argentina aprovecha esta coyuntura favorable gracias a su perfil energético y agroexportador, alcanzando en 2026 sus mejores términos del intercambio de las últimas décadas.
En el frente agrícola, el FMI prevé notables subas de precios: el trigo subiría 29,4%, la soja 14,0%, el maíz 10,3% y el aceite de soja un 35,5% en 2026.

Para 2027 se proyectan valores firmes en granos y un alza del 12,8% en harina de soja, coincidiendo con la campaña 2026/27 que apunta a la segunda mayor cosecha histórica.
Panorama en economías avanzadas y emergentes
Las economías avanzadas crecerán un 2,1% en 2026 y un 1,8% en 2027, con Estados Unidos liderando al 2,3% gracias a su consumo interno y su condición de exportador energético.
Por su parte, la zona euro se expandirá apenas 1,1% en 2026 afectada por costos energéticos elevados, mientras que Japón registrará un moderado 0,7%.

En el grupo emergente, la actividad marcará un 3,7% en 2026 antes de rebotar al 4,4% en 2027, destacándose la fuerza de India con un 7,0% de expansión.
Para China se aguarda un ritmo de 4,5% en 2026, en tanto América Latina avanzará al 2,3% con matices según la balanza energética de cada país.
Tres años seguidos de crecimiento en Argentina
En el plano local, las perspectivas resultan sumamente alentadoras: el FMI estima un PIB en alza de 2,1% para 2026 y un empujón del 3,5% en 2027.
De confirmarse este trayecto, el país lograría encarar tres años consecutivos de crecimiento económico real, un hito que no se alcanzaba desde el lejano período de 2008.
Entre 2027 y 2031, la proyección asigna una tasa promedio de 3,6% anual para Argentina, superando con creces la media regional estimada en 2,7%.
A la par de este ordenamiento, la inflación promedio desendería al 21,2% en 2027 y la cuenta corriente mostraría superávit del 0,6% del PIB.

Este proceso viene respaldado por el desplome del riesgo país hasta el entorno de los 500 puntos básicos, según las valoraciones del Banco Mundial.
Como concluye el FMI, el gran desafío es pasar de resistir a reconstruir, donde el contexto ofrece un escenario único para consolidar el desarrollo nacional de largo plazo.
Primicias Rurales
Fuente: BCR



















