Ene 1, 2026 | Evangelio
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Ene 1, 2026 | Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor
Dic 26, 2025 | Actualidad, Desarrollo Humano
Buenos Aires, viernes 26 diciembre (PR/25) — Aún resuenan los ecos del festejo de la Navidad en Roma y en todo el mundo, marcado por el mensaje de esperanza y paz que el Papa León XIV dirigió desde el Vaticano.
En el corazón de la celebración de la Natividad, el Pontífice recordó que el nacimiento de Jesús no es solo un acontecimiento del pasado, sino una presencia viva que transforma la historia: “Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo… Él es nuestra paz”, afirmó
En su primera Navidad como Pontífice, Robert Prevost subrayó que el Niño de Belén vence “al odio y a la enemistad con el amor misericordioso de Dios”.

En esa misma línea, León XIV exhortó a no reducir la Navidad a un sentimiento pasajero, sino a dejar que el misterio del pesebre se traduzca en gestos concretos. “Cuando la fragilidad de otros penetra en nuestros corazones, cuando su dolor rompe nuestras rígidas certezas, entonces la paz ya ha comenzado”, expresó, invitando a abrirse al prójimo.
Y añadió: “En este santo día, abramos nuestros corazones a nuestros hermanos y hermanas que necesitan y sufren”, porque —remarcó— “la Navidad nos recuerda que Dios se acerca al corazón de nuestras pequeñas historias”, haciendo de la esperanza una luz capaz de perdurar más allá de las celebraciones litúrgicas.
Vivamos la Navidad en todo momento

La Navidad no se clausura con el paso de los días, porque al Niño Dios se lo cuida todo el año, en la oración cotidiana, en la caridad y en el compromiso con los demás.
La tradición cristiana recuerda que el pesebre permanece armado hasta el 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, cuando la Iglesia celebra la manifestación de Jesús a los pueblos representados por los Reyes Magos.
Guardar el pesebre en esa fecha no es un simple gesto doméstico, sino un signo de fe: el Niño nacido en Belén continúa acompañando la vida de los creyentes mucho más allá del tiempo litúrgico de la Navidad.

Primicias Rurales. Matilde Fierro
Dic 25, 2025 | Santo del Día
Buenos Aires, jueves 25 diciembre (PR/25) — En medio de luces, celebraciones y Misa, la Navidad vuelve cada año a recordarnos quién es el verdadero protagonista de este día: el Niño Jesús.
Su nacimiento, humilde y silencioso en un pesebre, marcó un antes y un después en la historia de la humanidad y sigue siendo hoy un mensaje vigente y necesario.
El Niño Dios no llega con poder ni ostentación, sino con la fragilidad propia de un recién nacido. Desde esa pequeñez, propone una revolución profunda: la del amor, la ternura y la cercanía con los más pobres y olvidados.
Su presencia invita a mirar al otro con compasión, a tender la mano y a construir la paz desde los gestos simples.
En un mundo atravesado por la prisa, la violencia y la indiferencia, la figura del Niño Jesús interpela y desarma. Nos recuerda que la esperanza no nace de la fuerza, sino del encuentro; que la verdadera grandeza está en servir y que la paz comienza en el corazón de cada persona.

Celebrar la Navidad es, entonces, volver al pesebre. Es dejarnos transformar por ese Niño que, con su sola presencia, ilumina la noche y nos convoca a vivir con más fe, humildad y amor. Porque allí, en la sencillez de Belén, sigue latiendo el sentido más profundo de este día de fiesta.
Primicias Rurales
Dic 24, 2025 | Actualidad, Desarrollo Humano
El nacimiento – pesebre o belén – está instalado y espera recibir a Jesús el 25 de diciembre: Esta oración de bendición puede ser rezada por toda la familia
España y Buenos Aires, miércoles 24 diciembre (PR/25) — La presencia del nacimiento, pesebre o belén en los hogares marca el periodo de Adviento y recuerda la espera de la Navidad. Es momento para hacer oración con la familia.
El nacimiento familiar es una de las tradiciones más apreciadas de la temporada navideña. Si bien el pesebre es una buena herramienta pedagógica para los niños, su bendición también puede ser una buena manera de revalorizar su importancia y devolverle una dimensión espiritual.
Su bendición puede ser realizada por cualquier miembro de la familia. A continuación, se presenta una oración específica propuesta por la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos:
Reunidos en familia
El que bendice reza con las manos juntas.
Dios de todas las naciones y de todos los pueblos,
desde el principio de la creación,
has manifestado tu amor: cuando nuestra necesidad de un Salvador era grande,
enviaste a tu Hijo para que naciera de la Virgen María.
En nuestras vidas, él nos trae alegría y paz, justicia, misericordia y amor.
Señor, bendice a todos los que contemplan este pesebre;
que nos recuerde el humilde nacimiento de Jesús
y eleve nuestros pensamientos hacia él, que es Dios con nosotros y Salvador de todos,
y que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Independientemente de cómo se integre también el árbol en la celebración de la Navidad, invocar la bendición de Dios sobre nacimiento nos permite recordar la humilde llegada de Jesús y elevar nuestros pensamientos hacia él.
Bendición de la Mesa de Noche Buena: oración

“Bendícenos, Señor,
a nosotros y a estos alimentos
que vamos a recibir de tu generosidad.
Que nunca falte el pan,
la fe, la esperanza y el amor en este hogar.
Dales el pan a los más necesitados!
Amén”.
¡Ah! Y no nos olvidemos de invocar a María. Aquí va una oración para esta noche:

Oración a María, Madre del Adviento, para la Nochebuena
Oh, Santísima Virgen María, Madre del Adviento y de la Nochebuena,
Tú que esperaste con fe y paciencia la llegada del Salvador,
Acogiste en tu seno virginal al Hijo de Dios, hecho hombre por amor,
Y nos trajiste la luz y la esperanza al mundo.
En esta noche santa, junto a tu regazo maternal,
Queremos prepararnos para recibir a Jesús, nuestro Rey y Señor.
Enséñanos, Madre querida, a vivir como tú,
Con un corazón humilde y dispuesto a decir un «sí» a la voluntad de Dios.
Que nuestro corazón sea como un pesebre,
Un lugar donde el Niño Jesús pueda nacer y reinar,
Libre de todo egoísmo, miedo y distracción.
Ayúdanos a ser como tú: pequeñas, sencillas y llenas de amor.
Acompáñanos, Madre de la Esperanza, en esta Nochebuena,
Para que, al contemplar a tu Hijo,
Sintamos la paz que Él trae al mundo,
Y podamos llevar esa paz y ese amor a todos los que nos rodean.
Ruega por nosotros, Madre de la Iglesia,
Para que crezcamos en bondad, en fe y en servicio,
Y caminemos siempre cerca de Jesús, tu Hijo Amado.
Amén.