El caminar por la playa se convierte en una de las actividades más frecuentes para los que visitan zonas costeras. Un ejercicio sin duda saludable, que influye en la disminución del estrés y de la ansiedad acumulada durante el invierno, pero que no está exenta de lesiones
Buenos Aires, sábado 20 de junio (PR/26)–Como en cualquier deporte, dar paseos por la playa implica una preparación física para empezar a ejercitarlo.
Riesgos
La arena es un terreno irregular, por lo que, al caminar sobre él, el peso del cuerpo no se distribuye de manera equilibrada. El peso se carga sobre un tobillo lo que provoca que el pie, para conseguir una estabilidad del cuerpo, adopte diferentes posturas a las habituales que pueden ocasionar esguinces, sobrecargas musculares, lumbalgias o dolor de cadera y rodilla.
Además, el hundir los pies en la arena implica que se utilice más la musculatura para elevar la pierna, “lo que lleva a un mayor desgaste muscular y de reclutamiento de fibras, -afirma el doctor Nebot-, necesitando más ajustes propioceptivos en las articulaciones del pie, tobillo, rodilla y cadera; si encima los músculos no están previamente entrenados se resienten más y aflora el cansancio”.
¿Arena mojada o seca?
Existen diferencias entre caminar o correr por arena mojada que por arena seca.
La mojada presenta una cierta inclinación y la seca suele presentar desniveles, siendo más fácil caminar por la arena mojada ya que la seca implica un mayor esfuerzo.
“Lo ideal para la gente mayor de 60 años o que tengan alguna lesión de espalda, -subraya el especialista-, es que lo hagan por la parte mojada cerca de la orilla que es la más compacta y que conlleva un esfuerzo menor y además realizarlo por la parte menos inclinada”.
Realizar este ejercicio de forma saludable implica la preparación previa del cuerpo: no realizar grandes caminatas los primeros días y realizar ejercicios de estiramientos antes y después de cada paseo.
Por otra parte, no hay que olvidar que los pacientes que se han sometido a cirugías de cadera, tobillo o rodilla es mejor que se abstengan de dar paseos por la playa y comiencen en superficies planas.
Beneficios
Caminar por la playa supone que los pies entren en contacto directo con la arena y el agua lo que estimula el riego sanguíneo y mejora el flujo, y esto previene la formación de varices o la sensación de pies hinchados, además, la arena actúa como un exfoliante natural en los pies.
Otra de las opciones es caminar dentro del agua que puede ser muy beneficioso, ya que si se avanza contra corriente se mejora el tono muscular y la acción terapéutica es la misma que recibir un masaje de compresión.
Para la entidad, crear un nuevo régimen encima del RIGI ya vigente es agregar capas a un sistema distorsionado: la inversión argentina no despega porque el problema es sistémico, no porque falten más excepciones.
Buenos Aires, viernes 19 de junio (PR/26)–La tasa interna de retorno alcanzaría el 12,4% con el Súper RIGI.
Una isla en el océano de distorsiones
Tras el envío del proyecto del Súper RIGI por parte del Gobierno al Congreso, la Fundación Mediterránea criticó el esquema y aseguró que es “otra isla en el océano de distorsiones”, ya que si bien puede hacer viables algunas inversiones de gran escala, también profundiza una lógica de excepciones que no reemplaza la necesidad de reformas más amplias.
Vale mencionar que este régimen apunta a inversiones superiores a los USD 1.000 millones, vinculadas principalmente a inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada, centros de datos, entre otros.
La Fundación Mediterránea sostuvo que un proceso de crecimiento sostenido requiere una inversión en torno al 25% del PBI, pero Argentina raramente superó el 20% en las últimas dos décadas y en los últimos años se ubicó apenas en el 16% del PBI.
El súper Rigi apunta a inversiones superiores a los USD 1.000 millones REUTERS/Leah Millis/File Photo/File Photo
Argentina invierte poco, y hace décadas que no cambia
El déficit resulta más notable en el nivel de Inversión Extranjera Directa (IED). Salvo años atípicos, este componente de la inversión nunca superó el 3% del PBI y en 2025 apenas alcanzó el 0,5%. Esto muestra un claro contraste con el 3,7% de Chile y 3,4% de Brasil para el mismo año.
“La baja inversión no tiene una causa única. No son problemas de un sector o de un tipo de inversión; son fallas sistémicas del entorno institucional que afectan a toda la economía”, aseguró la Fundación Mediterránea.
En ese sentido, mencionó como factores principales a la volatilidad macroeconómica, el cepo, los impuestos distorsivos, como derechos de exportación, cheque, ingresos brutos, sellos y tasas municipales que gravan las ventas; la inseguridad jurídica y una política comercial restrictiva.
Por otra parte, comparó la Tasa Interna de Retorno (TIR) entre los diferentes esquemas de incentivos implementados. Tomando como base un hipotético proyecto de inversión, esta sería del 6% bajo el régimen general, 6,6% con los beneficios de la reforma laboral, 6,8% con el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), 11,1% con el RIGI y 12,4% con el Súper RIGI.
Un proceso de crecimiento sostenido requiere una inversión en torno al 25% del PBI.
El problema no es de un sector: es sistémico
Consideró que para configurar un entorno favorable para la inversión el camino es darle continuidad al proceso transformador iniciado hace 2 años, a través de las siguientes medidas:
Sostenibilidad al equilibrio fiscal
Terminar de eliminar el cepo y converger al régimen monetario y cambiario definitivo, institucionalizando el bimonetarismo al estilo de Perú y Uruguay
Ordenamiento integral del sistema tributario que permita eliminar los impuestos más distorsivos y que dé confianza a los inversores en la estabilidad de las reglas tributarias en los tres niveles de gobierno
Modernizar los poderes judiciales para generar confianza entre los inversores de que las controversias se dirimen con objetividad y que la estabilidad jurídica se respeta independientemente del ciclo político
La Fundación Mediterránea sostuvo que es necesario consolidar a los fines de generar un entorno más amigable con la producción. “Hasta ahora se han hecho avances importantes pero parciales y, por lo tanto, insuficientes para revertir los crónicos déficits de inversión.
El cúmulo de distorsiones acumuladas llevan a que sea un proceso extremadamente desafiante que demanda perseverancia, cambios disruptivos y tiempo para su maduración”, señaló.
Explicaron que el RIGI viene cumpliendo con éxito sus objetivos de incentivar proyectos en los sectores para los que fue creado; particularmente, en la energía y la minería. “Pero escapa a sus posibilidades operar como una herramienta que dinamice de manera general la inversión”.
Por su propio diseño, aseguran, el RIGI no tiene capacidad para transformar el patrón de inversión prevaleciente en las últimas décadas, dado que su funcionalidad se centra en promover y hacer viables proyectos en determinados nichos.
Como aspecto positivo del Súper RIGI, destacaron que no existe costo fiscal porque “las eximiciones y reducciones de alícuotas son sobre impuestos que, de no ejecutarse el proyecto, no se recaudarían”. Tampoco se generan pérdidas cambiarias, ya que “la libre disponibilidad de divisas es sobre divisas que no se generarían si el proyecto no se ejecuta”.
El compromiso de mantener las condiciones tributarias y establecer canales especiales para controversias también se justifica, siempre que “son proyectos que de otra manera no se ejecutarían”.
Como aspecto positivo del Súper RIGI, desde la Fundación Mediterránea destacaron que no existe costo fiscal
Entre las desventajas, se destaca que la existencia de regímenes especiales “aumenta los costos administrativos, tanto para el Estado como para las empresas”. Además, “mientras más complejas son las reglas mayores son los costos y los riesgos de desvíos y discrecionalidades”.
Más excepciones, pero la misma economía de fondo
Las empresas tienen incentivos a destinar recursos para calificar en estos regímenes, y el Súper RIGI incorpora “disposiciones expresas anti-elusión (que modifiquen artificialmente sus proyectos o estructuras solo para acceder a los beneficios fiscales previstos)”, lo que implica el reconocimiento de ese riesgo.
La entidad sostuvo que es recomendable priorizar las reformas generales y, en materia de regímenes especiales, ajustarse a la estrategia original de que el RIGI es una herramienta que adelanta de manera transitoria condiciones que se irán generalizando a medida que avance el proceso de transformaciones estructurales.
“No es una buena opción agregar nuevas capas de excepciones que profundizan las inequidades horizontales y la complejidad administrativa. Particularmente, no se justifica crear un nuevo régimen (el Súper RIGI) con características muy similares al que ya está operando con éxito (el RIGI). Máxime cuando no se cambian sustancialmente la estructura de beneficios especiales”, señaló el documento.
“Buena parte de los objetivos que se espera alcanzar con el Súper RIGI se podrían lograr sin establecer una nueva normativa de excepción sino en una mejora en el diseño y aplicación del RIGI.
Para ello, los esfuerzos deberán estar centrados en buscar los instrumentos para que sea más atractivo explotar las ventajas que ofrece la Argentina, más que seguir agregando ‘super’ excepciones, mientras que el resto de la producción sigue lidiando con los enormes déficits institucionales que todavía padece la Argentina”, concluyó la Fundación Mediterránea.