Se trata del tordo amarillo y los transmisores son para realizar el seguimiento de ejemplares.
Los transmisores GPS en las aves. Foto: Agencia NA (Proyecto tordo amarillo)
Buenos Aires, domingo 22 marzo (NA) – El uso de transmisores GPS para el seguimiento de ejemplares del tordo amarillo, un ave en peligro de extinción y el mismo se lleva a cabo para proteger a una de las especies más amenazadas de Argentina.
En un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, se indicó que, con una población nacional que no supera los mil individuos, esta iniciativa genera información científica clave para fortalecer las estrategias de conservación de la especie.
El tordo amarillo (Xanthopsar flavus), Monumento Natural de Entre Ríos, enfrenta una urgencia extrema debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat por la expansión agrícola y forestal. A estas amenazas se suman el parasitismo de cría, el tráfico ilegal y la alta tasa de depredación de huevos y pichones.
Desde el año 2015, cada primavera comienza el trabajo a campo con un equipo amplio -observadores de aves, investigadores, voluntarios, actores locales y técnicos- para localizar los sitios de nidificación del tordo amarillo.
Una vez identificada una colonia, se establece un campamento cercano donde los “Guardianes de Colonia”, conformados por técnicos y voluntarios, permanecen durante el período reproductivo para monitorear diariamente los nidos y protegerlos frente a amenazas que podrían afectar el éxito reproductivo.
La última campaña en Entre Ríos, desarrollada en el departamento de Gualeguaychú, marcó un hito al equipar a 25 ejemplares adultos con transmisores GPS. Estos dispositivos, que pesan menos de dos gramos, permiten obtener coordenadas precisas sin alterar el comportamiento natural ni el bienestar de las aves.
El objetivo central es descubrir por dónde se desplazan y en qué ambientes se refugian los tordos durante el invierno. Aunque algunos sitios de nidificación fueron identificados, sus movimientos post-reproductivos siguen siendo un misterio hasta ahora.
La información obtenida permitirá determinar áreas utilizadas por la especie y comprender con mayor precisión sus patrones de movimiento. Este conocimiento es fundamental para orientar estrategias de manejo y priorizar sitios donde enfocar esfuerzos de conservación.
La recuperación de la especie depende del compromiso colectivo. Por ello, el proyecto invita a que, ante el avistamiento de Tordos amarillos, se de aviso ya que la participación ciudadana es fundamental para complementar el seguimiento de los ejemplares marcados y fortalecer el monitoreo a largo plazo de la especie.
Actualmente, la red de trabajo del proyecto reúne instituciones como Aves Argentinas, el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL- CONICET) y el municipio de Gualeguaychú, junto a a_ a organizaciones locales y voluntarios que trabajan en la conservación de esta especie.
En relación al proyecto tordo amarillo, en el año 2015, Aves Argentinas y el Laboratorio de Biología de la Conservación del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL-CONICET) impulsaron un proyecto de conservación para esta especie emblema de los pastizales del noreste argentino.
En el Día Internacional de los Bosques, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se destaca la importancia de estos ecosistemas para la vida, la economía y el equilibrio ambiental, así como la urgencia de su conservación.
La Rioja, sábado 21 marzo (PR/26) — Cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Bosques, una fecha proclamada en 2012 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de concientizar sobre la importancia de su cuidado, restauración y conservación. Este año el lema es «Bosques y Economía».
Esta efeméride invita no sólo a reflexionar sobre el valor de los ecosistemas forestales, sino también a visibilizar las graves consecuencias de su pérdida.
En este marco, por ejemplo, el Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas (IAMRA)promueve esta jornada como una instancia clave para la educación ambiental, la sensibilización y la puesta en valor de los bosques, en especial los bosques nativos. Entre ellos, los algarrobales ocupan un lugar fundamental como patrimonio natural y cultural de muchas regiones áridas de Argentina.
IAMRA tiene su sede principal en la provincia de La Rioja, donde desarrolla actividades de investigación y docencia vinculadas a los ecosistemas de montaña y regiones áridas.
Algarrobal
Bosques y economía: mucho más que recursos
El lema de este año, “Bosques y economías”, destaca el rol esencial que cumplen los bosques en la prosperidad económica a nivel local, nacional e internacional. Sin embargo, su valor trasciende ampliamente la producción de bienes como miel, frutos o madera.
Los bosques sostienen la agricultura familiar, mejoran la productividad de los suelos y garantizan el equilibrio de los ecosistemas. Además, brindan servicios ecosistémicos indispensables: protegen el suelo de la erosión, regulan el ciclo del agua, capturan carbono —contribuyendo a mitigar el cambio climático— y albergan una enorme biodiversidad de especies vegetales, animales y microorganismos.
A nivel global, se estima que los bosques cubren aproximadamente el 31% de la superficie terrestre y albergan más del 80% de la biodiversidad terrestre del planeta. También son fuente de sustento directo para más de 1.600 millones de personas, especialmente en comunidades rurales.
La amenaza de la deforestación
A pesar de su importancia, los bosques están desapareciendo a un ritmo alarmante. La expansión de la frontera agropecuaria, el crecimiento urbano y el desarrollo de infraestructura son algunas de las principales causas de la deforestación.
Sus consecuencias son profundas: pérdida de biodiversidad, degradación del suelo, alteraciones en los ciclos hídricos y una mayor intensificación del cambio climático. Además, los bosques degradados son más vulnerables a incendios, lo que agrava aún más estos procesos.
La forestación
La conservación de los bosques no solo implica proteger los remanentes existentes, sino también promover activamente la forestación y reforestación con especies nativas, una estrategia clave para recuperar ecosistemas degradados y fortalecer la resiliencia ambiental.
En Argentina, distintas iniciativas han demostrado que la restauración forestal puede mejorar la calidad del suelo, favorecer la biodiversidad y generar oportunidades económicas sostenibles para las comunidades locales.
Por ejemplo, en la provincia de Misiones se desarrollan programas de reforestación con especies nativas como el lapacho y el guatambú, orientados a recuperar la selva paranaense y reducir la fragmentación del hábitat.
En regiones áridas, como La Rioja y San Juan, la forestación con algarrobos (Neltuma spp.) cumple un rol fundamental en la lucha contra la desertificación. Estas especies, adaptadas a condiciones extremas, ayudan a fijar el suelo, mejorar la infiltración del agua y proporcionar sombra, alimento y recursos a las comunidades rurales.
Asimismo, en la Patagonia, provincias como Chubut impulsan proyectos de restauración de bosques andino-patagónicos afectados por incendios, reintroduciendo especies como la lenga y el ñire.
Estas acciones evidencian que la forestación, cuando se planifica con criterios ecológicos y participación local, no sólo contribuye a mitigar el cambio climático mediante la captura de carbono, sino que también fortalece los vínculos entre sociedad y naturaleza, garantizando la sostenibilidad de los territorios a largo plazo.
Bosques invisibles: el caso de las regiones áridas
En los ecosistemas áridos, esta problemática suele pasar desapercibida. Muchas veces, estos bosques son subestimados debido a que sus recursos no generan las mismas rentabilidades económicas que otros sistemas forestales más densos.
Un ejemplo claro es el valle Antinaco–Los Colorados, en la provincia de La Rioja. Hacia mediados del siglo XIX, esta región albergaba una de las mayores masas de algarrobales de la ecorregión del Monte, con unas 309.000 hectáreas. Sin embargo, actividades como la minería, la expansión del ferrocarril y la explotación forestal redujeron estos bosques a fragmentos aislados.
Hoy, estos ecosistemas relictos —dominados por especies como Neltuma flexuosa (algarrobo negro) y Neltuma chilensis— siguen siendo fundamentales para las comunidades locales, ya que proveen alimentos, forraje, madera y energía.
Una mirada desde la investigación
La licenciada Sofía Valentina Lizárraga, docente investigadora del IAMRA – UNdeC, (Instituto de Ambiente de Montaña y Regiones Áridas de la Universidad Nacional de Chilecito, La Rioja) destaca que:
“Reconocer el valor ecológico, social y económico de estos bosques —especialmente en regiones áridas— es un paso fundamental para promover su conservación. Es urgente avanzar hacia un ordenamiento forestal que combine conservación, restauración y uso sustentable, garantizando que estos ecosistemas continúen brindando sus beneficios a las generaciones presentes y futuras.”
Un compromiso con el futuro
Bosque nativo
La conservación de los bosques no es sólo una cuestión ambiental, sino también social y económica. Avanzar hacia modelos de desarrollo que integren la protección de estos ecosistemas es clave para enfrentar los desafíos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
En este Día Internacional de los Bosques, el mensaje es claro: cuidar los bosques es cuidar la vida. Porque allí donde crece un bosque, también florece la esperanza.
La Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja de manera ininterrumpida hace 18 años por la restauración de la selva misionera. Logró plantar más de 270.000 árboles nativos trabajando de la mano y con el compromiso de 260 familias rurales.
Buenos Aires, 17 de marzo (PR/26) .- Puerto Iguazú. 17marzo de 2026. La restauración de la selva misionera avanza como una estrategia clave para recuperar la biodiversidad y mejorar la calidad de vida de las comunidades locales. En ese camino, la Fundación Vida Silvestre Argentina, en el marco del proyecto “Restaurando la selva misionera por las personas y la naturaleza”, continúa impulsando acciones para fortalecer corredores biológicos esenciales para la conservación de especies como el yaguareté y para preservar servicios ambientales fundamentales, como el acceso al agua.
Entre 2008 y 2025, junto a familias de pequeños y medianos productores rurales, Vida Silvestre logró iniciar el proceso de restauración de más de 820 hectáreas de selva, mediante la plantación de más de 270.000 árboles nativos y gracias al compromiso de 260 familias rurales de la provincia de Misiones.
“Durante todos estos años el trabajo en restauración estuvo marcado por un proceso continuo de aprendizajes, tanto para nosotros como organización como para las familias que se fueron sumando. Hoy, con 18 años de experiencia, logramos abordar la restauración de manera integral: desde la recolección de semillas y la producción de plantines en nuestro vivero ‘Andrés Johnson’ de la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, pasando por la evaluación de áreas prioritarias para la restauración, hasta el acompañamiento a las familias y la plantación en terreno”, explicó Lucía Lazzari, coordinadora de biodiversidad de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Además de recuperar áreas degradadas, el trabajo incluye el fortalecimiento de las actividades productivas de las familias. En conjunto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Municipalidad de San Pedro, el proyecto impulsa la implementación de sistemas agroforestales, que combinan especies nativas con cultivos, especialmente en plantaciones de yerba mate. Este enfoque permite generar paisajes más diversos y sostenibles, mejorando al mismo tiempo la productividad de las chacras.
Las acciones también contemplan mejoras en el acceso al agua para consumo familiar y productivo. A través de intervenciones simples en vertientes naturales, se protege la fuente de agua y se instalan sistemas de captación, canalización y bombeo que garantizan un abastecimiento seguro y sustentable.
Para fortalecer capacidades locales, se realizaron más de 30 capacitaciones técnicas vinculadas a la producción de yerba mate, ganadería, horticultura, apicultura y restauración forestal. Estos espacios buscan promover prácticas productivas más amigables con el ambiente, conservar el bosque nativo existente y recuperar áreas clave del paisaje, contribuyendo a que las chacras sean más resilientes frente al cambio climático.
Trabajo sostenido para recuperar corredores de biodiversidad
La Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja desde hace 18 años en iniciativas de restauración en Misiones, basadas en investigaciones científicas que destacan la necesidad de recuperar corredores biológicos fundamentales para la conservación de la biodiversidad, como el yaguareté, en la selva misionera.
Los primeros esfuerzos se concentraron en el municipio de Comandante Andresito, fortaleciendo el corredor que conecta los Parques Provinciales Urugua-í y Guardaparque Horacio Foerster. Desde 2020, las acciones se expandieron al municipio de San Pedro, con el objetivo de mejorar la conectividad ecológica entre el Parque Provincial Cruce Caballero, el Parque Provincial Piñalito y la Reserva de Biósfera Yabotí.
La recuperación y fortalecimiento de estos corredores es clave para que las especies puedan desplazarse, alimentarse y reproducirse. Al mismo tiempo, conservar y restaurar la selva contribuye a proteger servicios ecosistémicos esenciales para las comunidades de la región, como la provisión de agua y la regulación del clima.
En paralelo, Vida Silvestre viene realizando aportes concretos al sistema de áreas protegidas de la provincia con el objetivo de fortalecer la conectividad de remanentes de selva y corredores biológicos en Misiones. Mediante la compra y donación de tierras, en los últimos años alcanzaron un total de 543 hectáreas adquiridas para conservación: 465 hectáreas donadas a la provincia de Misiones, que fueron anexadas a parques provinciales, y 78 hectáreas a la Administración de Parques Nacionales.
“La pérdida de los bosques no sólo afecta a la biodiversidad, también impacta directamente en la vida de las personas. Los bosques brindan servicios ecosistémicos esenciales: ayudan a mitigar el cambio climático, sostienen la seguridad alimentaria y aportan al desarrollo económico de las comunidades. Restaurarlos significa recuperar su funcionalidad ecológica y, al mismo tiempo, mejorar la calidad de vida de quienes habitan estos paisajes”, destacó Lucía Lazzari.
Acerca de Vida Silvestre
La Fundación Vida Silvestre Argentina es una organización no gubernamental, de bien público y sin fines de lucro, creada en 1977. Su misión es proponer e implementar soluciones para conservar la naturaleza, promover el uso sustentable de los recursos naturales y una conducta responsable en un contexto de cambio climático. Desde 1988 está asociada y representa en la Argentina a WWF, una de las organizaciones independientes de conservación más grande del mundo, presente en 100 países. Para más información: www.vidasilvestre.org.ar
De los jardines domésticos al diseño profesional, el paisajismo se consolidó como un campo donde la mirada femenina resultó clave para integrar estética, conocimiento botánico y compromiso ambiental.
Buenos Aires, lunes 16 marzo (PR/26) — Históricamente, el vínculo entre la mujer y el jardín fue narrado desde lo doméstico, lo ornamental y, muchas veces, lo invisible. Durante gran parte del siglo XIX y principios del XX, el trabajo con las plantas fue para las mujeres un saber intuitivo, un refugio puertas adentro que permitía ensayar diseños y combinar especies de manera casi instintiva.
ParaMercedes González Prieto de DE Raíz.ar, ese conocimiento acumulado terminó convirtiéndose en una de las herramientas laborales más potentes y salvadoras para el género, permitiéndoles saltar del patio familiar al tablero de diseño profesional.
Hoy, el paisajismo sigue siendo un territorio donde la presencia femenina es mayoritaria y estratégica. Aunque el sector se ha diversificado y hoy cuenta con una creciente participación de hombres, la mirada de la mujer ha sido fundamental para transformar la estética del jardín en una disciplina con rigor científico y compromiso ambiental.
Para entender este proceso, es necesario mirar hacia atrás y rescatar la figura de Beatrix Farrand, una pionera que entendió antes que nadie que el jardín no era un simple pasatiempo, sino una herramienta de transformación social y laboral.
De la intuición al rigor profesional
A finales del siglo XIX, el diseño de paisajes era una disciplina dominada por arquitectos y urbanistas varones. Las mujeres que deseaban estudiar la carrera se encontraban con puertas cerradas: las universidades no las admitían en los programas técnicos de la época.
En ese escenario emergió Beatrix Farrand (1872–1959), una neoyorquina que decidió desafiar las convenciones de su tiempo.
Farrand no se dejó amedrentar por la falta de títulos oficiales. Se formó de manera autodidacta bajo la guía de Charles Sprague Sargent en el Arnold Arboretum de Boston, donde estudió botánica y horticultura con una disciplina que pocos hombres de su generación igualaban.
Para marcar su propia identidad, se autodenominó “jardinera de paisajes”, un término que reivindicaba el conocimiento práctico de la tierra frente al dibujo teórico de la arquitectura tradicional.
Argentina: paisajismo contemporáneo
En Argentina, el paisajismo contemporáneo cuenta con una generación de profesionales que han aportado nuevas miradas al diseño de jardines y espacios verdes. Entre ellas se destacan Josefina Casares y Martina Barzi, creadoras del proyecto Pampa Infinita, quienes además impulsaron el estudio Barzi Casares y han tenido un papel importante en la formación de nuevos paisajistas.
Su trabajo se inspira en corrientes internacionales y en la influencia del paisajista británico John Brookes, uno de los referentes mundiales del diseño de jardines.
También forman parte de esta escena figuras como Paquita Romano y Clara Billoch, reconocidas por su trayectoria y por la difusión del paisajismo a través de publicaciones especializadas.
A ellas se suma Ernestina Anchorena, conocida por su enfoque naturalista y por promover jardines más sostenibles, evitando prácticas tradicionales como el corte excesivo del césped y priorizando la biodiversidad.
En el ámbito del diseño también sobresalen profesionales como Amalia Robredo, Maggie Cavanagh y Gabriela Escrivá, quienes han desarrollado proyectos de jardines y espacios verdes con una fuerte impronta estética y ambiental.
A ellas se suma Cristina Le Mehauté, cuya mirada distintiva en el diseño paisajístico ha sido reconocida dentro del ámbito cultural y arquitectónico.
Paisajistas latinoamericanas
En el ámbito latinoamericano, una de las figuras más destacadas es la arquitecta mexicana Frida Escobedo, conocida por integrar arquitectura, urbanismo y paisaje en sus proyectos. Entre sus intervenciones más reconocidas se encuentra el pabellón de la Serpentine Gallery en Londres.
En la región también sobresale la paraguaya Beatriz Chase, quien se ha distinguido por su capacidad para integrar la vegetación en el diseño urbano y arquitectónico.
En conjunto, estas profesionales comparten una visión contemporánea del paisajismo, basada en la sostenibilidad, el uso de especies nativas y la creación de espacios que dialogan con la naturaleza.
El evento se realizó en el Ecoparque porteño con propuestas educativas e interactivas para concientizar sobre la importancia del Mar Patagónico, su biodiversidad y los desafíos para su conservación.
Fundación Vida Silvestre Argentina participó de “El mar en la ciudad”, un evento que acercó el Mar Patagónico a la Ciudad de Buenos Aires
Buenos Aires, domingo 15 marzo de 2026 – Miles de personas participaron en el Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires de “El mar en la ciudad”, una jornada que buscó acercar el Mar Patagónico a la ciudadanía a través de espacios educativos, experiencias interactivas y actividades para niñas y niños.
La actividad formó parte de una iniciativa impulsada por el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, red regional de organizaciones de la que forma parte Fundación Vida Silvestre Argentina, y convocó a personas interesadas en conocer y aprender la importancia del mar para el equilibrio de la naturaleza, el clima y la vida en la región.
El encuentro incluyó dos instancias: una dirigida a periodistas, donde especialistas compartieron información sobre el estado del Mar Patagónico, y otra abierta al público con propuestas pensadas para conectar a las personas con el océano, conocer las problemáticas que atraviesa y su biodiversidad.
Considerado uno de los ecosistemas marinos más productivos del hemisferio sur, el Mar Patagónico alberga una gran diversidad de especies, sostiene actividades económicas clave como la pesca y cumple un rol fundamental en la regulación climática del planeta.
A nivel global, el océano absorbe cerca del 25% del dióxido de carbono generado por las actividades humanas y produce gran parte del oxígeno del planeta.
“El mar puede parecer lejano para quienes viven en las ciudades, pero su salud está profundamente conectada con nuestra vida cotidiana. El 80% de la basura marina proviene de los continentes, principalmente de los grandes centros urbanos, así que acercar el mar argentino a la sociedad es clave para que cada vez más personas comprendan por qué es fundamental protegerlo y cómo nuestras acciones en la ciudad tienen acción directa sobre los ecosistemas marinos”, señaló Diego Albareda, Coordinador del Paisaje Costero-Marino de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Durante la jornada también se compartieron algunos resultados del Proyecto MaRes, que durante tres años trabajó en problemáticas clave para la conservación del océano, como la contaminación plástica, la pesca incidental de especies protegidas y el fortalecimiento de las áreas marinas protegidas. El proyecto contó con el apoyo de la Unión Europea y fue implementado por organizaciones del Foro junto con la Provincia de Chubut y la Administración de Parques Nacionales.
Además, Fundación Vida Silvestre Argentina participó con un stand educativo con diferentes propuestas interactivas, para aprender sobre la biodiversidad del Mar Argentino, y abordar los impactos de la basura urbana y de las actividades humanas en los ecosistemas marinos.
La jornada reunió a organizaciones ambientales, autoridades, científicos y ciudadanía con el objetivo de fortalecer el compromiso colectivo con la conservación del Mar Patagónico, poniendo en valor la colaboración entre ciencia, políticas públicas, sector productivo y sociedad civil para proteger el océano y asegurar un futuro sostenible para las próximas generaciones.
Acerca de Vida Silvestre
La Fundación Vida Silvestre Argentina es una organización no gubernamental, de bien público y sin fines de lucro, creada en 1977. Su misión es proponer e implementar soluciones para conservar la naturaleza, promover el uso sustentable de los recursos naturales y una conducta responsable en un contexto de cambio climático. Desde 1988 está asociada y representa en la Argentina a WWF, una de las organizaciones independientes de conservación más grande del mundo, presente en 100 países. Para más información: www.vidasilvestre.org.ar