Histórico: Chile se convierte en el tercer país del planeta con más kilómetros de océanos protegidos

Histórico: Chile se convierte en el tercer país del planeta con más kilómetros de océanos protegidos

Chile amplió dos de sus principales parques marinos y superó el 50% de protección de su Zona Económica Exclusiva. La medida suma unos 360.000 km² de océano protegido y consolida al país como uno de los líderes mundiales en conservación marina.

Por Valentina Espinoza Poblete

 

Chile, sábado 14 marzo (PR/26) — Como parte de sus últimas medidas como presidente, Gabriel Boric firmó el 10 de marzo el decreto que amplía los parques marinos Nazca–Desventuradas y Mar de Juan Fernández, llevando a Chile a superar el 50% de protección de su Zona Económica Exclusiva.

La expansión agrega cerca de 360.000 km² de océano bajo protección estricta, elevando el área total protegida a 947.142 km² y convirtiendo a este sistema en la tercera área marina completamente protegida más grande del mundo.

 

Chile se convierte en el tercer país del planeta con más kilómetros de océanos protegidos

 Andy Mann | Eduardo Sorensen

Con esta decisión, Chile fortalece su posición como líder global en conservación marina y se consolida entre los países con mayor superficie de océano protegido del planeta.

La medida refuerza el compromiso del país con la meta 30×30, que busca proteger al menos el 30% del océano mundial al 2030, y representa además una contribución concreta a la gobernanza global del océano al respaldar la propuesta de Chile para establecer la primera área marina protegida en alta mar bajo el Acuerdo BBNJ de Naciones Unidas.

Chile es el tercer país del planeta con más kilómetros de océanos protegidos

 

Los parques marinos rodean los remotos archipiélagos de Juan Fernández y Desventuradas, parte de una cadena de montes submarinos que alberga niveles excepcionales de biodiversidad y endemismo.

Estas aguas son hogar de especies endémicas como el lobo fino y la langosta de Juan Fernández, además de especies migratorias como ballenas, tiburones, tortugas marinas y aves oceánicas.

La iniciativa fue impulsada por la propia comunidad de Juan Fernández, cuyos pescadores artesanales han manejado de forma sostenible la pesquería de langosta por más de un siglo.

La comunidad presentó formalmente la propuesta de expansión al gobierno para asegurar la protección permanente de los ecosistemas marinos de los que dependen su cultura, su economía y su identidad.

Julio Chamorro Solís, presidente del Consejo Local de Gestión de las áreas marinas protegidas de Juan Fernández y Desventuradas, destacó que la conservación ha sido parte de la identidad de la isla por generaciones.

“Desde los primeros años de la colonia nuestra comunidad ya protegía especies y regulaba sus recursos. A nuestra generación le tocó dar el paso de proteger también el mar. No es casualidad que muchos de los países que lideran la protección del océano sean islas: los isleños entendemos que el mar nos conecta y por eso debemos cuidarlo”, expresó Chamorro.

El alcalde de Juan Fernández destacó el rol histórico de la comunidad y la continuidad de este proceso en el tiempo.

Reacciones

“Este hito nace del liderazgo de nuestra comunidad insular y del trabajo del Consejo del Mar. Es también el resultado de un esfuerzo que comenzó con la Presidenta Bachelet, continuó con el Presidente Piñera y hoy culmina con el Presidente Boric, posicionando a Chile como una potencia en conservación marina. Como isleños, proteger el mar está en nuestro ADN y es parte de la herencia que queremos dejar a las futuras generaciones”, reflexionó.

En tanto, el senador Ricardo Lagos Weber, vicepresidente del Senado, destacó el carácter histórico de la decisión.

“Liderada por la comunidad de Juan Fernández, esta expansión demuestra cómo el liderazgo local puede impulsar uno de los avances más significativos de Chile en la conservación del océano. Estos esfuerzos demuestran que Chile está cumpliendo activamente sus compromisos internacionales de conservación marina, incluyendo superar la meta 30×30 del país, y materializan el compromiso del (ex) presidente Gabriel Boric con la comunidad de Juan Fernández y con la protección del medio ambiente en Chile”, afirmó el senador Lagos.

Por su parte, Maximiliano Bello, experto en conservación marina de Blue Marine Foundation y una de las personas detrás de esta iniciativa, señaló que es “emocionante ver cómo los deseos de esta comunidad única y especial, a muchas de cuyas personas conozco hace más de 20 años, se ven recompensados por su compromiso y perseverancia por parte del gobierno de Chile. Para las increíbles especies marinas de estas islas y sus aguas, esto representa una victoria decisiva.”

 

Valor del ecosistema marino

La oceanógrafa y exploradora Sylvia Earle, quien participó en 1964 en una de las primeras expediciones científicas a estas islas, destacó el valor global de este ecosistema.

“Tuve el privilegio de estar aquí en 1964, y ya entonces era evidente que este era uno de los lugares más extraordinarios del océano. Ver hoy que Chile protege estas aguas es profundamente inspirador. Juan Fernández y las Desventuradas son una verdadera maravilla natural y un ejemplo para el mundo de cómo la conservación puede asegurar el futuro del océano”, destacó.

 

Chile se convierte en el tercer país del planeta con más kilómetros de océanos protegidos
Andy Mann | Max Bello

 

Organizaciones de conservación —entre ellas Blue Marine Foundation, Pew Bertarelli Ocean Legacy, Island Conservation y Fundación Patagonia Azul— acompañaron el proceso entregando apoyo científico, técnico y estratégico.

Inicio de una nueva etapa

La firma del decreto marca además el inicio de una nueva etapa enfocada en la implementación y gobernanza de estas áreas protegidas.

Los parques ampliados deberán desarrollar nuevos planes de manejo, en el marco del nuevo Servicio de Áreas Protegidas de Chile, incorporando mecanismos de coadministración entre el Estado y la comunidad de Juan Fernández.

En un contexto global de creciente presión sobre los océanos, esta decisión demuestra que la protección marina a gran escala —liderada por las comunidades locales y respaldada por la ciencia— es posible y esencial para asegurar el futuro del océano. Para la comunidad de Juan Fernández, este anuncio representa la realización de un sueño largamente esperado: proteger de forma permanente el mar que ha sostenido su cultura y su forma de vida por generaciones.

Primicias Rurales

Fuente: Bio-Chile

Las abejas que conquistaron la ley: la revolución silenciosa que nace en la Amazonía

Las abejas que conquistaron la ley: la revolución silenciosa que nace en la Amazonía

En lo profundo de la selva amazónica peruana, un insecto diminuto acaba de protagonizar un hecho histórico. Las abejas sin aguijón, guardianas invisibles de la biodiversidad tropical, fueron reconocidas por primera vez como sujetos de derechos. La decisión no solo cambia la legislación ambiental: obliga a replantear la relación entre la humanidad, la ciencia y la naturaleza.

Buenos Aires, 9 de marzo (PR/26) .- En la selva húmeda de la provincia de Satipo, en la región peruana de Junín, el zumbido de las abejas siempre fue parte del paisaje. Durante siglos, estas pequeñas polinizadoras han recorrido flores, árboles y cultivos, tejiendo un entramado invisible que sostiene la vida del bosque.

Pero en 2025 algo cambió.

Por primera vez en la historia, una comunidad decidió reconocer que estos insectos no son simplemente recursos naturales ni engranajes del sistema agrícola. El municipio aprobó una ordenanza que reconoce a las abejas sin aguijón —conocidas como meliponas— como sujetos de derechos.

La norma establece que estas abejas tienen derecho a existir, prosperar y vivir en un ambiente libre de contaminación, y que pueden ser representadas legalmente si su supervivencia se ve amenazada.

Para muchos juristas ambientales, el gesto marca un punto de inflexión: es la primera vez que un insecto recibe un reconocimiento jurídico explícito.

Las arquitectas invisibles del bosque

En la Amazonía, las abejas sin aguijón cumplen una función ecológica descomunal.

Los científicos estiman que más del 80 % de las plantas de la región dependen de su polinización. Sin ellas, el bosque perdería gran parte de su capacidad de regenerarse.

También sostienen la producción de cultivos esenciales para la economía local: cacao, café, frutas amazónicas y aguacate.

Sin embargo, estas abejas son muy diferentes de las más conocidas.

No poseen aguijón funcional.
Se defienden mordiendo o utilizando resinas pegajosas que recolectan de los árboles.
Y producen apenas pequeñas cantidades de miel, pero de una calidad extraordinaria.

Esa miel —ligeramente ácida y aromática— ha sido utilizada durante generaciones por comunidades indígenas como medicina natural por sus propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antioxidantes.

Para pueblos amazónicos como los Asháninka, estas abejas no son simples polinizadores. Son parte de su historia y de su cosmovisión.

En palabras de la científica peruana Rosa Vásquez Espinoza, fundadora de Amazon Research International:

“Para muchas comunidades, las abejas no son un recurso. Son parte del tejido cultural de la selva”.

Una alianza entre ciencia y saber ancestral

La iniciativa que dio origen a la ordenanza fue fruto de un proceso poco habitual en la política ambiental.

Científicos, comunidades indígenas y organizaciones internacionales trabajaron juntos durante años para elaborar el marco legal.

Entre las instituciones que participaron se encuentra el Earth Law Center, una organización que promueve el reconocimiento jurídico de los ecosistemas.

El resultado fue una legislación que combina investigación científica, conocimiento indígena y un enfoque emergente conocido como derechos de la naturaleza.

Este paradigma sostiene que los ecosistemas poseen valor intrínseco y que las leyes deben reconocerlos como entidades con derecho a existir.

El antecedente más conocido se encuentra en la Constitución de Ecuador de 2008, donde la naturaleza —la Pachamama— fue reconocida formalmente como sujeto de derechos.

Pero el caso de Satipo lleva el concepto aún más lejos.

Porque aquí no se trata de un río, un bosque o un paisaje.

Se trata de un insecto.

Un mundo natural bajo presión

La decisión llega en un momento crítico para la Amazonía.

La expansión agrícola, la tala ilegal y los incendios forestales están transformando el bosque a una velocidad alarmante.

Muchas abejas sin aguijón construyen sus colmenas dentro de árboles viejos. Cuando esos árboles desaparecen, las colonias también.

El uso indiscriminado de pesticidas y la competencia con especies introducidas —como las abejas africanizadas— agravan aún más la situación.

La amenaza no es menor.

La desaparición de polinizadores puede desencadenar una reacción en cadena capaz de alterar ecosistemas completos.

Y en el mundo, el problema es cada vez más visible.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, más de 44.000 especies están actualmente en peligro de extinción, un reflejo de la creciente crisis de biodiversidad.

Los secretos que aún esconde la naturaleza

Mientras la legislación intenta proteger especies conocidas, la ciencia continúa revelando cuánto ignoramos todavía sobre la vida en el planeta.

En Australia occidental, por ejemplo, investigadores dirigidos por el entomólogo Kit Prendergast, de la Curtin University, identificaron recientemente una nueva especie de abeja con diminutos cuernos en la cabeza.

El insecto, apodado popularmente “abeja Lucifer”, fue identificado mediante técnicas de código de barras genético, que permiten comparar fragmentos de ADN con bases de datos globales.

El descubrimiento es una prueba más de un hecho sorprendente:
se estima que en la Tierra existen 8,7 millones de especies, pero apenas conocemos una pequeña fracción de ellas.

La lección de un insecto

A primera vista, otorgar derechos legales a una abeja puede parecer una curiosidad jurídica.

Pero detrás de esa decisión hay una idea poderosa.

La ciencia moderna ha demostrado que la estabilidad de los ecosistemas depende de redes complejas de organismos —muchos de ellos pequeños, invisibles o ignorados.

Las abejas sin aguijón son uno de esos nodos esenciales.

Protegiéndolas, se protege el bosque.
Protegiendo el bosque, se protege el clima.
Y protegiendo el clima, se protege el futuro humano.

Tal vez por eso la historia que comienza en Satipo tiene un significado que trasciende las fronteras de la Amazonía.

Porque recuerda algo fundamental:

que el destino de la humanidad no se juega únicamente en las grandes decisiones políticas o tecnológicas, sino también en el vuelo silencioso de una abeja sobre una flor en medio del bosque.

Fuente: OK Diario – Janire Manzanas

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Durante años quitaron los troncos de los ríos y ahora EE.UU. los está devolviendo desde el aire

Durante años quitaron los troncos de los ríos y ahora EE.UU. los está devolviendo desde el aire

Tras décadas de retirar madera de los cauces, Estados Unidos impulsa un ambicioso proyecto de restauración fluvial en el Estado de Washington, donde ya se devolvieron más de 6.000 troncos a ríos y arroyos para recuperar hábitats clave y fortalecer la biodiversidad.
Foto: Estados Unidos devuelve los troncos a los ríos

Buenos Aires, jueves 5 marzo (PR/26) — Durante décadas, Estados Unidos se encargó de retirar troncos de muchos ríos bajo la creencia de que eran «obstáculos» y que limpiar los cauces era bueno para el agua. Esa idea ha demostrado ser errónea desde el punto de vista ecológico porque la función de los troncos es mucho más importante en un ecosistema de lo que se puede imaginar.

 

El uso de madera grande para restauración fluvial no es nuevo. Organismos ambientales lo llevan años implementando porque mejora la calidad del hábitat de peces y otros organismos acuáticos. En muchos casos, cuando no hay acceso por carretera o se busca minimizar el impacto, la utilización de helicópteros es una herramienta real de restauración.

 

Un proyecto de restauración fluvial en Estados Unidos

En este sentido, el proyecto que ha ideado Estados Unidos es una operación de restauración fluvial en el noroeste del país, principalmente en el estado de Washington, enfocada en recuperar ríos y arroyos gravemente alterados por décadas de gestión humana.

Helicóptero haciendo trabajos de restauración forestal
Helicóptero haciendo trabajos de restauración forestal

 

El proyecto ya ha colocado más de 6.000 troncos a lo largo de unos 38 km de ríos y arroyos, en colaboración con grupos tribales como la Yakama Nation – el pueblo indígena de la zona – y organizaciones ambientales como el Servicio Forestal de EE.UU. Es considerado uno de los mayores esfuerzos de restauración fluvial de la región.

La iniciativa persigue el objetivo de recuperar el hábitat natural, creando zonas de sombra, pozas profundas y estructuras que favorezcan que especies como salmón y trucha puedan reproducirse. Dos especies clave y estructurales del ecosistema.

  • El salmón: nace en ríos, migra al océano y regresa años después para reproducirse. Cuando muere tras el desove, sus cuerpos aportan nutrientes marinos al río y al bosque circundante que alimentan insectos, aves, mamíferos e incluso árboles.
  • La trucha: es un depredador intermedio que se alimenta de insectos acuáticos y crustáceos. Si desaparece, proliferan ciertas especies y el sistema pierde estabilidad.

 

Los troncos vuelven a los ríos en Washington

Los troncos vuelven a los ríos en Washington

Primicias Rurales
Fuente: Mundo Deportivo
Biodiversidad, Conservación y Turismo responsable en la Patagonia

Biodiversidad, Conservación y Turismo responsable en la Patagonia

Por Daniel Testoni, Biólogo de Hielo & Aventura                                                                                                            

 

Cada 3 de marzo, el Día Mundial de la Naturaleza y Vida Silvestre nos invita a reflexionar sobre el vínculo entre las personas y los ecosistemas que habitamos. Para quienes formamos parte de Hielo & Aventura, esa reflexión no es una fecha en el calendario: es una práctica cotidiana.

 

Buenos Aires, 4 de marzo (PR/26) .- Desarrollamos nuestra actividad en un sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y una de las maravillas del mundo, el Parque Nacional Los Glaciares. Ese contexto nos define. Cada paso que se da sobre el hielo del Glaciar Perito Moreno es pensado desde el punto de vista ambiental. No es solo una excursión: es una responsabilidad compartida por más de 200 colaboradores que trabajan activamente para que cada experiencia se desarrolle en coherencia con los objetivos de conservación del Parque Nacional.

La biodiversidad que rodea al glaciar muchas veces pasa desapercibida frente a la imponencia del hielo. Sin embargo, es precisamente allí donde se encuentra uno de los valores más extraordinarios del área. En las grietas y cursos de agua de deshielo habita la Andiperla morenensis, un insecto endémico conocido hasta el momento únicamente para este glaciar, indicador de la pureza de estos ambientes extremos y de altísimo valor de conservación. También, convive con su especie hermana A. willinki, de mayor distribución en los glaciares del Parque Nacional y otros de Chile.

 

A pocos metros del frente glaciar avanza el bosque andino patagónico, parte del ecosistema magallánico que coloniza los espacios que el hielo deja al retroceder. Allí crecen especies del género Nothofagus, como el guindo y la lenga, que estructuran un bosque dinámico, resiliente, en permanente transformación. En ese entramado conviven el zorro colorado, el puma —visitante silencioso y ocasional— y el cóndor andino que sobrevuela los paredones de hielo recordándonos la magnitud de este paisaje vivo.

Desde nuestros inicios, asumimos el desafío de ser pioneros en acercar al mundo este bosque andino patagónico, su biodiversidad y el Glaciar Perito Moreno, entendiendo que uno de los objetivos centrales de la Administración de Parques Nacionales es que la sociedad conozca aquello que se conserva. Solo se protege lo que se conoce y se valora.

Por eso, el turismo que promovemos no se limita a la contemplación. Implica planificación, monitoreo ambiental, gestión responsable de residuos, mejora continua en eficiencia energética y una transición progresiva hacia energías más limpias en nuestras operaciones. Implica también capacitación constante de nuestros equipos, protocolos estrictos de circulación y seguridad, y un compromiso activo con la excelencia turística como parte de la sostenibilidad integral.

Nuestros guías cumplen un rol esencial: son intérpretes del paisaje, educadores ambientales y custodios del equilibrio entre experiencia y conservación. Cada grupo que ingresa al glaciar recibe no solo información, sino una invitación a comprender la fragilidad y el valor del ecosistema que está visitando.

La biodiversidad que convive con el glaciar no es un elemento accesorio del paisaje: es parte de su esencia. Y nuestro rol como empresa concesionaria es demostrar, día a día, que el desarrollo turístico puede ser compatible con la conservación cuando se gestiona con conocimiento, responsabilidad y visión de largo plazo.

En el Día Mundial de la Naturaleza y Vida Silvestre, reafirmamos ese compromiso. Porque cada paso que damos sobre el hielo es, también, un paso hacia la protección del futuro de la Patagonia. 

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La Patagonia vuelve a arder. Y la impunidad también.

La Patagonia vuelve a arder. Y la impunidad también.

Mientras algunos gobiernos continúan negando o subestimando la crisis climática y avanzan sobre cambios que debilitan leyes ambientales fundamentales, los bosques de nuestro país —hogar de especies únicas y esenciales para la vida— enfrentan incendios cada vez más frecuentes y devastadores.

Buenos Aires, miércoles 14 de enero (PR/26).— Esta es la poisición de Greenpeace sobre los incendios forestales.

Cada árbol que se pierde y cada animal que muere representan un daño ambiental irreparable, con consecuencias profundas para los ecosistemas, las comunidades y las generaciones futuras.

Las altas temperaturas que se repiten cada verano, las sequías extremas, la expansión de plantaciones de especies exóticas y otros factores asociados a la crisis climática están generando condiciones ideales para incendios de mayor intensidad y propagación.

Desde Greenpeace advertimos que esta situación no es inevitable: es el resultado de la falta de prevención, de políticas públicas insuficientes y de decisiones que priorizan intereses económicos por sobre la protección de la naturaleza.

Por eso, exigimos acciones inmediatas y concretas:

  1. Más prevención y educación ambiental.
  2. Aumento del número de brigadistas forestales.
  3. Mayor disponibilidad de aviones y helicópteros para el combate del fuego.
  4. Erradicación de pinos exóticos altamente inflamables.
  5. Penalización efectiva de los responsables de los incendios.
No hay más tiempo para la inacción. Defender los bosques es defender la vida.

 

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Fuente Greenpeace