Jul 25, 2026 | Desarrollo Humano
En verano, los pueblos se llenan de cerezas, tomates y calabacines que pasan de mano en mano. Compartir lo que da la tierra es también compartir los dones que Dios sembró en cada uno de nosotros.
El tiempo de los frutos
Buenos Aires sábado 25 julio (PR/26)–Esta semana estoy de turno y, como es verano, hay mucho movimiento de gente… y de frutas y verduras. Vienen con cerezas, salen tomates, llegan calabacines, aparecen lechugas.

Vivir el tiempo de los frutos en un pueblo es algo especial. Es la costumbre de compartir lo que da la tierra, de pensar en quién puede necesitar lo que uno tiene de sobra.
Los dones que llevas dentro
Todo lo que tienes, todos tus dones, son esos frutos que el Señor sembró en ti. Y si te los guardas para vos, se pierden sin dar fruto a nadie.

Tu creatividad es como una lechuga, tu liderazgo como un tomate, tu sencillez como una alcachofa. Cada uno tiene lo suyo, y cada fruto sirve para alimentar a otro.
Hemos sido creados diferentes, y por eso podemos sumar. Todo lo que somos nos fue dado para compartirlo, para que nuestros frutos alimenten a quienes los necesitan.
El miedo que nos frena
A veces el miedo al qué dirán nos impide mostrar la belleza de nuestra propia tierra. Tal vez la vemos imperfecta, pero da algo que nadie más puede dar.

El Señor pone abundancia en cada persona para que pueda entregarse a los demás. Abundancia en la escucha, abundancia en la misericordia: en tu campo hay más de lo que imaginás.
Lo que se da, vuelve multiplicado
Es hermoso descubrir que quien recibe también tiene algo para ofrecer. En los pueblos, un fruto casi nunca termina en un solo lugar.
Lo que sale de una huerta suele volver convertido en agradecimiento, en amistad o en algún regalo inesperado. Así actúa también Dios: cuando damos, nunca quedamos vacíos.

Esto mismo se ve en la multiplicación de los panes y los peces. Un muchacho ofrece lo poco que tiene, y puesto en manos de Jesús, se convierte en abundancia para todos.
Con el Señor sucede igual: cuando ponemos en sus manos nuestros pequeños frutos, Él los multiplica. Un fruto guardado se termina estropeando; un don compartido se convierte en vida para otros.
El reto del amor
Hoy el reto del amor es simple: mirá los frutos de tu campo, orá por un vecino y llevale algo tuyo.
Primicias Rurales
Fuente: domincas.es
Jul 25, 2026 | Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos»
Palabra del Señor
Jul 23, 2026 | Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».
Palabra del Señor
Jul 21, 2026 | Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 12, 46-50
En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».
Palabra del Señor
Jul 20, 2026 | Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo 12, 38-42
En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús:
«Maestro, queremos ver un milagro tuyo».
Él les contestó:
«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».
Palabra del Señor