Sep 28, 2026 | Actualidad, Malvinas, Política
El plenario de las comisiones de Defensa, Legislación Penal y Relaciones Exteriores se reúne el miércoles a las 12. El diputado Juan Marino, de Unión por la Patria, sostiene que el proyecto esconde la subordinación de la seguridad nacional a un plan continental impulsado desde Estados Unidos.
Buenos Aires, lunes 28 de septiembre (PR/26)– El proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, que el Gobierno presentó con gran despliegue el pasado 17 de septiembre, entra esta semana en su etapa decisiva. Se trata de un nuevo capítulo en la escalada de tensión con el Reino Unido por la situación de las Islas Malvinas.
El plenario de comisiones de Defensa, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto se reunirá este miércoles 30 de septiembre a las 12. El cronograma prevé cerrar el trabajo el martes 6 de octubre, con la firma de los dictámenes correspondientes. El oficialismo marcará el ritmo de la discusión, ya que conduce las tres comisiones a través de Carlos Zapata en Defensa, Laura Rodríguez Machado en Legislación Penal y Juliana Santillán en Relaciones Exteriores.
Qué propone exactamente el proyecto oficial
La iniciativa endurece las penas hasta los 20 años de prisión para quienes exploten o cooperen con la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas y sus espacios marítimos, además de inhabilitarlos para operar en el país.

Se deja atrás la actual Ley 26.659 y se amplía el universo de prohibiciones: ya no se limitan a los hidrocarburos, sino a cualquier aprovechamiento no autorizado de recursos renovables y no renovables.
También se crea un registro público de infractores, con el que el Estado y los particulares tendrán prohibido contratar. Se suma, además, la figura del juicio en ausencia para estos delitos.
Otro punto central es la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, encabezado por el presidente e integrado de forma permanente por el jefe de Gabinete, los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, la SIDE y la Secretaría Legal y Técnica.
Ese Consejo coordinará las áreas diplomática, económica, militar, jurídica, cibernética y de inteligencia, y podrá intervenir en la protección de infraestructuras críticas del país.
Ante una amenaza grave e inminente, el organismo podría restringir operaciones cambiarias y financieras, bloquear fondos, suspender contrataciones, limitar importaciones y exportaciones o elevar aranceles de manera transitoria.
Entre las herramientas más resonantes figura la posibilidad de autorizar, como último recurso, el derribo de aeronaves y el hundimiento de buques considerados hostiles, luego de agotar otras instancias del protocolo previsto.
Prohibición de aportes económicos extranjeros}
El proyecto prohíbe además los aportes económicos de extranjeros sin residencia permanente y de personas jurídicas extranjeras a partidos y campañas políticas.
Se incorporan nuevos delitos: revelar secretos a Estados o servicios de inteligencia extranjeros, colaborar con operaciones clandestinas, y desarrollar, con financiamiento extranjero, campañas de desinformación o maniobras para alterar procesos electorales.

También redefine las funciones de la Defensa Nacional, habilitando su intervención en seguridad interna frente a amenazas externas, tanto estatales como no estatales.
Por último, se crea por ley el RePET, el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas al Terrorismo y su Financiamiento, que permite inmovilizar bienes y prohibir operaciones económicas con quienes figuren inscriptos.
La oposición se atrinchera y habla de extorsión política
El diputado Juan Marino, de Unión por la Patria, encabeza la resistencia. El viernes anterior había organizado en la Cámara baja una audiencia informativa bajo el título «¿Soberanía o patio trasero?».
Para el legislador, se trata de una extorsión política en torno a Malvinas, orquestada según él por Santiago Caputo, que mezclaría las sanciones por las islas con la creación del Consejo de Seguridad Nacional para que rechazar el proyecto se lea como votar contra la soberanía argentina.
Marino describe la iniciativa como un «caballo de Troya», y sostiene que su verdadero objetivo sería alinear al país con el gobierno de Estados Unidos.

Según su lectura, el proyecto traduce en derecho interno una serie de iniciativas de la administración de Donald Trump y Marco Rubio: desde el Escudo de las Américas y el Memorándum de Seguridad Nacional N.º 7, hasta la cumbre ministerial contra el llamado «terrorismo político», la Conferencia Anticárteles y la fuerza de tarea conjunta impulsada por el secretario de Defensa estadounidense.
Sobre el RePET, advierte que permitiría inscribir a organizaciones o personas como «terroristas» con solo «motivos razonables para sospechar», sin necesidad de una causa penal abierta.
El diputado remarca que la sola inscripción bastaría para congelar bienes sin orden judicial previa, y que un artículo del proyecto blindaría de responsabilidad a quien aplique ese congelamiento, aun si después se comprueba que no correspondía.
A eso se suma, según explica, un nuevo delito de «manipular la opinión pública» con financiamiento extranjero, castigado con penas de entre 5 y 12 años de prisión.
Marino también cuestiona que el proyecto permitiría integrar radares de otros países al sistema nacional, instalar radares militares en cualquier provincia sin el aval de esa jurisdicción, y habilitar la coordinación de Estados extranjeros sobre territorio argentino.
Para el diputado opositor, la conclusión es contundente: el texto no defendería la soberanía nacional, sino que convertiría en legislación interna un plan continental diseñado desde Washington.
Primicias Rurales
Fuente: Agencia Noticias Argentinas (NA)
Sep 13, 2026 | Economía / Economía del Agro, Ganadería, Informes Técnicos
Las exportaciones argentinas de sebo bovino se multiplicaron por veinte en la última década, impulsadas por el auge del diésel renovable en Estados Unidos.
Por Ana Rubicondi – Bruno Ferrari – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, domingo 13 septiembre (PR/26) — En 2025, Argentina envió al exterior cerca 154.808 de toneladas (t )de sebo bovino, un volumen inimaginable 10 años atrás. En este sentido, se propone un recorrido que aborde los últimos acontecimientos que llevaron a la reconfiguración de este mercado.
En 2015, la Argentina había colocado 6.819 toneladas de sebo bovino en el mercado externo. En 2025 exportó 154.808 toneladas equivalentes a 125,2 millones de dólares: el volumen se multiplicó por más de 20 en 10 años, convirtiendo a un subproducto de bajo perfil en una de las categorías con mayor crecimiento del complejo en apenas unos años.
Las causas del salto, sin embargo, son más externas que internas. La producción local de sebo depende de la faena bovina, ya que se trata de un subproducto obtenido durante el faenado y el desposte del ganado en los frigoríficos. Y durante un período de casi quince años el volumen faenado creció un 25%, mientras los envíos externos de sebo lo hicieron un 4.480%. Lo que cambió fue la demanda internacional, empujada sobre todo por la política energética de Estados Unidos, que reordenó por completo el mapa de un mercado hasta entonces marginal en el comercio agroindustrial.
- Sebo bovino: de un subproducto más de la faena a multiplicar sus exportaciones

El sebo bovino es la grasa que se obtiene del procesamiento de los subproductos de la faena. En el frigorífico el producto principal es la carne, pero del mismo proceso salen también cueros, menudencias, huesos y tejido grasoso. Este último se destina a plantas de rendering, donde se cocina a altas temperaturas para separar el componente líquido del sólido. De ahí se obtienen dos productos principales: sebo y harina de carne y hueso.
Durante siglos ese sebo tuvo un destino previsible: jabones, cosméticos, velas y alimentación animal. Mercados de valor moderado, estables y poco disputados. Eso empezó a cambiar en la última década.
- El motor de la demanda: el diésel renovable estadounidense
Desde 2020, Estados Unidos desarrolló una industria de diésel renovable de escala considerable. Según datos de la Energy Information Administration (EIA), la producción pasó de unos 7,2 millones de barriles anuales a fines de 2018 a 69,4 millones en 2025, con la mayor parte de la expansión concentrada en 2022 y 2023.

A diferencia del biodiésel tradicional, el diésel renovable se elabora mediante hidrotratamiento y resulta químicamente equivalente al diésel de origen fósil, lo que permite utilizarlo sin límites de mezcla. Esa característica amplió el mercado potencial y motivó la conversión de refinerías de petróleo existentes, que sumaron capacidad de procesamiento y pasaron a requerir aceites y grasas en volúmenes significativos.
El sebo, que hasta entonces competía en mercados de valor moderado, pasó a integrar la canasta de insumos de una industria energética en crecimiento. El consumo estadounidense de grasa bovina para biocombustibles trepó de unas 75.000 toneladas mensuales en 2021 a un máximo cercano a las 450.000 a fines de 2025: un crecimiento superior al 720% en menos de cinco años.
- ¿Por qué grasa bovina?

La preferencia por el sebo responde a factores de dos órdenes distintos.
En el plano técnico, se trata de una grasa con un alto grado de saturación, con un perfil de ácidos grasos comparable al del aceite de palma. Esa característica la hace apta para los procesos de hidrotratamiento con los que se elaboran el diésel renovable y el combustible de aviación sostenible.
El segundo factor, y probablemente de los más determinante, es de orden regulatorio: el sebo califica con una intensidad de carbono menor que la de los aceites vegetales. La intensidad de carbono (CI, por su sigla en inglés) mide las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a todo el ciclo de vida del combustible, por unidad de energía, e incluye desde el origen del insumo hasta la combustión final. A esto hay que sumarle que la EPA (Agencia de Protección Ambiental), fijó para 2026 y 2027 los volúmenes obligatorios de mezcla de biocombustibles más altos para la historia del país.
En cuanto a la forma de medición de la intensidad de carbono, formalizado en el modelo GREET del Argonne National Laboratory (base metodológica de los programas estadounidenses), parte de que el animal se cría para producir carne, de modo que la huella de la actividad ganadera se asigna a ese producto principal.
El cálculo correspondiente al sebo comienza en el proceso de rendering, sin incorporar las etapas previas. El mismo criterio se aplica al aceite vegetal usado, una materia prima aún más limpia por tratarse enteramente de un residuo.

El aceite de soja, en cambio, es el producto primario del cultivo y por lo tanto incorpora en su cálculo las labores agrícolas, los fertilizantes, el transporte del grano y la molienda.
Son dos esquemas los que resumen, para Estados Unidos, los beneficios de incorporar materias primas con un CI bajo:
El crédito 45Z del Departamento del Tesoro es un crédito impositivo de hasta un dólar por galón cuyo monto varía en función inversa de la intensidad de carbono del combustible. Reemplazó a un esquema anterior que pagaba un monto fijo por galón, sin considerar la intensidad de carbono ni el origen de la materia prima, y que venció a fines de 2024.
El Low Carbon Fuel Standard de California, por su parte, obliga a reducir la intensidad de carbono promedio del combustible comercializado en ese estado y genera créditos proporcionales. Sus enmiendas de noviembre de 2024 incorporaron un tope a los créditos provenientes de biodiésel elaborado con aceites de soja y canola vírgenes.
- Un mercado mundial reordenado
El desarrollo de esta industria dejó su marca en la estadística de comercio internacional. El volumen mundial importado de sebo bovino se mantuvo relativamente estable durante los últimos años, en torno a los 2 millones de toneladas anuales, aunque con algunas oscilaciones. Lo que se modificó fue la composición de esa demanda.
Estados Unidos, que a comienzos de la serie explicaba una porción marginal de las importaciones mundiales, pasó a concentrar más de la mitad en 2025. En paralelo, el conjunto de los demás destinos redujo sus compras de manera sostenida.
La lectura que sugieren estos datos es que buena parte del sebo que antes se destinaba a jabonería, oleoquímica y alimentación animal se fue reasignando hacia el nuevo uso energético. Al dejar de ser un residuo de bajo costo, terminó reemplazado parcialmente en esos usos tradicionales por otras materias primas, como derivados sintéticos o de origen vegetal para la producción de jabones.
Del lado de la oferta, el movimiento fue igualmente marcado. Estados Unidos, que en 2015 era el segundo exportador mundial, descendió al sexto lugar en 2025: el país pasó a retener su propia producción para abastecer a su industria de combustibles. Ese espacio fue ocupado por proveedores del hemisferio sur.

El caso más notable es el de Brasil. Hace diez años se ubicaba en el puesto 31, con exportaciones menores a las 1.000 toneladas anuales; hoy es el segundo exportador mundial de grasas bovinas, con envíos por 402.000 toneladas, un volumen prácticamente similar al de Australia, que encabeza el ranking.
El caso de Argentina es similar al de su vecino. En 2015 se ubicaba en el puesto 15 del ranking mundial, con una participación del 0,4% en el comercio internacional de la posición. En 2025 alcanzó el cuarto lugar, con el 7,8% del total, detrás de Australia, Brasil y Canadá.
- El caso argentino
El crecimiento del volumen exportado argentino tuvo como contrapartida una reorientación completa de los mercados de destino. En el promedio del período 2018-2022, los principales compradores eran Países Bajos y Brasil, mientras que Estados Unidos representaba una porción menor de los envíos. En el promedio 2023-2026, con el último año todavía en curso, Estados Unidos concentró cerca del 60% del total y Uruguay una cuarta parte, en tanto que la participación brasileña se redujo de manera marcada.
Hay además un rasgo del caso argentino que merece atención: a diferencia de lo que ocurre en otros países productores, la industria local de biocombustibles no utiliza grasas animales como insumo. El biodiésel argentino se elabora a partir de aceite de soja, según consigna la Secretaría de Agricultura. La totalidad del sebo disponible queda entonces orientada al mercado externo o a los usos industriales tradicionales.
Sin embargo, conviene hacer una aclaración. A partir de 2026, el crédito 45Z excluye de elegibilidad al sebo bovino importado. En ese sentido, los envíos hacia Estados Unidos en los primeros 7 meses del año registraron una caída moderada (-4% interanual para el mismo período en 2025) y dos factores contribuyen a explicarlo.

Por un lado, la demanda estadounidense excede su capacidad de abastecimiento interno: los operadores del mercado señalan que, con obligaciones de mezcla en aumento, los volúmenes importados continuarían siendo un componente relevante de la oferta. Por otro, el sebo mantiene sus destinos industriales tradicionales (oleoquímica, jabonería, alimentación animal).
En ese sentido, la fuerte absorción interna que Estados Unidos viene realizando de su propia producción es lo que abrió el espacio que proveedores como Brasil y Argentina ocuparon en el mercado internacional, tanto para uso energético como para los segmentos tradicionales de demanda.
Primicias Rurales
Fuente: BCR – Informativo Semanal
Ago 17, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Opiniones
Mientras nuestro vecino reglamenta una norma histórica para descarbonizar la aviación y liderar la región, la industria agroindustrial local advierte sobre el retraso regulatorio y exige aprobar una ley que impulse las bioenergías.
Buenos Aires, lunes 17 agosto (PR/26)–El gobierno de Brasil dio un paso decisivo al reglamentar el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV), enmarcado en la Ley del Combustible del Futuro. La medida firmada por el presidente Lula da Silva fija las reglas de juego para acelerar la transición energética aérea.
Este marco regulatorio definitivo abarca la producción, certificación, comercialización y uso del combustible sostenible de aviación (SAF). Las metas de reducción de emisiones para la aviación doméstica arrancan en 2027 y escalarán de forma gradual hasta alcanzar un 10% en 2037.

Para garantizar el rigor ambiental, se implementa un sistema nacional con requisitos de trazabilidad y sostenibilidad. A su vez, el nuevo Certificado de Sustentabilidad del SAF (CS-SAF) permitirá comercializar de manera independiente el atributo ecológico del combustible.
Liderazgo regional y valor agregado agrícola
Las proyecciones brasileñas son ambiciosas: estiman una capacidad de producción de 2.100 millones de litros anuales para 2030. Con esta cifra, el país vecino se consolida a la vanguardia sudamericana y demuestra cómo transformar la transición energética en desarrollo productivo.

Los biocombustibles representan una vía estratégica para industrializar materias primas como los aceites vegetales. Su avance no solo moviliza fuertes inversiones privadas, sino que genera empleo calificado y dinamiza las economías regionales.
La advertencia para la Argentina
El contraste con la realidad nacional encendió las alarmas del sector agroexportador. Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, cuestionó que el país continúe atado a un marco normativo vetusto mientras las propuestas de reforma permanecen paralizadas en el Congreso.

«Mientras Brasil construye futuro, nosotros vivimos en el pasado con una ley vigente de estilo soviético», sentenció el dirigente. Destacó que el potencial argentino radica en generar bioenergías sustentables de alta calidad promoviendo la libre competencia.
Para la cadena agroindustrial, el momento de actuar es ahora. Sanctionar una Ley de Biocombustibles moderna resultará indispensable si la Argentina pretende dejar el banco de suplentes y posicionarse como un actor clave en el mercado global del SAF y los combustibles marítimos.
Primicias Rurales
Fuente: CIARA-CEC