Hoy la Iglesia Católica celebra la festividad de San Zacarías, profeta del Antiguo Testamento que anunció ya la llegada de Jesús 500 años antes del nacimiento del Salvador

Hoy la Iglesia Católica celebra la festividad de San Zacarías, profeta del Antiguo Testamento que anunció ya la llegada de Jesús 500 años antes del nacimiento del Salvador

Hoy la Iglesia Católica conmemora la festividad de San Zacarías, el penúltimo profeta menor de la Biblia, quien alentó la reconstrucción del Templo de Jerusalén y anticipó la llegada de Jesús, 500 años antes.

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, domingo 6 de septiembre (PR/26) La Iglesia Católica celebra hoy la festividad de San Zacarías, profeta del Antiguo Testamento que anunció ya la llegada de Jesús 530 años antes del nacimiento del Salvador
¿Quién es el profeta Zacarías?
  • Es el penúltimo de los profetas menores de la Biblia.
  • Su nombre en hebreo significa «Yahveh se ha acordado».
  • Comenzó su ministerio alrededor del año 520 a. C.
  • Alentó al pueblo de Israel a terminar la reconstrucción del Templo de Jerusalén tras el exilio.
  • Anunció la llegada de un rey pacífico que entraría triunfante a Jerusalén (profecía cumplida por Jesús).

Zacarías no profetizó durante la época de los reyes independientes de Israel o Judá, sino mucho después, en el periodo post-exílico (bajo el control del Imperio Persa), aproximadamente entre los años 520 y 518 a.C.

    • El retorno del exilio: El pueblo judío acababa de regresar a Jerusalén tras décadas de cautiverio en Babilonia. Encontraron la ciudad destruida y el Templo en ruinas.
    • El gobierno local: En esta época ya no existía una monarquía independiente. La región estaba gobernada por Zorobabel (un gobernador civil de linaje real pero subordinado a Persia) y por Josué (el Sumo Sacerdote). Las profecías se enmarcan específicamente bajo el reinado del emperador Darío I de Persia.

Biografía de Zacarías

 

    • Origen: Pertenecía a una familia de sacerdotes que regresó en la primera oleada desde Babilonia. Al ser tanto sacerdote como profeta, unía la autoridad del culto del templo con la inspiración divina.
    • Su misión: Trabajó de forma simultánea con el profeta Hageo. Mientras Hageo usaba un lenguaje directo para exigir la reconstrucción material del Templo, Zacarías recurría a visiones místicas para levantar el ánimo espiritual de una comunidad pobre, desanimada y rodeada de naciones hostiles.

 

Las ocho visiones nocturnas y su significado

El mensaje de Zacarías se estructura inicialmente a través de una serie de imágenes simbólicas que recibió en una sola noche para consolar a su pueblo:
    • Los caballos entre los mirtos: Mensajeros celestiales que vigilan la Tierra y anuncian que Dios no se ha olvidado de Jerusalén, a pesar de que los imperios extranjeros parezcan estables y poderosos.
    • Los cuatro cuernos y los artesanos: Los cuernos representan a las naciones que dispersaron a los judíos, y los artesanos simbolizan las fuerzas que Dios envía para derribar a esos opresores.
    • La cuerda de medir: Un hombre intenta medir Jerusalén, pero se le revela que la ciudad crecerá tanto que no tendrá murallas físicas; la presencia divina será su protección y su muralla de fuego.
    • La purificación del Sumo Sacerdote: Se muestra al líder religioso vestido con ropas sucias (que representan las faltas del pueblo) y acusada por un adversario. Dios ordena cambiarle los vestidos por ropas de gala, simbolizando el perdón y la restauración de la comunidad.
    • El candelabro de oro y los dos olivos: Representa que la obra de reconstrucción no dependerá de la fuerza militar ni del poder humano, sino del impulso del Espíritu divino que sostiene a los líderes civil y religioso.
    • El rollo que vuela: Un pergamino gigante que recorre la tierra para limpiar la sociedad de la mentira y el robo.
    • La mujer en la vasija: Una figura que representa la maldad del pueblo, la cual es sellada dentro de un contenedor de plomo y trasladada lejos, hacia Babilonia, para purificar la tierra santa.
    • Los cuatro carros: Carros de guerra que salen hacia los cuatro puntos cardinales para ejecutar los designios divinos y traer paz definitiva.

Mensajes y enseñanzas principales

  • Justicia por encima del ritual: El mensaje enfatiza que los ayunos y las ceremonias no tienen valor si no van acompañados de compasión real. Exige defender a los huérfanos, las viudas, los extranjeros y los pobres, prohibiendo además desear el mal al prójimo en el corazón.
  • El Rey de Paz: Anuncia la llegada de un monarca justo y salvador que no vendrá en un caballo de guerra, sino con total humildad, montado sobre un asno, trayendo un mensaje de paz universal.
  • El pastor rechazado y el sacrificio: El mensaje describe la entrega de un pastor cuyo valor es tasado con un precio miserable de treinta piezas de plata, dinero que termina arrojado en la casa del alfarero. Asimismo, alude a una figura que es traspasada y por la cual el pueblo llorará con profundo dolor, anticipando un proceso de purificación espiritual para toda la nación.

Además hoy 6 septiembre se conmemora a :

Santos Donaciano y Cleto: Mártires del siglo V que entregaron su vida defendiendo la fe católica frente a la persecución de los vándalos y la imposición del arrianismo en el norte de África.

 

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Fuentes: Varias / IA
Hoy se celebran los santos mártires Timoteo, Sinforiano y Felipe Benizi, sacerdote

Hoy se celebran los santos mártires Timoteo, Sinforiano y Felipe Benizi, sacerdote

 

El santoral de hoy recuerda a san Timoteo, mártir romano en la vía Ostiense; a san Sinforiano, mártir de Autún; y a san Felipe Benizi, sacerdote y gran propagador de la orden de los Siervos de María.

 

 

 

Buenos Aires, sábado 22 agosto (PR/26) — El Santo del día es una reseña diaria de los santos guardados en la memoria de la Iglesia. Historias de maestros de vida cristiana de todas las épocas que como faros luminosos orientan nuestro camino.

 

s. Timoteo, mártir romano en la via Ostiense

Confundido con el homónimo y más conocido discípulo de S. Pablo, de Timoteo mártir en Roma en la vía Ostiense se tienen pocas pruebas históricas. Un relato tomado de los “Hechos de Silvestre Papa” lo describe como ferviente anunciador del Evangelio, a quien el prefecto Tarquinio mandó a matar.

s. Sinforiano, mártir de Autun

Hijo del noble Fausto, Sinforiano fue educado en la fe cristiana. Vivió en la ciudad de Autún, bajo la dominación de la Roma pagana. En una fiesta de Cibeles, en vez de rendir honor a la diosa de la Madre Tierra, prefirió confesar su fe en Cristo y por eso fue encarcelado. Murió como mártir en 257.

s. Felipe Benizi, sacerdote, de los Siervos de María

Felipe entró con las Siervos de María como laico y durante 5 años hizo los servicios mas humildes. Luego fue consagrado sacerdote y maestro de novicios. En 1267 fue Prior General y gran propagador de la Orden. Escribió su Constitución. Murió en Todi en 1285 y fue canonizado en 1671 por Clemente X.

 

Fuente: Vatican News

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Hoy celebramos a San Benito Abad

Hoy celebramos a San Benito Abad

Buenos Aires, sábado 11 abril (PR/26) — Cada 11 de julio la Iglesia Católica celebra a San Benito de Nursia, fundador del monacato occidental, patriarca de los monjes de Occidente y patrono de Europa. También se le conoce como San Benito, Abad.

Su medalla aparta el mal: «Vade retro satana».

La medalla tiene dos caras, por un lado está la imagen del Santo Patriarca, y por el otro, una cruz, que a su alrededor lleva una letras que son iniciales de la oración:

Crux Sancti Patris Benedicti (Cruz del Santo Padre Benito),

Crux Sacra Sit Mihi Lux (Mi luz sea la Cruz Santa),

Non Draco Sit Mihi Dux (No sea el demonio mi guía),

Vade Retro Satana (¡Apártate, Satanás!),

Numquam Suade Mihi Vana (No sugieras cosas vanas),

Sunt Mala Quae Libas (Pues maldad es lo que brindas)

Ipse Venena Bibas (Bebe tu mismo el veneno).

Dios a tiempo completo

La máxima de vida de San Benito -con la que ha inspirado a la cristiandad a lo largo de los siglos- fue “ora et labora” (ora y trabaja), síntesis perfecta de su propuesta de vida y un llamado a la unidad entre contemplación y acción.

El legado de este gran santo ha influido de manera definitiva en la formación y desarrollo del monacato -para aquéllos hombres y mujeres llamados a buscar a Dios en la soledad y el silencio-, y hoy, tras muchos siglos, sigue inspirando a quienes asumen la tarea de hacer de la oración acción, y de la acción oración. El ideal de San Benito siempre fue la entrega completa del monje a Dios: una entrega a tiempo completo.

Dios en el silencio

San Benito nació en Nursia (Italia), en el año 480. Tuvo una hermana melliza, Escolástica, quien también alcanzaría la santidad. Después de haber estudiado retórica y filosofía en Roma, Benito se retiró a la ciudad de Enfide (actual Affile) para dedicarse con mayor profundidad al estudio y la disciplina ascética.

No conforme con lo logrado hasta entonces, con 20 años el santo marchó hacia el monte Subiaco para vivir en absoluta soledad. Allí se instaló en una cueva. Más tarde se haría de la guía espiritual de un ermitaño. Años después, como parte de su búsqueda, se unió a los monjes de Vicovaro, quienes lo eligieron prior en virtud de su espíritu disciplinado.

En Vicovaro brotaron las primeras animadversiones contra Benito, aparecidas en los corazones de los monjes que no estaban de acuerdo con la disciplina impuesta por el santo. Algunos de sus hermanos en el monasterio llegaron incluso a conspirar para asesinarlo.

Cuenta la tradición que un día, a la hora de los alimentos, uno de los monjes le sirvió a Benito un vaso con agua envenenada. El abad lo recibió y lo puso sobre la mesa frente a sí. Antes de beber, como de costumbre, hizo la señal de la cruz y sin querer golpeó la copa, que cayó al suelo, haciéndose pedazos.

Un sospechoso alboroto se produjo tras el hecho que acabó con los conspiradores, quienes quedaron en evidencia. Esto precipitó que San Benito se aleje de aquel monasterio definitivamente, no sin antes reprochar a aquellos “hombres de Dios” la gravedad de sus actos.

Edificador de Europa

 

 

Pasado aquel triste episodio, acompañado de un grupo de jóvenes animados por su enseñanza, Benito se dedicó a la fundación y organización de otros monasterios por diversos lugares de la Europa central, entre los que destacó el construido en Monte Cassino (Italia).

Convencido de que la vida monástica requiere orden y armonía, se animó a escribir su famosa Regla, que ha servido de apoyo para un sin fin de otros reglamentos de comunidades religiosas a lo largo del tiempo. Paralelamente, el abad trabajó en hacer de sus monasterios auténticos centros de formación humana y espiritual, en los que se preservaba la cultura y la tradición.

Gracias a estas notas características, su proyecto cobró forma y se convirtió en una suerte de red cultural y espiritual que enlazó a la Europa de aquel entonces. El estilo de vida monástico suscitó tal entusiasmo que miles de cristianos se descubrieron llamados a dejar el mundo atrás para dedicarse a Dios en los silenciosos claustros de un monasterio.

El monacato europeo sirvió de base para la expansión de la cultura cristiana en el Viejo Continente. La red de monasterios repartidos por todos lados fue semilla de los sistemas educativos y se convirtió en la reserva cultural de Occidente. La mayoría de ciudades importantes de la Europa de hoy surgieron alrededor de algún monasterio, o se organizaron siguiendo su ritmo e inspiración.

 

El deber de un monje

 

Siempre que se presta atención a la figura de San Benito se debe hacer con respeto y cuidado. La tentación de reducir su gesta a un intento puramente organizacional resultado de cierta obsesión con la disciplina constituye un error. Incurrir en una simplificación de esa magnitud sólo puede conducir a una seguidilla de malas interpretaciones. Nada más lejos que identificar la belleza de la vida religiosa con sacrificios exteriores carentes de sentido.

Se debe tener presente que Benito, padre del monacato, fue antes que cualquier cosa un hombre de oración, una persona consciente de que el tiempo dedicado a Dios es indispensable para transformar la vida y construir el bien común. La práctica de la caridad debe ir siempre unida a la relación íntima con Dios.

Ciertamente, Benito fue un hombre exigente, pero también reconocido por su trato amable y su generosidad. Su día a día empezaba de madrugada, cuando se levantaba para rezar los salmos y meditar la Escritura. Sólo salía a predicar después de haber cumplido con sus deberes en el monasterio.

Gustaba de practicar el ayuno y tenía la convicción de que los monjes debían ocupar su tiempo en algún tipo de esfuerzo físico. El trabajo era para él un honroso camino hacia la santidad.

 

Lejos del mundo, más cerca del cielo

 

San Benito realizó muchos milagros en vida: curó enfermos y resucitó muertos. Se enfrentó al demonio personalmente y practicó exorcismos, siempre con la cruz en la mano -de allí la devoción a la Cruz de San Benito-. Recolectó limosna para asegurar el alimento a sus hermanos y ayudar a los necesitados. Consoló a muchos que se hundieron en la tristeza y les devolvió el ánimo.

El gran abad murió el 21 de marzo del año 547, pocos días después de su hermana, Santa Escolástica. San Benito murió en la capilla de su monasterio, con las manos levantadas al cielo, en gesto orante, como haciendo eco de algo que él mismo repetía: «Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo».

…

Si deseas saber más sobre San Benito de Nursia, te sugerimos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Benito_de_Nursia.

Más información:

 

 

Fuente: ACI Prensa
Primicias Rurales
“ Juan es su nombre ”

“ Juan es su nombre ”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80

 

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:
«¡No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:
«Ninguno de tus parientes se llama así».

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre» Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:
«Pues ¿qué será este niño?».

Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

 

Palabra del Señor
Hoy celebramos a San Juan de Matera, a quien Dios protegió de la calumnia y la maledicencia

Hoy celebramos a San Juan de Matera, a quien Dios protegió de la calumnia y la maledicencia

San Juan de Matera, 20 de junio / ACI Prensa

Buenos Aires, sábado 20 junio (PR/26) — Cada 20 de junio, la Iglesia celebra a San Juan de Matera, monje italiano fundador de la Orden de Pulsano -razón por la que se le conoce también como San Juan de Pulsano-.

Por un largo periodo, Juan vivió como eremita en las montañas del sur de Italia. La congregación que fundó después fue parte de la gran familia benedictina, pero, lamentablemente, no sobrevivió en el tiempo y hoy se encuentra extinta.

Giovanni Scalcione nació en la ciudad de Matera, Reino de Nápoles (hoy parte de Italia), hacia el año 1070.

Cuando era todavía un niño, Juan soñó con vivir como ermitaño. Cuando creció, quiso perseguir su sueño y dejó la casa de sus padres rumbo a las islas ubicadas frente a Tarento, donde había un monasterio. Allí ingresó en calidad de hermano lego para desempeñarse como pastor y guardián de rebaños.

Blanco de la hostilidad de este mundo

 

Tiempo después fue enviado a Ginosa donde comenzó a predicar y a promover la restauración del templo de la ciudad, alrededor del cual posteriormente se construiría un nuevo monasterio.

En medio del esfuerzo restaurador, San Juan de Matera fue acusado injustamente de haberse apropiado de algunos bienes pertenecientes a la Iglesia y, por orden del gobernador de la provincia, sería condenado a prisión.

La acusación no era sino una calumnia armada por sus enemigos, celosos de la autoridad moral que exhibía el santo.

Además, su conocida austeridad reforzaba la idea de que tanto las imputaciones como el castigo carecían de fundamento.

También era verdad que parte de la población no deseaba un monasterio en el lugar pues veían con desagrado la posibilidad de que Juan fuese una voz alzada contra el poder secular que pretendía interferir en la vida eclesial.

Poco después, sin que se hayan aclarado bien las razones hasta hoy, Juan salió de prisión. Eso contribuyó al difundido rumor en ese momento de que había sido liberado por un ángel. El santo, entonces, se dirige a Capua, donde permanece por un breve tiempo antes de seguir su camino. Juan no podía permanecer en el lugar ya que los pobladores estaban asustados, temiendo represalias de las autoridades.

Incomprensión de sus hermanos

 

Llegado a Bari, retomó la predicación y la catequesis, pero fue acusado nuevamente, esta vez de herejía.

Sus enemigos usaron como pretexto cierto énfasis que ponía Juan en la importancia de la austeridad para alcanzar la santidad. Cuando las cosas se aclararon, fue liberado nuevamente, gracias a que le permitieron defenderse ante los tribunales; derecho que ejerció personalmente y de manera brillante.

En 1130, en el antiguo monasterio de San Gregorio de Pulsano, construido gracias a su iniciativa y empuje, Juan fundó la congregación monástica que lleva el nombre de ‘Orden de San Pulsano’.

Allí restituye la regla de San Benito en su espíritu y letra, y es nombrado abad, servicio que ejerció durante los diez siguientes años.

San Juan de Matera tuvo la bendición de ver crecer a sus hijos espirituales, que empezaron a hacerse conocidos y a aumentar en número -unos 50 monjes integraron la Orden en unos pocos años-.

El santo falleció el 20 de junio de 1139 en Foggia (Pulla), a donde había viajado con la intención de abrir un monasterio más para la congregación.

 

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Fuente: ACI Prensa