Arag inyecta más tecnología en las nuevas sembradoras

Arag inyecta más tecnología en las nuevas sembradoras

 

El modelo Air Drill 90000 de Apache incorpora el sistema AirSeeder, la compatibilidad ISOBUS y la siembra eléctrica para hacer dosis variable y corte surco a surco.

 

Córdoba, lunes 5 de octubre (PR/26) – – Arag inyecta más recursos tecnológicos a las sembradoras de última generación que se suman al mercado argentino.

Uno de los modelos que incorpora los aportes de Arag es el Air Drill 90000 que Apache puso en fase comercial durante 2026.

La máquina opera con la unidad de control IBX100 ISOBUS AirSeeder que permite la gestión completa de sembradoras neumáticas, proporcionando el control simultáneo de hasta 8 productos granulares diferentes, incluyendo producto líquido.

 

Gestión integral

Asimismo, Arag agrega el dispositivo IBX Planter ISOBUS para que, desde la pantalla del tractor, se puedan gestionar todas las funciones de la sembradora.

Con este sistema, es posible controlar individualmente cada línea de siembra y fertilización, en forma pareja, en curvas o bordes no lineales de lotes.

Además, para la siembra eléctrica, la Air Drill 90000 incluye los motores Roj que permite hacer dosis variable y corte surco a surco, evitando superposiciones y ahorrando insumos.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Maquinac

 

 

Comprar maquinaria y campos en Argentina: el agro mejora su poder de compra, pero la lechería y la reposición aún sufren

Comprar maquinaria y campos en Argentina: el agro mejora su poder de compra, pero la lechería y la reposición aún sufren

El último informe de Coninagro revela una recuperación desigual en el campo: mientras la ganadería y los granos ganan terreno para adquirir bienes clave, la lechería y las economías regionales enfrentan un panorama cada vez más exigente.

 

 

 

Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26)– La capacidad de inversión del campo argentino muestra signos claros de recuperación frente a 2025. Tanto la agricultura como la ganadería vacuna lograron mejorar su poder de compra para acceder a bienes de capital, aunque varios indicadores clave todavía se encuentran por encima de sus promedios históricos.

En su reciente informe mensual, CONINAGRO analizó a fondo el poder adquisitivo de siete productos emblemáticos: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba. Dicho indicador mide la capacidad real de la producción para adquirir insumos, afrontar costos y realizar inversiones estratégicas.

El relevamiento monitorea la evolución entre precios y costos mediante un enfoque integral de insumo-producto que evalúa más de 20 variables, desde herbicidas y fletes hasta maquinaria pesada. Su objetivo central es aportar claridad sobre la competitividad de los productores en el contexto actual.

 

 

Durante julio de 2026, los resultados mostraron matices marcados según cada sector. Mientras la carne vacuna y los principales granos ganaron terreno en el acceso a bienes de capital, la lechería y diversas economías regionales sufrieron un retroceso en su capacidad de compra.

 

Camionetas y tractores: la ganadería lidera la mejora de poder de compra

 

La ganadería vacuna destacó como una de las actividades más favorecidas. Para comprar una camioneta Hilux 4×4 se precisaron 11.238 kg de novillito, lo que representa una baja del 22,5% respecto a julio de 2025 y un ahorro directo de 3.262 kg de carne interanual.

En la agricultura, la soja registró la relación más favorable para conseguir la pick up, demandando 107 toneladas (un 20% menos que el año anterior). Por su parte, el trigo requirió 170 toneladas (5% menos) y el maíz necesitó 191 toneladas (6,5% menos).

La otra cara de la moneda la vivieron la lechería y la yerba mate. El sector lácteo debió entregar 99.755 litros de leche (5% más interanual), mientras que los productores yerbateros necesitaron 202 toneladas, sufriendo un severo encarecimiento del 35% frente a 2025.

 

En el rubro de maquinaria agrícola, adquirir un tractor exigió 44.725 kg de novillito, registrando un importante alivio del 22% interanual. En tanto, la soja requirió 424 toneladas (101 toneladas menos que un año atrás), aunque esa cifra aún se sitúa un 11,5% por encima del promedio histórico.

Para acceder a un tractor, la lechería tuvo que destinar 396.988 litros de leche, lo que implicó un aumento del 6% en comparación con el año pasado y un 14% por encima de la media quinquenal.

Respecto a las cosechadoras, el maíz demandó 2.263 toneladas (6% menos interanual) y el trigo necesitó 2.020 toneladas (5% menos). La sembradora anotó una de las mayores mejoras para la soja, requiriendo 313 toneladas (27,8% menos que en 2025).

 

 

El mercado inmobiliario rural: la ganadería gana accesibilidad, los granos se encarecen

 

El acceso a la tierra agrícola mostró un escenario complejo. En la zona maicera, una hectárea requirió 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que hace un año, aunque permanece un 27% por encima de su referencia histórica.

Para los cereales la situación fue más desfavorable: comprar una hectárea demandó 99,5 toneladas de maíz (2% más interanual) y 88,8 toneladas de trigo (3,5% más que en 2025), ubicándose un 33% y 39% sobre sus medias históricas respectivamente.

 

 

En contraposición, la ganadería en la zona de invernada necesitó 3.168 kg de novillito por hectárea, logrando un ahorro del 8% interanual. En las zonas de cría, la adquisición exigió 738 kg de ternero, mejorando un 17% frente al año anterior.

La lechería volvió a registrar el indicador más crítico al momento de buscar hectáreas productivas: se precisaron 28.120 litros de leche por unidad, lo que representa un aumento del 24% interanual y un encarecimiento del 37% frente al promedio histórico.

 

El desafío de la reposición: mayores exigencias para transformar granos en carne

 

La reposición de hacienda se volvió más costosa, en particular para aquellos esquemas agrícolas que buscan volcar sus granos a la ganadería. Comprar un kilo de ternero requirió 1,37 kg de novillito, es decir, un 7% más que en julio de 2025.

Para el sector agrícola el desafío fue superior: reponer un kilo de ternero demandó 13 kg de soja (11% más interanual) y 23 kg de maíz (29% más que un año atrás). Estas cifras superan en un 45% y 52% sus respectivos promedios quinquenales.

La nota positiva de esta categoría la aportó el tambo. La reposición de una ternera R.C. exigió 2.133 litros de leche, reflejando una leve mejora del 1,5% interanual y situándose un 17% por debajo de la media de los últimos cinco años.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: CONINAGRO
Implantación eficiente de alfalfa: ¿Cómo maximizar el rendimiento?

Implantación eficiente de alfalfa: ¿Cómo maximizar el rendimiento?

En la Diplomatura en Producción de Alfalfa Sostenibles, el ingeniero agrónomo Guillermo Marrón brindó herramientas para dominar la implantación de alfalfa. Parafraseando a Belgrano, en el día de la bandera, remarcó que se debe “cultivar el suelo bajo principios de conocimiento”.

 

Buenos Aires, martes 7 d3e julio (PR/26) .- Pensar que la siembra de alfalfa se reduce solo a una operación mecánica que consta de colocar semillas en el suelo es un grave error. Esta ciencia, no es moderna, aunque fue perfeccionada con el paso de los años.

En la clase que brindó dando inicio al módulo II, su tema fue: “¿Cómo pensar una implantación eficiente? ¿Qué elementos debemos tener en cuenta?” y para abrir el juego, trajo a colación una advertencia que Manuel Belgrano en 1796 realizaba sobre la importancia crítica de cultivar el suelo bajo principios de conocimiento, una visión que se institucionalizó en 1883 con la creación del Instituto Agronómico y Veterinario.

En la actualidad, el productor necesita volver a las bases y entender que el éxito de la pastura no depende del tamaño o la potencia del tractor, sino de tener conocimiento científico para poder aprovechar el uso de la sembradora y calibrar correctamente la herramienta.

A diferencia de las gramíneas, que tienen un desarrollo más robusto, la semilla de alfalfa posee una reserva energética extremadamente limitada. Esta vulnerabilidad lleva a que la profundidad de siembra no sea una sugerencia técnica, sino el factor determinante de la supervivencia.

El método Marrón

En su clase describió a la leguminosa como un «gusano cabezón» (emergencia epígea). En este proceso, el hipocótilo debe arrastrar los cotiledones hacia la superficie, enfrentando la resistencia del suelo.

Si la siembra excede los límites críticos, la energía se agota antes de que la plántula inicie la fotosíntesis, resultando en una muerte silenciosa bajo tierra. Citando los estudios neozelandeses de 1971 sobre fuerza radicular, se evidencia que el contacto íntimo suelo-semilla es el único motor capaz de asegurar la transferencia de humedad necesaria para romper la latencia. Una siembra profunda no solo compromete la tasa de emergencia, sino que anula la inversión inicial al dejar lotes con densidades insuficientes que comprometen la vida útil de la pastura.

El éxito de la implantación se gestiona desde el frente de la máquina. La cuchilla de corte no es un accesorio secundario; es la herramienta que define el ambiente donde operará el abre surcos. Una cuchilla estándar de 18 pulgadas tiene una limitación física de trabajo de 10 cm; pretender profundizar más allá de este límite compromete la estabilidad del tren de siembra y la uniformidad del corte.

En este punto, la física de las ondas es crucial: mientras que las ondas radiales son convencionales, las ondas tangenciales cumplen una función superior en la «eyección» de suelo y rastrojo, evitando el atascamiento en ambientes con alta carga de residuos.

En suelos pesados o adhesivos, la recomendación técnica vira hacia el uso de doble disco desencontrado (offset) para asegurar la limpieza del surco.

Para garantizar la geometría del surco, la metodología Marrón rescata el «Método de las Tarjetas» de Mat Hagney para evaluar el desgaste del doble disco. La clave reside en identificar el pinch point o punto de contacto entre los discos:

* Se deben insertar dos tarjetas entre los discos.

* El área de contacto (donde las tarjetas se detienen) debe oscilar entre 2 y 2.5 pulgadas (5 a 6.3 cm).

* Si la distancia es menor, los discos dejan de formar una «V» perfecta para generar una «W». Este error estructural permite que la suciedad caiga al fondo del surco antes que la semilla, desgasta prematuramente la quilla protectora y arruina la ubicación de la semilla, dispersando la profundidad real y comprometiendo la uniformidad temporal de la emergencia.

La eficiencia de siembra

Los sistemas de distribución convencionales por gravedad o mecánicos suelen fallar ante las semillas modernas que incorporan coating o peleteado, ya que el material tiende a adherirse y generar variaciones erráticas en la densidad.

Por eso, Marrón propone migrar hacia sistemas neumáticos incluso en máquinas no diseñadas originalmente para pasturas.

Esta adaptación «artesanal» de alta precisión utiliza tubos secundarios y precintos estratégicamente colocados para asegurar que la semilla sea «guiada y pinchada» contra el fondo del surco, eliminando el rebote o efecto «voleo» que ocurre cuando la semilla golpea las paredes del surco. La meta técnica es clara: lograr una distribución equidistante con menos de 2 cm entre plantas para alcanzar el objetivo de 250 a 300 plantas por metro cuadrado.

Una vez que la semilla alcanza el fondo del surco, el proceso crítico es el sellado. El concepto de «profundidad aparente» es fundamental: la profundidad debe medirse desde la superficie real del suelo, independientemente de la cobertura. El surco debe funcionar como una «chimenea» que gestiona la capilaridad.

Para que la semilla se hidrate, es imperativo eliminar las cámaras de aire mediante el uso de rolos. La analogía técnica es simple: para que una esponja húmeda moje un papel, hay que presionarla contra él. Sin esa presión, la capilaridad se interrumpe y la semilla se deseca. En siembras de otoño, la técnica de levantar las ruedas tapadoras puede ser una ventaja competitiva para evitar el excesivo tapado por tierra que, al calentarse o secarse, «quema» el brote antes de emerger. Un surco mal cerrado anula toda la ingeniería previa.

Por último, para Marrón podes contar con la tecnología más avanzada, pero si no tenes un equipo humano alineado no vas a lograr cumplir los objetivos. La implantación de alfalfa es una tarea de detalles que requiere sacar al personal de su zona de confort.

 

Primicias Rurales

Fuente: somos Alfalfa