¿Cómo varió la producción agrícola en los últimos 10 años?

¿Cómo varió la producción agrícola en los últimos 10 años?

La agricultura argentina creció un 14% en la última década, diversificando su matriz con menos soja de primera, más maíz y una fuerte expansión del doble cultivo.
El maíz ganador indiscutible
Por Franco Ramseyer – Emilce Terré- Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, domingo 23 agosto (PR/26) –Radiografía por departamento del reacomodamiento agrícola 2014/15 – 2024/25: menos soja de primera y más maíz, trigo y soja de segunda. El girasol y la cebada también ganaron terreno.

La foto de la producción agrícola argentina cambió de manera relevanteen la última década. En base a las estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), y comparando la campaña 2014/15 con la 2024/25, la producción de los seis principales cultivos —soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada— pasó de unos 118 a 135 millones de toneladas (Mt), un alza del 14%. Sin embargo, el dato más relevante no es cuánto creció el volumen, sino cómo se reacomodó el mix: la soja de primera perdió terreno frente al maíz y la dupla trigo-soja de segunda.

En números agregados, la producción de soja de primera cayó 27% (de 51 a 37 Mt), mientras que el maíz creció 53% (de 34 a 52 Mt), el trigo 33% (de 14 a 18,5 Mt) y la soja de segunda 35% (de 10 a 14 Mt).

El girasol y la cebada, cultivos más acotados, también avanzaron con fuerza (+77% y +65%). Por último, el sorgo, presentó una disminución de 7,9%, pasando de 3,1 Mt a 2,9 Mt.  El resultado es una mayor diversidad de cultivos y con mayor peso de los cereales.

A continuación, se presenta para cada cultivo un análisis a nivel departamental, a partir de los datos presentados por la SAGyP.

Soja de primera: retroceso en la Zona Núcleo

La caída de la soja de primera se concentró principalmente en la Zona Núcleo. Los mayores retrocesos se observaron en los departamentos del Centro-Sur de Córdoba (Unión, Marcos Juárez, Río Cuarto, Roque Sáenz Peña experimentaron cada uno retrocesos de 928, 716, 707 y 343 mil toneladas, respectivamente), el sur de Santa Fe (el departamento General López presentó una merma de 538.000 t) y el norte bonaerense (donde se destaca el departamento de Pergamino, que registró una disminución productiva de 426.000 t entre campañas).

Esta es, justamente, la zona donde la soja de primera había sido el cultivo predominante en la campaña sojera récord 2014/15, y donde hoy ha perdido terreno frente al maíz y al doble cultivo trigo/soja de segunda.

Tengamos presente que comparamos puntualmente las campañas 2014/2015 vs la 2024/2025.

Por fuera de la Zona Núcleo, se destacaron las caídas productivas en el departamento de General Pedernera, en San Luis, y el departamento de Anta, en Salta, los cuales presentaron mermas de 388 y 373 mil toneladas, respectivamente.

Pese a la tendencia decreciente a nivel nacional, hubo departamentos en donde la producción de soja de primera aumentó entre las campañas 2014/15 y 2024/25, destacándose General Taboada y Belgrano en Santiago del Estero (+359.000 t y +228.000 t, respectivamente), Castellanos en Santa Fe (+335.000 t), y Río Primero, San Justo y Totoral en el norte de la provincia de Córdoba (+248.000, +238.000 y +122.000 toneladas, respectivamente).

 

Maíz: el gran ganador de la década

En términos absolutos, el maíz es el cultivo que explica la mayor parte del crecimiento del volumen total producido: sumó casi 18 Mt, más que ningún otro cultivo y siempre comparando puntualmente los datos del ciclo 2014/2015 respecto de la 2024/2025. El avance estuvo liderado por los departamentos del centro y sur de la provincia de Córdoba —Marcos Juárez (+1,3 Mt), General Roca (+1,2 Mt), Río Cuarto (+1,1 Mt), Unión (+930.000 t), Roque Sáenz Peña (+738.000 t), Juárez Celman (+501.000 t), entre otros— y por los departamentos del oeste bonaerense, en donde se destacan Trenque Lauquen, Rivadavia y Coronel Suárez, que registraron cambios de 548, 468 y 420 mil toneladas de maíz, respectivamente.

En numerosos departamentos a lo largo y ancho del país, el maíz fue ocupando el terreno cedido por la soja de primera.

Por otra parte, hubo departamentos que presentaron caídas en la producción de maíz, como los de Río Primero (-556.000 t) y Totoral (-131.000 t), en el norte de la provincia de Córdoba, que se orientaron más hacia la soja de primera.

También se observó una merma de -213.000 t en Lincoln (Buenos Aires), y en distintos departamentos de Santiago del Estero, tales como Moreno, Alberdi, Juan Felipe Ibarra, Jiménez y Belgrano, los cuales sumaron conjuntamente una caída de -942.000 t, esto se explicó por un lado por una caída de los rindes, a lo que se sumó una disminución de la superficie sembrada (particularmente en Belgrano, Jiménez y Juan F. Ibarra), como resultado del temor ocasionado por la chicharrita que afectó negativamente a los cultivos en la campaña 2023/24.

 

Trigo y soja de segunda: el doble cultivo ganó peso

En la década considerada, la producción de trigo creció 33% y la de soja de segunda 35%, siempre comparando las producciones de los ciclos 2014/2015 respecto de la campaña 2024/2025. Ambos movimientos van de la mano, dado que más trigo sembrado en el invierno habilita más soja de segunda en el verano sobre el mismo lote.

El avance del trigo se evidenció especialmente en la provincia de Entre Ríos (Gualeguaychú y Nogoyá presentaron incrementos de 243 y 162 mil t, respectivamente), en el norte bonaerense (9 de Julio, Pergamino y Bragado registraron incrementos de 227, 213 y 146 mil t, respetivamente) y en el centro de Santa Fe (los departamentos de San Cristóbal y Las Colonias tuvieron aumentos de 190 y 146 mil t, respectivamente).

En contraposición, los tres departamentos en donde el trigo perdió mayor volumen se ubicaron todos en la provincia de Córdoba, y se trata de General Roca y Roque Saenz Peña, por un lado, donde se perdieron conjuntamente 477.000 t de trigo, dado que esta zona se orientó más hacia la producción de maíz; el otro departamento cordobés con pérdida productiva en trigo fue el de San Justo, que mostró una merma de 261.000 t, aunque en este caso el motivo fue un aumento en la producción de soja de primera.

 

 

Por su parte, la soja de segunda presentó un fuerte crecimiento en el departamento santiagueño de General Taboada, donde aumentó en 249.000 t en la comparación puntual de las dos campañas (2014/2015 vs 2024/2025). Asimismo, hubo un crecimiento considerable en la provincia de Entre Ríos (los departamentos de Gualeguaychú, Villaguay y Nogoyá presentaron aumentos de 208, 113 y 99 mil toneladas, respectivamente), en la provincia de Santa Fe —se destacan los departamentos de Las Colonias (+175.000 t), Castellanos (+167.000 t), General López (+119.000 t), 9 de Julio (+112.000 t) y San Cristóbal (+106.000 t)—  y de manera extendida en la provincia de Buenos Aires (Pergamino, 9 de Julio, Pehuajó y Lobería se destacan con aumentos de 141, 121, 120 y 118 mil t, respectivamente). De este modo, parte de la soja que se perdió como cultivo de primera reaparece —en menor volumen— como cultivo de segunda detrás del trigo o la cebada.

 

Detrás de los aumentos productivos, tanto en maíz como en el esquema trigo – soja de segunda, se encuentran cambios institucionales que fueron relevantes, tales como la eliminación de los “ROE verde” a partir de diciembre de 2015. Estos registros funcionaban como una restricción cuantitativa a la exportación, deprimiendo los precios que percibían los productores y desincentivando en el mediano plazo la producción.

Posteriormente, en 2021, se introdujeron los volúmenes de equilibrio, que afectaban al trigo y al maíz, los cuales también fueron eliminados en mayo de 2024. Estos cambios en las reglas de juego fueron relevantes para la diversificación de la matriz productiva, logrando que la misma presente una menor dependencia de la soja de primera.

A estos cambios institucionales, deben agregarse otros relacionados con las prácticas agrícolas y con la tecnología, tales como la creciente adopción del maíz sembrado en forma tardía, por ejemplo.

Cebada: un fenómeno del sur

El segundo grano de invierno en relevancia para los esquemas de doble cultivo es la cebada. Esta creció un 66% en la comparación puntual de ambas campañas y se destaca que este aumento tuvo lugar casi exclusivamente en el sur del país: El sur bonaerense concentró prácticamente toda la expansión, mientras que fuera de esa zona, las variaciones resultaron de menor magnitud.

Los departamentos en donde se registró mayor aumento productivo fueron los de Coronel Suárez (+193 mil t), Tres Arroyos (+142 mil t) y Lobería (+122 mil t), todos ubicados al sur de la provincia de Buenos Aires. Contrariamente, los departamentos en donde más merma productiva hubo fueron General López , en Santa Fe, con una pérdida de 28 mil t, General Arenales, en el norte bonaerense, también con 28 mil t menos, y Conhelo, en La Pampa, en donde la merma rondó las 26 mil t.

 

 

Girasol: el mayor salto relativo

En términos relativos, el girasol fue el cultivo que más creció, con un incremento punta a punta del 77%, equivalente a 2,4 Mt adicionales. La principal zona productiva continúa siendo el sur bonaerense, pero en términos de variación fue también destacado el incremento productivo en las provincias de Córdoba y Santa Fe.

En la primera de estas provincias se destacaron los departamentos de San Justo, Unión, Roque Sáenz Peña y General Roca, que conjuntamente mostraron un aumento de 479.000 toneladas en el período. En Santa Fe, los mayores aumentos ocurrieron en los departamentos de San Cristóbal, General Obligado, Las Colonias y Castellanos, que sumaron incrementos por 309.000 t.

En el sur bonaerense, destacaron los partidos vecinos de Tres Arroyos, Necochea, Coronel Dorrego y San Cayetano en donde conjuntamente se registró un aumento de 385.000 t. Otra provincia con un aumento productivo de girasol fue San Luis: particularmente, los departamentos de General Pedernera y Gobernador Dupuy sumaron conjuntamente 147.100 t en la década.

 

Sorgo: el único cultivo cuya producción retrocedió

Por último, el sorgo fue el único de los seis cultivos cuya producción cayó en el transcurso de la década analizada, al perder terreno frente al maíz. El retroceso se sintió sobre todo en el sur y en el norte del país, con una Región Centro apenas positiva. Individualmente, los departamentos en donde más subió fueron San Justo y Río Primero, en la provincia de Córdoba, con 268 mil t, y 71 mil t adicionales, respectivamente. Le siguió el departamento de Anta, en Salta, en donde se observó un incremento de 46 mil t.

En tanto, las mayores caídas a nivel departamental ocurrieron en los departamentos cordobeses de Río Cuarto, Río Segundo y General Roca, que mostraron disminuciones de 137, 80 y 59 mil t, respectivamente. Influye en este caso, también, la liberalización de los cupos de exportación del maíz que a comienzos del período analizado habían desincentivado su siembra, impulsando los cultivos sustitutos.

 

Análisis regional

Otra manera de agrupar los cambios productivos que ocurrieron en el país es separando a los departamentos en tres regiones: Norte, Centro y Sur. A los fines de este análisis, la Región Norte comprende las provincias de Santiago del Estero, Chaco, Salta, Tucumán, Catamarca, Jujuy, Formosa, Corrientes y Misiones, más el norte de Santa Fe (delegación Avellaneda).

La Región Centro abarca Entre Ríos, Córdoba y San Luis, el resto de Santa Fe y el norte de la provincia de Buenos Aires (delegaciones de Pergamino, Junín, Lincoln, Bragado, 25 de Mayo y La Plata). La Región Sur comprende La Pampa y el sur de la provincia de Buenos Aires (delegaciones de Bahía Blanca, Tres Arroyos, Tandil, Pehuajó, Bolívar, Pigüé, Saliqueló y General Madariaga).

Esta caracterización resulta de interés, debido a que los saldos exportables de las regiones Centro y Norte, normalmente se despachan desde las terminales portuarias del Gran Rosario, mientras que los excedentes de la Región Sur tienden a ser exportados desde los puertos de Bahía Blanca y Quequén.

 

Región Norte: es la única cuya producción total retrocedió (−3%), con caídas en maíz (−19%) y soja de primera (−15%). El trigo, en tanto, más que duplicó su producción aunque desde una base baja, pasando de 494.000 t a 1 Mt; la soja de segunda también presentó un incremento del 73%, dejando el balance total de soja en una ligera disminución de 34.000 t. Cabe mencionar que la campaña 2024/25 fue particularmente negativa para el maíz en la Región Norte, dado que el temor a la chicharrita redujo significativamente el área sembrada en esta región.

Región Centro: la producción total creció 8% (+7 Mt). Aquí se evidencia el cambio de composición: la soja de primera cayó 28% y, en paralelo, el maíz subió 44%, el trigo 55% y la soja de segunda 21%. La producción de girasol registró un avance excepcional, pasando de 299.000 t a 1,8 Mt.

Región Sur: Su producción total saltó 41% (+9,7 Mt), la mayor suba tanto absoluta como relativa del país. El principal motor fue el maíz, que casi se triplicó (+185%), acompañado por la cebada (+82%) y la soja de segunda (+86%). La producción de girasol también aumentó, aunque en menor proporción que la Región Centro. En contraposición, la soja de primera retrocedió en 2 Mt, y tanto el trigo como el sorgo en volúmenes cercanos a las 200.000 t.

En conjunto, la Región Centro y la Región Norte aportaron conjuntamente 6,6 Mt adicionales, mientras que la Región Sur sumó casi 9,7 Mt. Es decir, el sur ganó protagonismo relativo en la década de referencia, traccionado por el maíz, la cebada y el girasol.

En conclusión, el resultado de la década es una agricultura más diversificada y con mayor peso de los cereales y de los esquemas de doble cultivo. Los cambios en las reglas de juego, tales como la eliminación de los “ROE verde” y posteriormente de los volúmenes de equilibrio, han sido factores en favor de la diversificación productiva. Asimismo, la consolidación de nuevas prácticas, tales como la siembra tardía de maíz, han contribuido a cambiar la forma en la que se produce en Argentina.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

La mancha blanca gana terreno y enciende alertas en el cultivo de maíz

La mancha blanca gana terreno y enciende alertas en el cultivo de maíz

Ensayos de CREA Córdoba Norte y la UCC hallaron una expansión del patógeno en el cultivo de maíz, con altos niveles de severidad y secado anticipado de plantas

 

La mancha blanca fue la principal enfermedad que afectó al cultivo de maíz en la campaña 2025/26, según un relevamiento de la región CREA Córdoba Norte y el Laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba (UCC). El patógeno impactó sobre las siembras tardías, alentado por las lluvias y la baja radiación solar.

 

Buenos Aires, jueves 25 de junio (PR/26) .- La evaluación se llevó adelante sobre 22 híbridos implantados en ensayos comparativos ubicados en Villa de María de Río Seco. La principal novedad fue la magnitud alcanzada por la enfermedad.

Según el informe, la mancha blanca fue la de mayor presión por segundo ciclo consecutivo, pero a diferencia de campañas anteriores presentó por primera vez una distribución masiva en la región centro-norte de Córdoba, como así lo fue en gran parte de la región central maicera de Argentina, en Santa Fe, el norte de Buenos Aires y Entre Ríos.

«En la mayor parte del centro y norte de Córdoba tuvimos muy buenas condiciones ambientales desde diciembre hasta la actualidad, con precipitaciones de entre 800 y 1000 milímetros, dependiendo de las zonas, y muy buenas temperaturas para el cultivo. Lo que no tuvimos fue radiación, y eso llevó a que se desarrollen muchas enfermedades desde el inicio del ciclo», explicó Roberto “Tino” De Rossi, docente y miembro investigador del Laboratorio de Fitopatología de la UCC.

 

El avance del patógeno alcanzó niveles de severidad elevados en numerosos materiales evaluados y evidenció marcadas diferencias de comportamiento entre híbridos. Mientras algunos registraron valores inferiores al 5%, otros superaron el 35% de severidad. En algunos casos, llegó a provocar el secado anticipado de las plantas, algo poco frecuente en ciclos anteriores.

 

«Es una enfermedad que se desarrolló muy fuerte y que está llamando la atención porque no solamente está generando muerte de hojas, sino también secado de plantas», advirtió De Rossi. Como contrapartida, enfermedades tradicionalmente importantes para el maíz, como la roya común y el tizón foliar común, registraron niveles muy bajos de incidencia en el sitio evaluado.

 

Según el informe, la expansión de la mancha blanca estuvo estrechamente vinculada con las condiciones ambientales registradas durante el ciclo. La elevada humedad, las precipitaciones frecuentes y los períodos de baja radiación generaron un escenario favorable para el desarrollo de enfermedades foliares.

 

A ello se sumó la fecha de siembra tardía del ensayo, realizado el 6 de enero. Este tipo de planteos suele atravesar los períodos de mayor humedad y temperaturas favorables para el desarrollo de enfermedades foliares, por lo que permanecen más tiempo expuestos a condiciones ambientales que favorecen la infección, la multiplicación y la dispersión de los patógenos.

 

¿Qué es la mancha blanca?

 

La enfermedad conocida como mancha blanca es un complejo asociado a distintos microorganismos. Según De Rossi, el proceso comienza con la bacteria Pantoea ananatis, un organismo que convive habitualmente con el cultivo de maíz sin causar daños.

 

«Es una bacteria endófita que normalmente está presente en la planta. Pero cuando se generan determinadas condiciones y aumenta su población, comienza a producir proteínas que desencadenan la enfermedad», indicó.

 

Según el especialista, una vez que se generan las lesiones iniciales, otros microorganismos pueden aprovechar esos tejidos dañados y contribuir al desarrollo de los síntomas observados en el cultivo.

«El hongo Phaeosphaeria maydis (o Phoma maydis) aprovecha esa situación para introducirse en las lesiones y terminar de generar la sintomatología que vimos esta campaña», agregó.

 

Diferencias entre híbridos 

 

 

Las evaluaciones pusieron de manifiesto diferencias importantes entre los materiales analizados.

 

Al considerar la severidad de mancha blanca en las cinco hojas superiores más el tercio superior de la planta, los menores niveles se registraron en ACA 477 VIP3CL (3,7%), P 2297 PWUE (3,8%), ADV 8066 TRE (4,2%) y BASF 7339 VIP3 (4,7%).

En el otro extremo se ubicaron ACA 476 TRE (37,3%), DK 72-72 TRE (37,2%), DK 69-62 TRE (28,4%), NS 7925 VIP3 (24,3%) y BRV 8421 PWUE (20,6%).

 

Para los investigadores, estos resultados refuerzan la importancia de incorporar el comportamiento sanitario como una variable complementaria al rendimiento al momento de seleccionar materiales.

 

Pérdida de área foliar 

 

La elevada severidad en algunos híbridos implicó una reducción importante del área foliar activa durante etapas críticas del cultivo. En los casos más afectados, la mancha blanca avanzó hasta comprometer buena parte del tercio superior, con situaciones de secado anticipado que podrían haber limitado el llenado de granos.

 

Aunque la enfermedad fue uno de los principales factores asociados al deterioro foliar, se advierte que no explica por sí sola el secado anticipado observado en muchos lotes.

 

«No es solamente mancha blanca la que está provocando la mortandad de área foliar. La baja radiación y el exceso de humedad también favorecieron el desarrollo de patógenos de suelo como Fusarium, Stenocarpella y Colletotrichum, que aceleran los procesos de secado», explicó De Rossi.

 

Según el investigador, durante el otoño se produjo una combinación de factores ambientales y sanitarios que favoreció el avance de distintos organismos causantes de pudriciones de raíz y tallo. Esa interacción habría contribuido a acelerar el deterioro de las plantas en etapas cercanas a la cosecha.

 

Actualmente, se espera concluir con los resultados de rendimiento del ensayo, para dimensionar con mayor precisión el impacto productivo de la enfermedad, interpretar el comportamiento de los híbridos y evaluar las consecuencias económicas del problema sanitario.

 

Otras enfermedades bajo control

La mancha blanca concentró la mayor parte de la presión de enfermedades durante la campaña y desplazó a otros problemas que históricamente tuvieron mayor protagonismo en los maíces de la región.

 

En los ensayos, la roya común presentó una severidad promedio de apenas 0,4% en las hojas evaluadas, mientras que el tizón foliar común alcanzó un promedio de 0,2%. En ambos casos, los niveles observados fueron considerados bajos y sin impacto sanitario relevante sobre los materiales analizados.

 

Acerca de CREA

CREA es una organización sin fines de lucro conformada por empresarios agropecuarios que intercambian conocimiento, ideas y experiencias en una red colaborativa orientada a la mejora continua de la gestión empresarial, social y ambiental.

Con cerca de 2.200 empresas distribuidas en todo el país, el Movimiento CREA se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: la experimentación, la capacitación, la transferencia de conocimiento y la integración a la comunidad.

Su propósito es inspirar personas, potenciar empresas e impulsar comunidades para crear un mundo mejor.

Página web: https://crea.org.ar/

 

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Fuente: CREA