Un cambio histórico transforma la sanidad ganadera en Argentina al permitir que los productores elijan a sus profesionales de confianza, optimizando el manejo en manga, reduciendo costos y elevando la trazabilidad de los rodeos bovinos de exportación.
Buenos Aires, lunes 2 noviembre (PR/26)– En un paso decisivo hacia la modernización del sistema sanitario animal en Argentina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) reglamentó formalmente el esquema que permite a los productores ganaderos elegir de forma libre a veterinarios privados acreditados para llevar a cabo la vacunación contra la fiebre aftosa en sus rodeos.
La normativa, publicada durante la segunda mitad de octubre de 2026, abre el registro oficial para que los Veterinarios Privados Acreditados (VPA) se inscriban y coordinen directamente con las explotaciones ganaderas. Esto flexibiliza un esquema de vacunación que históricamente dependía casi en exclusiva de las estructuras locales y entes sanitarios.
Libertad de elección y trazabilidad en tiempo real
Dentro de los puntos clave del nuevo esquema sanitario destaca la libertad de contratación. Ahora los criadores y productores pueden convenir la campaña de vacunación con el profesional de su confianza, siempre que se encuentre debidamente registrado y acreditado en el sistema oficial.
Asimismo, la norma establece una estricta integración al SIGSA. Toda aplicación de dosis por parte del veterinario privado debe registrarse de manera inmediata en el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal, garantizando una rigurosa trazabilidad sanitaria oficial.

El marco contempla también una profunda simplificación registral. En sintonía con las recientes prórrogas dispuestas para el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), los ganaderos que realicen la Declaración Jurada durante la vacunación mantendrán actualizados sus datos en tiempo y forma.
Eficiencia operativa y mayor control del bienestar animal
Especialistas del sector destacan que esta medida no solo fomenta la competitividad y reduce costos operativos para el productor, sino que potencia el seguimiento clínico integral del ganado en cada establecimiento.
Al contar con la presencia continua de un médico veterinario privado en el campo, se facilita la detección temprana de otras patologías bovinas, el monitoreo del bienestar animal y el asesoramiento continuo en planes nutricionales y reproductivos.

La posibilidad de articular la sanidad oficial a través de profesionales de confianza del establecimiento optimiza los tiempos de manejo en manga y eleva sustancialmente el estándar sanitario de los rodeos de todo el país, señalaron referentes del ámbito veterinario.
Con este marco reglamentario en marcha desde finales de octubre, el campo argentino da un paso relevante en el fortalecimiento del estatus sanitario nacional. Se trata de una pieza clave para mantener abiertos los mercados de exportación de carne bovina más exigentes del mundo.



















