Jul 25, 2026 | Actualidad, Informes Técnicos
Entre enero y junio, los controles en rutas y aeropuertos evitaron que más de 84 mil kilos de productos vegetales y animales pusieran en riesgo el estatus sanitario de la región. Los perros de la Brigada Canina fueron clave en cientos de esas detecciones.
Buenos Aires, sábado 25 julio (PR/26)–Viajar a la Patagonia tiene una regla que muchos todavía no conocen: no todo lo que llevamos en la valija o en el baúl del auto puede entrar. Durante el primer semestre de 2026, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) frenó el ingreso de 84.806 kilogramos de productos de origen vegetal y animal que no cumplían con la normativa vigente.

No se trata de un capricho burocrático. Cada decomiso responde a un objetivo muy concreto: proteger un estatus sanitario único que la región supo construir durante años y que hoy es una de sus mayores fortalezas.
Rutas, aeropuertos y un trabajo constante
Los operativos se realizan de manera permanente a través de la Barrera Sanitaria Patagónica, que inspecciona tanto cargas comerciales como vehículos particulares y equipajes de pasajeros. Nadie queda afuera del control.
En ese trabajo diario, un equipo muy particular se ganó un lugar central: la Brigada Canina del SENASA. Sus binomios, formados por un inspector guía y un perro entrenado, agilizan cada revisión gracias al olfato de los animales.

Los números hablan por sí solos: en los primeros seis meses del año, los canes participaron de 3.859 inspecciones y lograron 693 detecciones de productos cuyo ingreso estaba prohibido.
Un patrimonio que también es negocio
La Patagonia argentina está libre de plagas y enfermedades que sí afectan a otras regiones del país y del mundo. Esa condición no es solo una curiosidad sanitaria: es una ventaja competitiva a la hora de exportar productos agropecuarios a los mercados más exigentes.

Bajo el lema “Patagonia región única, sanidad diferenciada”, el SENASA trabaja junto a los gobiernos provinciales y a la Fundación Barrera Patagónica (FUNBAPA) para mantener a raya amenazas como la fiebre aftosa, las moscas de la fruta o la Lobesia botrana.
Lo que se decomisa no siempre se pierde
Después de cada procedimiento, el personal del SENASA evalúa si la mercadería retenida está en condiciones de ser consumida. Cuando eso es posible, el destino cambia por completo.

Los productos aptos se entregan a instituciones de bien público ubicadas al norte de la barrera sanitaria. Solo en este semestre, se donaron 20.531 kg de origen vegetal y 96 kg de origen animal a municipios y bancos de alimentos.
Antes de armar la valija, conviene revisar la lista
El SENASA recuerda a quienes viajan hacia la Patagonia que existe un listado oficial de productos de origen vegetal y animal que no pueden ingresar a la región.
La recomendación es simple y evita sorpresas en el camino: consultar previamente la página web oficial antes de emprender el viaje.
Primicias Rurales
Fuente: SENASA / Argentina.gob.ar
Jul 7, 2026 | Actualidad, Agricultura
El SENASA trabaja junto a los gobiernos provinciales y al sector privado para sostener el estatus sanitario diferenciado de la Patagonia, una condición que le abre las puertas a los mercados internacionales más exigentes.
Buenos Aires martes 7 julio(PR/26)–Con casi 1.800.000 kilómetros cuadrados de extensión, la Patagonia argentina tiene una identidad productiva propia. Peras, manzanas, cerezas, cebolla, salmónidos de criadero, pesca marítima y una ganadería ovina y bovina que crece año a año conviven en un territorio que, además, cuenta con algo que pocas regiones del mundo pueden mostrar: un estatus sanitario diferenciado, cuidado de cerca por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

Esa condición especial no es un dato menor. Se sostiene gracias a la barrera patagónica, un sistema de control que delimita y protege la zona, y que permite que la producción regional llegue a los mercados internacionales más exigentes con las mejores credenciales sanitarias.
Una cosecha que se hace notar
Durante 2025, el SENASA certificó exportaciones patagónicas por 337.835 toneladas de peras, 91.547 toneladas de manzanas y 5.295 toneladas de cerezas. Números que confirman a la región como uno de los polos frutícolas más importantes del país.

La cebolla también tiene un capítulo propio: Río Negro y el sur bonaerense concentran el 56% de las hectáreas dedicadas a este cultivo a nivel nacional, y aportan la mitad de toda la producción de cebolla del país, además de representar casi la totalidad de lo que Argentina exporta de este producto.
Ovejas, vacas y el mar: la otra Patagonia productiva
En el plano pecuario, la actividad ovina es la gran protagonista: la región reúne más de 6,5 millones de cabezas, destinadas principalmente a la producción de lana y carne.

En 2025 se certificaron 9.609,7 toneladas de carne ovina, de las cuales casi la mitad, 4.766,7 toneladas, tuvo como destino la exportación. La lana, por su parte, alcanzó las 28.000 toneladas certificadas, con una fuerte presencia en los envíos al exterior.

En Patagones, en el sur de la provincia de Buenos Aires, la ganadería bovina también tiene su lugar, con unas 270.000 cabezas. Y más al sur, el mar se convierte en el gran proveedor: langostino, calamar y merluza hubbsi lideran una actividad pesquera que sumó 380.000 toneladas certificadas en 2025, entre productos para exportación y consumo interno.
Libre de plagas y enfermedades: el gran activo sanitario
Lo que distingue a la Patagonia del resto del país es, sobre todo, su condición sanitaria. La región cuenta con el reconocimiento de zona libre de plagas como la mosca de los frutos y la Lobesia botrana, dos de las principales amenazas para la fruticultura mundial.
A esto se suma un logro que se sostiene desde 2002: el reconocimiento oficial de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación.

También existe una zona libre de enfermedades de los salmónidos, autodeclarada ante el organismo internacional, que cubre los cuerpos de agua de la cuenca alta y media del río Limay hasta el embalse Piedra del Águila.
La lista se completa con la ausencia de anemia infecciosa equina, brucelosis caprina y, en Tierra del Fuego, tuberculosis y brucelosis bovina.
Ese conjunto de estatus sanitarios es, en definitiva, la llave que abre puertas comerciales. Para conservarlo, el SENASA aplica un sistema cuarentenario que combina controles zoofitosanitarios, tratamientos específicos y medidas para reducir riesgos, todo pensado para evitar que ingresen a la región plagas y enfermedades que hoy están ausentes.
Una barrera que protegen entre todos
Sostener estos logros no es tarea de un solo organismo. El SENASA trabaja de manera coordinada con los gobiernos provinciales, con la Fundación Barrera Patagónica (FUNBAPA) -que reúne a todas las provincias patagónicas y a Buenos Aires- y con el sector privado de las distintas cadenas productivas.

La barrera zoofitosanitaria se despliega en 12 puestos terrestres fijos y 3 móviles, además de los controles en puertos y aeropuertos de la región, donde se revisan tanto cargas comerciales como equipajes de viajeros.

Por eso, cada persona que viaja hacia la Patagonia también forma parte de este cuidado colectivo. Existen productos de origen animal y vegetal que no pueden ingresar a la región, así que la recomendación para quienes se dirijan hacia el sur es simple: informarse antes de viajar.
Primicias Rurales
Fuente: SENASA