Rangiroa, el aislado atolón que redefine la experiencia en la Polinesia Francesa

Rangiroa, el aislado atolón que redefine la experiencia en la Polinesia Francesa

Enclavado en el Pacífico Sur, sorprende con su apuesta por un turismo sostenible, ofreciendo tranquilidad, paisajes inexplorados y una profunda conexión con las tradiciones polinesias
Buenos Aires, miércoles 14 enero (PR/26) — A más de 350 kilómetros de Tahití, en pleno corazón del Pacífico Sur, se extiende Rangiroa, uno de los atolones más grandes y sorprendentes del mundo.
Este rincón remoto de la Polinesia Francesa se distingue por su aislamiento geográfico, sus paisajes de ensueño y una vida cotidiana que transcurre ajena al vértigo global, según destaca The Atlantic.

 

El aislado atolón de laEl aislado atolón de la Polinesia Francesa sorprende con su apuesta por un turismo sostenible y paisajes inexplorados (Wikipedia)

Rodeado por un océano azul profundo y accesible únicamente en avión o barco, Rangiroa ofrece una experiencia única para quienes buscan tranquilidad y contacto directo con la naturaleza.

Un gigante azul en medio del Pacífico

Rangiroa integra el archipiélago de las Tuamotu y presenta dimensiones imponentes: más de 1.600 km² de laguna interior y un anillo de islotes cuya superficie total ronda los 140 km² de tierra firme.

A pesar de su tamaño, el atolón mantiene un ambiente sereno, donde la vida de sus aproximadamente dos mil quinientos habitantes gira en torno a la pesca, el turismo y las tradiciones locales.

La mayor particularidad de Rangiroa es su enorme laguna, tan vasta que varios visitantes la describen como “un mar dentro de otro mar”.

Este ecosistema destaca Tahiti Tourisme, alberga aguas cristalinas que permiten observar de cerca tiburones, delfines, mantarrayas y numerosos bancos de peces tropicales.

Por ello, la isla se ha consolidado como un destino mundialmente reconocido para el buceo, atrayendo a fanáticos de todo el planeta.

El turismo responsable y laEl turismo responsable y la preservación de la biodiversidad convierten a Rangiroa en un destino líder del ecoturismo en el Pacífico Sur (Wikipedia)

La naturaleza de la cultura polinesia

Los paisajes de Rangiroa presentan una diversidad que asombra incluso a los viajeros más experimentados. Desde islotes deshabitados hasta playas de arena blanca y palmeras, el entorno invita a la contemplación y al descanso. Pero el atolón también es famoso por una curiosidad inesperada: la producción de vino local. Aunque la Polinesia Francesa no posee una tradición vitivinícola, aquí se cultivan uvas en terrenos insólitos, dando origen a un vino que se ha convertido en símbolo de la identidad insular.

El turismo representa una de las actividades económicas fundamentales de Rangiroa. La mayoría de los visitantes llegan atraídos por la tranquilidad, el buceo de clase internacional y los paisajes de postal.

Entre las excursiones más populares figuran los paseos en barco por la laguna, las visitas a granjas de perlas negras y los recorridos por pequeños poblados que conservan la esencia de la cultura polinesia.

Uno de los lugares más emblemáticos es el Paso de Tiputa, donde es posible encontrarse cara a cara con delfines que se acercan a la costa. Las excursiones a islotes cercanos, muchos de ellos deshabitados, permiten explorar la naturaleza en su estado más puro, lejos de las multitudes y del ruido de las grandes ciudades.

El aislamiento geográfico de RangiroaEl aislamiento geográfico de Rangiroa garantiza a los visitantes tranquilidad, exclusividad y un contacto directo con las tradiciones (Wikipedia)

Aislamiento, biodiversidad y vida tranquila

El principal atractivo de Rangiroa no radica únicamente en su belleza natural, sino también en su condición de refugio apartado del mundo. Time enfatiza en que la lejanía geográfica transforma cada visita en una experiencia exclusiva y, a la vez, invita a valorar un estilo de vida apacible y en armonía con el entorno.

Aquí, el contacto con la naturaleza es constante: desde la pesca artesanal hasta la observación de especies marinas únicas, la vida cotidiana discurre a otro ritmo.

La biodiversidad de la laguna y los arrecifes ha sido reconocida internacionalmente, lo que la convierte en un auténtico tesoro de la Polinesia Francesa.

La protección de estos ecosistemas es prioridad tanto para las comunidades locales como para quienes llegan atraídos por el turismo responsable.

Es así como, en este rincón del Pacífico, el aislamiento no es sinónimo de soledad, sino de exclusividad y respeto por la naturaleza.

Los visitantes que llegan a Rangiroa experimentan un mundo donde la serenidad, la hospitalidad polinesia y la majestuosidad de los paisajes se combinan de una manera difícil de hallar en otros destinos.

Primicias Rurales

Fuente: Infobae Turismo

INTA Floricultura: El futuro de la jardinería con plantas nativas y bajo mantenimiento

INTA Floricultura: El futuro de la jardinería con plantas nativas y bajo mantenimiento

Nos metimos en las entrañas del INTA Floricultura en Castelar para conocer de cerca el trabajo de los especialistas que diseñan las plantas del mañana. Desde praderas que sobreviven sin riego hasta genética nativa pensada para el jardín de casa, te contamos todo lo que vimos en una jornada donde la ciencia y el paisaje se dieron la mano.

Praderas a “todo o nada”: el valor de la resistencia

Lo primero que nos voló la cabeza fueron los ensayos de praderas de la ingeniera Verónica Bugallo. Imaginate esto: plantas nativas que desde el 2020 están ahí, a puro coraje, sin riego, sin cortes y sin limpieza. Conviven con lo que sale de la tierra y el resultado es increíble. Lo que buscan es identificar esas “todoterreno” que mantienen la belleza con el mínimo mantenimiento y, de paso, invitan a toda la biodiversidad a quedarse a vivir en el jardín.

Nativas con sello pampeano

La Dra. Paula Leva nos mostró cómo están recuperando especies de nuestra región para llevarlas a canteros, techos verdes y hasta jardines verticales. No es solo plantar por plantar; acá prueban cómo evolucionan y qué sustratos reciclados funcionan mejor para frenar a las malezas sin dañar el ambiente. Es economía circular aplicada al paisaje, algo que nos apasiona.

 

Aprender haciendo: el semillero de profesionales

 

Nos emocionó mucho charlar con Adriana Celli, de la Escuela Agraria N°1 de Hurlingham. Ella nos contó cómo los chicos meten las manos en la tierra, haciendo sus prácticas con las nativas mejoradas del INTA. Ver a los alumnos orgullosos de sus plantas terminadas, contándole a la gente lo que aprendieron, te da la pauta de que el relevo está asegurado.

Tecnología que cuida el planeta

En el área de Analía Puerta, vimos que la hidroponia no es solo para la lechuga: ¡también hay flores! Es una forma de producir todo el año usando menos químicos. Pero el premio a la ingenio se lo llevó el colector solar. Es una técnica súper simple que usa la energía del sol para desinfectar la tierra de forma sustentable, eliminando bichitos malos y semillas de malezas sin usar venenos.

Ciencia detrás de cada maceta

Pasamos por el laboratorio de Esteban Rubio y Mónica Karlanian, quienes nos recordaron que el agua y el sustrato son el ABC. Analizar qué le damos de comer a la planta es la clave para que después en casa no se nos muera al mes.

Por otro lado, Santiago Stancanelli nos explicó el viaje de la “planta madre”: el INTA asegura que esté sana y sea fuerte, se la entrega a viveros especializados para que la multipliquen y recién ahí llega a tus manos. ¡Un proceso de calidad total!

La paciencia de crear belleza

¿Sabías que desarrollar una variedad nueva puede llevar entre 10 y 15 años? Paula Bologna nos contó cómo trabajan para que esas nativas que vemos al costado del camino tengan colores más intensos o formas más compactas para maceta, sin perder esa “memoria” que las hace aguantar nuestro clima como ninguna otra.

Diseñar con confianza

Para cerrar con moño, charlamos con las paisajistas Cecilia Deane y Cecilia Galeazzi. Ellas nos confirmaron lo que siempre decimos en De Raíz: la información es poder. Gracias a los ensayos del INTA, los diseñadores se animan a probar plantas nuevas porque saben exactamente cómo se van a comportar en un jardín real.

Nos fuimos de Castelar convencidos de que el laburo articulado entre ciencia, educación y diseño es lo que hace que hoy tengamos jardines más vivos y conscientes. ¡Gracias INTA por abrirnos las puertas!

Esto que te contamos es solo un pantallazo de todo lo que vimos. Hay muchísima tela para cortar y, como sabemos que te apasiona tanto como a nosotros, vamos a ir desarrollando cada uno de estos temas en profundidad en nuestras próximas notas.

Desde los secretos de la hidroponia en casa hasta cómo armar tu propia pradera nativa de bajo mantenimiento, preparate porque se viene una serie de entregas bien cargadas de data útil y consejos prácticos para que tu jardín sea el lugar que siempre soñaste.

 

Primicias Rurales
Fuente: De Raiz.ar
Ni Cariló ni Pinamar: la playa con una reserva ecológica y una extensa laguna, a 4 horas de Buenos Aires

Ni Cariló ni Pinamar: la playa con una reserva ecológica y una extensa laguna, a 4 horas de Buenos Aires

Este paraíso ofrece costas tranquilas, biodiversidad única y actividades para todos los gustos.

 

Buenos Aires, sábado 10 enero (PR/25) — Si estás buscando una escapada distinta, lejos del ruido y las multitudes de Pinamar, Cariló o Mar del Plata, hay un destino que cada vez suma más fanáticos: Mar Chiquita.

A sólo 4 horas y media de la Ciudad de Buenos Aires, este rincón de la costa bonaerense sorprende con su naturaleza protegida, su laguna inmensa y una tranquilidad difícil de encontrar en otros balnearios.

Un paraíso natural: la albufera y la reserva de la biosfera

Lo que hace única a Mar Chiquita es su albufera, un espejo de agua salada separado del mar por bancos de arena que se extiende a lo largo de 27 kilómetros. Es la única de su tipo en la Argentina y el corazón de la Reserva de la Biosfera Parque Atlántico Mar Chiquito, reconocida por la UNESCO desde 1996.

 

Ni Cariló ni Pinamar: la playa con una reserva ecológica y una extensa laguna, a 4 horas de Buenos Aires (Foto: Télam).
Ni Cariló ni Pinamar: la playa con una reserva ecológica y una extensa laguna, a 4 horas de Buenos Aires . Es un lugar tranquilo para disfrutar en familia .(Foto: Télam).

En este entorno protegido conviven aves migratorias, especies endémicas y hasta tres de las seis especies de flamencos que existen en el mundo.

El paisaje está rodeado de dunas, pastizales y una biodiversidad que asombra a quienes buscan desconectarse y vivir una experiencia diferente, lejos de las playas masivas y el ruido.

Qué hacer en Mar Chiquita: naturaleza, deportes y buena comida

 

La reserva abarca más de 26 mil hectáreas de ecosistemas terrestres, marinos y costeros. Los visitantes pueden sumarse a caminatas guiadas por senderos interpretativos, hacer observación de aves o recorrer el famoso Sendero del Zorro, que atraviesa los médanos hasta llegar al mar y regala postales únicas.

Para los que buscan aventura, hay deportes náuticos como kayak, además de paseos culturales, ferias artesanales y una gastronomía local que sorprende con sus sabores.

Y si querés más opciones, las localidades cercanas de Santa Clara del Mar y Mar de Cobo ofrecen propuestas de descanso y recreación para toda la familia.

 

Son varias las especies de aves para observar (Foto: TN.com.ar).
Son varias las especies de aves para observar (Foto: TN.com.ar).

Cómo llegar a Mar Chiquita desde Buenos Aires

  1. Tomá la Autovía Ruta 2 rumbo a Mar del Plata.
  2. En el kilómetro 483, desviate por la Ruta Provincial 11 hacia el norte.
  3. Desde ahí, las señales te llevan directo a Mar Chiquita tras recorrer unos 15 kilómetros más.

El viaje total es de unos 400 kilómetros y se puede hacer en unas 4 horas y media, dependiendo del tráfico.

 

Primicias Rurales

Fuente: TN Turismo

 

Producir con la naturaleza, la gran oportunidad del campo argentino

Producir con la naturaleza, la gran oportunidad del campo argentino

Argentina tiene en sus suelos uno de sus mayores tesoros, pero durante décadas la agricultura intensiva los ha ido desgastando: erosión, compactación, pérdida de nutrientes y contaminación por químicos son costos invisibles que pagamos todos. Hoy, buena parte de los alimentos se deteriora antes de llegar al consumidor, perdiendo calidad nutricional y valor biológico.

Buenos Aires, 30 de diciembre (PR/25) .- La alternativa existe y es real: la producción agroecológica y orgánica, basada en la regeneración de suelos, el manejo consciente de ecosistemas y la reducción de insumos químicos. No se trata solo de producir menos; se trata de producir mejor, recuperando fertilidad natural, aumentando la resiliencia frente a inundaciones o sequías, generando empleo rural y ofreciendo alimentos más nutritivos, con mayor valor biológico y libres de residuos químicos.

El desafío para Argentina es cambiar la mirada: priorizar la ecología sobre la extracción, aprender a observar la naturaleza y diseñar sistemas de producción que trabajen con ella, no contra ella. Esta transición no solo protege el medio ambiente, sino que hace más rentable y sostenible la producción a largo plazo, incorporando costos que hoy permanecen ocultos y beneficios que rara vez se contabilizan.

Si el país logra internalizar estos principios, podrá liderar un  modelo agroalimentario regenerativo, donde la productividad se mida no solo en toneladas por hectárea, sino en suelos vivos, alimentos saludables y resiliencia climática. Producir con la naturaleza no es solo deseable: es la gran

oportunidad para que el campo argentino vuelva a ser próspero, sostenible y humano.

Primicias Rurales – Ing. Agr. Pedro A Lobos

La playa argentina donde se pueden ver delfines en esta época del año

La playa argentina donde se pueden ver delfines en esta época del año

Cuando las ballenas se van, se ofrecen salidas embarcadas para ver los saltos de estos mamíferos marinos Mailen Palma