Paritaria vitivinícola: alcanzaron acuerdo de 3,6% para bodega, y 3,4% para viña

Paritaria vitivinícola: alcanzaron acuerdo de 3,6% para bodega, y 3,4% para viña

Tras varias semanas de negociación y luego de un intenso debate, FOEVA y las cámaras empresarias acordaron una recomposición salarial del 3,6% para cada uno de los períodos septiembre-octubre, noviembre-diciembre y enero-febrero de 2027 para los trabajadores de bodega, y del 3,4% para cada uno de esos períodos para los trabajadores de viña.

 

 

 

Buenos Aires, jueves 1 octubre (PR/26) — La paritaria vitivinícola llegó a un acuerdo. FOEVA (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines) y las cámaras empresarias alcanzaron el pasado 22 de septiembre un nuevo acuerdo salarial, luego de varias semanas de negociaciones y de posiciones enfrentadas.

El acuerdo establece para los trabajadores de bodega un incremento del 3,6% para el período septiembre-octubre, otro 3,6% para noviembre-diciembre y un tercer 3,6% para enero-febrero de 2027.

Para los trabajadores de viña, el acuerdo contempla un 3,4% para septiembre-octubre, un 3,4% para noviembre-diciembre y un 3,4% para enero-febrero de 2027.

 

 

Un acuerdo después de semanas de tensión

El resultado representa un nuevo escenario respecto de las instancias anteriores de la negociación. En la reunión del 11 de septiembre, las cámaras empresarias habían presentado una propuesta de 1,5% para el período de bodega y 1,3% para viña, oferta que FOEVA había rechazado por considerarla insuficiente.

En aquel momento, el gremio había sostenido su reclamo salarial y cuestionado que la situación económica y las dificultades que atraviesa parte de la actividad fueran utilizadas como argumento para limitar la recomposición de los trabajadores.

Para FOEVA, la discusión no se reducía solamente al porcentaje de aumento, sino también al lugar que ocupa el trabajador dentro de la matriz productiva vitivinícola.m“Si la vitivinicultura necesita sostenerse y recuperarse, el trabajador no puede ser considerado una variable de ajuste”, había planteado Daniel Romero, Secretario de Prensa de FOEVA, durante la negociación.

El gremio también había cuestionado que las dificultades de los establecimientos más pequeños fueran utilizadas para caracterizar como crítica a la totalidad de la actividad, señalando que existen realidades diferentes dentro de la industria.

Finalmente, el entendimiento se alcanzó el 22 de septiembre, luego de la reunión de paritarias, realizada con participación de las cámaras empresariales y la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. Según consta en el acta, las partes retomaron la negociación y, luego de un intenso debate, arribaron al nuevo acuerdo salarial.

 

Tres períodos de recomposición

 

 

 

El acuerdo alcanzado contempla tres períodos consecutivos de recomposición salarial, que expresa:

Para bodega:

  • Septiembre-octubre: 3,6%
  • Noviembre-diciembre:  3,6%
  • Enero-febrero de 2027: 3,6%

Para viña:

  • Septiembre-octubre: 3,4%
  • Noviembre-diciembre: 3,4%
  • Enero-febrero de 2027: 3,4%

Con el acuerdo alcanzado, las partes coordinaron la elaboración de las actas y las nuevas escalas salariales, que serán difundidas una vez finalizado el proceso administrativo ante la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

El acuerdo pone fin a una negociación que durante varias semanas estuvo marcada por fuertes diferencias entre el sector empresario y los trabajadores, y que incluyó el rechazo de FOEVA a las propuestas iniciales y la convocatoria a asambleas informativas en empresas de todas las jurisdicciones.

Ahora, el proceso queda a la espera de la formalización administrativa y de la difusión de las nuevas escalas salariales correspondientes a los tres períodos acordados.

 

Primicias Rurales

Fuente: FOEVA

Primavera entre viñedos: las mejores bodegas bonaerenses para una escapada de fin de semana

Primavera entre viñedos: las mejores bodegas bonaerenses para una escapada de fin de semana

De Luján hasta Tandil y las sierras de Saldungaray, la provincia esconde experiencias únicas.

 

La bodega Zaffratelli propone una experiencia distinta en Carlos Keen.

 

Buenos Aires, viernes 18 septiembre (PR/26) — La provincia de Buenos Aires tiene bodegas y viñedos que se pueden visitar y que se convirtieron en una alternativa para quienes buscan una escapada diferente durante la primavera.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, las propuestas se distribuyen por distintos puntos del territorio bonaerense y van desde establecimientos ubicados a menos de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires hasta destinos serranos que justifican un viaje de fin de semana.

Degustaciones, recorridos por viñedos, visitas a las áreas donde se elaboran los vinos, gastronomía y hasta alojamiento forman parte de las experiencias disponibles. Para comparar las distancias, se toma como referencia el Kilómetro Cero ubicado frente al Congreso Nacional.

 

Cuáles son las bodegas de Buenos Aires que se pueden visitar

 

El vino de la costa, un clásico de Berisso.

Estas son nueve bodegas para conocer durante una escapada por la provincia de Buenos Aires durante un finde semana:

  • Cooperativa de la Costa, Berisso: aproximadamente 70 km de CABA. Propone visitas guiadas, degustaciones de vinos y productos regionales. La experiencia permite conocer los viñedos vinculados con una tradición productiva característica de Berisso.
  • Viñedo y Restó Zaffratelli, Luján: aproximadamente 85 km. Está sobre la avenida Emilio Mitre, camino a Villa Ruiz. Combina el recorrido por un entorno de viñedos con degustaciones y almuerzos a la carta o por pasos.
  • Bodega Hocico Negro, Brandsen: aproximadamente 90 km. Se encuentra en Estación Gómez y ofrece una experiencia de turismo rural que incluye degustación de vinos y quesos, recorrido por el pueblo y almuerzo.
  • Labory Wines, Zárate: aproximadamente 100 km. Esta bodega boutique y viñedo está en La Florida. Entre sus propuestas aparecen visitas guiadas, degustaciones y almuerzos maridados, una combinación ideal para una salida de día completo.
  • Bodega La Blanqueada, Las Flores: aproximadamente 190 km. Ubicada en la zona rural, permite recorrer el sector donde se elaboran los vinos y conocer su cava revestida mediante técnicas de bioconstrucción. Las actividades requieren reserva previa.
  • Bodega Las Antípodas, Junín: aproximadamente 270 km. Además de la degustación de vinos acompañados por fiambres regionales, cuenta con alojamiento en la finca, por lo que es una opción para quienes buscan pasar una noche rodeados de naturaleza.
  • Bodega Cordón Blanco, Tandil: aproximadamente 350 km. A los atractivos tradicionales de Tandil se suma esta alternativa enoturística. La experiencia contempla visitas guiadas por los viñedos y la bodega, además de degustaciones de vinos.
  • Bodega Saldungaray, Tornquist: aproximadamente 570 km. En medio del paisaje serrano bonaerense, ofrece recorridos por la bodega, explicaciones sobre el proceso de elaboración y catas dirigidas. Es una de las opciones para combinar vino y turismo en la Comarca de Sierra de la Ventana.
  • Bodega Sante Vins, Punta Alta: aproximadamente 650 km. Es la más alejada de CABA entre las alternativas seleccionadas. Las actividades se realizan con coordinación previa e incluyen visitas guiadas y degustaciones de vinos.

Qué tener en cuenta antes de visitar una bodega bonaerense

Aunque muchas de estas bodegas reciben visitantes durante los fines de semana, las experiencias suelen realizarse con reserva previa y cupos limitados. Algunas actividades, además, son aranceladas.

Por eso, antes de salir conviene consultar directamente con cada establecimiento los días y horarios disponibles, precios, modalidad de reserva y servicios incluidos.

La primavera suma un atractivo adicional: temperaturas más agradables y días más largos permiten aprovechar los espacios exteriores y combinar la visita a una bodega con gastronomía, recorridos rurales y otros atractivos turísticos de cada destino.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Noticias Argentinas
Vinos argentinos en encrucijada: el desafío de recuperar la cuota global ante un consumo en baja

Vinos argentinos en encrucijada: el desafío de recuperar la cuota global ante un consumo en baja

Entre la caída global del consumo de vino y severos problemas de competitividad interna, Argentina enfrenta el reto estratégico de redefinir sus mercados clave para reconquistar el valor y la presencia de sus etiquetas emblemáticas.

 

 

 

Buenos Aires domingo 6 septiembre (PR/26)– La industria vitivinícola de Mendoza atraviesa un escenario sumamente complejo. En el primer semestre de 2026, la provincia exportó un 36% menos de vino varietal fraccionado en comparación con los registros históricos alcanzados en 2010.

A esta fuerte traba en las cantidades vendidas se le suma que el precio real obtenido cayó un 7% respecto a ese mismo año, impactando de forma directa en los ingresos globales de las bodegas exportadoras.

La reciente recuperación en los despachos aporta ciertos matices a la foto actual: en el primer semestre de 2026, los despachos externos aumentaron 14% en volumen, pero solo crecieron un 3% en valor total.Esto ocurre porque el incremento se sostuvo principalmente en la tracción del vino a granel, cuyo precio medio resultó casi un 10% más bajo, confirmando el freno persistente en los fraccionados.

 

Un mercado internacional que achica sus compras

 

Mirar hacia afuera permite comprender la primera gran hipótesis del fenómeno. El consumo global de vino atraviesa un proceso de retroceso continuo: entre 2017 y 2025 cayó un 15% a nivel planetario.

En números concretos, la demanda mundial pasó de unos 244 a 208 millones de hectolitros. Un dato llamativo de esta dinámica es la drástica caída en China; al aislar ese país, el desplome global se matiza al 10%.

 

 

Asimismo, las importaciones globales también sienten el golpe de la retracción. Aunque el comercio internacional se duplicó en las últimas décadas superando los 100 millones de hectolitros, la tendencia de los últimos tres años marca contracción.

 

Retroceso relativo en las góndolas del mundo

 

Sin embargo, el problema nacional no obedece únicamente al entorno externo. La participación de Argentina en los despachos globales sufrió una pronunciada caída, pasando de un máximo del 4,7% en 2008 a solo 2,1% en 2025.

El comportamiento en sus dos destinos principales deja ver claramente la paradoja. En Estados Unidos —mercado que absorbe el 24% de las ventas argentinas— la cuota nacional retrocedió del 8,2% histórico al 3,7% en 2026.

 

 

Por su parte, Brasil representa un destino fuertemente expansivo que pasó de importar USD 44 millones a cerca de USD 299 millones. Allí Argentina perdió terreno relativo, pasando del 26% al 19% actual.

 

Estrategias comerciales y costos más allá del dólar

 

La competitividad cambiaria influye fuertemente pero no explica la totalidad del problema. Aunque el dólar real oficial en torno a $1.537 otorga mayor oxígeno que en periodos de atraso, no alcanza la ventaja post 2002.

Los elevados costos internos y la logística condicionan las márgenes. Además, la demanda global se desplaza hacia blancos, rosados, vinos frescos, de menor graduación alcohólica y nuevos formatos packaging.

Adaptarse rápido a estas preferencias requiere una renovada estrategia comercial que permita sostener la presencia en EE.UU. y recuperar aceleradamente cuota en el prometedor mercado brasileño.

 

El mapa de acción para la industria vitivinícola

 

En síntesis, recuperar exportaciones supone un trabajo doble: sortear una demanda global menos dinámica y reconquistar el valor por litro en las góndolas. Brasil emerge como prioridad comercial directa.

En la plaza estadounidense, la premisa pasa por defender y sostener la cuota alcanzada. Por último, las bodegas deberán accionar sobre la logística, la eficiencia interna y la innovación tecnológica de productos.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: IERAL
Cata San Juan: 38 años celebrando la identidad vitivinícola del país

Cata San Juan: 38 años celebrando la identidad vitivinícola del país

El tradicional certamen federal congrega muestras de todo el territorio nacional bajo el lema «Donde los valles se encuentran», destacando la labor de los enólogos.

 

Por Lara Carrascosa

 

San Juan, viernes 21 agosto (PR/26) — Cata San Juan cumple 38 años y logra que todo el país se encuentre en una copa. Cata San Juan se consolida como el único concurso de vinos con alcance nacional del país «Donde los valles se encuentran».

 

«La evolución ha sido increíble, como fue pasando todo a otro tipo de envase», resume Mauro Domenech, presidente del Centro de Enólogos de San Juan y una de las voces detrás de la organización del certamen.

 

 

Parte de las muestras recibidas en una edición anterior del Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan, antes de ingresar a la etapa de cata a ciegas.

Parte de las muestras recibidas en una edición anterior del Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan, antes de ingresar a la etapa de cata a ciegas.

Un concurso pensado para el que hace el vino, no para el que lo firma

El propósito con el que un grupo de colegas armó el concurso en 1988 sigue intacto casi cuatro décadas después. La idea, explica Domenech, era resaltar a la figura del enólogo: al técnico que durante tres o cuatro meses de cosecha prácticamente vive en la bodega, mientras la visibilidad pública suele quedar del lado del dueño o de la marca.

Con los años el certamen fue sumando el reconocimiento a las empresas y a la calidad de los vinos, pero la matriz original —poner en valor al profesional que está detrás de cada etiqueta— nunca se perdió.

Un concurso que se sostuvo incluso en pandemia

 

De las 38 ediciones, ninguna quedó tan grabada en la memoria de la organización como la de 2020. Con los protocolos de aislamiento vigentes, los degustadores llegaban y encontraban las copas ya servidas sobre la mesa, cada una con la distancia correspondiente: se sentaban, puntuaban los vinos que tenían asignados y se retiraban antes de que ingresara la siguiente tanda. La limitación de temperatura obligaba a evaluar no más de cinco vinos por jornada, muy por debajo de lo que se cata hoy en una noche normalizada.

«Es un orgullo haberlo sostenido en esa época», reconoce Domenech sobre una racha que hizo de Cata San Juan el único concurso nacional de vinos que se mantuvo, sin interrupciones, durante 38 años.

 

Cinco valles y un mismo vino con distintas personalidades

El lema de esta edición, «Donde los valles se encuentran», tiene un origen doble. Por un lado, busca poner en primer plano a los valles sanjuaninos que ganaron protagonismo en los últimos años —Pedernal, Calingasta y el histórico Valle de Tulum, todavía el más extenso de la provincia— y la manera en que un mismo varietal, un Malbec o un Syrah, cambia de vista, aroma y gusto según el valle donde creció la uva. Por otro, describe lo que ya es una realidad del propio concurso: llegan muestras de todos los valles vitivinícolas del país, agrupados en cinco grandes regiones (Norte, Litoral, Atlántico, Patagonia y Cuyo).

«Es un concurso donde los valles de San Juan y los valles del país se encuentran», sintetiza el enólogo.

 

De concurso local a certamen federal

 

El salto de un concurso de eje cuyano a uno con alcance nacional no fue un hecho aislado sino el resultado de años de trabajo de las instituciones organizadoras, potenciado por las redes sociales y el boca en boca dentro de la industria. Este año ya confirmaron presencia bodegas y elaboradores de Salta, Jujuy, Entre Ríos, Chubut y La Rioja, provincias que en muchos casos recién están incursionando en la actividad vitivinícola.

El certamen está organizado por el Consejo Profesional de Enólogos (CPE) y el Centro de Enólogos de San Juan, con el respaldo del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación del Gobierno de San Juan.

La edición 2025 había reunido alrededor de 400 muestras y 90 bodegas de todo el país. Para 2026, la organización apunta a igualar o superar ese número: la recepción de muestras está abierta hasta el 28 de agosto, en septiembre se desarrollan la degustación y la puntuación, y la ceremonia de premiación se realizaría en la primera semana de octubre, aunque todavía sin fecha confirmada.

 

La ciencia detrás de la copa a ciegas

La cata a ciegas se garantiza con un sistema propio: apenas se inscribe una muestra a través del formulario online, el programa le asigna automáticamente un código alfanumérico. La botella física llega envuelta en papel madera, totalmente anónima, y el jurado degustador solo ve ese código. El panel está integrado principalmente por enólogos, aunque también participan periodistas, ingenieros agrónomos y sommeliers que puedan acreditar trayectoria y formación en el sector.

Los criterios técnicos siguen el orden clásico de la cata —olfato, vista y gusto— y el proceso ya fue auditado por un veedor de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), que pasó cerca de un mes controlando cada etapa. «Nos dio una devolución donde nos dijo que realmente la cata cumplía con todos los ítems de un concurso internacional», cuenta Doménech.

 

Cada muestra se puntúa a mano, copa por copa, siguiendo el orden vista, olfato y gusto.

Cada muestra se puntúa a mano, copa por copa, siguiendo el orden vista, olfato y gusto.

 

Plata, oro y gran oro: cómo se reparten las medallas

El sistema de puntuación digital define tres categorías: medalla de plata para los vinos que obtienen entre 86 y 90 puntos, medalla de oro entre 91 y 94, y gran oro a partir de los 95 puntos. En las últimas ediciones, San Juan viene sumando varios gran oro, algo que Doménech atribuye tanto a la calidad de la materia prima como a la inversión de las bodegas locales en tecnología y maquinaria de última generación.

«Tenemos excelentes Malbec, muy buenos Syrah, muy buenos Viognier y Chardonnay», enumera sobre los varietales que, sostiene, ubican a San Juan a la par de Mendoza, la provincia que históricamente lidera la escena del Malbec argentino.

Un brindis con proyección de exportación

El reconocimiento que otorga el concurso no queda solo puertas adentro de la industria. Según Doménech, las medallas ayudan a instalar los vinos sanjuaninos en el mercado interno —ya presentes en todas las provincias— y a sostener la proyección internacional del sector, en un contexto de caída global en el consumo de bebidas alcohólicas. Para esta 38ª edición, dice, la expectativa pasa por algo simple: que se premie la calidad y el esfuerzo detrás de cada varietal argentino.

 

 

 

Fuente: Diario de Cuyo
Primicias Rurales

 

 

La ruta del vino de Alsacia: un recorrido de cuento entre viñedos, castillos y pueblos con siglos de historia

La ruta del vino de Alsacia: un recorrido de cuento entre viñedos, castillos y pueblos con siglos de historia

 

Un viaje de apenas 170 kilómetros conecta bodegas centenarias, casas de entramado de madera y algunos de los pueblos más fotografiados de Francia. La versión corta, de unos 45 kilómetros con base en Colmar, alcanza para enamorarse del paisaje alsaciano. 

 

 

Buenos Aires, miércoles 19 agosto (PR/26)–Hay rutas que se recorren con el acelerador a fondo y otras que piden justo lo contrario: bajar la velocidad y dejarse sorprender. La Ruta del Vino de Alsacia, en el noreste de Francia, pertenece claramente al segundo grupo. Son más de 170 kilómetros entre Marlenheim y Thann, al pie de los montes Vosgos.

El camino atraviesa 119 localidades vitivinícolas y 51 grandes viñedos, los llamados grand crus. Pero lo que de verdad detiene el auto en cada esquina son los pueblos: postales vivas que parecen sacadas de un cuento de hadas.

 

Un camino con más de siete décadas de historia

 

Esta ruta fue inaugurada en 1953 y es una de las más antiguas de Francia. Recorrerla entera exige varios días de viaje, pero existe una versión concentrada, mucho más accesible para una escapada corta.

 

Plaza principal en Eguisheim, Alsacia, con una estatua del Papa León IX

Plaza principal en Eguisheim, Alsacia, con una estatua del Papa León IX

Con base en Colmar, se puede armar un circuito de unos 45 kilómetros que pasa por Eguisheim, Kaysersberg, Riquewihr, Ribeauvillé y Bergheim. Las distancias entre pueblos casi nunca superan los 15 kilómetros.

El verdadero desafío no es logístico, sino emocional: cada pueblo compite con el anterior en belleza, y las ganas de quedarse más tiempo del previsto aparecen apenas se pisa el primero de ellos.

 

Pueblos que parecen sacados de un cuento

 

La primera parada, a solo siete kilómetros de Colmar, es Eguisheim, cuyas calles forman círculos concéntricos alrededor de un antiguo castillo. Integra la prestigiosa lista de Los Pueblos Más Bonitos de Francia.

A veinte minutos aparece Kaysersberg, elegido pueblo favorito de los franceses en 2017. Su puente fortificado de 1514, las casas de entramado de madera y las ruinas del castillo justifican de sobra la parada.

 

Vista aérea de Kaysersberg, localidad con castillo y viñedos en Alsacia

Vista aérea de Kaysersberg, localidad con castillo y viñedos en Alsacia

Después llega Riquewihr, con murallas, torres y un casco medieval extraordinariamente conservado. Cinco kilómetros más adelante espera Ribeauvillé, dominado por tres castillos, y a poca distancia, Bergheim, rodeado de murallas y elegido pueblo favorito de Francia en 2022.

 

Bodegas que atesoran siglos de tradición

 

En Eguisheim puede visitarse Wolfberger, una bodega histórica con toneles centenarios. Cerca de Kaysersberg funciona Domaine Weinbach, fundada en 1612 por monjes capuchinos y considerada uno de los nombres emblemáticos del vino regional.

 

Viñedos y villa de Riquewihr en Alsacia

Viñedos y villa de Riquewihr en Alsacia

En pleno centro de Riquewihr está Famille Hugel, viticultores desde 1639, cuyas bodegas conservan un tonel de 1715 todavía en uso. Y en Ribeauvillé, con reserva previa, se puede conocer Maison Trimbach, fundada en 1626.

 

Cuándo ir y qué tener en cuenta

 

El mínimo razonable para hacer esta ruta son dos días, aunque tres permiten sumar Colmar, Hunawihr o alguna caminata entre viñedos sin apuro.

La primavera y el inicio del otoño ofrecen el mejor clima y paisaje. En diciembre llegan los mercados navideños, pero también las mayores aglomeraciones del año.

 

Calle del General de Gaulle en el pueblo medieval de Riquewihr, uno de los más bonitos de Francia

Calle del General de Gaulle en el pueblo medieval de Riquewihr, uno de los más bonitos de Francia

Para las catas conviene reservar con anticipación, sobre todo en las bodegas más pequeñas, y dejar siempre a una persona sobria al volante. Al fin y al cabo, el riesling, el gewürztraminer, el pinot gris y el crémant saben bastante mejor sin apuro.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: El Debate