“ Entrad por la puerta estrecha ”

“ Entrad por la puerta estrecha ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.

Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

 

Palabra del Señor

“Entonces verás claro”

“Entonces verás claro”

Las lecturas litúrgicas de hoy nos confrontan con las consecuencias éticas de nuestras decisiones, invitándonos, a través de la caída de Israel y el pasaje evangélico de la viga en el ojo, a asumir un camino de conversión profunda y a desterrar la soberbia del juicio condenatorio.

 

 

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 17, 5-8. 13-15a. 18

 

En aquellos días, avanzó Salmanasar, rey de Asiria, contra todo el país, comenzando por Samaría, a la que puso sitio durante tres años, hasta que, el año noveno de Oseas, el rey de Asiria la conquistó. Deportó a Israel a Asiria y lo estableció en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán, así como en las ciudades de los medos.

Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, sustrayéndolos a la mano del faraón, rey de Egipto; porque dieron culto a otros dioses y siguieron las costumbres de aquellas naciones que el Señor había expulsado ante ellos.

Pues el Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes:
«Convertíos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y decretos, conforme a la ley que prescribí a vuestros padres y que les transmití por mano de mis siervos los profetas».

Pero no hicieron caso, manteniendo dura la cerviz como habían hecho sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios.

Despreciaron así sus leyes y la alianza que estableció con sus padres, tanto como las exigencias que les impuso.
Y se encolerizó el Señor sobremanera contra Israel, apartándolos de su presencia.

Solo quedó la tribu de Judá.

 

Salmo de hoy

Salmo 59, 3. 4-5. 12-13 R/. Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.

 

Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas
estabas airado, pero restáuranos. R/.

Has sacudido y agrietado el país:
repara sus grietas, que se desmorona.
Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
dándole a beber un vino de vértigo. R/.

Oh, Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas.
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 1-5

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la paja del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».

 

Evangelio de hoy en vídeo

Evangelio de hoy en vídeo

https://www.youtube.com/watch?v=nrCuXqfwpIo

Reflexión del Evangelio de hoy

«Convertíos de vuestros malos caminos»

No podemos vivir sin elegir. Somos humanos y vamos edificando nuestra vida con las decisiones que tomamos. Es verdad que nuestra libertad tiene muchos condicionamientos: hemos nacido en un lugar, en una época, nos han acompañado determinadas personas, cuyas decisiones también nos han afectado positiva o negativamente…

Pero siempre queda un espacio para nuestra libertad: incluso en la situación más apretada podemos elegir cómo afrontarla o cómo vivirla…

Israel fue tomando decisiones y la historia bíblica nos lo muestra. Dividir el Reino de David y Salomón en dos reinos: el Reino de Israel y el Reino de Judá fue una decisión que pudo considerarse como conveniente humanamente en su momento, pero a la larga fue perjudicial, porque no iba en la dirección del Proyecto de Dios.

Con todo, al tomar conciencia de las consecuencias de nuestros actos, tenemos la oportunidad de rectificar nuestras decisiones y modificar el rumbo de nuestras vidas. Por eso, Yahvé acusa a Israel de sus pecados y lo llama a la conversión.

Sabemos que Él siempre recibe a quien regresa arrepentido, así como no evita las consecuencias que las malas decisiones nos acarrean.

Israel, como reino del Norte, desapareció. Solo quedó la tribu de Judá, concluye, lacónica, la lectura.

Como humanidad somos testigos, protagonistas y también víctimas del poder que los avances tecnológicos han desarrollado. Las innovaciones tecnológicas son una oportunidad…pero ¿deberá ser la rentabilidad el criterio principal para su desarrollo a gran escala, sin que sus consecuencias éticas sean tenida en cuenta?

Una vez más, la historia es maestra. Los dones de Dios alcanzan su mejor desarrollo en la sintonía con su Proyecto salvífico. De otro modo, movidos en otra dirección, estos mismos dones se vuelven contra nosotros mismos. ¿Tendremos los ojos limpios para ver esto?

 

«Seréis juzgados como juzguéis vosotros»

 

En el sermón del Monte, Jesús quiere comunicarnos lo esencial de la fe, tanto en su contenido, como sobre todo en las actitudes coherentes con ella.

Hoy el Maestro nos enseña que, en el Reino de Dios, que es proyecto pleno de fraternidad y de comunión, nadie puede arrogarse el lugar de Dios para juzgar. Porque, en realidad, ¿quién se considerará tan superior para ser arbitro de la conciencia de otro? O ¿quién se reconocerá tan impecable para pretender limpiar el corazón de otro?

No se trata de no corregirnos fraternalmente, sino de no hacerlo desde el lugar de Dios. Porque se nos advierte que también seremos juzgados, para que nadie se crea como Dios. Sólo Él es el Juez y solo Él es injuzgable. Los demás…todos falibles y juzgables.

El texto no ahonda en los daños que se seguirían si quien tiene una viga en el ojo intenta quitar con su vista tan limitada una mota en el ojo ajeno. Es posible que dañe tanto el ojo ajeno que lo arruine para siempre. Así solemos dañar nuestras relaciones cuando al corregirnos no estamos alertas a quitar de nosotros toda pretensión de arrogarnos el lugar de Dios, sintiéndonos superiores o impecables.

Es cierto que todos debemos crecer en fidelidad a la Palabra, pero en esta historia, mientras tengamos capacidad de rectificar nuestros rumbos, la misericordia será siempre más efectiva para llamar a la conversión y al cambio que la condena. Gracias a Dios…Su misericordia se ríe del juicio (cf. St 2,13), ella es colirio para nuestros ojos y nos ayuda a ver claro, a mirar más parecido a como Él mira.  “Si corriges, hazlo con amor; y si perdonas, hazlo con amor” decía san Agustín.

¿Reconocemos las vigas que oscurecen nuestras opiniones sobre los demás?

 

Fray Germán Pravia O.P.

Fray Germán Pravia O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

Nací en Montevideo en 1968 y fui ordenado sacerdote en Argentina en 1993, tras una etapa misionera en barrios populares de la periferia de Buenos Aires. Desde 2011 viví en Paraguay, y conocí a los dominicos en el trabajo pastoral de sus barrios inundables, ingresando en la Orden de Predicadores en 2018.Tras el noviciado me licencié en Teología Espiritual en Comillas y me doctoré en Teología en San Esteban de Salamanca. Por cuatro años residí en la comunidad de Montevideo, combinando la docencia académica con la pastoral parroquial y el acompañamiento espiritual. Actualmente resido en el Real Convento de Predicadores de Valencia, como Maestro de Estudiantes. Me apasionan la música, la lectura y el servicio desde el acompañamiento personal.

Primicias Rurales

Fuente: Dominicos.org
“No atesoréis tesoros en la tierra”

“No atesoréis tesoros en la tierra”

La liturgia del día advierte sobre los peligros de la codicia material y llama a los creyentes a centrar su vida en los valores del Reino de Dios.

 

 

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 11, 1-4.9-18. 20

 

En aquellos días, cuando la madre del rey Ocozías, Atalía, vio que su hijo había muerto, se dispuso a eliminar a toda la estirpe real. Pero Josebá, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, de entre los hijos del rey que estaban siendo asesinados, lo escondió y lo instaló, a él y a su nodriza, en su dormitorio, manteniéndolo oculto a la vista de Atalía y así no lo mataron. Estuvo seis años con ella, escondido en el templo del Señor, mientras Atalía reinaba en el país.

El séptimo año, el sacerdote Yehoyadá mandó buscar a los centuriones de los carios y de los guardias y los condujo junto a sí al templo del Señor para establecer un pacto con ellos y hacerles prestar juramento. Luego les presentó al hijo del rey.

Los centuriones cumplieron cuanto Yehoyadá les ordenó. Cada uno tomó sus hombres, los que entraban y los que salían de servicio el sábado, y se presentaron ante el sacerdote. Yehoyadá entregó a los centuriones las lanzas y escudos del rey David que había depositados en el templo del Señor.

Los guardias se apostaron, arma en mano, desde el extremo sur hasta el extremo norte del templo, ante el altar y el templo, en torno al rey, por un lado y por otro.

El sacerdote hizo salir al hijo del monarca y le impuso la diadema y las insignias reales. Luego lo proclamaron rey y lo ungieron. Aplaudieron y gritaron:
«¡Viva el rey!».

Cuando Atalía oyó el griterío de los guardias y del pueblo, se fue hacia la muchedumbre que se hallaba en el templo del Señor. Miró y vio al rey de pie junto a la columna, según la costumbre: los jefes con sus trompetas con él, y a todo el pueblo de la tierra en júbilo, tocando sus instrumentos.

Atalía rasgó entonces sus vestiduras y gritó:
«¡Traición!, ¡traición!».

Entonces el sacerdote Yehoyadá dio orden a los jefes de las tropas:
«Hacedla salir de entre las filas. Quien la siga será pasado a espada» (pues el sacerdote pensaba: «No debe ser ejecutada en el templo del Señor»).

Le abrieron paso y, cuando entró en el palacio real por la puerta de los Caballos, fue ejecutada.

Luego Yehoyadá hizo una alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, por la que el pueblo se convertía en pueblo del Señor; hizo también una alianza entre el rey y el pueblo.

Y todo el pueblo de la tierra acudió al templo de Baal para derribarlo. Hicieron pedazos sus altares e imágenes, y ejecutaron a Matán, sacerdote de Baal, frente a los altares.

El sacerdote puso entonces centinelas en el templo del Señor. Todo el pueblo de la tierra exultaba de júbilo y la ciudad quedó tranquila: Atalía ya había muerto a espada en palacio.

 

Salmo de hoy

Salmo 131, 11. 12. 13-14. 17-18 R/. El Señor ha elegido Sión, para vivir en ella.

 

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono». R/.

«Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono». R/.

«Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema». R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 19-23

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!».

 

 

Evangelio de hoy en vídeo

Evangelio de hoy en vídeo

https://www.youtube.com/watch?v=ioBgStFw8QI

Reflexión del Evangelio de hoy

 

«Si tus hijos guardan mi alianza, se sentarán sobre tu trono»

 

Los dos libros de los Reyes presentan la prolongación cada vez más oscura de una historia iniciada en el entusiasmo y la esperanza. Los reyes y el pueblo se olvidan de la alianza y se vuelven a los ídolos. Es en este tiempo en que van a surgir los profetas. Durante unos cuatro siglos la fe de Isrrael se fue debilitando al fijarse sólo en su prosperidad y poderío. Pero fueron en estos siglos en que la fe de Israel, enfrentando tentaciones, persecuciones y dificultades de toda clase, maduró en los grandes profetas.

“El verdadero tesoro”

En este capítulo 6 de Mateo, nos va guiando a la práctica de las buenas obras: la limosna, la oración, el ayuno, el verdadero tesoro, la luz y tinieblas, Dios y el dinero y al final la confianza.

Con estas recomendaciones, Jesús desenmascara la maldad de la codicia en su raíz más profunda: la idolatría. “Mamón”, dios del dinero, es el rival irreconocible del Dios de las bienaventuranzas, cuya santidad se manifiesta en el esplendor de su generosidad.

El afán y la ilusión de los discípulos de Jesús deben estar centrados en el reino, ese es su tesoro. “Cuanta oscuridad” la que entra en el corazón del hombre o la mujer a través del ojo cegado por la avaricia.

Ante la manifestación de Dios, todo generosidad, en la persona de Jesús de Nazaret, ¿cómo situarnos hoy ante tanta acumulación de dinero y poder, en una sociedad que vive la mayor parte de ella en la más profunda escasez?

El Papa León XIV se ha situado al lado de las personas que sufren cualquier situación de violencia. ¿Quién mejor, que él en estos momentos de la historia para iluminarnos y de qué manera llevar a la practica el mensaje de evangelio de hoy? Él, al escribir su primer documento importante de su pontificado denunció la “dictadura” del poder y la desigualdad económica. La acumulación de la riqueza en manos de unos pocos. Aún resuena en nuestros oídos y en nuestro corazón el grito ”¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero!» La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. “Un Reino en el que no hay espadas, ni lucro injusto, sino solo dignidad, comprensión y perdón”.

En las bienaventuranzas encontramos la luz, la sabiduría, el TESORO que da vida y felicidad.

La felicidad de los pobres -esto es, el que dejen de serlo- supone resarcirlos de la inhumanidad sufrida.

 

Hna. María del Mar Revuelta Álvarez

Hna. María del Mar Revuelta Álvarez
Dominica de la Anunciata

 

Soy Dominica de la Anunciata nacida en Turón-Asturias. Antes de entrar en la Congregación a los 18 años participé de la JOCF en un grupo parroquial. Estudié música y mi primer destino fue el colegio de Bilbao. En 1975 fui a Brasil donde estuve 14 años en la diócesis de Uberlandia-Minas Gerais, coordinando una parroquia y diversas capillas con sus Comunidades de Base y en la Pastoral de la Tierra. Hice cursos de Teología, Biblia y catequética en la Universidad Católica de Belo Horizontes.

Ahora estoy comprometida en la vida y misión de la Parroquia Cristo de la Victoria (Vigo) llevada por dominicos, dominicas y laicos animando las comunidades cristianas de base y los movimientos populares. Me gusta la naturaleza y caminar, la música clásica y el estudio contemplativo de la persona y la misión de Jesús de Nazaret, así como, la vida y misión de las primeras comunidades cristianas.

 

Dominicos.Org
“Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto”

“Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto”

Termina Jesús con el tercer tema: el ayuno. Si nos quedamos en la materialidad de lo que significa el ayuno, nos quedaremos cortos. El ayuno que modela lo interior es lo que importa, pues si no trabajamos actitudes y criterios, no habrá mudanza en las costumbres y repetiremos los tropiezos en las obras realizadas.

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará»

 

Palabra del Señor
“ Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto ”

“ Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 43-48

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habéis oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

 

Palabra del Señor