Aquí tenés la letra completa de «A su paso» de Rafael Carrero:
A su paso
(Rafael Carrero)
Recitado:
La gente cree que caminar con Dios es un asunto de domingo, hermano.
Pero Él no habita en las agendas ni en los templos de piedra;
Él camina contigo en la acera, en la oficina, en el silencio de la noche.
Vivir cada segundo con el Diseñador… es como un tango eterno.
Tú no llevas el paso, mi amigo, dejas que su mano en tu espalda te guíe.
Ajusta tu ritmo al de su gracia, y déjate llevar por el Rey.
Camino la calle de la prisa diaria
buscando tu luz en la noche contraria,
en cada contrato, en cada desvelo,
tu mano invisible me apunta hacia el cielo.
No vivo de ritos de una sola hora,
yo vivo del aire que tu boca aflora.
¡Qué gracia tan alta saber que en la esquina
tu paso constante mi senda ilumina!
Estribillo
Qué hermoso es andar a tu paso, mi Dios,
marcando el compás que bendice a los dos.
Si el mundo me empuja con su prisa ciega,
tu calma bendita en mi pecho se hospeda.
No llevo el control ni el camino trazado,
yo danzo la vida con el Rey al lado.
Tu paso, Señor… cada segundo es tuyo,
ya no tengo prisa, camino contigo.
Caminar por las calles de la vida cotidiana suele transformarse, casi sin darnos cuenta, en una carrera de velocidad. Nos empuja la prisa, nos abruman los desvelos y muchas veces pretendemos encasillar nuestra espiritualidad en un solo día de la semana.
Sin embargo, la verdadera fe no es un evento de agenda; es un latido constante que se vive en la vereda, en el trabajo y en el silencio de la noche.
Escuchar el tango «A su paso» es una invitación profunda a cambiar el ritmo de nuestra marcha. El tango, por naturaleza, exige conexión, escucha mutua y, sobre todo, dejarse guiar.
En esta bellísima obra, el cantautor nos propone una entrega absoluta: soltar el control y permitir que sea la mano de Dios en nuestra espalda la que marque el compás de nuestros días.
Cuando dejamos de tironear el destino y aceptamos danzar la vida con el Rey al lado, la prisa ciega del mundo se desvanece. Ya no importa si la calle se vuelve oscura o si el camino es incierto; lo que verdaderamente transforma nuestra realidad es la certeza de saber que Su paso constante ilumina cada esquina.
Hagamos una pausa en el bullicio diario para escuchar esta melodía con el corazón abierto. Animémonos a ajustar nuestro ritmo al de su gracia, a vaciar la mente de ansiedades y a caminar, sencillamente, a su Paso.