Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 38-40
En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».
En aquellos días, la reina de Saba oyó la fama de Salomón, en honor del nombre del Señor y vino a ponerlo a prueba con enigmas.
Llegó a Jerusalén con una gran fuerza de camellos portando perfumes, oro en cantidad y piedras preciosas.
Ante Salomón se presentó para plantearle cuanto había ideado. El rey resolvió sus preguntas todas; pues no había cuestión tan arcana que él no pudiese desvelar. Cuando la reina de Saba percibió la sabiduría de Salomón, el palacio que había construido, los manjares de su mesa, las residencias de sus servidores, el porte y vestimenta de sus ministros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó sin respiración y dijo al rey:
«Era verdad cuanto oí en mi tierra acerca de tus enigmas y tu sabiduría. No daba crédito a lo que se decía, pero ahora he venido y mis propios ojos, lo han visto. ¡Ni la mitad me narraron! Tu conocimiento y prosperidad superan con mucho las noticias que yo escuché. Dichosas tus mujeres, dichosos estos servidores tuyos siempre en tu presencia escuchando tu sabiduría. Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha situado en el trono de Israel. Pues, por el amor eterno del Señor a Israel, te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia».
Ofreció al rey ciento veinte talentos de oro y gran cantidad de esencias perfumadas y piedras preciosas. Jamás llegaron en tal abundancia perfumes como los que la reina de Saba dio a Salomón.
Salmo de hoy
Salmo 36, 5-6. 30-31. 39-40 R/. La boca del justo expone la sabiduría
Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho como el mediodía. R/.
La boca del justo expone la sabiduría,
su lengua explica el derecho;
porque lleva en el corazón la ley de su Dios,
y sus pasos no vacilan. R/.
El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 14-23
En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.
Él les dijo:
«¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa en la letrina» (Con esto declaraba puros todos los alimentos).
Y siguió:
«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».
Evangelio de hoy en vídeo
Reflexión del Evangelio de hoy
Jesús, el Señor, nos advierte de una tentación
La tentación de la que Jesús, el Señor, nos advierte es el fariseísmo. Creer que la bondad radica en el cumplimiento exacto de tradiciones que no siempre alientan la paz y la convivencia. Jesús, el Señor, no negó el cumplimiento de las tradiciones de su pueblo, pero sí supo discernir aquello que provenía de lo puramente humano.
No se trata de poner la perfección en lo exterior; por el cumplimiento de normas y mandatos exteriores no nos garantizamos la presencia de Dios en nuestras vidas. Esta tentación del fariseísmo se ha extendido a lo largo de la historia y como un torrente en crecida ha invadido nuestro actuar y, quizá en algunos momentos, también nuestro ser.
En el mundo de las apariencias, esta tentación consiste en pensar que el Espíritu de Dios se puede encerrar en cumplimientos que nos alejan de la realidad, de un mundo falto de esperanza y reseco de solidaridad. Lo exterior nos puede ayudar a sentirnos más cercanos a los que más nos necesitan, pero por si solo no puede nada, necesita la fuerza del Espíritu de Dios, que es un Espíritu de libertad.
Jesús, el Señor, nos señala un camino a seguir
Este es el camino a seguir que Jesús, el Señor, nos señala: un Espíritu de libertad y para la libertad. Este Espíritu, el Espíritu de Dios, es el único capaz de liberarnos radicalmente de todo aquello que nace de dentro y que nos conduce a nuestros egoísmos personales y sociales.
Jesús, el Señor, nos marca un camino de libertad interior, es la única manera de liberarnos de las ataduras de aquellos que, en su rigidez, solo indican caminos de cumplimiento. La libertad del Espíritu, cuando es fruto del amor de Dios, se convierte en vida auténtica y esperanza desbordada en aquellos que pensaban que con solo aferrarse a las tradiciones podían tener a Dios de su parte.
Un Espíritu de libertad nos motiva desde dentro, no dejando lugar a aquellas maldades que se esfuerzan en crecer, como malas hierbas, en nuestros corazones. Un Espíritu de libertad es fuerza intensa para soportar lo que, desde dentro, nos puede provocar dolor y sufrimientos; es una esperanza, sin medida, en medio de nuestras debilidades y fragilidades, es el horizonte donde se sitúa el actuar de Jesús, el Señor.
«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien ves desnudo
y no te desentiendas de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía».
Salmo
Salmo 111 1, 4-5. 6-7. 8a, y 9 R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.
Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.
Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 1-5
Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».
En aquellos días, el rey Salomón acudió a Gabaón a ofrecer mil holocaustos sobre aquel altar, pues era aún el santuario principal.
Aquella noche el Señor se apareció allí en sueños a Salomón y le dijo:
«Pídeme lo que deseas que te dé».
Salomón respondió:
«Has actuado con gran benevolencia hacia tu siervo David, mi padre, porque caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón. Has tenido para con él una gran benevolencia, concediéndole un hijo que había de sentarse en su trono, como sucede en este día.
Pues bien, Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?».
Agradó al Señor esta súplica de Salomón.
Entonces le dijo Dios:
«Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti.
Te concedo también aquello que no has pedido, riquezas y gloria mayores que las de ningún otro rey mientras vivas».
¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R/.
Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R/.
En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.
Bendito eres, Señor,
enséñame tus decretos. R/.
Mis labios van enumerando
todos los mandamientos de tu boca. R/.
Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 30-34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
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Reflexión del Evangelio de hoy
Todos necesitamos sabiduría
De los que están al frente de la comunidad siempre se espera capacidad y sabiduría para saber discernir en la vida y gobernar bien. Entonces, como en la actualidad, no era fácil gobernar por las divisiones sociales y políticas, y los criterios por los que se rigen los políticos.
Todos necesitamos sabiduría porque a veces nos resulta difícil discernir. Necesitamos tener juicio y mucho sentido común, saber decir bien. Y a nosotros, como cristianos, nos iría mucho mejor ir adquiriendo la sabiduría de Dios, o sea, la visión de las cosas, acontecimientos y de las personas con la mirada de Dios.
Digamos con el Salmo: “Enséñame tus leyes… no consientas que me desvíe de tus mandamientos… mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas”.
El apostolado tiene una dimensión contemplativa
En nuestro trabajo diario cosechamos algunos éxitos y también algunos fracasos. Vemos que esto mismo les pasaba a Jesús y sus discípulos. De ahí que Jesús invitara a los suyos a retirarse en búsqueda de un poco de paz. Momentos de paz y momentos para el silencio y la oración.
El activismo nos agota y empobrece. Los apóstoles se encontraban llenos de “todo lo que habían hecho y enseñado”. También nosotros necesitamos paz y serenidad. Y es lógico observar que, cuando no hay paz interior, todo son nervios y el resultado de nuestra misión disminuye la eficacia evangelizadora.
Tener tiempo para los demás a pesar de nuestro cansancio es una finura espiritual que Jesús nos ha enseñado.
Lectura del primer libro de los Reyes 2, 1-4. 10-12
Se acercaban los días de la muerte de David y este aconsejó a su hijo Salomón:
«Yo emprendo el camino de todos. Ten valor y sé hombre. Guarda lo que el Señor tu Dios manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, órdenes, instrucciones y sentencias, como está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y adondequiera que vayas. El Señor cumplirá así la promesa que hizo diciendo:
“Si tus hijos vigilan sus pasos, caminando fielmente ante mí, con todo su corazón y toda su alma, no te faltará uno de los tuyos sobre el trono de Israel”».
David se durmió con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de David.
Cuarenta años reinó David sobre Israel; siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén.
Salomón se sentó en el trono de David su padre y el reino quedó establecido sólidamente en su mano.
Salmo de hoy
1 Crón 29, 10-12 R/. Tú eres Señor del universo
Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.
Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/.
Tú eres rey y soberano de todo.
De ti viene la riqueza y la gloria. R/.
Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 7-13
En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.
Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. y decía:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
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Reflexión del Evangelio de hoy
“Guarda lo que Yahvé tu Dios manda guardar”
Podemos considerar que en esta primera lectura del Libro de los Reyes hay pocas palabras, o sea, es una lectura corta, pero contundente y que puede servirnos de aliento y descanso en nuestro camino de peregrino.
Nos presenta al rey David en sus últimos momentos de vida. Estando cerca de morir da a su hijo unos consejos. Podría haberle enfatizado la importancia de los bienes materiales y haberlos dejado, pero no. Él pone en relieve la importancia de la ley, deja a su hijo el don de la fe, es ahí donde está la vida. Expresa un tono imperativo en sus palabras: “Ten, sé, guarda, sigue, observa, y a medida que cumplas tendrás éxito” y aún más: la consecuencia es ver cumplida la fidelidad del Señor.
Por ello, es importante resaltar: si en nuestra vida ponemos nuestro corazón en las cosas del Señor, todo lo demás sabemos que nos viene por añadidura (Mt 6,33). Jesucristo vino y nos dejó como testamento la gracia, el amor y la fe como camino que nos puede conducir a Dios nuestro Padre. Que hoy sea este el deseo de nuestro corazón: amar a Dios sobre todas las cosas.
“Llamó a los Doce”
El evangelista san Marcos nos relata la misión de los Doce. Jesús les envía, les ordena para que vayan con el Espíritu Santo confiando en la providencia divina. Han sido llamados y enviados a continuar la actividad profética del gran Maestro, Jesucristo, teniendo como signo la pobreza. Fueron llamados a abandonarse a la fe, a predicar la buena noticia con autoridad bajo el modelo de la pobreza evangélica vivido por Jesús y también a poner sus vidas en la fuerza de Dios trasmitida por él.
Hoy nosotros, los cristianos, también hemos sido llamados, y por el bautismo fuimos enviados a proclamar la buena noticia: el evangelio, que es Jesucristo. Con el mismo Espírito Santo el Señor nos invita a confiar en su providencia, a poner nuestras vidas en sus manos y a vivir la experiencia de la misión desde él, pues sabemos que somos frágiles, miedosos, cobardes y que sin él no podemos hacer absolutamente nada (Jn 15, 5).
Es él quién nos llama, nos envía, y frente a todas las adversidades que conlleva la misión nos infunde el Espíritu Santo y nos hace rebosar de alegría y de vida por haberle anunciado. La verdad es que hemos sido llamados a vivir como Cristo ha vivido, y él ha experimentado el dolor, el rechazo, las persecuciones por anunciar el reino de Dios, nuestro Padre.
Que las palabras de Jesús y su fuerza nos hagan salir al camino sin miedo y dispuestos a cumplir su voluntad. Pidamos al Señor el Espíritu Santo para que nos mantengamos firmes y fieles en la misión que él nos ha confiado.