«Los discípulos de la sabiduría le han dado la razón”

«Los discípulos de la sabiduría le han dado la razón”

Juan y Jesús representan dos maneras diferentes, pero no antagónicas, de anunciar la llegada del Reino de Dios. Ambos fraguan su experiencia de Dios en el desierto, es decir fuera de Jerusalén y del Templo. Pero ninguno de ellos tiene que ver con el puritanismo de los fariseos y de Qumram.

 

 

 

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31 – 13,13

 

Hermanos:
Ambicionad los carismas mayores. Y aún os voy a mostrar un camino más excelente.

Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, no sería más que un metal que resuena o un címbalo que aturde.

Si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada.

Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de nada me serviría.

El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.

Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasa nunca.

Las profecías, por el contrario, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará.

Porque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos; mas, cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará.

Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño.

Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios.

En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor.

 

Salmo de hoy

Salmo 32, 2-3.4-5. 12 y 22 R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

 

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 31-35

 

En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?

Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.

Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.

Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

“La más grande es el amor”

 

La primera carta de Pablo a los fieles de Corinto responde a la necesidad de orientar a aquella comunidad de resolver los problemas prácticos que se estaban planteando por el encuentro de una fe cristiana incipiente con la potente cultura griega.

El fragmento que leemos hoy responde a la pregunta de la mayor o menor importancia de los carismas en la construcción de la comunidad. Previamente, después de nombrar los diversos ministerios y carismas presentes en la comunidad cristiana (12,28) Pablo había legitimado el pluralismo de tareas y dones con que ejercerlas, y se había preguntado: “¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos con poder de milagros? ¿Todos con carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” (12, 29-30).

Les pide que aspiren a los carismas más sublimes y les muestra el camino más excelente: el del amor. Con este motivo redacta un himno a la caridad que está entre las páginas más bellas y conmovedoras de la Escritura.

Conviene recordar, con todo, que el amor, o la caridad, ya resonaba entre los cristianos como el principal de los signos del Reino. Jesús lo había descrito como el mayor de los mandamientos, juntamente con el amor a Dios (Mc 12, 28-34). Un amor que se manifiesta no solo en sentimientos y palabras, sino en compromisos concretos. Un amor sin límites, que alcanza incluso al enemigo. Esto está de tal modo presente en la predicación y los signos de Jesús que es el único mandato que deja a los suyos cuando se estaba despidiendo: “que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 13,34).

Pablo presenta a los corintios una “fenomenología” del amor, que no es una declaración de principios cuanto una identificación de realizaciones concretas: el amor es comprensivo, servicial, no envidioso, no presume, no es engreído, no es mal educado, no es egoísta, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, goza con la verdad, disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. Del amor se puede decir que es la única realidad que no pasa nunca.

Se ha indicado que no se habla aquí del amor de amistad, filía, cantado por los griegos y los poetas sino del amor de ágape, la caridad. Esto no es una cuestión de palabras: el cristianismo ha resaltado siempre la caridad como comprensión de un amor que trasciende los amores que vivimos los humanos. Su modelo es el amor de Dios al mundo y su expresión más lograda el amor de Jesús que da la vida por sus amigos. Un amor, el de caridad, que es más grande que la fe y la esperanza.

 

“Vino Juan el Bautista… viene el hijo del hombre”

 

Es conocido de todos el refrán castellano que dice: “nunca llueve a gusto de todos”. Algo así les ocurre a los niños de la comparación de Jesús en este evangelio de Lucas, y así ocurrió en el pueblo de Israel que, salvo el grupo de discípulos, se sintió incómodo con el Bautista y escandalizado del actuar de Jesús.

Juan y Jesús representan dos maneras diferentes, pero no antagónicas, de anunciar la llegada del Reino de Dios. Ambos fraguan su experiencia de Dios en el desierto, es decir fuera de Jerusalén y del Templo. Pero ninguno de ellos tiene que ver con el puritanismo de los fariseos y de Qumram.  Juan acoge a quienes vienen buscando purificación en el Jordán. Jesús va a buscar a las personas allí donde viven, trabajan y esperan.

Juan es un asceta, su modo de vestir y de alimentarse (Mt 3,4) era el de los antiguos profetas. Anuncia el juicio de Dios. Con Jesús irrumpe algo nuevo. Comparte con sus discípulos y los hombres y mujeres que le escuchan la alegría de la llegada del Reino de Dios, anuncia su misericordia. Sus discípulos no ayunan. Más aún, él mismo come y bebe con los pecadores, haciendo de sus comidas una ocasión de revelación, una motivación para la conversión y un signo de salvación para los comensales.

Hoy todavía, en el seno de la espiritualidad cristiana se debaten el celo angustiado por el rigor y la alegría del evangelio. Como escribió el Papa Francisco: “ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celeste, un amor incondicionado e inmerecido” (Misericordia et misera, 2).

Jesús invoca al final de este evangelio la Sabiduría de Dios como criterio de verdad frente a quienes se escandalizan de su misericordia. Como seguidores suyos, nos importa ser discípulos de esa Sabiduría que viene de Dios y nos permite discernir sus signos en nuestro tiempo.

¿Cuáles son para ti las principales dificultades para vivir lo que hemos llamado “fenomenología” del amor? ¿Distingues suficientemente el rigorismo moral de la libertad exigente del amor?

 

Fray Fernando Vela López O.P.
Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)
Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos.

Fuente: Dominicos.Org

 

“Siempre hay personas buenas”

“Siempre hay personas buenas”

Las lecturas de hoy presentan el testimonio de profetas fieles como Jeremías y Juan el Bautista, quienes enfrentaron la incomprensión y la persecución por mantenerse firmes en la verdad de Dios.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jeremías 26, 11-16. 24

 

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los magistrados y a la gente:
«Este hombre es reo de muerte, pues ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis podido oír vosotros mismos».

Jeremías respondió a los magistrados y a todos los presentes:
«El Señor me ha enviado a profetizar contra este templo y esta ciudad todo lo que acabáis de oír.

Ahora bien, si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones y escucháis la voz del Señor vuestro Dios, el Señor se arrepentirá de la amenaza que ha pronunciado contra vosotros.

Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca.

Pero sabedlo bien: si me matáis, os haréis responsables de sangre inocente, que caerá sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque es cierto que el Señor me ha enviado para que os comunique personalmente estas palabras».

Los magistrados del pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas:
«Este hombre no es reo de muerte, pues nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios».

Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías para que no lo entregaran al pueblo y le dieran muerte.

 

Salmo de hoy

Salmo 68, 15-16. 30-31. 33-34 R/. En el día de la gracia, escúchame, Señor.

 

Arráncame del cieno, que no me hunda;
líbrame de los que me aborrecen,
y de las aguas sin fondo.
Que no me arrastre la corriente,
que no me trague el torbellino,
que no se cierre la poza sobre mi. R/.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 1-12

 

En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos:
«Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.

El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.

Ella, instigada por su madre, le dijo:
«Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».

El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

Reflexión del Evangelio de hoy

Jeremías profeta fiel

El profeta Jeremías es llevado a juicio y amenazado de muerte por anunciar la destrucción del Templo si el pueblo no cambia. Jeremías no se retracta, sino que se pone en manos de Dios y de sus jueces, recordándoles que él solo transmite un mandato divino.

Jeremías, en nombre de Dios muestra el camino a todos, Sacerdotes, jefes, pueblo, pero no le escuchan. Es nuestro orgullo, sustentado en un conocimiento mundano, el que nos hace construir barreras para, finalmente, dar la espalda a Dios.

Nos vamos alejando de Él sin darnos cuenta, pero seguimos hablando en su nombre. No escuchamos a Dios y queremos destruir al mensajero que nos lo recuerda; bien desautorizándolo o incluso matando al mensajero.

Pero siempre hay personas buenas a través de las cuales Dios actúa como Ajicam hijo de Safán, escriba real.

 

Actúan en él fuerzas milagrosas

 

Solo la fuerza del amor total entregándose por los demás revierte en vida nueva.

El tetrarca Herodes se cree el más poderoso, pero teme a Juan el bautista pues hacia cosas “milagrosas· que no estaban a su alcance”.

La enviada y el miedo a perder influencia lo delatan. Condena a Juan y le mete en las mazmorras para someterlo. No sabe que el amor y la entrega no se pueden encadenar.

Juan le mostraba el camino correcto, y eso le enfadaba al tetrarca, pero no se atrevía a matarlo, no le entendía y le daba miedo. Utiliza el odio de una madre y la altivez de una hija para, entre los tres, terminar con la vida de Juan.

Desde nuestra atalaya de poder nos creemos Dioses con capacidad de decidir sobre la vida. Pero solo consiguen que esa vida, entregada en nombre de Dios, multiplique su mensaje,  adquiera una dimensión desbordante al ser entregada por amor a Dios y a los demás.

La vida es posesión de Dios. Y si alguien se apropia de la vida de otros, es su propia vida la que se marchita y seca por falta de amor. La entrega de la vida desde el amor es como la semilla que muere para dar frutos.

Es el milagro de la entrega: de la muerte por amor se genera vida.

El auténtico poder viene de la entrega a Dios y a los demás, y el que da la vida en este empeño no la pierde, sino que la multiplica en vida eterna.

Busque mi alma al Señor, y reciba su Espíritu para vivir como Juan Bautista, con fortaleza, para seguir los pasos de Cristo.

Ven a mí Señor y levántame, seguiré tus pasos según tu camino. Aclamo tu Gloria para el bien de todos.

 

¿Cómo puedo orientar mi vida a Tu presencia y seguirte a pesar del mal que me rodea? ¿Cómo puedo dejarlo todo por Tí?

 

 

 

 Centro de Predicación Bíblico Pastoral

Centro de Predicación Bíblico Pastoral
Convento de San Valentín de Berrio Ochoa (Villava)

Centro de Predicación Bíblico Pastoral de los Dominicos de Villava en Navarra, España

“Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto”

“Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto”

El Evangelio del día expone el cruce entre Jesús y las autoridades del templo sobre su autoridad divina. Por su parte, la carta de san Judas convoca a los fieles a mantenerse firmes en la fe ante las dificultades.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Judas 17.20b-25

Queridos hermanos:

Acordaos de las predicciones de los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.

Basándoos en vuestra santísima fe y orando movidos por el Espíritu Santo, manteneos en el amor de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna.

Tened compasión con los que titubean, a unos salvadlos arrancándolos del fuego, a otros mostradles compasión, pero con cautela, aborreciendo hasta el vestido que esté manchado por el vicio.

Al que puede preservaros de tropiezos y presentaros intachables y exultantes ante su gloria, al Dios único, nuestro Salvador, Por medio de Jesucristo, nuestro Señor, sea la gloria y majestad, el poder y la soberanía desde siempre, ahora y por todos los siglos. Amén.

 

Salmo de hoy

Salmo 62,2. 3-4. 5-6 Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

 

Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 11, 27-33

 

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?».

Jesús les replicó:
«Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».

Se pusieron a deliberar:
«Sí decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído? . ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?».

(Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta).

Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».

Jesús les replicó:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

“Firmes en la fe”

En su carta el apóstol san Judas anima a los cristianos a mantenerse firmes en lo que predicaron los apóstoles. Algunos en la comunidad titubean: “tened compasión de ellos; a unos, salvadlos arrancándolos del fuego; a otros, mostradles compasión, pero con prudencia». En los tiempos que corremos, tan difíciles como los primeros, nos tenemos que ayudar unos a otros, apoyándonos ante las dificultades.

Y les recomienda: “seguir edificando sólidamente la fe, mantener el amor, dejarnos ganar por la esperanza, apoyarnos en Dios, que es el único que puede preservar de tropiezos y presentarás ante su gloria exultantes y sin mancha”.

Anima el Apóstol a mantenerse fieles en la fe, sin hacer caso de desviaciones El autor de la carta anima a los cristianos a mantenerse fieles en la fe, sin hacer caso de desviaciones. Y hace referencia de las tres personas de la Trinidad: “Movidos por el Espíritu Santo, manteneos en el amor de Dios, aguardando a nuestro Señor Jesucristo”. También parece como si hubiera querido reunir en un mismo programa de vida las tres virtudes teologales: “Continuando el edificio de vuestra santa fe… manteneos en el amor de Dios, aguardando a que Jesucristo os dé la vida eterna”.

Cada generación cristiana necesita permanecer alerta ante los falsos maestros y los movimientos que no vienen del Espíritu de Dios. Por eso se tiene que mantener vigilante y ejercer con sabiduría el oportuno discerni­miento, guiada por el magisterio de los que Cristo puso como pastores y responsables en la comunidad.

“Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto”

Aunque sabe que le va en ello la vida, Jesús se niega a responder a la plana mayor de los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores.

Sencillamente no los reconoce como verdaderos interlocutores, porque no son sinceros: no se dejan interpelar por la Palabra de Dios, que anunciaron los profetas, y no dicen lo que les dicta su propia conciencia.

Simplemente dicen en cada momento lo que les conviene  y subordinan la Palabra de Dios a sus intereses egoístas.

En tales condiciones no hay diálogo posible ni con los demás ni con Dios. Quien rompe el diálogo no es Dios, sino el ser humano.

Somos nosotros. Invocamos a Dios cuando nos conviene. Y dejamos en el olvido páginas enteras del evangelio porque no coinciden con nuestros cálculos miopes y egoístas. De esa manera nos aislamos de Dios y no realizamos un verdadero servicio a los demás.

Por parte del Señor, no se trata de una condena definitiva. Pero sí es un toque de atención muy serio para todos los que tenemos frecuentemente en los labios el nombre de Dios.

 

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

 

Fuente: Dominicos.Org

«Yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios»

«Yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios»

Lectura del Día

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías

Isaίas 49, 3. 5-6

El Señor me dijo:
“Tú eres mi siervo, Israel;
en ti manifestaré mi gloria”.

Ahora habla el Señor,
el que me formó desde el seno materno,
para que fuera su servidor,
para hacer que Jacob volviera a él
y congregar a Israel en torno suyo
–tanto así me honró el Señor
y mi Dios fue mi fuerza–.
Ahora, pues, dice el Señor:
“Es poco que seas mi siervo
sólo para restablecer a las tribus de Jacob
y reunir a los sobrevivientes de Israel;
te voy a convertir en luz de las naciones,
para que mi salvación llegue
hasta los últimos rincones de la tierra”.

Segunda lectura

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.

Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Juan

Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.

Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

 

Las palabras de los Papas

El Bautista no puede frenar el urgente deseo de dar testimonio de Jesús y declara: «Y yo lo he visto y doy testimonio» (v. 34). Juan vio algo impactante, es decir, al Hijo amado de Dios en solidaridad con los pecadores; y el Espíritu Santo le hizo comprender la novedad inaudita, un verdadero cambio de rumbo.

De hecho, mientras que en todas las religiones es el hombre quien ofrece y sacrifica algo para Dios, en el caso de Jesús es Dios quien ofrece a su Hijo para la salvación de la humanidad. Juan manifiesta su asombro y su consentimiento ante esta novedad traída por Jesús, a través de una expresión significativa que repetimos cada día en la misa: «¡He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» (v. 29).

El testimonio de Juan el Bautista nos invita a empezar una y otra vez en nuestro camino de fe: empezar de nuevo desde Jesucristo, el Cordero lleno de misericordia que el Padre ha dado por nosotros.

Sorprendámonos una vez más por la elección de Dios de estar de nuestro lado, de solidarizarse con nosotros los pecadores, y de salvar al mundo del mal haciéndose cargo de él totalmente.

Aprendamos de Juan el Bautista a no dar por sentado que ya conocemos a Jesús, que ya lo conocemos todo de Él (cf. v. 31). No es así. Detengámonos en el Evangelio, quizás incluso contemplando un icono de Cristo, un “Rostro Santo”. Contemplemos con los ojos y más aún con el corazón; y dejémonos instruir por el Espíritu Santo, que dentro de nosotros nos dice: ¡Es Él! (Francisco – Angelus, 19 de enero de 2020).

Fuente: Vatican News

“El amor del padre nos hace hijos”

“El amor del padre nos hace hijos”

Primera lectura

Lectura de la primera carta de Juan 2, 29 – 3, 6

 

Queridos hermanos:

Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él.

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!

El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifiesta, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley.

Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado.

Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido.

 

Salmo de hoy

Salmo 97, 1bcde. 3cd-4. 5-6 R/. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

 

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34

 

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dijo: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

Y yo lo he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios».

 

Evangelio de hoy en vídeo

Reflexión del Evangelio de hoy

El amor del padre nos hace hijos

Renacidos por el agua y del Espíritu, hemos entrado a formar parte de la familia de Dios. Jesús, el Hijo de Dios nacido en Belén, se ha hecho hermano nuestro. Y en Él toda la naturaleza humana ha sido incorporada al encuentro con Él en lo alto.

Si tal es nuestra condición y la esperanza en la posesión de la bienaventuranza eterna, todo cristiano debe vivir esa comunión como una realidad que ha comenzado ya aquí en la tierra. En nuestro lenguaje decimos que “nobleza obliga”. Todo cristiano debe ser persona y evangelio para la comunidad humana.

Al comenzar el año dejémonos inspirar por el Espíritu de Dios.

Jesús, el cordero de dios entregado

Como buen profeta, la misión de Juan el Bautista era señalar a Jesús presente en ese pueblo y en esa sociedad, guiándose por criterios de fe. Estos criterios descubren a Cristo Salvador en los signos de los tiempos, donde sabemos que está presente el Espíritu.

La gracia de la Navidad que hemos recibido debe agudizar nuestra fe para ver a Jesús liberador en el pueblo y en la turbulencia de algunas naciones.

Cuando cantamos al Niño indefenso de Belén como a nuestro Salvador, estamos proclamando nuestra fe en la fuerza de esta criatura, aparentemente indefensa.

Pidamos a Jesús que aumente en nosotros la fe en la fuerza de su amor.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

Evangelio de hoy en audio

Primicias Rurales
Fuente: Dominico Org