¿Sabías que existe una «Virgen de las gallinas»? En Italia, María es venerada bajo este nombre. Todo comenzó con una advertencia que ella misma hizo a un sacristán
Buenos Aires, martes 1 septiembre (PR/26) — Nuestra Señora de los Remedios es una advocación mariana de amplia difusión en España y América, vinculada especialmente a la Orden de la Santísima Trinidad, a la predicación misionera y a la fundación de santuarios, iglesias, capillas y localidades. El título expresa la confianza de los fieles en la intercesión maternal de la Virgen María, invocada como ayuda y protección en las necesidades espirituales y temporales. La advocación no corresponde a una única imagen universal, sino a numerosas representaciones locales con historias, fiestas e iconografías propias.

Origen, naturaleza y significado del título sagrado
El título no corresponde a una única aparición universal ni a una sola imagen con un origen histórico exclusivo, sino que agrupa una gran multiplicidad de devociones locales con tradiciones, fiestas e iconografías propias adaptadas a cada región.
La palabra remedios alude estrictamente a las ayudas que los creyentes solicitan a Dios por intercesión de la Virgen María, comprendida como madre y protectora pero siempre subordinada a la única mediación salvadora de Jesucristo.
Las variantes lingüísticas de la advocación incluyen denominaciones como Virgen de los Remedios, Santa María de los Remedios y Nuestra Señora del Remedio, adoptadas por distintas comunidades parroquiales, santuarios rurales y órdenes religiosas.
Expansión histórica a través de las órdenes religiosas
La difusión de la devoción encontró un vehículo fundamental en las familias religiosas, destacando de forma particular la Orden de la Santísima Trinidad, instituida originalmente para la redención de cautivos y promotora ferviente de la advocación.
Otras comunidades eclesiásticas como los agustinos, dominicos, franciscanos, mercedarios y jesuitas contribuyeron activamente a arraigar advocaciones marianas específicas durante los procesos de evangelización colonial.
Durante la conquista, los navegantes, funcionarios, sacerdotes y familias trasladaron los títulos marianos desde la península ibérica hacia el nuevo continente, configurando una extensa red de santuarios, ermitas, capillas y cofradías.
Santuarios destacados, patronazgos y reconocimientos pontificios
Entre los centros devocionales más importantes sobresale el santuario de Naucalpan, ubicado en la actual jurisdicción de Tlalnepantla, México, un epicentro histórico de peregrinación y vida espiritual.
La Santa Sede ha otorgado múltiples distinciones litúrgicas a lo largo del tiempo, destacando la coronación pontificia autorizada por el Papa Pablo VI y la confirmación oficial como Patrona celestial de la archidiócesis local.
Asimismo, el templo principal recibió la dignidad eclesiástica de basílica menor, consolidándose como un espacio neurálgico de formación sacerdotal, obras de caridad y asistencia espiritual permanente.
Iconografía tradicional y expresiones de religiosidad popular
La representación artística de la imagen varía notablemente según la época, encontrando esculturas de talla completa, imágenes de vestir, representaciones de pie o acompañadas por el Niño Jesús en los brazos.
Los atributos regios como la corona, el cetro, los mantos bordados y las joyas simbolizan la dignidad maternal de María y la profunda gratitud expresada por el pueblo fiel a través de las generaciones.
Las formas de culto popular se manifiestan anualmente mediante la realización de fiestas patronales, novenas solemnes, el rezo cotidiano del Santo Rosario, procesiones multitudinarias y romerías tradicionales.
Celebración litúrgica y vigencia cultural actual
La festividad litúrgica central de Nuestra Señora de los Remedios se celebra solemnemente todos los años el 1 de septiembre, congregando a multitudes de fieles en sus múltiples templos.
La presencia de esta advocación mantiene un valor cultural e histórico incalculable, conservando viva la memoria del patrimonio artístico, la arquitectura religiosa y la identidad de las comunidades hispanoamericanas.
Buenos Aires, lunes 31 agosto (PR/26) — «Virgen de las Gallinas». Suena casi a broma, pero durante siglos, la Virgen María de Pagani, cerca de Salerno, ha sido venerada con este nombre. Además, no se trata de una invención popular. Se basa en una leyenda transmitida de generación en generación, así como en un santuario que aún atrae a peregrinos de toda Italia.
La leyenda nos remonta al siglo XIV. En el pueblo de Tramonti, enclavado en las montañas sobre Pagani, se alzaba una pequeña iglesia con un icono de Nuestra Señora del Monte Carmelo sosteniendo al Niño Jesús. Con el paso de los años, la iglesia se fue deteriorando progresivamente.
Una noche, María se apareció al sacristán. Según el relato, ella dijo:
«Hijo, dile al sacerdote que renueve esta casa de Dios. Si no, me iré a algún sitio donde las gallinas me quieran».
El sacristán transmitió fielmente este mensaje. Hoy es difícil saber si no le creyeron o si simplemente se quedó sin dinero ni recursos. Una cosa es segura: la iglesia continuó deteriorándose.
Poco después, una violenta inundación azotó la zona. El agua arrasó con todo a su paso, incluyendo un icono de madera de la Virgen María. La imagen desapareció y, durante mucho tiempo, nadie supo qué le había sucedido.
Varios siglos después, en el siglo XVI, el Domingo Blanco —el primer domingo después de Pascua— los habitantes de Pagani notaron algo inusual.
Un grupo de gallinas arañaba obstinadamente un mismo lugar. Las aves se negaban a marcharse, regresando una y otra vez al mismo trozo de tierra, picoteándolo con extraordinaria ferocidad. Los transeúntes, intrigados, decidieron investigar qué había llamado su atención.
Al comenzar las excavaciones, desenterraron un panel de madera que representaba a la Virgen María con el Niño. Según la tradición local, se trataba de la pintura que una inundación había arrastrado desde la iglesia de Tramonti años atrás.
Para los residentes, esto no fue una simple coincidencia. Interpretaron el suceso como el cumplimiento de unas palabras que, según se decía, María le había dicho al sacristán muchas generaciones atrás.
El icono redescubierto fue colocado en la iglesia de San Félix en Pagani. Parecía que permanecería allí para siempre. Sin embargo, en 1609, ocurrió algo que cambió el rumbo de la historia.
Según la tradición del santuario, un hombre paralítico supuestamente vio a la Virgen María en un sueño. Ella le dijo que estaba curado y que podía dejar de usar sus muletas. Cuando se puso de pie por sí solo, la noticia se extendió rápidamente por toda la zona.
Este suceso es mencionado por el obispo Simone Lunadoro de Nocera en un documento de 1610. Escribe que la imagen se hizo famosa por sus numerosas gracias, y multitudes de fieles comenzaron a llegar al pequeño oratorio, dejando ofrendas. Por ello, se decidió construir una iglesia mucho más grande en el lugar donde, según la leyenda, unas gallinas encontraron el icono.
Según los relatos, la decisión del obispo fue confirmada por nuevas curaciones extraordinarias, y el santuario recién construido se convirtió rápidamente en uno de los lugares de peregrinación más importantes de esta región.
Aunque el nombre pueda resultar sorprendente, en la pintura en sí no aparecen gallinas. Se trata de una representación clásica de Nuestra Señora del Carmen y el Niño. El título inusual se inspiró en el recuerdo de un acontecimiento que los lugareños consideraban milagroso.
Con el tiempo, surgieron otras historias asociadas a este lugar. Una de ellas cuenta la historia de una mujer que donó una gallina al santuario, pero que luego cambió de opinión y quiso llevársela a casa. Sin embargo, se dice que el ave escapó y regresó a la iglesia por sí sola. Existen muchas historias similares en la tradición local, por lo que, con el tiempo, la ofrenda de aves de corral se convirtió en un elemento característico del culto.
A día de hoy, el acontecimiento más importante en Pagani sigue siendo la fiesta de la Virgen de las Gallinas, que se celebra desde el viernes hasta el Domingo Blanco.
Una procesión recorre las calles de la ciudad, pero el icono que se porta no es un icono milagroso, sino una estatua de madera del siglo XVIII de Nuestra Señora del Monte Carmelo. La imagen permanece en el altar del santuario durante todo el recorrido.
Antiguamente, los fieles ofrecían pollos, palomas, pavos y patos en la carroza procesional como ofrendas votivas. Hoy en día, la costumbre tiene principalmente un significado simbólico, pero la festividad ha conservado su carácter único. Durante tres días y tres noches, Pagani resuena con el ritmo de la tradicional tammurriata, música folclórica campaní interpretada al son de grandes tambores.
Las celebraciones concluyen al amanecer del lunes. Los músicos se acercan a la estatua de la Virgen, colocan sus instrumentos a sus pies y salen de la iglesia sin darle la espalda. Los acompaña el himno Madonna della Grazia, que se canta desde hace generaciones al finalizar la celebración.
Es difícil discernir cuánto de esta historia es leyenda y cuánto es realidad; simplemente es algo que jamás podrá verificarse. Lo que sí es seguro, sin embargo, es que durante siglos los habitantes de Pagani han conservado meticulosamente la memoria de los acontecimientos que dieron origen a su santuario.
Y el título de «Virgen de las Gallinas», aunque inicialmente provoque una sonrisa, resulta ser una de las denominaciones marianas más características y recordadas de Italia.
Ciudad del Vaticano, sábado 15 agosto (PR/26) — La solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María fue fijada en el 15 de agosto ya en el siglo V, con el sentido de «Nacimiento al Cielo» o, en la tradición bizantina, «Dormición» de Nuestra Señora.
En Roma, la fiesta se celebra desde mediados del siglo VII, pero hubo que esperar hasta el 1 de noviembre de 1950, con Pío XII, para que se proclamara el dogma dedicado a María asunta al cielo en cuerpo y alma. En el Credo Apostólico profesamos nuestra fe en la «Resurrección de la carne» y en la «vida eterna», fin y sentido último del camino de la vida.
Esta promesa de fe se cumple ya en María, como «signo de consuelo y esperanza segura» (Prefacio). Este privilegio de María está estrechamente ligado al hecho de ser la Madre de Jesús: dado que la muerte y la corrupción del cuerpo humano son una consecuencia del pecado, no era conveniente que la Virgen María -libre de pecado- se viera afectada por ellos.
De ahí el misterio de la «Dormición» o «Asunción al Cielo».

El hecho de que María esté ya en el cielo en cuerpo y alma es para nosotros un motivo de alegría, de felicidad, de esperanza. Una criatura de Dios -María- ya está en el cielo: con ella y como ella estaremos también nosotros, criaturas de Dios, un día.
El destino de María, unida al cuerpo transfigurado y glorioso de Jesús, será el destino de todos los que están unidos al Señor Jesús en la fe y en el amor. Es interesante constatar que la liturgia -a través de los textos bíblicos tomados del libro del Apocalipsis y de Lucas, con el canto del Magnificat– nos lleva a orar más que a reflexionar.
El Evangelio, en efecto, nos sugiere que leamos el misterio de María a la luz del Magnificat: el amor gratuito que se extiende de generación en generación y la predilección por los últimos y los pobres encuentran en María su mejor fruto, su obra maestra, un espejo en el que todo el pueblo de Dios puede mirar sus propios rasgos.
La solemnidad de la Asunción al Cielo de la Santísima Virgen María en cuerpo y alma es el signo elocuente de que no sólo el alma sino también el cuerpo son «cosa muy hermosa» (Gn 1,31), hasta el punto de que, como en la Virgen María, nuestra carne será asumida en el cielo.
Esto no nos exime de comprometernos con la historia; al contrario, es precisamente la mirada hacia la meta, hacia el cielo, nuestra patria, la que nos impulsa a comprometernos en nuestra vida presente siguiendo la línea del Magnificat: alegres por la misericordia de Dios y atentos a todos los hermanos que encontramos en el camino, empezando por los más débiles y frágiles.

«Después de elevar a Dios repetidas súplicas y de haber invocado la luz del Espíritu de Verdad, para la gloria de Dios Todopoderoso que otorgó a la Virgen María Su especial benevolencia en honor de Su Hijo, Rey Inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para mayor gloria de su augusta madre y para alegría y regocijo de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos como dogma revelado por Dios que: la inmaculada Madre de Dios, la siempre virgen María, habiendo completado el curso de la vida terrena, fue asumida en cuerpo y alma a la gloria celestial” (Pío XII, Munificentissimus Deus, 1 de noviembre de 1950).
Del Evangelio de san Lucas:
La Virgen María, con su Magnificat, nos enseña a alabar a Dios. Es una invitación a través de la cual Nuestra Señora, que hoy contemplamos en la gloria, nos anima a actuar y a ir más allá de nuestra costumbre de exagerar los problemas y las dificultades. No se trata de vivir como si no hubiera problemas, sino de valorar lo bello y lo bueno que hay en la vida, y de saber dar gracias a Dios por ello. De este modo, los problemas se colocan en su justa perspectiva.
Otro aspecto que merece ser destacado en este día es el hecho de que María era virgen e Isabel era estéril. Dios va «más allá», sorprende con su acción providencial de salvación.
María está ahora en la gloria de Dios; ha llegado al Destino donde un día nos encontraremos todos. Por eso es hoy un signo de consuelo y de esperanza, porque si ella, criatura como nosotros, lo ha alcanzado, también nosotros podremos alcanzarlo.
Mantengamos nuestra mirada y nuestro corazón fijos en aquella que nunca abandonó a su Hijo Jesús y con Él goza hoy de la alegría y la gloria del Cielo. Y encomendémonos a ella pidiéndole que nos ayude a recorrer el camino de la vida sabiendo reconocer las grandes cosas que Dios realiza en nosotros y a nuestro alrededor, para magnificarlo con el canto de nuestra existencia.

Oh María Inmaculada Asunta al cielo,
tú que vives bienaventurada en la visión de Dios:
de Dios Padre que te hizo alta criatura, de Dios Hijo que quiso
ser generado como hombre por ti y tenerte como madre,
de Dios Espíritu Santo que en ti realizó la concepción humana del Salvador.
Oh María purísima,
Oh María dulcísima y bellísima,
Oh María, mujer fuerte y reflexiva.
Oh María, pobre y dolorosa,
María, virgen y madre,
mujer humanísima como Eva, más que Eva;
cercana a Dios en tu gracia, en tus privilegios,
en tus misterios,
en tu misión, en tu gloria.
Oh María asunta a la gloria de Cristo en la perfección completa
y transfigurada de nuestra naturaleza humana.
Oh María, puerta del cielo,
espejo de la Luz divina,
santuario de la Alianza entre Dios y los hombres,
deja que nuestras almas vuelen tras de ti
deja que se eleven tras tu radiante camino
transportadas por una esperanza que el mundo no tiene, la de la dicha eterna.
Consuélanos desde el cielo, oh Madre misericordiosa,
y por tus caminos de pureza y esperanza guíanos un día al encuentro feliz contigo
y con tu divino Hijo nuestro Salvador Jesús. ¡Amén!
(San Pablo VI)
Primicias Rurales
Buenos Aires, lunes 3 agosto (PR/26)–Un ciudadano polaco de 31 años, Bartłomiej Włodzimierz Krakowiak, quedó detenido luego de los ataques vandálicos contra el famoso santuario mariano de Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina. Las autoridades lo señalan como el presunto autor material del hecho.
Todo ocurrió muy rápido. Un joven local, Ivan Vučić, lo reconoció cerca de la aldea de Cerno, próxima a Ljubuški, lo capturó y lo entregó a la policía. La Justicia bosnia lo acusa de dañar o destruir bienes religiosos, delito que podría costarle entre seis meses y cinco años de cárcel.
En la audiencia de esta semana, la fiscalía pidió prisión preventiva para el acusado, argumentando riesgo de fuga o de reincidencia. Según el medio local Avaz, Krakowiak no mostró arrepentimiento durante el interrogatorio.
Por el contrario, explicó que su intención era demostrar que «las visiones son un fraude y que todo es una invención». Se negó a contar con un abogado y llegó a decir que prefería quedar preso.
Lo insólito del caso es que “Bartek” —diminutivo habitual de su nombre en Polonia— tiene su propia historia de conversión en Medjugorje, que contó públicamente en la película Llamado 2, estrenada en 2024 por la Fundación Cinematográfica Powołany.
En ese testimonio, Bartek relató que proviene de una familia con antecedentes de alcoholismo, una enfermedad que arrastraron su bisabuelo, su abuelo y su padre. “Por eso, desde muy joven, pensé que era normal”, contó.
Su padre era muy agresivo y abusaba de él. Empezó entonces a sentirse más cómodo en la calle que en su propia casa, y a escaparse cada vez con más frecuencia, mientras la pobreza y las golpizas se agravaban hasta que su madre decidió separarse.
“También me convertí en una persona muy peculiar porque descargaba toda la ira que llevaba dentro en los demás. Quería que la gente sufriera tanto como yo”, expresó.
A los 18 años conoció a una chica que quedó embarazada, y ese embarazo le hizo sentir, por primera vez, un amor incondicional. Pero la alegría duró poco: su novia sufrió un aborto espontáneo al sexto mes.
“Fue entonces cuando comprendí que lo que mi padre había dicho —que no merecía amor, que nunca lograría nada, que no valía nada— era cierto”, recordó. Ese dolor lo hundió aún más en el alcoholismo, las drogas y la violencia.
Cargado de deudas, depresión y ansiedad, Bartek llegó a decidir quitarse la vida. “Recuerdo el momento en que abrí la ventana y dejé de tener miedo”, confesó.
En ese instante límite, su teléfono vibró con la notificación de una canción recién estrenada: “Estoy contigo”, un tema sobre el amor de Jesucristo y su cercanía en los momentos más difíciles.
“Fue una experiencia tan poderosa para mí que cerré la ventana y simplemente tuve una gran esperanza en mi corazón de que algo cambiaría”, recordó Bartek, quien poco después escuchó en su interior una sola palabra: “Medjugorje”.
Sin dudarlo, emprendió un viaje de más de 1.300 kilómetros hacia el santuario. “Durante este viaje experimenté una poderosa presencia de Dios. En ese tiempo ocurrieron milagros extraordinarios en mi vida”, aseguró.
“Recuerdo haber cruzado el letrero de Medjugorje y, por primera vez en mi vida, me sentí orgulloso de mí mismo”, agregó. Tras ese viaje se dedicó a evangelizar, servir y acercar a la gente a Dios. Al momento del estreno de la película, llevaba cinco años casado y tres siendo padre.
El santuario de Medjugorje informó el 28 de julio que la imagen de la Virgen dañada en la Colina de las Apariciones ya fue completamente recuperada, gracias al trabajo de la comunidad parroquial y de miembros de la Comunidad Cenacolo.
También fue restaurado el altar exterior de la parroquia de Santiago Apóstol, por lo que las jornadas de oración continúan con total normalidad.
“El santuario permanece abierto a todos los peregrinos. El programa de oración continúa desarrollándose con normalidad y todos los espacios están siendo limpiados y acondicionados con rapidez”, informó la Oficina Parroquial en un comunicado.
Además invitaron a los fieles a responder “con oración, ayuno y perdón”, tal como enseña la Virgen desde hace más de cuarenta años en Medjugorje.
Cabe recordar que el Vaticano aprobó la experiencia espiritual que se vive en Medjugorje, aunque sin reconocer oficialmente la sobrenaturalidad de las apariciones.
Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
Buenos Aires, jueves 30 julio (PR/26) Medjugorje, uno de los principales destinos de peregrinación católica del mundo, amaneció el martes 28 de julio tras un ataque vandálico contra cuatro de sus lugares más emblemáticos: La estatua de la Reina de la Paz en la Colina de las Apariciones, la que está en la Cruz Azul, el altar exterior incendiado y pintadas en el vía crucis del monte Krricevac (De la Cruz).
El atentado y la profanación en el santuario de Medjugorje fueron perpetrados por Bartlomiej Wlodzimierz Krakowiak, un ciudadano polaco de 31 años con pasado de adicciones y convertido en referente religioso.
El ataque ha provocado una profunda conmoción entre los fieles y la comunidad franciscana que custodia el santuario y el mundo católico. Se calcula que desdel inicio de las apariciones de la Virgen, como la Reina de la Paz, en la aldea croata han pasado unos 60 millones de peregrinos, entre ellos, tambié argentinos
¡Alabados sean Jesús y María!
Desde hace ya décadas, la Virgen nos llama a la paz, a la conversión y a la oración. Por eso, tampoco hoy debemos permitir que el odio engendre un nuevo odio. Nuestra arma no es la condena, sino el rosario. Nuestra fuerza no es la venganza, sino el perdón. Nuestra respuesta no es el miedo, sino la fe.
Oremos por quienes han cometido este acto. Quizá sean precisamente ellos quienes más necesiten la misericordia de Dios y la gracia de la conversión. Pidamos al Señor que toque sus corazones y los llene de su paz.
Medjugorje no está edificado sobre la piedra ni sobre los edificios, sino sobre la oración de millones de peregrinos que aquí han encontrado a Dios, la confesión, la paz y un nuevo comienzo. Eso nadie puede destruirlo. Lo que viene de Dios no puede ser vencido por la maldad humana.
Por eso los invito a que no respondamos con palabras que dividen, sino con una vida que dé testimonio del Evangelio. Seamos aún más fieles a la santa misa, a la adoración, al ayuno, al rezo del santo rosario y a la lectura de la Sagrada Escritura. Que este acontecimiento sea un estímulo para abrir todavía más nuestros corazones a Cristo.
Que desde Medjugorje vuelva a resonar el mismo mensaje que se escucha desde el primer día:
«¡Paz, paz, paz, y solo paz! Que reine la paz entre Dios y los hombres, y entre todos los hombres».
Que Dios los bendiga a todos, y que la Reina de la Paz, por su intercesión, proteja a Medjugorje y a todos los que llegan a él buscando a Dios.
¡Paz y bien!