Hoy se celebra al Papa San Pío X, quien nos llama a instaurarlo todo en Cristo

Hoy se celebra al Papa San Pío X, quien nos llama a instaurarlo todo en Cristo

Cada 21 de agosto se recuerda al Papa San Pío X, un pontífice guiado por el lema «Instaurar todo en Cristo», recordado por su impulso a la Eucaristía, la catequesis y la defensa de la doctrina.

Papa San Pío X, 21 de agosto / ACI Prensa

Buenos Aires, viernes 21 agosto (PR/26) — Cada 21 de agosto la Iglesia Católica celebra al Papa San Pio X, pontífice entre los años 1903 y 1914, en los albores del siglo XX. Gobernó en tiempos de profundos cambios que sirvieron, tristemente, de antesala de auténticos fracasos para la humanidad, como es el caso de la Revolución Rusa y la Primera Guerra Mundial.

Precisamente, en este duro contexto Pio X supo enrumbar a la Iglesia dentro de los cauces de la fidelidad al Evangelio, de manera que esta pudiese afrontar con esperanza los grandes retos de los nuevos tiempos.

“Instaurar todo en Cristo”

Pio X asumió la sede de San Pedro tras la muerte del Papa León XIII en 1903. Inmediatamente se abocó a promover un compromiso mayor de los fieles con la Eucaristía. Animó a que estos se acerquen asiduamente a ella, si es posible que cultiven la costumbre de la misa diaria.

Por ahí empezó su “reforma”, muy acorde con el lema que escogió para su pontificado: “Instaurar todo en Cristo”; es decir, para transformar el mundo -cada vez más alejado de Dios- hay que construir sobre el más seguro de los cimientos: Cristo. Sin Él toda empresa humana está condenada a fracasar.

Un hijo de su tiempo

Giuseppe Melchor Sarto nació el 2 de junio de 1835, en Riese, Italia; hijo de un cartero e integrante de una familia humilde. Fue un niño que creció bajo las condiciones de la clase trabajadora italiana de fines del s. XIX. A pesar de las dificultades siempre fue un chico alegre, sensible e inteligente.

Mientras crecía, su inquieto espíritu lo fue moviendo a profundizar en su fe y vocación. Lo que más deseaba era amar a Dios y a los hermanos, así que llegó el momento más serio: se planteó ser sacerdote.

Años más tarde, a los 23, recibiría el orden sacerdotal en la provincia de Treviso, Venecia (Italia).

 

Vertiginosa carrera eclesiástica

En 1867 fue nombrado arcipreste de Salzano, un importante municipio de la diócesis de Treviso, donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital. A la par, trabajó para que los estudiantes de las escuelas públicas pudieran recibir instrucción religiosa.

En noviembre de 1884 fue nombrado obispo de Mantua, una sede muy difícil. Al asumir el cargo, su principal preocupación era la formación del clero, por lo que empezó a trabajar en el seminario, encargándose personalmente de enseñar teología dogmática.

Más adelante, para su sorpresa, el Papa León XIII lo creó cardenal en consistorio secreto de junio de 1893, otorgándole el título de “San Bernardo de las Termas”. Tres días después, en consistorio público, fue preconizado “Patriarca de Venecia”, conservando el título de Administrador Apostólico de Mantua.

Sin embargo, el ahora Cardenal Sarto tuvo que esperar 18 meses para poder tomar posesión de su diócesis, ya que el gobierno italiano se negaba a concederle reconocimiento oficial. Una vez que pudo ser erigido como Patriarca de Venecia, concentró su atención nuevamente en el seminario, donde organizó la facultad de derecho canónico.

 

Espíritu renovador

Años después, ya como pontífice, hizo importantes reformas a tono con los tiempos y las necesidades de los fieles. Una de ellas fue publicada mediante decreto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, “Quam Singulari” (Cuán singular). El Papa recomendaba allí que la Primera Comunión sea administrada a los niños pequeños apenas tuviesen uso de razón.

Por el quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, Pio X publicó la encíclica “Ad diem Illum laetissimum” (Hasta aquel alegre día) en el marco del congreso mariano en el que coronó la imagen de la Inmaculada Concepción que está ubicada en la Basílica de San Pedro. A través de esta encíclica, el Papa le dio un nuevo impulso a la devoción a María Madre de Dios.

En relación a la enseñanza de la doctrina cristiana publicó la encíclica “Acerbo nimis” (Demasiado amargo), en la que planteaba que la catequesis fuera dirigida también a los adultos. Además promovió la publicación de un nuevo catecismo para la diócesis de Roma.

Igual que cuando fue obispo, siempre preocupado de la formación de los sacerdotes, como Papa intervino a través del magisterio: publicó la encíclica «Pieni l’animo» (Lleno el ánimo), dirigida al Episcopado italiano (1906), en donde hacía énfasis en la necesidad de tener mayor cuidado en la ordenación de sacerdotes, llamando la atención de los obispos sobre el hecho de que, entre los clérigos más jóvenes, se manifestaba cada vez con mayor frecuencia un espíritu de independencia poco compatible con la disciplina eclesiástica.

Por otra parte, ordenó que los seminarios italianos fueran visitados frecuentemente por los obispos.

Cristianismo y modernidad

Otra de sus grandes preocupaciones fue preservar la pureza de la fe, por eso, en 1907, publicó el decreto “Lamentabili” (llamado también el “Syllabus de Pío X”), en el que 65 proposiciones modernistas fueron condenadas. La mayor parte de ellas se referían a las Sagradas Escrituras y su inspiración, la doctrina de Jesús y los apóstoles; mientras que otras se relacionaban con el dogma, los sacramentos y la primacía del Obispo de Roma.

Poco después, el 8 de Septiembre de 1907, publicó la encíclica “Pascendi Dominici gregis” (Apacentar la grey del Señor), en donde exponía y condenaba el sistema del modernismo, destacando sus peligros en relación con la filosofía, apologética, exégesis, historia, liturgia y disciplina, y muestra la contradicción entre esa corriente de pensamiento y la fe.

El Papa teólogo

Durante toda su vida, San Pio X había sido un gran enamorado de la música sacra, por lo que siendo pontífice publicó un motu proprio para el empleo de la música sacra en las iglesias. Ordenó que el canto gregoriano se utilizara en todas partes y dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el mismo tipo de fuente que se usa en el Vaticano, bajo la supervisión de una comisión especial.

Como el estudio de la Biblia es importantísimo para la teología, el Papa Pío X deseaba fundar en Roma un centro especial para dichos estudios, que diera garantía de ortodoxia y valor científico. Finalmente, con el apoyo de los jesuitas, fundó el Pontificio Instituto Bíblico de Roma.

Bajo su pontificado se actualizó y completó el Código de Derecho Canónico en el que colaboraron autoridades en la materia de todo el mundo. La característica del nuevo reglamento es la completa separación de los aspectos judiciales de los administrativos; mientras que las funciones de algunos departamentos fueron determinadas con mayor precisión y sus trabajos más equilibrados.

Hizo una serie de importantes cambios en la curia vaticana y publicó un motu proprio con 19 proposiciones -especialmente para la Iglesia en Italia- con las que buscó confrontar ciertas tendencias inclinadas hacia el socialismo, que promovían un espíritu de insubordinación a la autoridad eclesiástica.

Marcando la pauta a los futuros pontífices

En virtud de todos estos elementos, queda claro que Pío X fue un gran protector de la doctrina y disciplina católicas. La brillantez de su trabajo doctrinal fue reconocida incluso fuera de la Iglesia. A la vez, a San Pío X se le reconoce por su espíritu apostólico, la fortaleza de su carácter, la precisión de sus decisiones y el celo por la recta formación de los católicos.

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Si quieres saber más sobre este gran santo, te recomendamos leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_San_Pío_X.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
El Museo de la Ciudad exhibirá al público su colección de la imprenta Profumo y Hno.

El Museo de la Ciudad exhibirá al público su colección de la imprenta Profumo y Hno.

Un recorrido por la memoria visual de la vida cotidiana porteña con casi 5000 piezas entre etiquetas, afiches y objetos gráficos.

Buenos Aires, 23 de abril (PR/26) .- El Museo de la Ciudad inaugurará el miércoles 29 de abril a las 17 h “Marcas de lo cotidiano. Ephemera gráfica en el Archivo Profumo y Hno.”, su primera exposición temporal de 2026. La muestra se presentará en la sede Querubines (Defensa 223) y propondrá un recorrido por la historia de la imprenta argentina Profumo y Hno. (activa entre 1910 y 1980), cuyo archivo, de más de 5000 piezas de la cultura gráfica, conserva el museo.

 

La exposición, que podrá visitarse hasta agosto de 2026, estará integrada por un conjunto de piezas en papel y cartón y buscará poner en valor la ephemera gráfica como fuente esencial para el estudio de la cultura visual, el trabajo y los oficios de imprenta, el consumo y la memoria social. 

Con curaduría de Sandra Szir y Andrea Gergich, “Marcas de lo cotidiano. Ephemera gráfica en el Archivo Profumo y Hno.” es el resultado de una investigación que las especialistas realizaron sobre el valioso acervo que conserva el museo. La exposición propondrá diversos núcleos temáticos que abordarán la historia de la Imprenta Profumo, las técnicas y los oficios relacionados, el desarrollo del consumo y la difusión de la ephemera gráfica del período 1920-1950, y el consumo masivo y la producción nacional (1960-1980).

La mayoría de la documentación y papelería que se exhibirán se identifica como ephemera gráfica, una categoría referida a impresos transitorios y de corta vida, destinados a ser desechados tras cumplir su función inmediata. Más allá de su propósito publicitario, las etiquetas, folletos y menús funcionan como registros de la vida porteña del siglo XX, conformando fragmentos de la memoria visual de una ciudad en constante transformación. Si bien estos artefactos utilitarios y masivos quedaron originalmente fuera del canon artístico y académico, poseen un interés cultural fundamental como objetos de consumo cotidiano ligados al capitalismo urbano. De marcada vocación estética, estas piezas expresan las visualidades de su época y representan imaginarios sociales de género y clase. 

La presentación de este fondo al público constituye un hito institucional: el museo trasciende la mera custodia para convertir el archivo en un dispositivo de mediación pública, en conjunción con otras instituciones como el CIAP-Centro de Investigaciones en Arte y Patrimonio de la Universidad de San Martín-CONICET.

 

La realización de este proyecto expositivo ha sido posible gracias al apoyo de Mecenazgo Cultural y al aporte de Banco Galicia.

Sobre las curadoras

Sandra Szir 

Es doctora en Historia y Teoría de las Artes por la Universidad de Buenos Aires (UBA), magíster en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural por IDAES (Universidad Nacional de San Martín – UNSAM) y licenciada en Artes, también por la UBA. Es investigadora y profesora en grado y posgrado en las áreas de Teoría, Métodos e Historiografía de las Artes Visuales en la UBA y en la UNSAM. Es autora del libro Infancia y cultura visual. Los periódicos ilustrados para niños (1880-1910), editora de Ilustrar e imprimir. Historias de la cultura gráfica en Buenos Aires, 1830-1930 (2016) y coeditora de Entre la academia y la crítica. La construcción discursiva y disciplinar de la Historia del Arte (2017) y de A vuelta de página. Usos del impreso ilustrado en Buenos Aires, siglos XIX y XX, (2018), además de artículos en publicaciones y libros de la especialidad. Obtuvo becas de investigación, tanto de instituciones argentinas como del exterior, y dirige proyectos de investigación en sus áreas de especialidad. Es coordinadora de la Red de Cultura Gráfica Latinoamericana y actualmente se desempeña como directora del CIAP, Centro de Investigaciones en Arte y Patrimonio (CONICET-UNSAM).

Andrea Gergich

Es diseñadora gráfica y magíster en Diseño Comunicacional por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y doctoranda en Historia del Arte por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Además es profesora de grado y posgrado en Historia del Diseño y cultura gráfica en Argentina, en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Lanús,  investigadora y directora de proyectos Amilcar Herrera (UNLa), UBACyT y PIA (FADU-UBA) y Mecenazgo (CABA), e investigadora externa en el  Centro de Investigaciones en Arte y Patrimonio-CIAP (CONICET-UNSAM). Es coautora del libro NUEVA VISIÓN. Diseño Gráfico para el campo del arte en Argentina (1940-1976) / NEW VISION. Graphic design for the field of art in Argentina (1940-1976), junto a Jelle Jespers (Amberes: Hopper&Fuchs, 2025), y autora de artículos en revistas especializadas y capítulos de libros. Diserta regularmente en jornadas y congresos nacionales e internacionales. Organiza diversas actividades de extensión académica, como ciclos de charlas, conferencias y talleres, y realiza la curaduría de muestras de diseño. Actualmente se desempeña como directora de la Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual, Departamento de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Lanús (DyCV-UNLa).

MUSEO DE LA CIUDAD

Sede Altos de Elorriaga: Defensa 187

Sede Querubines: Defensa 223

Horario: lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19 h. Sábados, domingos y feriados de 11 a 20 h. Martes cerrado.

Entrada: $10.000 Público general | $2.000 Residentes argentinos y/o extranjeros con DNI | Miércoles sin cargo | Jubilados, excombatientes de Malvinas, estudiantes universitarios presentando acreditación, personas con discapacidad más un acompañante, menores de 12 años y grupos de estudiantes de colegios públicos, sin cargo todos los días. 

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Santa Catalina DrexelDía festivo: 3 marzo

Santa Catalina DrexelDía festivo: 3 marzo

Catalina cuidó de su madre por tres años hasta que esta murió en 1883. Preocupada por la gran necesidad en que se encontraban los indios americanos, Catalina le pidió al Papa León XIII, durante una audiencia en 1887, que enviara más misioneros al estado de Wyoming, para su amigo el Obispo James O’Connor. El Papa le respondió, «¿Por qué tú no te haces misionera?”.

Catalina visitó los estados de Norte y Sur Dakota, conoció al jefe indio de la tribu Sioux y comenzó su ayuda sistemática a las misiones con los indios americanos. Con el tiempo gastó millones de la fortuna de la familia en esta ayuda.

Entró el noviciado de las Hermanas de la Misericordia (Sisters of Mercy). Fundó las Hermanas del Santísimo Sacramento para los indios y negros, en Santa Fe, New Mexico, USA en 1891.

La Madre Francisca Cabrini, quien también es santa canonizada, le aconsejó que recibiera la aprobación de Roma para la orden. Recibió dicha aprobación en el año 1913.

En el año 1942 tenía un sistema de escuelas católicas para indios americanos y personas de raza negra en 13 estados. Este sistema incluía 40 misiones, 23 escuelas rurales, 50 misiones para los indios y la Universidad Xavier en New Orleans, Louisiana, USA, la primera universidad en Estados Unidos para los personas de raza negra. Por todo esto Catalina sufrió persecusión.

Después de un ataque al corazón, pasó los últimos 20 años de su vida concentrada en la oración y meditación. Murió el 3 de marzo, 1955, en la casa madre de su comunidad, Bensalem, Pennsylvania.

Fue beatificada el 20 de Noviembre de 1988 por San Juan Pablo II y canonizada por él mismo el 1 de octubre de 2000. Es considerada apóstol de los indios americanos y personas de raza negra. Se le recuerda cada 3 de enero.

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Fuente: Aciprensa