Fiesta de Itatí en Corrientes, un llamado a renovar la esperanza y fe en Cristo

Fiesta de Itatí en Corrientes, un llamado a renovar la esperanza y fe en Cristo

 Fiesta de Itatí en Corrientes, un llamado a renovar la esperanza y fe en Cristo

Miles de fieles participaron de la misa y la tradicional procesión de antorchas. En la celebración, se destacó a María como signo de esperanza y camino seguro hacia Jesucristo.

 

Itatí (Corrientes)  lunes 13 de julio (PR/26) .- Miles de fieles participaron el 9 de julio de la fiesta de Nuestra Señora de Itatí, patrona de Corrientes, una jornada de profunda devoción mariana que culminó con la misa solemne en la basílica y santuario arquidiocesano y la tradicional procesión de antorchas.

La celebración eucarística fue presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor José Larregain OFM, quien invitó en su homilía a contemplar a María como signo de la presencia de Dios en medio de las dificultades del tiempo presente. Recordó que, desde hace más de cuatro siglos, la Virgen de Itatí «acompaña la fe, las esperanzas y las luchas de nuestro pueblo» y animó a renovar la confianza filial en la Madre de Dios.

A partir de la profecía de Isaías, destacó que Dios nunca abandona a su pueblo y que la fiesta de la Virgen recuerda que el Emmanuel continúa caminando junto a los hombres y mujeres de hoy, aun en medio de las preocupaciones económicas, las incertidumbres sociales, las tensiones familiares y los desafíos culturales que atraviesa la sociedad.

El prelado también profundizó en el sentido cristológico de la devoción mariana. «María no nos aparta de Cristo. Al contrario, nos conduce siempre hacia Él. Toda auténtica devoción mariana tiene una profunda orientación cristológica. Quien se acerca a María termina encontrándose con Jesús», afirmó, al comentar el pasaje de la carta a los Gálatas.

Al reflexionar sobre el Evangelio de la Visitación, presentó a la Virgen como modelo de una Iglesia en salida, que no permanece encerrada en sí misma, sino que va al encuentro de quienes necesitan esperanza, consuelo y el anuncio del Evangelio. En ese sentido, sostuvo que María enseña a los creyentes a vivir una fe activa y misionera, capaz de llevar a Cristo allí donde más se lo necesita.

Monseñor Larregain recordó que durante generaciones miles de peregrinos llegaron al santuario llevando sus sufrimientos, preocupaciones y acciones de gracias, encontrando en la mirada maternal de la Virgen una invitación permanente a confiar nuevamente en Dios.

El arzobispo de Corrientes encomendó la protección de María bajo esa advocación a las familias, las comunidades y a esa provincia. De manera especial puso bajo su amparo a los pobres, los enfermos, los ancianos, los jóvenes y a quienes perdieron la esperanza, pidiendo que María conduzca siempre a los fieles hacia Jesucristo para vivir con fidelidad la vocación cristiana.

La jornada concluyó con la tradicional procesión de antorchas alrededor de la basílica, en un clima de profunda oración y fervor popular, renovando una vez más la histórica devoción del pueblo correntino a Nuestra Señora de Itatí, una de las advocaciones marianas más queridas del Nordeste argentino.+

 

 

Fuente: AICA
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Hoy, 13 de julio día de Santa Teresa de Jesús de los Andes, entre sus milagros se cuentan dos resurrecciones

Hoy, 13 de julio día de Santa Teresa de Jesús de los Andes, entre sus milagros se cuentan dos resurrecciones

Virgen, Carmelita Descalza Primera Santa chilena

Buenos Aires, lunes 13 de julio (PR/26) . — Hoy se celebra a Santa Teresa de Jesús de los Ande, la joven que hoy es glorificada en la Iglesia con el título de Santa, es un profeta de Dios para los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

No había cumplido 20 años cuando murió y luego se convertiría en la Primera Santa de Chile Con el ejemplo de su vida, pone ante nuestros ojos el evangelio de Cristo, encarnado y llevado a la práctica hasta las últimas exigencias.

Ella es para la humanidad una prueba indiscutible de que la llamada de Cristo a ser santos, es actual, posible y verdadera.

Ella se levanta ante nuestros ojos para demostrar que la radicalidad del seguimiento de Cristo es lo único que vale la pena y lo único que hace feliz al hombre.

Teresa de Los Andes, con el lenguaje de su intensa vida, nos confirma que Dios existe, que Dios es amor y alegría, que El es nuestra plenitud.

Nació en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900. En la pila bautismal fue llamada Juana Enriqueta Josefina de los Sagrados Corazones Fernández Solar. Familiarmente se la conocía, y todavía se la conoce hoy, con el nombre de Juanita.

Su niñez se desarrolló normalmente en el seno familiar: sus padres, don Miguel Fernández y Lucía Solar; sus tres hermanos y dos hermanas; el abuelo materno, tíos, tías y primos.

La familia gozaba de muy buena posición económica y conservaba fielmente la fe cristiana, viviéndola con sinceridad y constancia.

 

 

Juana recibió su formación escolar en el colegio de las monjas francesas del Sagrado Corazón. Entre la vida estudiantil y la vida familiar se desarrolló su corta e intensa historia. A los catorce años de edad, inspirada por Dios, decidió consagrarse a El como religiosa, en concreto, como carmelita descalza.

Su deseo se realizó el 7 de mayo de 1919, cuando ingresó en el pequeño monasterio del Espíritu Santo en el pueblo de Los Andes, a unos 90 kms. de Santiago.

El 14 de octubre de ese mismo año vistió el hábito de carmelita, iniciando así su noviciado con el nombre de Teresa de Jesús. Sabía desde mucho antes que moriría joven. Más aún, el Señor se lo había revelado, pues ella misma lo comunicó a su confesor un mes antes de su partida.

Asumió esa realidad con alegría, serenidad y confianza. Segura de que continuaría en la eternidad su misión de hacer conocer y amar a Dios.

Después de muchas tribulaciones interiores e indecibles padecimientos físicos, causados por un violento ataque de tifus que acabó con su vida, pasó de este mundo al Padre al atardecer del 12 de abril de 1920. Había recibido con sumo fervor los santos sacramentos de la Iglesia y el 7 de abril había hecho la profesión religiosa en el artículo de la muerte. Aún le faltaban 3 meses para cumplir los 20 años de edad y 6 meses para acabar su noviciado canónico y poder emitir jurídicamente su profesión religiosa. Murió como novicia carmelita descalza.

Esa es toda la trayectoria externa de esta joven santiaguina. Desconcierta, y crece en nosotros el gran interrogante: ¿y qué hizo? Para tal pregunta hay una respuesta igualmente desconcertante:

Cuando los discípulos preguntaron a Jesús qué debían hacer para vivir según Dios quiere, El respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien El ha enviado» (Jn. 6, 28-29). Por lo tanto, para conocer el valor de la vida de Juanita, es necesario mirar hacia dentro, donde está el Reino de Dios.

 

Desde muy chica con Jesús

 

Ella despertó a la vida de la gracia siendo todavía muy niñita. Asegura que a los seis años atraída por Dios empezó a volcar su afectividad totalmente en El.

«Cuando vino el terremoto de 1906, al poco tiempo fue cuando Jesús principió a tomar mi corazón para sí» (Diario, n. 3, p. 26). Juanita poseyó una enorme capacidad de amar y ser amada junto con una extraordinaria inteligencia.

Dios le hizo experimentar su presencia, la cautivó con su conocimiento y la hizo suya a través de las exigencias de la cruz. Conociéndolo, lo amó; y amándolo se entregó a El con radicalidad.

Desde niña comprendió que el amor se demuestra con obras más que con palabras, por eso lo tradujo en todos los actos de su vida, empezando por la raíz. Se miró con ojos sinceros y sabios y comprendió que para ser de Dios era necesario morir a sí misma y a todo lo que no fuera El.

Su naturaleza era totalmente contraria a la exigencia evangélica: a veces la dominaba el orgullo o la tozudez, cuando no arrebatos de egoísmo, con todos los defectos que esto supone. Como nos sucede a todos. Pero lo que ella hizo, a diferencia nuestra, fue librar batalla encarnizada contra todo impulso que no naciera del amor.

A los 10 años era una persona nueva. La motivación inmediata fue el Sacramento de la Eucaristía que iba a recibir. Comprendiendo que nada menos que Dios iba a morar dentro de ella, trabajó en adquirir todas las virtudes que la harían menos indigna de esta gracia, consiguiendo en poquísimo tiempo transformar su carácter por completo.

En la celebración de este sacramento recibió de Dios gracias místicas de locuciones interiores que luego se mantuvieron a lo largo de su vida. La inclinación natural hacia Dios, desde ese día se transformó en amistad, en vida de oración.

Cuatro años más tarde recibió interiormente la revelación que determinó la orientación de su vida: Jesucristo le dijo que la quería carmelita y que su meta debía ser la santidad.

Con la abundante gracia de Dios y con la generosidad de joven enamorada se dio a la oración, a la adquisición de las virtudes y a la práctica de la vida según el evangelio, de tal modo que en cortos años llegó a un alto grado de unión con Dios.

Cristo fue su ideal, su único ideal. Se enamoró de El, y fue consecuente hasta crucificarse en cada minuto por El. La invadió el amor esponsal y, por tanto, el deseo de unirse plenamente al que la había cautivado. Por eso a los 15 años hizo el voto de virginidad por 9 días, renovándolo después continuamente.

La santidad de su vida resplandeció en los actos de cada día en los ambientes donde se desarrolló su vida: la familia, el colegio, las amigas, los inquilinos con quienes compartía sus vacaciones y a quienes, con celo apostólico, catequizó y ayudó.

Siendo una joven igual a sus amigas, éstas la sabían distinta. La tomaron por modelo, apoyo y consejera. Juanita sufrió y gozó intensamente, en Dios, todas las penas y alegrías con que se encuentra el hombre.

Jovial, alegre, simpática, atractiva, deportista, comunicativa. En los años de su adolescencia alcanzó el perfecto equilibrio síquico y espiritual, fruto de su ascesis y de su oración. La serenidad de su rostro era reflejo de Aquel que en ella vivía.

Su vida monacal desde el 7 de mayo de 1919 hasta su muerte fue el último peldaño de su ascensión a la cumbre de la santidad. Sólo once meses fueron suficientes para consumar su vida totalmente cristificada.

Muy pronto la comunidad descubrió en ella un paso de Dios por su historia. En el estilo de vida carmelitano-teresiano, la joven encontró plenamente el cauce para derramar más eficazmente el torrente de vida que ella quería dar a la Iglesia de Cristo.

Era el estilo de vida que, a su modo, había vivido entre los suyos, y para el cual había nacido. La Orden de la Virgen María del Monte Carmelo colmó los deseos de Juanita al comprobar que la Madre de Dios, a quien amó desde niña, la había traído a formar parte de ella.

Fue beatificada en Santiago de Chile por Su Santidad Juan Pablo II, el día 3 de abril de 1987. Ha sido solemnemente canonizada por el mismo Sumo Pontífice en Roma el 21 de marzo de 1993.

Sus restos son venerados en el Santuario de Auco-Rinconada de Los Andes por miles de peregrinos que buscan y encuentran en ella el consuelo, la luz y el camino recto hacia Dios.

Santa Teresa de Jesús de los Andes es la primera Santa chilena, la primera Santa carmelita descalza fuera de las fronteras de Europa y la cuarta Santa Teresa del Carmelo tras las Santas Teresas de Avila, de Florencia y de Lisieux.

 

 

 

Sus Milagros El Bombero Resucitado

 

El día 4 de diciembre de 1983, el voluntario de la Sexta Compañía de Bomberos de Santiago, Héctor Uribe Carrasco, cae desde una techumbre durante un incendio. Sufre un golpe eléctrico de un cable de 380 voltios, quedando completamente inconsciente y según decían los médicos, con un edema pulmonar, un edema cerebral y ninguna posibilidad de vida, pues estaba clínicamente muerto.

Ante esta angustiosa situación, su madre, Señora Olga Carrasco de La Vega, aconsejada por un voluntario amigo del accidentado, decidió ir hasta la Cripta de Sor Teresa, para implorar por la vida de su hijo. La súplica la hizo en la Capilla, acompañada de varios voluntarios y amigos de Héctor, el día 7 de diciembre, es decir, 3 días después del accidente.

Según testimonio de la mamá y de los amigos, desde entonces empezó a dar señal de recuperación hasta quedar totalmente restablecido.

Los médicos están sorprendidos. El joven vive. Es un resucitado a instancias de Teresita.

Los antecedentes del caso son enviados a Roma. De miles de milagros y favores concedidos y adjudicados a la intercesión de Sor Teresita, es éste el que el consejo de teólogos aprueba en el paso final del proceso y que llevó a Teresita a la gloria de los altares.

Para iniciar el proceso de Canonización, debe producirse otro milagro después de la Beatificación.

 

La estudiante resucitada

 

El día 7 de diciembre de 1988, varias alumnas del Colegio Las Condes, Institución Teresiana, en el paseo de fin de año escolar, se reunieron para pasar el día. La alumna Marcela Antúnez Riveros, bañándose en la piscina del estadio del Banco Chile sufrió asfixia por inmersión. Fue sacada del agua después de al menos 5 minutos cianótica y sin ningún signo vital.

Mientras la someten a la prácticas de reanimación, dos apoderados y un grupo de alumnas piden fervorosamente la intervención de Santa Teresa y, con asombro de los médicos de la clínica Alemana, que a la vista de la ficha médica temían daño cerebral irreversible, se recuperó rápidamente.

Por precaución la retienen 3 días más en la clínica, saliendo de ella sin la más mínima lesión cerebral, ni traumas, siendo -los años siguientes- una alumna destacada en sus estudios.

Realizado canónicamente el proceso en el Arzobispado de Santiago con las declaraciones de los testigos y de los médicos y llevada a Roma las actas del proceso, los médicos peritos del Vaticano declararon que la recuperación total de la niña no tiene explicación científica. Por eso, la Congregación de los Santos aprobó el milagro para proceder a la Canonización.

 

 

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Fuente: Aciprensa
La cruz olvidada que espera la bendición del Papa: la reliquia de Tumbes que resistió 500 años

La cruz olvidada que espera la bendición del Papa: la reliquia de Tumbes que resistió 500 años

 

Un sacerdote peruano sueña con que León XIV bendiga la histórica Cruz de la Conquista durante su esperada visita a Perú. La reliquia, ligada al desembarco de Pizarro en 1532, pasó casi siglo y medio lejos de su tierra antes de regresar a Tumbes.

 

 

 

 

Buenos Aires domingo 12 julio(PR/26)–Todo comenzó como un reencuentro familiar sin mayores pretensiones. Pero terminó convirtiéndose en el sueño de todo un pueblo: que el Papa León XIV bendiga, durante su anunciada visita a Perú, una de las reliquias más antiguas y menos conocidas del país.

El impulsor de esta iniciativa es el sacerdote peruano Juan Carlos Silva Yacila, párroco de la parroquia San Leonardo de Puerto Maurizio, en las afueras de Roma. Su pedido tiene un nombre propio: la Cruz de la Evangelización, también llamada Cruz de la Cristiandad o Cruz de la Conquista.

 

La cruz de la conquista en la Municipalidad del Distrito de la Cruz, en Tumbes, en el norte del Perú. Crédito: Cortesía del Juan Carlos Silva Yacila.

Según la tradición histórica de Tumbes, esta cruz está unida a los primeros pasos de la evangelización en territorio peruano y al despertar de la fe dentro del propio Imperio Inca.

 

Una oración que se transformó en misión

 

El padre Silva no oculta la emoción que sintió al estar frente a la reliquia. “Tuve la gracia de tocar la Cruz, de rezar ante ella y contemplarla”, contó a ACI Prensa.

De manera espontánea, comenzó a orar por su gente: las familias, los enfermos, los niños, los pescadores y agricultores, y por todos los que cada día construyen, según sus palabras, un Tumbes más fraterno y más justo.

 

Peregrinación guiada por el sacerdote peruano hacia la Cruz con un grupo de fieles. Crédito: Cortesía del Juan Carlos Silva Yacila.

 

Fue entonces cuando surgió la pregunta que todavía lo acompaña: ¿cómo lograr que el mundo conozca la cruz que su pueblo custodia desde hace casi 500 años? Muchos tumbesinos, admite, ni siquiera saben que existe.

 

El primer signo del Evangelio en el Tahuantinsuyo

 

La historia de la cruz se remonta a 1532, cuando, según la tradición oral transmitida por generaciones, Francisco Pizarro y sus hombres desembarcaron en lo que hoy es el distrito de La Cruz, tras los combates conocidos como la Batalla de los Manglares.

 

Este es el lugar donde Francisco Pizarro puso la primera cruz en tierras del Imperio Inca, el Tahuantinsuyo, en el cerro Buenaventura, Distrito de la Cruz, Tumbes. Crédito: Cortesía del P. Juan Carlos Silva Yacila.

 

Fue en el cerro Buenaventura donde, se cree, se levantó por primera vez una cruz cristiana en el territorio del antiguo Tahuantinsuyo: uno de los primeros signos visibles de la llegada del cristianismo a estas tierras.

 

Un viaje de casi siglo y medio lejos de casa

 

Durante más de tres siglos, la cruz permaneció en el mismo cerro donde, según la tradición, había sido colocada. Pero en 1842 fue trasladada a la iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, en Piura, para protegerla de la humedad y el paso del tiempo.

Años más tarde, en 1907, el entonces presidente José Pardo y Barreda conoció la existencia de la reliquia durante una visita a Tumbes y ordenó su traslado al Museo Nacional de Historia, en Lima, donde quedó bajo custodia del Estado.

 

Retorno de la Cruz de la Conquista al Distrito de La Cruz en Tumbes en 1990, después de 148 años. Crédito: Cortesía del Juan Carlos Silva Yacila.

 

Así, durante casi siglo y medio, la cruz permaneció lejos del lugar donde había comenzado su historia. Recién el 18 de agosto de 1990, tras numerosas gestiones de autoridades y vecinos, regresó a Tumbes, poniendo fin a 148 años de ausencia.

Hoy la reliquia se conserva en la Biblioteca Municipal Víctor Andrés Belaúnde, en el distrito de La Cruz, donde puede ser visitada por fieles, peregrinos e investigadores.

 

“Sus hijos esperan su bendición”

 

El padre Silva aprovechó un encuentro con el Papa León XIV, el pasado 24 de junio, para entregarle una camiseta con una ilustración de la cruz, obra de su sobrina Valeria Stigler Silva.

“Sentí que llevaba a todo mi pueblo entre las manos”, recuerda el sacerdote, quien le dirigió al Pontífice un pedido breve y directo: que no se olvide de la Cruz de la Conquista de Tumbes.

 

Camiseta elaborada para promover la Cruz de la Conquista. Crédito: Cortesía de Juan Carlos Silva Yacila.

 

Aunque el Vaticano todavía no confirmó oficialmente el viaje a Perú ni su programa, distintas versiones apuntan a una posible visita durante el mes de noviembre. Si el Papa finalmente no llegara hasta Tumbes, el sacerdote propone llevar la cruz a alguna celebración que presida en el norte del país.

Cinco siglos después de haber acompañado los primeros pasos del cristianismo en estas tierras, la cruz sigue siendo, para miles de tumbesinos, mucho más que una pieza histórica: un signo vivo de fe, identidad y esperanza.

 

 

 

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Fuente: ACI Prensa

 

 

 

Hoy es su día, podemos pedirle a San Benito: 7 datos importantes sobre la medalla y la cruz

Hoy es su día, podemos pedirle a San Benito: 7 datos importantes sobre la medalla y la cruz

La medalla y la cruz de San Benito son mucho más que objetos de devoción; son poderosos sacramentales reconocidos por la Iglesia para la protección espiritual. Descubre siete datos fundamentales sobre su origen, su significado profundo en la lucha contra el maligno y cómo se emplean para invocar la bendición de Dios.

 

 

 

Buenos Aires, sábado 11 julio (PR/26) — Hoy celebramos a San Benito de Nursia, patriarca del monacato occidental y figura clave en la construcción de Europa.

 

Más allá de su célebre lema ora et labora, recordamos su faceta como poderoso exorcista, quien enfrentó al demonio con la fuerza de la oración y el signo de la Santa Cruz como arma definitiva de liberación.

 

Medalla de San Benito | Crédito: Flickr - Leslie GrIn (CC BY-NC-ND 2.0)
Medalla de San Benito | Crédito:
Flickr – Leslie GrIn (CC BY-NC-ND 2.0)

Por siglos han sido muchísimos los cristianos que han portado la medalla y la cruz de San Benito de Nursia (c. 480-547), santo abad patrono de Europa, cuya fiesta se celebra cada 11 de julio.

San Benito, por gracia de Dios, es considerado intercesor poderoso para contrarrestar las insidias del maligno, y la medalla sacramental que lleva su nombre ha representado siempre la fuerza y el poder de Dios que se impone sobre el mal.

A continuación presentamos siete datos importantes en torno a la cruz y la medalla de San Benito. Estos símbolos portan una larga tradición que evoca la vida y obras del gran santo de los siglos V y VI.

1. El origen de la medalla es incierto

 

El origen preciso de la medalla tal y como la conocemos no está totalmente documentado. La tradición más extendida lo vincula a un episodio acontecido en el siglo XVII en Alemania, donde, de acuerdo a la tradición, en las paredes de la Abadía de Metten se encontraron unas cruces pintadas con las letras dispuestas en la forma como hoy aparecen: tanto en el asta como en el travesaño de la cruz, como formando una circunferencia alrededor de la misma.

Dicho hallazgo se habría producido en medio de un proceso contra un grupo de mujeres acusadas de practicar la brujería, quienes habrían alegado que no tenían poder alguno sobre la abadía porque ésta se encontraba bajo la protección de la cruz.

Más adelante, se encontró un pergamino con la imagen de San Benito, así como los textos completos cuyas abreviaturas aparecen inscritas en la medalla.

 

 

La medalla, en su presentación actual, es la del Jubileo de 1880 por los 1400 años del nacimiento de San Benito. Fue autorizada por el abad o superior de la famosa abadía benedictina de Monte Cassino en Italia.

Con ella se puede obtener la indulgencia plenaria en la Fiesta de San Benito, que la Iglesia celebra el 11 de julio, siguiendo las condiciones habituales que pide la Iglesia: Confesión sacramental, Comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa.

Según la tradición benedictina, quien use devotamente la medalla de San Benito y, el día de su fiesta (11 de julio), cumpla las condiciones habituales para obtener indulgencia (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa), puede obtener indulgencia plenaria. Para mayor certeza, es recomendable que los devotos estén atentos a la normativa vigente en sus diócesis sobre las indulgencias que se pueden obtener.

 

3. Cuando San Benito hacía la señal de la cruz, obtenía siempre la protección divina

 

En cierta oportunidad, un grupo de monjes de Vicovaro conspiró para deshacerse de su santo abad; querían acabar con el rigor con el que Benito dirigía el monasterio. De acuerdo a un conocido relato de San Gregorio Magno, sus enemigos pusieron veneno en la copa de vino del abad, y, como era su costumbre, antes de beber hizo la señal de la cruz sobre el vino. En ese instante la copa se partió en pedazos.

En otras ocasiones, un pájaro negro volaba a su alrededor para molestarlo y hacerle perder la paciencia – el ave era el demonio encubierto–. San Benito respondía con la señal de la cruz y el ave lo dejaba en paz.

Una vez el demonio lo tentó a través de la imaginación con deseos carnales. Cuando estaba casi vencido, ayudado por la gracia, se quitó las vestiduras y se arrojó a un matorral de espinas y zarzas. Después de ello nunca más volvió a sufrir tentación similar.

4. La medalla y el exorcismo

 

La medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia con un gran poder para el exorcismo. Usado con fe, ayuda a los cristianos en la lucha contra el mal y las tentaciones del maligno. No es que sea parte del ritual del exorcismo necesariamente, sino que es un signo sagrado que dispone mejor para recibir el efecto de los sacramentos y la protección en diversas circunstancias de la vida.

De acuerdo al Catecismo, los sacramentales son «signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia» (CEC 1667).

El Catecismo de la Iglesia Católica establece, además, que por los sacramentales «los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida» (CEC 1667).

 

5. La medalla muestra a San Benito sosteniendo una cruz y el libro de las reglas

 

El reverso de la medalla muestra la imagen del patrono de Europa. A ambos lados de la figura del santo se lee: «Crux Sancti Patris Benedicti» [Cruz del Santo Padre Benito]. Se puede ver también una copa de la cual salen una víbora y un cuervo.

Trazando una circunferencia aparece la oración: «Eius in obitu nro. praesentia muniamur» [A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia, versión abreviada de Eius in obitu nostro praesentia muniamur). En la parte inferior central se lee: «Ex. S. M. Cassino MDCCCLXXX» [Del Santo Monte Cassino 1880].

 

6. Las siglas de la medalla en el reverso y su significado

 

 

 

C.S.P.B. ― «Cruz del Santo Padre Benito».

C.S.S.M.L. ― «La santa Cruz sea mi luz» (crucero vertical de la cruz).

N.D.S.M.D. ― «Que el dragón infernal no sea mi guía» (crucero horizontal).

En círculo, comenzando arriba hacia la derecha:

PAX― «Paz».

V.R.S.― «Retrocede, Satanás».

N.S.M.V.― «No me aconsejes cosas vanas».

S.M.Q.L.― «Es malo lo que me ofreces»

I.V.B.― «Traga tú mismo tu veneno».

7. Oración para bendecir la medalla a cargo de un sacerdote

 

 

P. Nuestra ayuda nos viene del Señor.

T. Que hizo el cielo y la tierra.

P. Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene. Que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de satanás, a fin de que todos los que la usen gocen de la salud de alma y cuerpo.

En el nombre del Padre Omnipotente y de su Hijo, nuestro Señor, y del Espíritu Santo Paráclito, y por la caridad de Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego.

T. Amén

(Bendición)

P. Señor, escucha mi oración.

T. Y llegue a Ti mi clamor.

P. Oremos:

Dios omnipotente, dador de todos los bienes, te suplicamos humildemente que por la intercesión de nuestro Padre San Benito, infundas tu bendición sobre esta sagrada medalla, a fin de que quien la lleve, dedicándose a las buenas obras, merezca conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación, y todas la indulgencias que se nos otorgan, y que por la ayuda de tu misericordia se esfuerce en evitar las asechanzas y engaños del diablo, y merezca aparecer santo y limpio en tu presencia.

Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

 

Fuente: ACI Prensa
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Cuatro lugares donde encontrarte con Jesús cuando te sientas triste

Cuatro lugares donde encontrarte con Jesús cuando te sientas triste

 

La vida trae alegrías y también tristezas profundas. Por eso, cuando el dolor te desborde, hay cuatro sitios seguros donde Jesús te espera con los brazos abiertos.

 

 

 

 

 

Buenos Aires viernes 10 julio(PR/26)–Nadie es feliz todo el tiempo. Hay días de alegría plena y otros de un malestar que parece no tener fin.Por eso, cuando sientas que la tristeza te supera, recuerda algo importante: puedes encontrarte con Jesús en cuatro lugares seguros, siempre dispuestos a recibirte.

 

En la Eucaristía, el encuentro más profundo

 

No existe un lugar más privilegiado que la santa Misa para vivir un encuentro íntimo con Jesús.

Allí, el Señor se hace presente en cuerpo y alma para entregarse como alimento. Nada en este mundo puede llenarnos tanto como Él.

 

 

Por eso conviene acudir con frecuencia, tal como recuerda la secuencia de Corpus: “Su Sangre es nuestra bebida; su Carne, nuestro alimento; pero en el Pan o en el Vino Cristo está todo completo”.

 

Frente al sagrario, en silencio y compañía

 

La visita más consoladora que puedes hacer es entrar a cualquier iglesia y sentarte frente al sagrario.

Allí te espera Jesús sacramentado —a veces completamente solo— con un amor infinito. Ese momento de intimidad para contarle tus penas no tiene precio.

 

 

No lo pienses dos veces: cuando pases frente a un templo, entra, salúdalo como a un amigo y déjate ver. No hacen falta palabras, porque como dice el Evangelio: “Su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan” (Mt 6, 8).

 

En la oración, sin importar dónde estés

 

Si necesitas desahogarte, incluso llorar, puedes hablar con Jesús en cualquier lugar.

Tus palabras nunca caen en el vacío: Él siempre escucha y responde de maneras sorprendentes. Tu corazón encontrará alivio porque tu Padre está atento a lo que te falta.

La carta de Santiago lo resume con un consejo simple pero poderoso: “¿Está sufriendo alguno de ustedes? Rece” (Stg 5, 13).

 

En su Palabra, la voz que consuela

 

Y si quieres escuchar la voz de Dios, abre la Biblia.

No hay nada más reconfortante que hallar allí la respuesta a tus preguntas: la Sagrada Escritura contiene los mensajes que necesitas para entender que no estás solo.

 

 

Jesús te ama y se hará cargo de tu dolor, tal como promete en el Evangelio: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré” (Mt 11, 28).

 

 

 

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Fuente: aleteia.org

 

 

Hoy se celebra la fiesta de la Virgen de Itatí en Argentina

Hoy se celebra la fiesta de la Virgen de Itatí en Argentina

 

Buenos Aires, jueves 9 juliio (PR/26) — Cada 9 de julio se celebra a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Itatí, patrona de las provincias de Corrientes y Misiones en Argentina.

Los orígenes de esta devoción mariana datan del siglo XVI, a propósito de la llegada de los misioneros franciscanos, en 1528, a las tierras gobernadas por el cacique Yaguarón, jefe de una de las tribus guaraníes de la región. Los dominios de Yaguarón abarcaban buena parte del territorio que se extiende a orillas del río Paraná (hoy, Alto Paraná, en la provincia de Corrientes).

Los franciscanos arribaron al lugar llevando consigo una hermosa imagen de la Inmaculada Concepción, la que fue colocada en un sencillo oratorio construido por los mismos frailes. Aquel oratorio sería, además, el primero de muchos dedicados a la veneración a la Madre de Dios en esa región.

Lamentablemente, el lugar donde se habían asentado los misioneros fue atacado por un grupo numeroso de nativos, y el oratorio fue destruido. Cuando el ataque terminó, los frailes se percataron de que la imagen de María Inmaculada había desaparecido sin que hubiera algún rastro de ella.

Poco tiempo después, la Virgen Inmaculada fue encontrada por un grupo de indios  convertidos al catolicismo. La hallaron no muy lejos del lugar donde había desaparecido, en plena selva, al pie del río Paraná. La imagen estaba sobre una ‘piedra blanca’, algo que en guaraní se dice ‘itatí’.

El hallazgo, además, tuvo carácter prodigioso: quienes la vieron hablaban de un extraño brillo que envolvía la imagen y de una bella melodía que podía escucharse alrededor, pero cuyo punto de origen no pudo ubicarse.

La voluntad de la Madre

Tras estos acontecimientos, la Inmaculada fue devuelta a su lugar original, pero volvió a desaparecer hasta en dos oportunidades más, a pesar de los cuidados y la vigilancia impuesta por los frailes. La imagen sería ubicada nuevamente sobre la piedra blanca, en el mismo lugar donde había aparecido la primera vez. Las rocas blancas suelen ser de piedra caliza, itá morotí en guaraní. Así la Virgen Inmaculada empezó a ser denominada ‘Virgen de Itatí’ [el término también puede querer decir a veces ‘punta de piedra’ o ‘piedra puntiaguda’ y puede ser considerado una contracción].

Los misioneros franciscanos decidieron entonces dejarla allí, convencidos de que la Madre de Dios, de manera misteriosa, les estaba comunicando su deseo de que en ese lugar se le conozca y venere. Por eso, los frailes se trasladaron a la zona de los hallazgos, donde más tarde edificarían su nuevo hogar. Poco a poco, en torno a los hermanos, se fue erigiendo un poblado que llevaría el nombre de ‘La Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí’.

Entre los misioneros, Fray Bolaños y Fray Alonso de San Buenaventura, lograron auténticas proezas evangelizadoras con los aborígenes gracias a la intercesión de la Inmaculada. Luego la construcción del templo y la casa parroquial se hicieron efectivas.

 

Cien años de devoción

Un siglo después, se construyó un nuevo oratorio a unos metros del río. El lugar se hallaba más poblado y devino en la fundación del municipio de Itatí, el 7 de diciembre de 1615. De pronto, otros acontecimientos milagrosos empezaron a suceder. La tradición alude a una suerte de ‘transfiguración de la Virgen’, presenciada por Fray Luis de Gamarra, sacerdote del lugar. Su testimonio fue debidamente recogido y en él destacan estas impresionantes palabras: “Se produjo una extraordinaria mudanza del rostro y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto”.

La transfiguración duró varios días y se repitió en los años siguientes. En cada una de esas oportunidades se oyó una hermosa melodía, igual como sucedió cien años antes.

El milagro de la zanja

La devoción a María de Itatí se fue fortaleciendo con el correr del tiempo, impulsada por la gratitud de los lugareños, quienes le atribuían toda suerte de milagros a su intercesión: curaciones de enfermedades, protección ante los embates de la naturaleza, y la paz y calma que habían prolongado por años. No obstante, esa paz fue interrumpida en 1748 cuando tribus de indios abipones organizaron otro ataque violento.

Los contingentes indígenas se disponían a ingresar al poblado con el propósito de destruirlo, y el primer objetivo era acabar con la sagrada imagen; sin embargo, cuando un grupo de ellos se acercó a las puertas de la ciudad, el suelo que la rodeaba se abrió frente a sus ojos, dejando una zanja imposible de sortear en ese momento.

Además, como podía esperarse, lo sucedido dejó completamente aterrorizados a los invasores, quienes no tuvieron otra alternativa que huir. Vuelta la calma, los lugareños acudieron al santuario para agradecer a la Virgen de Itatí que los hubiera salvado con ese milagro. Su “reina” los había protegido una vez más.

Símbolo de unidad

En 1768, el jesuita Fray José Antonio de Acosta construyó el sexto templo dedicado a la Virgen de Itatí a orillas del río Paraná, donde hoy se encuentra la Basílica y el Museo de Arte Sacro.

Hoy por hoy, la Basílica es una de las más importantes de la región, y convoca todos los años a gran número de devotos entre argentinos, paraguayos, uruguayos y brasileros, quienes suelen trasladarse desde las lejanías para venerar y honrar a quien reconocen como madre y protectora.

El 16 de julio de 1900 el Papa León XIII dispuso la coronación a la Virgen de Itatí. La ceremonia fue presidida por su delegado, el obispo de Paraná en ese momento, Mons. Rosendo de la Lastra y Gordillo.

La imagen

La imagen está tallada en madera, mide 1,26 metros de altura; tiene el cabello negro y la piel ligeramente morena; aparece de pie sobre una media luna, con las manos juntas sosteniendo un rosario. Viste una túnica azul y su cabeza está cubierta por una mantilla blanca.

Sujetando la mantilla está su corona, concebida al estilo de las coronas imperiales del Renacimiento, hecha de oro, con incrustaciones de amatistas y topacios de gran tamaño, circundados por grabados de delicada expresión.

El 23 de abril de 1918, Nuestra Señora de Itatí fue proclamada Patrona y Protectora de las provincias de Corrientes y Misiones en Argentina.

¡Nuestra Señora de Itatí, ruega por nosotros!

 

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Fuente: ACI Prensa