Qué compra China y cómo puede Argentina ganarse un lugar en su estrategia alimentaria

Qué compra China y cómo puede Argentina ganarse un lugar en su estrategia alimentaria

Soja, carne, sorgo, cebada, biotecnología y geopolítica fueron los grandes temas de una jornada de análisis de AgroEducación en China, que terminó dejando una pregunta clave: qué lugar puede construir Argentina en la seguridad alimentaria del gigante asiático.

 

 

 

 

 

Buenos Aires martes 29 septiembre (PR/26)– En el marco de las actividades que AgroEducación está desarrollando en China, participamos de una presentación dedicada a los agronegocios, el comercio agrícola chino y la relación del país con los principales productores y exportadores de alimentos del mundo. La exposición tuvo, además, un capítulo especial sobre Argentina.

Después llegó un extenso intercambio de preguntas con nuestro grupo, que terminó siendo tan interesante como la propia presentación. Permitió pasar de las grandes estadísticas a interrogantes muy concretos: ¿por qué China compra tanta soja?, ¿por qué prefiere importar poroto?, ¿puede reducir la harina de soja en las dietas animales?

 

 

También se habló de qué ocurre con su producción ganadera, hasta dónde puede crecer la importación de carne, por qué Argentina perdió participación en algunos productos y la ganó en otros, qué pasó con la cebada australiana, cómo mira China a los organismos genéticamente modificados y qué peso tiene hoy la geopolítica en las decisiones comerciales.

En definitiva, la reunión nos acercó a una pregunta mucho más amplia: ¿cómo piensa China su seguridad alimentaria? Comprender esa respuesta es fundamental para Argentina, porque estamos frente a uno de los mayores compradores de alimentos del planeta, pero también ante un país que no quiere quedar demasiado expuesto a las importaciones.

China busca, al mismo tiempo, sostener su propia capacidad productiva. Esa aparente contradicción atravesó prácticamente toda la conversación.

 

China necesita al mundo para alimentar a China

 

Hay una cuestión estructural que explica buena parte de la estrategia agrícola china: el país debe abastecer a una enorme población con una disponibilidad de tierra cultivable relativamente limitada. Por eso, aunque su producción agrícola es gigantesca, las importaciones forman parte de su seguridad alimentaria.

No es una situación pasajera, sino una característica estructural de su economía. China compra soja, aceites vegetales, azúcar, algodón, cereales, carnes, productos para alimentación animal, frutas, jugos, productos del mar y una extensa lista de materias primas y alimentos.

 

 

Pero tampoco quiere depender sin límites del exterior, y mucho menos de un único país. Por eso una idea apareció una y otra vez durante la reunión: la diversificación. Diversificar productos y proveedores, sostener la producción doméstica, mejorar la productividad, incorporar tecnología y usar el comercio internacional como complemento. Es dentro de esa lógica donde debemos analizar la relación de China con Brasil, Estados Unidos, Australia, Argentina y el resto de los grandes productores agrícolas.

 

La soja, la llave para entender el mercado chino

 

Si hay un producto capaz de mostrar la verdadera dimensión del mercado chino, probablemente sea la soja. Según las cifras presentadas, China viene importando más de 100 millones de toneladas anuales, un número que por sí solo permite dimensionar el impacto que tiene sobre el mercado mundial.

China necesita la soja sobre todo por sus dos derivados. La harina es una fuente fundamental de proteína para la alimentación animal, especialmente para las cadenas porcina y avícola. El aceite, en cambio, se incorpora al enorme mercado de consumo alimentario chino.

Además, China desarrolló una gigantesca capacidad propia de procesamiento: compra enormes cantidades de poroto y realiza el crushing puertas adentro. Según se explicó, la soja importada se procesa sobre todo en grandes plantas con sistemas de extracción por solventes. Hay establecimientos más pequeños y tecnologías alternativas, pero pesan menos y se vinculan más con la soja de producción doméstica.

 

 

La escala vuelve a ser determinante. Cuando se procesan decenas de millones de toneladas, pequeñas diferencias en la eficiencia de extracción pueden representar cantidades extraordinarias de aceite y enormes diferencias económicas.

 

Argentina y China: dos estrategias para la misma soja

 

Uno de los datos más llamativos fue la evolución de Argentina como proveedor de poroto. Según las cifras expuestas, nuestro país llegó a representar cerca del 29% de las importaciones chinas de soja en algunos momentos de comienzos de este siglo. Hoy esa participación rondaría el 7%.

Es una transformación significativa, y una de las explicaciones que surgieron fue el propio desarrollo de la industria aceitera argentina. Argentina construyó en torno al Gran Rosario uno de los complejos de crushing más importantes del mundo y durante décadas orientó buena parte de su estrategia exportadora a industrializar el poroto dentro del país.

China eligió otro camino: comprar la materia prima y procesarla dentro de su propia estructura industrial. Dicho de otro modo, Argentina tiene capacidad para procesar la soja antes de exportarla, y China tiene capacidad e interés en procesarla después de importarla.

 

Cómo se reconfiguró la relación entre Argentina y China luego de la reunión bilateral en el G20 - Radio UNR

 

La evolución de las exportaciones argentinas de poroto hacia China debe leerse también en ese marco. Al mismo tiempo, Brasil aumentó extraordinariamente su producción y se consolidó como proveedor fundamental, mientras que Estados Unidos sigue siendo otro gran actor, aunque su vínculo comercial con China estuvo condicionado en los últimos años por las tensiones entre ambas potencias.

 

¿Quiere China usar menos harina de soja?

 

Este fue uno de los temas que generó más intercambio. China necesita cantidades enormes de harina de soja para alimentar a sus animales, pero precisamente por esa magnitud existe desde hace años interés en reducir la dependencia de esa fuente de proteína. La cuestión ganó relevancia desde las tensiones comerciales con Estados Unidos iniciadas en 2018.

La pregunta fue si existe realmente una política china para disminuir su uso en las dietas animales, y la respuesta fue más matizada que un simple sí o no. Hay interés y hay recomendaciones para trabajar con dietas de menor proteína bruta, complementando las necesidades nutricionales con aminoácidos y otras fuentes. Pero no todas las empresas pueden hacerlo por igual.

 

China compra harina de soja a este país de Sudamérica por primera vez en la historia tras más de dos décadas | | Mundo | La República

 

Las grandes compañías de alimentación animal cuentan con nutricionistas, tecnología, conocimiento y capacidad de formulación para reducir la harina de soja sin afectar la productividad. Las más pequeñas pueden tener más dificultades. Y hay otra variable determinante: el precio. Si la harina de soja es competitiva, el incentivo para sustituirla disminuye; si sube, las alternativas ganan atractivo.

Por eso sería un error interpretar esto como una decisión de abandonar la harina de soja. Se trata, más bien, de una búsqueda de eficiencia, flexibilidad y menor dependencia. En un mercado de semejante tamaño, una reducción de pocos puntos porcentuales en la inclusión de harina de soja puede traducirse en millones de toneladas.

 

Aceites, azúcar y algodón: la dependencia va mucho más allá de la soja

 

La presentación mostró que la dependencia china del mercado internacional no se limita a la soja. Los aceites vegetales ocupan un lugar importante en sus importaciones agrícolas. Se destacó el aceite de palma, cuyas compras superaron, según los datos presentados, los 6 millones de toneladas anuales, con Indonesia como uno de los principales proveedores.

También forman parte del abastecimiento chino otros aceites y oleaginosas, entre ellos derivados de colza y girasol. En este segmento reaparece una característica que atraviesa toda la política agrícola china: asegurar el abastecimiento, pero manteniendo distintas alternativas.

 

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El azúcar fue otro de los productos analizados. Se mencionaron importaciones cercanas a los 5 millones de toneladas anuales, con períodos de compras mayores: para 2021, por ejemplo, se habló de más de 5,5 millones. Brasil aparece otra vez como proveedor destacado, y su presencia repetida en soja, carne, azúcar y otros productos fue inevitable en el análisis.

Para Argentina resulta interesante mirar no solo qué compra China, sino también por qué algunos competidores sudamericanos lograron construir una participación tan importante en ese mercado.

El algodón ofrece otro buen ejemplo de la lógica china. El país es un importante productor, pero también tiene una de las mayores industrias textiles del planeta, y esa demanda supera en ciertos momentos la disponibilidad doméstica. Según las cifras de la jornada, las compras recientes rondaron los 1,14 millones de toneladas, con Brasil entre los proveedores relevantes.

El caso demuestra que una gran producción doméstica no elimina necesariamente la necesidad de importar. Todo depende de la escala de la demanda, y en China prácticamente cualquier demanda adquiere una dimensión extraordinaria.

 

Carne vacuna: carne barata para el consumidor o rentabilidad para el productor

 

Naturalmente, la carne vacuna ocupó un lugar central. China se transformó en los últimos años en uno de los mayores importadores del mundo y en un destino fundamental para la cadena ganadera argentina. Se habló de compras cercanas a los 3 millones de toneladas anuales. Brasil ocupa la principal posición como proveedor, mientras que Argentina mantiene una presencia significativa.

Pero la parte más interesante de la discusión apareció cuando dejamos de mirar solo el volumen. China necesita importar carne, pero también tiene productores ganaderos, y allí surge un conflicto económico que las autoridades deben administrar.

Se explicó que cierta carne importada, en particular la brasileña, podía ingresar a precios considerablemente inferiores a los costos de producción domésticos. Se mencionaron casos en los que el precio podía acercarse a la mitad del valor de la carne producida en el país.

 

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La consecuencia es evidente. Para el consumidor y para la industria que necesita abastecimiento, la importación resulta atractiva. Para el productor chino puede significar una presión extraordinaria: si el mercado quedara totalmente abierto y las importaciones siguieran creciendo a precios muy inferiores, parte de la producción local podría dejar de ser viable.

China no parece dispuesta a permitirlo sin límites. La seguridad alimentaria no consiste solo en tener hoy alimentos baratos, sino también en preservar una capacidad de producción para el futuro. Eso ayuda a entender las medidas de protección mencionadas: según se explicó, China recurrió a mecanismos temporales para moderar el impacto de las importaciones sobre su ganadería, alcanzando a varios de los principales países proveedores.

Para Argentina, este punto es clave. Que China necesite carne importada no significa que esté dispuesta a aumentar indefinidamente sus compras si considera que eso amenaza la sustentabilidad de su propia ganadería.

Argentina ocupa una posición relevante en el mercado chino de carne vacuna, aunque su participación porcentual puede variar, sobre todo frente al enorme crecimiento de Brasil y los cambios del propio mercado chino. Aun así, China sigue siendo un destino de enorme importancia para nuestra cadena ganadera.

Aquí vuelve a aparecer la necesidad de entender la lógica del comprador. China no analiza solo el precio: también mira la disponibilidad, la estabilidad del abastecimiento, las condiciones sanitarias, las relaciones comerciales y la situación de su propia producción. El mercado puede ser gigantesco y, al mismo tiempo, altamente administrado.

Sorgo y cebada: dos casos que enseñan cómo funciona el comercio

 

El sorgo fue uno de los productos donde Argentina consiguió una posición particularmente interesante: durante la exposición se mencionó una participación cercana al 30% de las importaciones chinas. El dato es relevante porque muestra que la relación agroindustrial es mucho más amplia que soja y carne, y porque demuestra que Argentina puede alcanzar posiciones importantes cuando se combinan disponibilidad de producto, demanda china y acceso comercial.

El sorgo tiene distintos usos en China, entre ellos la alimentación animal, y se convirtió en los últimos años en un producto interesante dentro de la relación bilateral.

 

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Probablemente uno de los intercambios más ricos de la reunión haya sido el de la cebada. La presentación mostraba que Argentina llegó a superar el 40% de las importaciones chinas alrededor de 2022, para luego perder parte de esa presencia. Inicialmente se planteó que la caída podía deberse a una reducción de la producción argentina, pero desde nuestro grupo surgió una observación distinta.

 

El gran cambio había ocurrido por la relación entre China y Australia. Australia era un proveedor natural y muy importante de cebada para el mercado chino, pero en un contexto de tensiones comerciales entre ambos países, China aplicó medidas que limitaron fuertemente el ingreso de cebada australiana.

Eso modificó el mercado: China seguía necesitando cebada, Australia había perdido acceso y otros proveedores ocuparon ese espacio. Argentina fue uno de ellos. Cuando después se levantaron las restricciones, Australia recuperó rápidamente su participación.

El ejemplo es extraordinario porque muestra cómo funciona hoy el comercio agrícola mundial. Había aparecido una ventana comercial generada por un conflicto entre otros dos países, y cuando desapareció la causa que la había originado, el mercado empezó a normalizarse.

La geopolítica ya es una variable agrícola

 

El caso de la cebada australiana llevó a una discusión más amplia. Durante décadas, quienes analizamos mercados agrícolas nos acostumbramos a mirar producción, consumo, stocks, clima, superficie sembrada, rendimientos y precios. Todo eso sigue siendo esencial, pero ya no alcanza.

Hoy existe otra variable capaz de mover millones de toneladas de un origen a otro: la geopolítica. La relación entre Estados Unidos y China es el ejemplo más evidente. Estados Unidos tiene enormes ventajas productivas y es uno de los grandes exportadores agrícolas del mundo, y en condiciones normales China es su mercado natural.

 

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Pero cuando aparecen aranceles, represalias comerciales o conflictos diplomáticos, el flujo puede cambiar rápidamente. Lo mismo ocurrió con Australia, y esos cambios pueden beneficiar de manera temporal a terceros países, entre ellos Argentina.

Ser competitivo sigue siendo indispensable, pero no garantiza por sí solo el acceso permanente a un mercado. Las relaciones entre gobiernos, los acuerdos comerciales y las decisiones estratégicas de los países tienen cada vez más influencia sobre los agronegocios.

 

¿Qué lugar ocupa Argentina para China?

 

Una de las preguntas al expositor fue cómo observa China a Argentina como proveedor. La respuesta destacó la importancia agrícola de nuestro país y la complementariedad entre ambas economías: China tiene una enorme demanda y limitaciones estructurales de recursos productivos, mientras que Argentina tiene tierra, tecnología, conocimiento y capacidad para producir alimentos en volúmenes muy superiores a las necesidades de su población.

La complementariedad parece evidente, pero eso no significa que Argentina tenga asegurado un lugar. China dispone de alternativas: Brasil, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Uruguay y muchos otros países compiten en distintos productos.

Por eso quizás sea más apropiado dejar de preguntarse “¿China necesita a Argentina?” y plantear otra pregunta bastante más exigente: ¿en qué productos y bajo qué condiciones puede Argentina convertirse en un proveedor competitivo y confiable para China?

 

Brasil, el competidor que aparece una y otra vez

 

Durante toda la presentación hubo un país que apareció repetidamente: Brasil. Soja, carne vacuna, azúcar, algodón. En distintas cadenas consiguió construir una enorme presencia en el mercado chino, y su escala productiva creció considerablemente en las últimas décadas hasta convertirse en un proveedor capaz de abastecer volúmenes extraordinarios.

Para Argentina, Brasil es inevitablemente un punto de comparación. Ambos tienen enormes recursos agrícolas y ambos forman parte del Mercosur, pero Brasil alcanzó una escala y una presencia comercial superiores en varios de los mercados analizados. Comprender esa evolución también es relevante para pensar la estrategia argentina.

 

Biotecnología: una China que empieza a cambiar

 

Otro capítulo muy interesante fue el de los organismos genéticamente modificados, a partir de una aparente contradicción. China importa grandes cantidades de productos derivados de cultivos transgénicos, sobre todo para alimentación animal, pero históricamente fue mucho más prudente con el uso de semillas transgénicas en su propia producción, especialmente cuando el producto podía tener relación directa con el consumo humano.

 

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La explicación combinó varios factores. Por un lado, durante años existió cierta preocupación de los consumidores. Por otro, China tenía un desarrollo tecnológico distinto al de los países que adoptaron tempranamente estas tecnologías. Pero esa posición está cambiando: según se explicó, desde aproximadamente 2024 hubo un avance más significativo en experiencias y adopción, particularmente en maíz.

El maíz puede avanzar más rápido porque China tiene una enorme producción doméstica y cualquier mejora de rendimiento tiene un impacto considerable sobre la disponibilidad total. Si las nuevas tecnologías permiten obtener mayores rindes, reducir costos o mejorar la rentabilidad del productor, el incentivo económico para adoptarlas crece.

En soja, la situación es diferente. Se destacó la importante brecha entre los rendimientos chinos y los de países como Estados Unidos: como referencia, los rindes chinos podrían ubicarse en ciertas comparaciones alrededor del 60% de los estadounidenses. Eso muestra que China tiene un enorme desafío productivo.

La evolución de este tema será especialmente importante para el mercado mundial. Si China logra aumentar de manera significativa su producción doméstica de ciertos cultivos, sus necesidades futuras de importación podrían modificarse. Por eso la biotecnología china no es solo un tema tecnológico: también es un tema de mercados agrícolas.

 

El concepto que une todo: seguridad alimentaria

 

Después de recorrer soja, harina, aceites, azúcar, algodón, carne, sorgo, cebada y biotecnología, aparece el concepto que une casi todos los temas tratados: la seguridad alimentaria. China necesita importar, pero no quiere depender demasiado.

 

Proteger la seguridad alimentaria de China de los riesgos geopolíticos

 

Quiere alimentos a precios razonables para sus consumidores, pero tampoco quiere destruir la rentabilidad de sus productores. Quiere acceder a las materias primas del mundo, pero también desarrollar su propia capacidad industrial. Quiere mejorar la productividad doméstica y, al mismo tiempo, diversificar sus proveedores. Quiere usar el comercio global, pero conservar herramientas para intervenir cuando un sector estratégico se ve amenazado. Vista desde esta perspectiva, la política agrícola china resulta mucho más comprensible.

 

Las aparentes contradicciones de China

 

Desde afuera, algunas decisiones pueden parecer contradictorias. ¿Cómo puede un país importar más de 100 millones de toneladas de soja y, a la vez, promover dietas animales con menos harina de soja? Porque necesita soja hoy, pero también quiere reducir riesgos futuros.

¿Cómo puede ser uno de los mayores importadores de carne vacuna del planeta y establecer medidas para limitar esas importaciones? Porque necesita abastecer al consumidor, pero también quiere preservar a sus productores.

 

China busca producir más soja y podría recortar hasta 10 millones de toneladas de importaciones - Ruralnet

 

¿Cómo puede importar productos derivados de organismos genéticamente modificados y ser prudente con la adopción doméstica? Porque las decisiones tecnológicas, productivas y sociales tienen ritmos diferentes. ¿Y cómo puede comprar a la vez a Brasil, Estados Unidos, Argentina, Australia y otros países? Porque diversificar proveedores forma parte de su seguridad. No son necesariamente contradicciones. Son distintas piezas de una misma estrategia.

 

Una China que no se queda quieta

 

Otro aspecto importante es evitar pensar a China como una realidad estática. Cambian sus consumidores, su producción, su tecnología, las dietas animales, sus relaciones internacionales, sus proveedores y también su política agrícola. La China que empezó a importar enormes cantidades de soja hace dos décadas no es exactamente la que observamos hoy.

Tiene más capacidad industrial, más tecnología, mayor producción doméstica en muchas cadenas, empresas de enorme escala y una preocupación creciente por la seguridad de sus abastecimientos. Por eso, proyectar simplemente las tendencias del pasado hacia los próximos veinte años puede resultar peligroso.

 

Qué significa todo esto para Argentina

 

La reunión dejó cinco cuestiones para seguir pensando desde nuestros agronegocios. La primera es que China seguirá siendo un actor central del mercado mundial de alimentos: su escala hace difícil imaginar un escenario agrícola internacional en el que sus decisiones no sean determinantes.

La segunda es que la demanda china no debe considerarse automática. China buscará permanentemente mejorar su producción doméstica, aumentar su eficiencia y reducir vulnerabilidades. La tercera es que Argentina compite: Brasil, Estados Unidos, Australia y otros países quieren abastecer exactamente al mismo comprador.

La cuarta es que los mercados pueden modificarse rápidamente por razones que nada tienen que ver con una cosecha; el caso de la cebada australiana es probablemente el mejor ejemplo. Y la quinta es que debemos observar con enorme atención los cambios tecnológicos dentro de China, porque lo que ocurra con la alimentación animal, el uso de harina de soja, la productividad agrícola y la biotecnología puede modificar las necesidades de importación del futuro.

 

Una pregunta para los próximos años

 

Quizás la principal conclusión de la jornada sea que mirar solamente cuánto compra China resulta insuficiente. Las cifras son impresionantes: más de 100 millones de toneladas de soja, millones de toneladas de carne, de azúcar, aceites, algodón y cereales. Pero detrás de esos números hay una estrategia.

China intenta responder una pregunta fundamental para un país de su escala: ¿cómo garantizar el abastecimiento de alimentos para su población sin quedar excesivamente expuesto a las decisiones, los conflictos o los problemas productivos del resto del mundo? Y allí aparece también nuestra propia pregunta.

Argentina tiene una extraordinaria capacidad para producir alimentos y China una extraordinaria necesidad de asegurar su abastecimiento. Existe una complementariedad evidente, pero también competencia, tecnología, política comercial y geopolítica.

 

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Por eso, después de esta jornada de AgroEducación en China, quizás la pregunta que deberíamos llevarnos no sea solamente cuánto seguirá comprándonos China. La más importante es otra: ¿qué lugar puede construir Argentina dentro de la estrategia de seguridad alimentaria china de los próximos diez o veinte años? 

Entender cómo responda China a ese desafío será cada vez más importante para entender también el futuro de nuestros agronegocios.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: AgroEducación
Se distribuyó oficialmente el cupo de azúcar con destino a los Estados Unidos para el período 2026/2027

Se distribuyó oficialmente el cupo de azúcar con destino a los Estados Unidos para el período 2026/2027

Esta medida oficializada garantiza con total certeza que el producto nacional podrá ingresar de manera fluida al mercado norteamericano bajo las condiciones sanitarias y comerciales establecidas hasta la fecha límite del 30 de septiembre de 2027.

 

 

 

Buenos Aires, martes 15 septiembre (PR/26) — La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación informa formalmente que mediante la Resolución Nº 173/2026 se llevó a cabo la distribución oficial del cupo de azúcar crudo que anualmente los Estados Unidos otorgan a la Argentina, correspondiente al período 2026/2027.

Esta medida oficializada garantiza con total certeza que el producto nacional podrá ingresar de manera fluida al mercado norteamericano bajo las condiciones sanitarias y comerciales establecidas hasta la fecha límite del 30 de septiembre de 2027.

 

Distribución federal y volúmenes asignados para el nuevo ciclo comercial

 

Para este nuevo ciclo productivo y comercial, las autoridades nacionales distribuyeron un total de 44.164 toneladas que fueron asignadas de manera oficial y equitativa entre 21 empresas exportadoras argentinas que se encuentran radicadas estratégicamente en las provincias del norte y centro del país, específicamente en Tucumán, Salta, Jujuy y Córdoba.

 

 

Se trata indudablemente de un destino de gran importancia comercial, estratégica y económica para toda la cadena sucroalcoholera nacional y sus respectivas economías regionales asociadas que generan empleo genuino.

 

Desempeño exportador general y consolidación en los mercados internacionales

 

En cuanto al contexto general del sector agroindustrial, es sumamente importante destacar que la Argentina exportó a la totalidad de sus diversos destinos internacionales durante el año 2025 unas 576.442 toneladas por un monto total de divisas de 292 millones de dólares, lo que representó un incremento del 12% en volumen y del 2% en valor monetario respecto al período anterior.

 

 

Los principales destinos de venta comercial para la producción azucarera nacional continúan siendo los mercados de Chile, Estados Unidos y Uruguay, consolidando así su fuerte presencia y competitividad en el exterior.

Asimismo, los datos estadísticos oficiales detallan con precisión que durante los primeros siete meses del año en curso se lograron exportar unas 184.651 toneladas por un monto financiero superior a los 86 millones de dólares.

 

 

Fuente:  Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca 
Primicias Rurales

 

Las lluvias frenan la zafra en Tucumán: el desafío de gestionar el agua entre excesos y sequías en el campo argentino

Las lluvias frenan la zafra en Tucumán: el desafío de gestionar el agua entre excesos y sequías en el campo argentino

 

El inicio tardío de la molienda de caña de azúcar expone la urgencia de adoptar tecnologías de manejo hídrico adaptativas ante la llegada de un fenómeno de El Niño cada vez más intenso en las principales regiones productoras.

 

 

Buenos Aires, domingo 6 septiembre (PR/26)– La zafra 2026 de caña de azúcar en Argentina arrancó con un notable retraso de alrededor de 30 días respecto del calendario habitual. Las intensas precipitaciones caídas durante los meses de abril y mayo saturaron los campos por completo.

Esta acumulación de humedad dejó a los suelos sin las condiciones mínimas necesarias para el tránsito de la maquinaria pesada. Por este motivo, los productores de Tucumán, el corazón de la actividad cañera nacional, se vieron forzados a paralizar o aminorar drásticamente el ritmo de recolección.

De acuerdo con los datos relevados por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) y difundidos por el IPAAT, las lluvias registraras en marzo superaron un 73% las marcas normales.

 

 

El agua continuó cayendo con fuerza durante todo abril, complicando aun más el comienzo de los trabajos en los cañaverales. En los lotes más bajos del relieve, los excesos hídricos terminaron perjudicando directamente el correcto desarrollo de la planta.

El impacto real de estas precipitaciones en el sector no responde de manera única al volumen total de milímetros caídos. Factores clave como la distribución de las lluvias, el drenaje natural del suelo y la topografía definen qué lotes quedan operativos.

 

Las lluvias retrasan la zafra de caña de azúcar y desafían el manejo del agua en Argentina

 

Frente a estas adversidades iniciales, los ingenios azucareros reaccionaron acelerando al máximo el ritmo de molienda para compensar el tiempo perdido. Tucumán llegó a alcanzar un pico de procesamiento diario de 135 mil toneladas de caña.

Esta marca superó las 127 mil toneladas diarias obtenidas en el pico de la temporada anterior. Hacia el 2 de agosto, el volumen acumulado de molienda llegaba a 9,76 millones de toneladas, representando todavía un 17% menos que en 2025.

 

Entrar a los campos es una odisea": las lluvias retrasan la zafra azucarera y la trilla de granos

 

Posteriormente, las cifras reportadas por el organismo oficial indicaron que al 20 de agosto la molienda global alcanzó las 12,45 millones de toneladas. Las fábricas avanzaron aceleradamente, aunque persistía la brecha inicial.

 

Cultura del agua: flexibilidad operativa en tiempos de variabilidad

 

El escenario actual que atraviesa el cultivo de la caña refleja un reto agronómico de mayor envergadura para el productor. Plantea la urgencia de diseñar un manejo del agua integral en entornos climáticos extremadamente dinámicos.

Durante un mismo ciclo productivo, los agricultores deben batallar con dificultades de acceso al terreno por barriales y, meses después, enfrentarse a una drástica escasez de humedad en la misma parcela.

Sobre esta problemática, Luiz Alberto Roque, máxima autoridad ejecutiva de Bauer LATAM e Irricontrol, enfatiza que la planificación estratégica debe contemplar todas las caras de la variabilidad climática actual.

 

Luiz Alberto Roque - Bauer do Brasil Irrigação | LinkedIn

 

El especialista remarca que frente a la constante inestabilidad de las variables del clima, las estrategias hídricas deben responder con igual solvencia tanto a la falta de riego como a los focos de exceso de agua.

La integración de la tecnología agrícola de precisión se presenta como una herramienta clave para aportar datos objetivos en tiempo real. Esta información permite a los encargados tomar decisiones acertadas en cada etapa.

Asimismo, Roque subraya la importancia de adaptar la arquitectura de soluciones a las necesidades puntuales de cada establecimiento. No existe un modelo técnico único capaz de resolver el panorama hídrico de todas las regiones productivas.

Por ello, la selección de sistemas y herramientas debe analizar en detalle la geografía del campo y su dinámica operativa, fundamentalmente en ambientes donde las propiedades del suelo mutan sustancialmente.

 

Amenaza sobre la región núcleo: lluvias extraordinarias en puerta

 

La perspectiva de una estación primaveral sumamente cargada de humedad ya encendió las alarmas en la planificación de la próxima campaña, extendiéndose a la cotizada región núcleo del país.

Proyecciones elaboradas por la Bolsa de Comercio de Rosario prevén un incremento drástico en los montos pluviales proyectados para el último trimestre del año. Se estiman subas significativas comparadas con las medias históricas.

 

De la zona núcleo, el NE de Buenos Aires fue el más afectado por lluvias de 120 a 380 mm

 

Específicamente, los modelos meteorológicos calculan precipitaciones un 30% superiores al promedio durante octubre, un sorpresivo aumento del 70% en noviembre y hasta un 90% en diciembre.

Este pronóstico genera fuerte preocupación dado que coincide directamente con momentos críticos del calendario de labores, obligando a los productores a coordinar múltiples tareas simultáneas en las ventanas de trabajo.

La siembra de los principales cultivos de verano coincidirá de lleno con el avance de la trilla fina de trigo, elevando al máximo la exigencia sobre la transitabilidad de los suelos y la disponibilidad de maquinaria.

 

El Niño se consolida: proyecciones y toma de decisiones en el lote

 

El debate sobre las tácticas de manejo del recurso hídrico gana trascendencia en el marco de la consolidación del fenómeno de El Niño. Organismos oficiales confirmaron la presencia activa de este evento.

El Servicio Meteorológico Nacional ratificó que las condiciones del ENOS corresponden a su fase cálida, garantizando una elevadísima probabilidad de continuidad a lo largo de todo el trimestre primaveral.

A nivel internacional, el Climate Prediction Center de la NOAA advierte sobre un marcado fortalecimiento del fenómeno, estimando más de un 90% de probabilidades de enfrentar un episodio sumamente riguroso.

 

US Weather Forecasting Agency Faces Uncertain Future Under Trump - Bloomberg

 

Para el periodo de octubre a diciembre, los científicos le otorgan un 69% de probabilidad a que este evento se ubique entre los episodios más intensos documentados desde el año 1950 a nivel global.

No obstante, la potencia bruta del fenómeno ambiental no define en forma exclusiva las consecuencias agronómicas directas. En el territorio argentino, el foco está puesto en la distribución de lluvias.

Bajo este complejo panorama, la vigilancia minuciosa de las variables meteorológicas se transforma en un pilar esencial dentro de la estructura organizativa de los campos productivos durante toda la temporada comercial.

En tal sentido, Roque concluye que resulta indispensable traducir las previsiones del tiempo en acciones concretas de gestión operacional en el terreno, optimizando el uso del riego complementario según la demanda.

 

Primicias Rurales
¡El tren del azúcar vuelve a rodar! La histórica alianza que reactivó un ramal clave tras 45 años de silencio

¡El tren del azúcar vuelve a rodar! La histórica alianza que reactivó un ramal clave tras 45 años de silencio

Un hito logístico sin precedentes une a los principales ingenios de Tucumán y Jujuy para impulsar las exportaciones al mundo y devolverle la competitividad al Norte argentino.

 

 

 

Buenos Aires lunes 31 agosto (PR/26)– Tras permanecer en el olvido por más de 45 años, el desvío ferroviario del Ingenio Cruz Alta volvió a cobrar vida. La empresa Compañía Azucarera Los Balcanes concretó la histórica reactivación de esta infraestructura clave.

Esta importante obra logística permitirá cargar azúcar directamente desde el NOA y trasladarla por tren. El destino final serán los estratégicos puertos de Campana y Rosario para su posterior despacho al exterior.

El proyecto cobra mayor relevancia al ser desarrollado en conjunto con Ledesma SA, el gigante jujeño. Ambos polos productivos lograron una sinergia estratégica sin precedentes durante los últimos dos años

 

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El gran objetivo compartido es colocar en el mercado externo el excedente de azúcar. De esta forma, buscan proteger a la actividad y evitar precios de quebranto que afecten a los pequeños cañeros.

 

Ahorro de costos y revancha contra la distancia de los puertos

 

Con este nuevo trazado, la industria busca solucionar uno de sus mayores dolores de cabeza: el alto costo del transporte. El flete condiciona la competitividad regional por la distancia de mil kilómetros hacia el puerto.

Durante la presentación formal, Catalina Rocchia Ferro, directora ejecutiva de Los Balcanes, remarcó lo determinante que resulta ser competitivos al exportar. Cargar directo de la fábrica al vagón genera un ahorro crucial.

 

Catalina Rocchia Ferro: "Se habla de Vaca Muerta, pero la verdadera vaca viva está en la cadena de biocombustibles"

 

Ingeniería de vanguardia para mover miles de toneladas anuales

 

El desarrollo técnico estuvo a cargo de la firma IETSA e implicó la construcción de un kilómetro de vía nueva. La estructura está acondicionada para recibir formaciones de diez vagones de trocha ancha.

 

180 vagones como estos ya están en la vía 🛤️ ✓ Beneficiarán a la logística ferroviaria de los productos agrícolas desde el norte del país con destino a los puertos del Gran

 

Además, se realizaron más de 1.000 metros cúbicos de terraplenes y se levantó una plataforma logística de 4.500 metros cuadrados. También se colocó hormigón especial y sistemas de seguridad.

Toda la infraestructura se diseñó para trasladar masivamente azúcar crudo a granel y en big bags. El trazado establece una conexión directa e inmediata entre la producción física y las terminales marítimas.

Segunda etapa en marcha para alcanzar operatividad total

 

El plan maestro no termina allí, ya que contempla una segunda fase de obras. Pronto se instalará una cinta transportadora y balanza de validación dentro de las propias instalaciones del ingenio.

Con esta incorporación, el endulzante será llevado, pesado y cargado de forma automatizada. Este circuito cerrado optimizará los tiempos antes de que los convoyes partan rumbo al puerto.

 

 

Se proyecta que las obras finales concluyan en aproximadamente dos meses. En ese instante, la moderna infraestructura logística quedará operativa al 100% para transformar los despachos.

Por su parte, el secretario de Producción tucumano, Eduardo Castro, celebró la inversión realizada. Afirmó que el tren será un impulso histórico para la economía regional y sus exportaciones.

Primicias Rurales
Fuente: Bichos de Campo

 

 

El mapa del campo tucumano: cómo se dividen las hectáreas entre los cultivos gigantes y la gran revancha del maíz

El mapa del campo tucumano: cómo se dividen las hectáreas entre los cultivos gigantes y la gran revancha del maíz

 

En apenas 2,25 millones de hectáreas, Tucumán despliega un motor agroindustrial de potencia extraordinaria. Entre la imponente hegemonía cañera y el despliegue del limón, el mapa productivo vive un sacudón histórico impulsado por el maíz.

 

 

Buenos Aires, Sabado 15 agosto (PR/26)–Tucumán representa tan solo el 0,8% de la superficie nacional, abarcando aproximadamente 2,25 millones de hectáreas.

Sin embargo, dentro de su geografía convive uno de los sistemas agroindustriales más intensivos y dinámicos de toda la Argentina.

 

El área sembrada con soja en Tucumán en el ciclo 2025/2026 se estimó en  174.020 hectáreas

 

Desde los valles montañosos hasta la llanura oriental, la provincia demuestra una diversidad agrícola asombrosa. Los datos más recientes revelan transformaciones profundas en la distribución de la tierra.

 

La caña de azúcar: el rey indiscutido de la llanura

 

La caña de azúcar lidera el ranking provincial con una distancia abrumadora sobre cualquier otro cultivo. Para la zafra 2026, las estimaciones técnicas ubican la superficie cañera por encima de las 300.000 hectáreas.

 

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El registro más reciente sitúa el área en 302.320 hectáreas, consolidándola como la columna vertebral de la economía regional.Este número implica que casi 13 de cada 100 hectáreas de todo el territorio tucumano están cubiertas por verdes cañaverales.

 

El gran salto del maíz y el mapa de los granos

 

Muy por detrás aparece la soja, que ocupa el segundo lugar con 174.020 hectáreas sembradas en el ciclo 2025/26.

A pesar de su magnitud, registró un retroceso del 6,5%, liberando cerca de 12.000 hectáreas respecto a la campaña previa.Por su parte, el trigo se mantiene firme con 104.830 hectáreas durante la temporada invernal.

 

Tabaco tucumano: producir en pequeña escala, resistir en grande

 

Su rotación estratégica permite reaprovechar el mismo suelo que durante el verano cobijó a otros granos extensivos. La gran sorpresa del año la dio el maíz, protagonizando una recuperación espectacular del 82,4%. El cultivo saltó de 50.420 a 91.950 hectáreas, sumando más de 41.000 hectáreas en solo doce meses.

 

Cítricos del pedemonte y economías regionals

 

El limón reafirma la identidad tucumana en el mundo al cubrir alrededor de 40.900 hectáreas.Concentrado en la franja del pedemonte, se complementa con 1.750 hectáreas de cítricos dulces como naranja y mandarina.

En el segundo grupo productivo, el garbanzo sumó 10.920 hectáreas, mientras la papa alcanzó las 9.120 hectáreas.La actividad papelera destaca por su elevada producción por hectárea en los departamentos del sur provincial.La otra cara de la moneda fue el poroto, que sufrió un desplome del 47,6% en su superficie sembrada.Cayó de 18.510 a 9.700 hectáreas, cediendo gran parte de su territorio a la fuerte expansión maicera.

 

Cómo evoluciona la superficie citrícola en el NOA | AgroNoa

 

El tabaco completa el esquema principal con unas 3.850 hectáreas concentradas en el sur tucumano.A esto se suma un mosaico de frutillas, arándanos, paltas y hortalizas que aportan diversidad y un alto valor económico.

 

 


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Fuente: Relevamientos técnicos estacionales y datos de la EEAOC