Abr 10, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano, Especial
La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) informó que alcanzó un nuevo acuerdo salarial con las cámaras empresariales en el marco de la negociación paritaria 2026. Repunte en el sector vitivinícola: las exportaciones crecieron un 15% en el primer trimestre
Buenos Aires, 10 de abril (PR/26) .- Luego de dos meses de arduas negociaciones, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) cerró un nuevo acuerdo salarial. El entendimiento se logró luego de la reanudación del diálogo entre las partes en el marco de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo de la Nación, instancia que permitió retomar las negociaciones tras la escalada del conflicto a comienzos de mes.
“De acuerdo con lo establecido en el acta paritaria, para el sector bodegas se definió un incremento del 4,5% bimestral para los períodos marzo-abril, mayo-junio y julio-agosto. En tanto, para el sector viñas, se acordó un aumento del 3,5% bimestral en los mismos tramos”, confirmó Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA .
El proceso de negociación atravesó distintas instancias. A principios de marzo, el gremio había resuelto rechazar la propuesta inicial del sector empresario —que contemplaba incrementos del 1% mensual para bodegas y del 0,5% para viñas— por considerarla “insuficiente y miserable en relación con el contexto económico actual” según lo expresado por FOEVA. En ese marco, la Federación había convocado a una medida de fuerza prevista para el 6 de marzo, que fue posteriormente suspendida tras la conciliación obligatoria dispuesta por la autoridad laboral.
La reunión que logró el acuerdo permitió avanzar en un nuevo esquema salarial, alcanzando un acuerdo entre las partes y encauzando la negociación dentro del ámbito institucional.
Desde la entidad gremial señalaron que las actas definitivas y las escalas salariales correspondientes ya se encuentran oficializadas desde el 28 de marzo, una vez cumplido el proceso administrativo establecido por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.
Repunte en el sector vitivinícola: las exportaciones crecieron un 15% en el primer trimestre
Tras atravesar un 2025 extremadamente complejo, que quedó registrado como el año con las menores exportaciones de vino en dos décadas y el nivel de consumo interno más bajo de la historia, la industria comienza a mostrar signos de alivio. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el primer trimestre de 2026 cerró con una suba del 15,5% en las ventas al exterior, alcanzando un volumen total de 47,4 millones de litros.
Este cambio de tendencia se consolidó con fuerza durante marzo, mes en el que los despachos al extranjero treparon un 22,5%. El gran motor de este crecimiento fue el vino a granel, que experimentó un salto interanual del 51,2%, mientras que el vino fraccionado acompañó con un incremento más moderado del 13,1%.
El empuje del mosto y las divisas
No solo el vino mostró cifras positivas; el mosto concentrado también registró una performance destacada. Durante el mes de marzo, las exportaciones de este subproducto se dispararon un 59,2%, cerrando el trimestre con un crecimiento acumulado del 33,5% (unas 21.557 toneladas vendidas).
En términos monetarios, el impacto es directo: el valor FOB de las exportaciones conjuntas de vinos y mostos sumó 176,8 millones de dólares en lo que va del año. Esta cifra representa una mejora del 5,9% en el ingreso de divisas respecto al mismo periodo del año anterior, un dato vital para un sector que venía golpeado por una aguda crisis financiera que afectó incluso a las bodegas de mayor renombre.
Fuente: Foeva / otras
Primicias Rurales
Mar 5, 2026 | Actualidad
La Federación declaró la ruptura de la paritaria 2026 tras rechazar la oferta empresarial y anunció un paro de actividades sin asistencia a los lugares de trabajo.
Buenos Aires, 5 de marzo (PR/26) .- La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) resolvió romper formalmente la negociación paritaria 2026 luego de rechazar la propuesta salarial presentada por las cámaras empresariales en la última audiencia celebrada en la ciudad de Mendoza ante la Secretaría de Trabajo de la Nación.
Esta medida se debe a que -y como según consta en el acta de la reunión- el sector empresario ofreció para el sector bodega un incremento del 1% mensual durante seis meses y, para el sector viña, un 0,5% mensual en el mismo período. Desde el gremio fueron categóricos al referirse a la oferta: “la propuesta además de ser insuficiente ha sido miserable frente al contexto económico actual”, afirmó Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA. Y agregó que: “el ofrecimiento resulta “inadmisible” en el marco de la discusión salarial vigente”.
Tras el Plenario de Secretarios Generales realizado el 26 de febrero y ratificado el pasado 3 de marzo, FOEVA se declaró en libertad de acción y definió la ruptura de la paritaria, avanzando con una medida de fuerza concreta. En ese marco, el gremio convocó a un paro sin asistencia a los lugares de trabajo para este viernes 6 de marzo, en defensa del poder adquisitivo de los trabajadores vitivinícolas y en reclamo de una propuesta salarial acorde a la realidad económica.
Desde la Federación señalaron que el escenario actual no los tomó por sorpresa.“Desde principio de año el sector empresario quiere instalar la idea de una crisis profunda en la actividad. Nosotros entendemos que hay dificultades, pero no aceptamos que se utilice ese argumento para condicionar la discusión paritaria y de cosecha”, cuenta Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA,
En esa línea, desde FOEVA advirtieron que la instalación de escenarios alarmistas suele coincidir con el inicio de las negociaciones salariales, con el objetivo de limitar los reclamos de recomposición salarial. “Cuando se habla livianamente de crisis, lo que muchas veces se busca es justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos a los trabajadores y trabajadoras del sector”, agregaron desde la conducción nacional.
FOEVA nuclea a obreros y empleados vitivinícolas de todo el país, por lo que la medida podría impactar en bodegas y viñas de las principales provincias productoras.
Primicias Rurales
Fuente: FOEVA
Ene 23, 2026 | Especial, Opiniones
Frente a la circulación de versiones que hablan de una “crisis profunda” en la vitivinicultura, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines desmiente que el sector atraviese una situación de colapso y advierte sobre operaciones especulativas en la previa de paritarias
Buenos Aires, 23 de enero (PR/26) .- En los últimos días crecieron las noticias que dan por sentado que la vitivinicultura argentina está “en rojo” y atravesando una crisis profunda. Si bien la actividad enfrenta desafíos derivados de la caída del consumo interno y de un contexto económico complejo, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) expresa su total desacuerdo y entiende que estos factores no constituyen una crisis terminal, sino condiciones que vienen siendo gestionadas y analizadas por los actores del sector.
En este sentido, el reconocido referente de la industria Walter Bressia – presidente de Bodegas de Argentina – afirmó recientemente que “el 2026 va a ser un año de crecimiento mesurado, hay que ser cautos y no perder el foco”, subrayando que la vitivinicultura no está en situación de colapso, sino transitando un proceso en el que se observan señales de repunte y estabilidad relativa tras un período difícil.
Desde FOEVA también se destaca que la caída del consumo no implica necesariamente quiebras generalizadas ni pérdida de empleos, y que situaciones empresariales particulares —como la de algunas bodegas que están en reestructuración o negociación de deudas— deben analizarse como casos aislados y no como diagnóstico de la industria en su conjunto.
“Hasta el momento ni FOEVA ni los sindicatos de base hemos recibido comunicaciones formales de crisis por parte de las empresas, ni ningún informe oficial que demuestre una caída estructural de la actividad que amerite tal nivel de alarma”, afirma Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA
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Desde FOEVA reconocen que la baja del consumo interno y el contexto económico general generan dificultades, pero remarcan que esto no puede ser presentado como una crisis estructural del sector.
“No nos resulta llamativo que en esta instancia del año el sector empresario instale discursos de crisis profunda. Es parte del folclore de la cosecha, en la previa de la paritaria y del inicio del año productivo propiamente dicho”, señala Romero.
En ese sentido, el gremio advierte que la instalación de escenarios alarmistas suele coincidir con el inicio de las negociaciones salariales, con el objetivo de condicionar las discusiones y limitar los reclamos de recomposición salarial.
“Cuando se habla livianamente de crisis, lo que muchas veces se busca es justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos a los trabajadores y trabajadoras del sector”, agregaron desde la Federación.
Respecto a casos puntuales de grandes bodegas, FOEVA aclaró que no pueden extrapolarse situaciones empresariales individuales a toda la vitivinicultura.
“La situación de Bodegas Bianchi es el resultado de una administración basada en la especulación y con escasa proyección al momento de endeudarse. Incluso la propia empresa ha manifestado que existe una propuesta de regularización de sus deudas, lo que demuestra que no se trata de un escenario de derrumbe generalizado, sino de un problema puntual”, explicó Romero.
Asimismo, desde FOEVA manifestaron su preocupación por la falta de un abordaje integral por parte de las autoridades provinciales. “Nos llama la atención que el ministro de Producción de Mendoza, con pleno conocimiento de la realidad del sector, no presente un plan de contingencia ante estas situaciones, más allá de amplificar diagnósticos alarmistas que no reflejan la totalidad de la actividad”, señalaron.
Finalmente, FOEVA ratificó su compromiso con la defensa del empleo, los salarios y la sustentabilidad real del sector vitivinícola: “estamos atentos y en estado de alerta permanente, pero hasta el momento no hemos sido notificados oficialmente de ninguna crisis que justifique el clima que se intenta instalar”, concluyó Romero, y llamó a dar discusiones responsables, basadas en datos concretos y no en operaciones coyunturales que terminan generando incertidumbre innecesaria entre los trabajadores y la sociedad.
Fuente: FOEVA
Primicias Rurales
Ene 20, 2026 | Especial
Buenos Aires, 20 de enero (PR/26) .- . En un sector donde cada botella cuenta, un enemigo invisible amenaza las ganancias y la reputación de las bodegas. Las paradas o detenciones de fermentación y la contaminación microbiana, problemas a menudo subestimados, pueden costar a los productores cientos de miles de dólares por un solo tanque de vino. Sin embargo, la ciencia ofrece una solución rentable que transforma la prevención en una inversión inteligente.
“El vino es un producto vivo, y su elaboración, un delicado equilibrio biológico. “Desde la vendimia hasta el fraccionamiento, una compleja comunidad de levaduras y bacterias
trabaja para crear el vino que disfrutamos”, comenta el microbiólogo argentino Germán Gonzalez Riachi, especializado en el sector vitivinícola. “Pero en este universo microscópico, no todos los actores son beneficiosos. La presencia de microorganismos no deseados puede desencadenar una cascada de problemas que van desde sutiles desviaciones aromáticas hasta la pérdida total de la producción”
El impacto económico puede ser devastador. En Argentina, un fallo microbiológico en un tanque de una bodega mediana puede significar un riesgo de más de USD 300.000. Uno de los problemas más graves son las paradas de fermentación, que pueden provocar pérdidas de hasta el 70% o incluso la totalidad del valor de un lote. Estas detenciones inesperadas del proceso fermentativo pueden deberse a múltiples factores, como una baja carga de levaduras, la competencia con otros microorganismos que contaminan el mosto, o una deficiencia de nutrientes que debilita a las levaduras responsables de la fermentación. Todos estos elementos impactan directamente en la calidad final del vino, y subrayan la importancia de un monitoreo constante de la fermentación.
«Generalmente, en la práctica, es muy difícil arreglar un vino que se alteró o perdió su calidad. Se descarta o se corta con vino de menor calidad, o se vende a granel para otros fines a un precio muchísimo menor», comparte Riachi. La prevención, por tanto, no es una opción, sino una necesidad. “Siempre se busca prevenir y sumar a la calidad del vino sin intervenir en el estilo enológico de cada bodega”, agrega.
Las causas de la contaminación microbiana en bodega pueden originarse en la falta de validación de los protocolos de limpieza, en la desinfección y en acciones correctivas. Estos suelen ejecutarse de manera empírica, sin evaluar su eficacia microbiológica. A esto se suman una insuficiente estabilización de los vinos durante la crianza y previa al fraccionamiento, junto con otros factores intrínsecos de cada vino.
Entre los microorganismos contaminantes más notorios se encuentra la levadura del género Brettanomyces. Este microorganismo es responsable de aromas desagradables descritos como “sudor de caballo” o “cuero”, que arruinan la expresión frutal y la elegancia de un vino. Un estudio en California reveló que el 73% de las bodegas había experimentado una reducción de la calidad debido a “Brett”, y un 13% había tenido que retirar productos del mercado por esta causa. Pero Brettanomyces no está solo. Otras levaduras como Zygosaccharomyces, entre otros, pueden causar refermentaciones en la botella, generando turbidez y gas. Ciertas bacterias lácticas pueden producir “gusto de ratón” mientras que las bacterias acéticas, como su nombre indica, pueden avinagrar el vino, transformándolo literalmente en vinagre, provocando una pérdida total del lote.
Frente a la magnitud de las posibles pérdidas, el costo de la prevención es, en palabras de Riachi, “infinitamente menor”. La inversión en un monitoreo microbiológico no es un gasto, sino un seguro de calidad y rentabilidad. El costo de un equipo de laboratorio o monitoreo microbiológico externo es insignificante en comparación con el valor de un solo tanque de vino premium.
La clave está en un enfoque proactivo. Esto implica implementar y validar protocolos de limpieza y desinfección rigurosos para todas las superficies, desde los tanques y mangueras hasta la línea de embotellado. Además, es fundamental realizar análisis microbiológicos preventivos en puntos críticos de control. Durante la vendimia y la fermentación, el monitoreo ideal es diario o semanal. Luego, se pueden establecer controles mensuales y un análisis exhaustivo previo al embotellado para asegurar la estabilidad del vino.
La figura del microbiólogo enológico, un especialista dedicado a entender y gestionar el ecosistema microbiano de la bodega, está ganando terreno. En Argentina, por ejemplo, iniciativas como “Ciencia del Vino” están llevando laboratorios móviles directamente a las bodegas para realizar análisis in situ y ofrecer resultados inmediatos. Esta aproximación permite tomar decisiones informadas al instante, corrigiendo desviaciones antes de que se conviertan en problemas irreparables. Más allá de la prevención, la microbiología abre la puerta a la diferenciación. Al aislar y utilizar levaduras nativas, propias de cada viñedo,
las bodegas pueden reforzar la identidad de su terroir, creando vinos únicos que se destacan en un mercado global competitivo.
En definitiva, la microbiología ha dejado de ser un tema exclusivo de laboratorios para convertirse en una herramienta de gestión indispensable en la bodega moderna. Ignorar a los microorganismos es dejar la puerta abierta a pérdidas económicas significativas y a un daño reputacional difícil de reparar. Invertir en su control y comprensión no solo protege la producción, sino que potencia la calidad, la identidad y, en última instancia, la rentabilidad de cada botella.
Primicias Rurales
Fuente: Ciencia del Vino