Ene 23, 2026 | Especial, Opiniones
Frente a la circulación de versiones que hablan de una “crisis profunda” en la vitivinicultura, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines desmiente que el sector atraviese una situación de colapso y advierte sobre operaciones especulativas en la previa de paritarias
Buenos Aires, 23 de enero (PR/26) .- En los últimos días crecieron las noticias que dan por sentado que la vitivinicultura argentina está “en rojo” y atravesando una crisis profunda. Si bien la actividad enfrenta desafíos derivados de la caída del consumo interno y de un contexto económico complejo, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) expresa su total desacuerdo y entiende que estos factores no constituyen una crisis terminal, sino condiciones que vienen siendo gestionadas y analizadas por los actores del sector.
En este sentido, el reconocido referente de la industria Walter Bressia – presidente de Bodegas de Argentina – afirmó recientemente que “el 2026 va a ser un año de crecimiento mesurado, hay que ser cautos y no perder el foco”, subrayando que la vitivinicultura no está en situación de colapso, sino transitando un proceso en el que se observan señales de repunte y estabilidad relativa tras un período difícil.
Desde FOEVA también se destaca que la caída del consumo no implica necesariamente quiebras generalizadas ni pérdida de empleos, y que situaciones empresariales particulares —como la de algunas bodegas que están en reestructuración o negociación de deudas— deben analizarse como casos aislados y no como diagnóstico de la industria en su conjunto.
“Hasta el momento ni FOEVA ni los sindicatos de base hemos recibido comunicaciones formales de crisis por parte de las empresas, ni ningún informe oficial que demuestre una caída estructural de la actividad que amerite tal nivel de alarma”, afirma Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA
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Desde FOEVA reconocen que la baja del consumo interno y el contexto económico general generan dificultades, pero remarcan que esto no puede ser presentado como una crisis estructural del sector.
“No nos resulta llamativo que en esta instancia del año el sector empresario instale discursos de crisis profunda. Es parte del folclore de la cosecha, en la previa de la paritaria y del inicio del año productivo propiamente dicho”, señala Romero.
En ese sentido, el gremio advierte que la instalación de escenarios alarmistas suele coincidir con el inicio de las negociaciones salariales, con el objetivo de condicionar las discusiones y limitar los reclamos de recomposición salarial.
“Cuando se habla livianamente de crisis, lo que muchas veces se busca es justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos a los trabajadores y trabajadoras del sector”, agregaron desde la Federación.
Respecto a casos puntuales de grandes bodegas, FOEVA aclaró que no pueden extrapolarse situaciones empresariales individuales a toda la vitivinicultura.
“La situación de Bodegas Bianchi es el resultado de una administración basada en la especulación y con escasa proyección al momento de endeudarse. Incluso la propia empresa ha manifestado que existe una propuesta de regularización de sus deudas, lo que demuestra que no se trata de un escenario de derrumbe generalizado, sino de un problema puntual”, explicó Romero.
Asimismo, desde FOEVA manifestaron su preocupación por la falta de un abordaje integral por parte de las autoridades provinciales. “Nos llama la atención que el ministro de Producción de Mendoza, con pleno conocimiento de la realidad del sector, no presente un plan de contingencia ante estas situaciones, más allá de amplificar diagnósticos alarmistas que no reflejan la totalidad de la actividad”, señalaron.
Finalmente, FOEVA ratificó su compromiso con la defensa del empleo, los salarios y la sustentabilidad real del sector vitivinícola: “estamos atentos y en estado de alerta permanente, pero hasta el momento no hemos sido notificados oficialmente de ninguna crisis que justifique el clima que se intenta instalar”, concluyó Romero, y llamó a dar discusiones responsables, basadas en datos concretos y no en operaciones coyunturales que terminan generando incertidumbre innecesaria entre los trabajadores y la sociedad.
Fuente: FOEVA
Primicias Rurales
Ene 20, 2026 | Actualidad, Columnas
Entre discursos cruzados y negociaciones de cúpulas, la reforma laboral vuelve al centro del debate con promesas de modernización que, según miradas críticas, podrían traducirse en mayor precariedad, menos protección social y un cambio profundo en el rol del Estado frente al trabajo.
Por Sergio Marcelo Mammarelli – Especial para Primicias Rurales
- Introducción: Una farsa en horario central
Buenos Aires, viernes 30 enero (PR/26) — Como en todo buen culebrón argentino, la reforma laboral tiene buenos, malos, traidores… y espectadores que no entienden el guión.
El Congreso se prepara para debatir una supuesta modernización del sistema laboral, mientras la opinión pública se divide en bandos futboleros: los que «están con el gobierno» y los que «no lo quieren», sin detenerse un segundo a revisar qué se está discutiendo en realidad. Empresarios, sindicalistas, gobernadores, bloques parlamentarios negocian como en una timba. Y los trabajadores, los reales, los de a pie, ni siquiera fueron invitados al circo.
La reforma laboral que se impulsa no tiene como objetivo central mejorar las condiciones del trabajo ni resolver el flagelo de la informalidad. Como advirtió la OIT en su «Panorama Laboral 2023», las reformas que buscan aumentar la «flexibilidad» sin una red de protección social tienden a generar más precariedad, no más empleo digno.
Pero aquí vamos otra vez: una discusión entre cúpulas que venderán sus pactos como un avance histórico.
- La obsesión empresaria: despedir barato y pagar menos
El «costo laboral» es el cuco de siempre. El empresariado nacional no quiere pagar menos porque no pueda, sino porque no quiere cargar con responsabilidades colectivas. Su prioridad, expresada sin pudor, es doble: despedir sin consecuencias judiciales y pagar lo menos posible en cargas sociales. Como dice el jurista italiano Luigi Ferrajoli, «una democracia sin garantías laborales es una democracia de baja intensidad». En nombre de la eficiencia, se pide impunidad.
El modelo que se plantea para reemplazar la indemnización por despido -como el fondo de cese laboral tipo UOCRA- pretende transformar al trabajador en una póliza. La relación laboral deja de ser un vínculo jurídico para convertirse en un contrato de riesgo: si te despido, ya está cubierto. Pero como bien indicó el laboralista argentino Julio Neffa, «la función social del trabajo no puede ser reemplazada por lógicas actuariales.»
- El “costo laboral” que no es laboral
El gran malentendido deliberado: lo que se llama «costo laboral» incluye aportes que no son estrictamente laborales. Se trata de contribuciones a la Seguridad Social: jubilaciones, salud, asignaciones familiares. Reducir estos «costos» implica asfixiar los pilares del Estado de Bienestar. Lo explicaba él mismo Perón, con brutal claridad: «Donde se debilita la Justicia Social, se fortalece el privilegio».
La pregunta clave: si esos aportes desaparecen, ¿quién paga la salud, la vejez, la infancia vulnerable? ¿Lo hará el Estado con impuestos generales? ¿O se pretende que cada individuo se financie su jubilación y su cobertura sanitaria? Es el modelo libertario de la selva: cada quien sobrevive con su bolsillo. Guy Standing, en «El precariado», lo denunció como el «capitalismo de la inseguridad estructural».
- La mentira fundacional: que esto formaliza a los informales
«La reforma permitirá formalizar millones de trabajadores». Falso. El trabajo informal no se formaliza por decreto ni por quitar derechos. Se necesita crecimiento, fiscalización, y políticas activas. Brasil, con la reforma de Temer, prometió lo mismo en 2017. Cinco años después, según el IBGE, más del 40% del empleo sigue siendo informal y aumentaron los subocupados.
La informalidad en Argentina es estructural. Incluye desde cartoneros hasta freelancers con título universitario. No es un problema legal, es económico. Como recuerda Saskia Sassen, «el trabajo expulsado del sistema no desaparece; se reinventa en las orillas de la legalidad». Esta reforma no ataca ese problema: apenas legaliza la precariedad.
- Sindicatos: guardianes de sus propios privilegios
¿Y los sindicatos? Bien, gracias. Las centrales obreras se oponen a algunos aspectos de la reforma, pero defienden con fervor sus cajas: obras sociales, aportes obligatorios, retenciones automáticas. No representan al trabajador informal ni al desocupado. En muchos casos, ni siquiera al registrado. Como denunció Rubén Giustiniani hace más de una década, «el modelo sindical argentino está hecho para administrar poder, no para ampliarlo».
La reforma no los inquieta por su contenido, sino por su impacto en sus finanzas. El conflicto real no es ideológico, es presupuestario. Se pelean por quién administra el botín. El trabajador, como siempre, afuera del despacho.
- El Estado: el mayor de los farsantes
El Estado sabe todo esto. Sabe que la reforma no resolverá la informalidad, ni aumentará el empleo, ni mejorará la productividad. Pero necesita mostrar eficiencia ante los organismos multilaterales. Es el precio del aplauso del FMI, del Banco Mundial, de la OCDE. Cambiar algo para que todo siga igual, como en «El Gatopardo».
Como advertía Hannah Arendt, «cuando todos mienten al mismo tiempo, la consecuencia no es que se acepten las mentiras como verdad, sino que nadie cree ya en nada». Esa es la verdadera crisis: no laboral, sino de sentido. La política se ha convertido en una gestión de ficciones.
- Todos mienten (y vos también)
Todos mienten. Los empresarios, los sindicatos, el gobierno, los opositores. Pero también mentís vos, que creés que esto no te toca. Que total sos monotributista, o independiente, o estás en blanco y esto es un tema de otros. Mentís cuando repetís sin pensar lo que dicen los que tienen micrófono. Mentís cuando decís que no importa.
Esta reforma no es técnica. Es ideológica. Define qué tipo de sociedad queremos: una donde el trabajo sea un derecho o una molestia. Una donde el Estado proteja o se borre. Una donde el mercado tenga límites o se vuelva soberano.
Y si después de leer esto seguís creyendo que es una buena idea… bueno, entonces tené cuidado. Porque la próxima reforma podría ser sobre vos.
Y no digas que no sabías. Estaba en el diario. O al menos, en este editorial.
Por Sergio Marcelo Mammarelli – Especial para Primicias Rurales
Primicias Rurales
Por Sergio Marcelo Mammarelli – Especial para Primicias Rurales
Dic 15, 2025 | Actualidad
La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) manifestó su apoyo a la iniciativa del Poder Ejecutivo para modernizar las relaciones laborales, aunque advirtió que la reforma debe darse con un marco legal claro y equilibrado que no ponga en riesgo a las PyME ni al empleo.
Buenos Aires, 15 de diciembre (PR/25) .- Desde la entidad señalaron que uno de los principales problemas del sistema actual son los juicios laborales con condenas de montos impagables, que amenazan la continuidad de muchas empresas. En ese contexto, rechazaron la posible oficialización de la actualización de sentencias mediante IPC más intereses, por considerar que genera aumentos desproporcionados y contradice la normativa que prohíbe la indexación.
Para reducir la litigiosidad injustificada, CADAM propuso que en los casos de reclamos exagerados o sin sustento las costas judiciales sean asumidas de manera solidaria entre el demandante y su abogado, y que se habilite la caducidad de instancia en expedientes sin movimiento.
Entre las propuestas concretas, la cámara planteó volver a un sistema de actualización basado en tasas bancarias, eliminar las “cuotas solidarias” impuestas por convenios colectivos, establecer como voluntarios los aportes patronales especiales y que el empleador deje de actuar como agente de retención de cuotas sindicales.
“Cuidar a las empresas es cuidar el trabajo”, remarcaron desde CADAM, y destacaron la necesidad de una legislación laboral moderna que reduzca conflictos y permita sostener el empleo formal, especialmente en las PyME.
Primicias Rurales
Fuente: CADAM