El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipa un inicio de semana marcado por una fuerte inestabilidad climática y fenómenos de ciclogénesis que afectan al AMBA y a gran parte del territorio argentino con lluvias, tormentas y alertas amarillas.
Buenos Aires, lunes 28 septiembre (PR/26) – El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que la semana iniciará con lluvias fuertes y que se esperan temperaturas acordes a la época de primavera.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, este lunes 28 de septiembre comenzará con cielo mayormente nublado en las primeras horas de la madrugada y parcialmente nublado durante la mañana y la tarde. En la noche aumentará la probabilidad de lluvias aisladas, de entre 10% y 40%, con una temperatura que oscilará entre los 14 °C de mínima y los 19 °C de máxima.
Para el martes, el organismo que releva los datos del clima informó que habrá frentes tormentosos y advirtió entre un 40% y un 70% de probabilidad de tormentas, acompañadas por ráfagas de viento del sur que podrían alcanzar velocidades de entre 42 y 50 km/h.
El panorama en el AMBA y las regiones:
En la Ciudad y provincia de Buenos Aires, la semana arranca con cielo nublado, probabilidades crecientes de lluvias y tormentas aisladas, y una temperatura máxima que rondará los 19 °C. Se espera que el punto más adverso del temporal se concentre con frentes tormentosos y ráfagas fuertes.
En el resto del país, rigen alertas amarillas por tormentas y posible caída de granizo en provincias de la región central y del Litoral como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y Corrientes.
En contraste, la Patagonia (con foco en provincias como Neuquén, Río Negro y Chubut) registra alertas amarillas por lluvias persistentes de variada intensidad, mientras que el oeste y norte peninsular muestran condiciones más templadas pero con inestabilidad en desarrollo.
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Vuelven las lluvias al AMBA.
Foto: Agencia NA (redes)
En ese sentido, el clima podría mejorar a partir del miércoles 30, aunque será el día más frío de la semana; por lo que se espera un descenso de la temperatura mínima, la cual perforará el piso de los días previos para situarse en 11 °C, mientras que la máxima rondará los 18 °C.
En cuanto al jueves 1 de octubre, el SMN pronosticó una jornada sin precipitaciones y con viento moderado del sur, con temperaturas que oscilarán entre los 11 °C y los 18 °C, marcada por una jornada templada con cielo parcialmente cubierto en la totalidad del territorio metropolitano.
El viernes promete ser el día con la temperatura mínima más baja del período; por lo que se espera cielo algo nublado durante la madrugada, la mañana, la tarde y la noche, sin lluvias previstas. La temperatura mínima será de 10 °C, mientras que la máxima llegará a los 18 °C. El viento soplará del sudeste durante la primera parte del día y del sur por la tarde y la noche, con velocidades entre 7 y 12 km/h.
En tanto, el sábado comenzará con condiciones inestables y probabilidad de chaparrones durante la madrugada y la mañana; aunque hacia la tarde y la noche se espera una mejora, con cielo algo nublado y baja probabilidad de precipitaciones.
La temperatura mínima será de 12 °C y la máxima alcanzará los 17 °C. Durante la primera parte del día, el viento soplará del sudeste, con velocidades entre 23 y 31 km/h. Luego disminuirá su intensidad y se mantendrá del mismo sector, con velocidades entre 7 y 12 km/h.
La presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos advierte sobre un fenómeno extremo que podría extenderse hasta 2027, amenazando la seguridad alimentaria regional y exigiendo una urgente preparación en las zonas más vulnerables.
Buenos Aires martes 15 septiembre (PR/26)– Organizaciones climáticas e ingenieros especialistas lanzaron una contundente advertencia sobre la evolución del fenómeno El Niño, un evento meteorológico que podría prolongarse de manera inédita hasta febrero de 2027.
Las proyecciones globales anticipan impactos de enorme severidad para diversas regiones del continente sudamericano. De acuerdo con informes presentados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las graves secuelas climáticas podrían golpear a cerca de 16 millones de personas en América Latina, dejándolas en una crítica situación de inseguridad alimentaria.
En esa misma línea, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el calentamiento continuará fortaleciéndose durante los próximos meses hasta alcanzar una intensidad catalogada como muy fuerte. En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) calcula un 100% de probabilidad de continuidad a lo largo de la primavera.
Frente a este escenario de alta incertidumbre, la especialista Carla Gulizia, presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, detalló los alcances del fenómeno en el país y fue categórica al remarcar que los eventos extremos son cada vez más frecuentes e intensos.
La mecánica de un fenómeno de escala planetaria
Para comprender el impacto real, es clave analizar la estructura del llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Se trata de un mecanismo natural caracterizado por drásticas variaciones en la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial en su franja tropical.
El sistema oscila entre tres fases bien definidas: una etapa fría denominada La Niña, una condición neutral y la fase positiva o cálida conocida mundialmente como El Niño, el momento exacto donde las aguas oceánicas registran un aumento de temperatura por encima de lo habitual.
Este desequilibrio térmico altera profundamente la atmósfera mundial. Las fluctuaciones del Pacífico desencadenan procesos de interacción oceánico-atmosférica que modifican por completo los patrones de circulación global, emitiendo fuertes señales climáticas en todo el planeta.
Inundaciones, sequías y la vulnerabilidad del territorio argentino
Las consecuencias del reordenamiento atmosférico se manifiestan con doble cara: mientras varias zonas sufren sequías prolongadas e incrementos drásticos en el riesgo de incendios forestales, otras regiones experimentan precipitaciones desmedidas y riesgo severo de anegamiento.
En el territorio nacional, la zona con mayor grado de vulnerabilidad es indiscutiblemente el Litoral, el cual abarca una porción estratégica de la cuenca del Plata. Las lluvias constantes amenazan con provocar el desborde y la crecida de los grandes ríos.
El monitoreo constante sobre los cauces de los ríos Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú resulta prioritario. Aunque este último posee menor caudal relativo, integra un complejo sistema hídrico interconectado capaz de saturar las defensas naturales y urbanas rápidamente.
Asimismo, las regiones del centro y norte argentino se mantienen bajo observación. Particularmente en la Pampa Húmeda, los acumulados pluviométricos excesivos representan una seria amenaza por los anegamientos directos sobre los campos y la producción agropecuaria.
Por su parte, la región de Cuyo responde a un comportamiento diferente. La franja de los Andes centrales suele recibir mayores nevadas invernales durante El Niño, lo cual favorece un incremento de los caudales de los ríos cordilleranos durante el deshielo estival.
Tecnología de vanguardia y la urgencia de fortalecer lasalertas tempranas
En los últimos años, la ciencia meteorológica ha dado pasos gigantescos mediante el desarrollo de simulaciones numéricas de alta resolución. Estos modelos integrados océano-atmósfera capturan con precisión la dinámica global de la variabilidad climática.
Un avance conceptual determinante fue comprender la amplia diversidad espacial de los eventos El Niño. Hoy la comunidad científica reconoce que cada episodio es único y que sus impactos están modulados por múltiples factores interconectados a gran escala.
Sin embargo, el reto más crítico radica en la comunicación efectiva. Garantizar que los diagnósticos meteorológicos oficiales lleguen fluido y directamente a las autoridades, defensas civiles y tomadores de decisiones es vital para resguardar vidas.
Ante la amenaza tangible de pérdidas económicas sustanciales y riesgo humano, se vuelve urgente optimizar los canales de gestión. El fortalecimiento del sistema de alerta temprana resulta la principal herramienta de prevención ciudadana.
Para consolidar una respuesta idónea frente al cambio climático, las instituciones oficiales como el SMN requieren un respaldo integral que incremente sus recursos humanos, renueve su infraestructura tecnológica y asegure la máxima coordinación territorial.
El Servicio Meteorológico Nacional difundió su pronóstico trimestral para septiembre, octubre y noviembre de 2026, advirtiendo sobre una combinación de factores marcada por el fenómeno El Niño activo y suelos con gran reserva de agua que enciende precauciones en varias regiones del país.
Buenos Aires, miércoles 9 septiembre (PR/26) — Todos los años, cuando termina el invierno, surge la misma pregunta sobre cómo será la primavera, y el Servicio Meteorológico Nacional acaba de responderla al publicar su pronóstico trimestral de precipitación y temperatura para el período comprendido entre septiembre, octubre y noviembre de 2026.
Este trimestre cuenta con un condimento particular debido a que el fenómeno El Niño se encuentra activo y condiciona la circulación atmosférica sobre la región, empujando las probabilidades hacia determinados escenarios en varias zonas del territorio nacional.
A este escenario se suma otro factor clave: las lluvias constantes registradas durante el invierno dejaron gran parte de la zona núcleo agrícola con una reserva de agua en el suelo que hacía mucho tiempo no se registraba.
Esa noticia genera una doble lectura, ya que por un lado alivia a quienes venían atravesando campañas con déficit hídrico, pero por el otro enciende preocupaciones, debido a que con los suelos ya saturados o cerca de estarlo no harán falta grandes acumulados para que reaparezcan anegamientos en distintos puntos del centro del país.
Qué dice el mapa de lluvias
Según el organismo oficial, la probabilidad de que las precipitaciones se ubiquen dentro de la categoría normal es mayor sobre el centro-oeste de Formosa y Chaco, además del este de Salta y Santiago del Estero.
Hacia el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste de la Patagonia, las chances se reparten entre normal y superior a lo normal, advirtiendo que si las lluvias se inclinan hacia ese escenario junto a suelos ya cargados, el riesgo de excesos hídricos crece.
El escenario con mayores probabilidades de lluvias superiores a lo normal se concentra en el norte del Litoral y el oeste de Cuyo, marcando las probabilidades más altas del mapa, además de La Pampa, el sudoeste bonaerense y el noreste patagónico.
En el extremo opuesto, la región del NOA y el sudoeste de la Patagonia tendrían mayor probabilidad de transitar un trimestre con precipitaciones normales o por debajo de lo normal.
Cómo viene la temperatura
En materia térmica, el mapa presenta matices según la zona, proyectando que gran parte de Cuyo, La Pampa y la provincia de Buenos Aires tendrían mayor probabilidad de registrar temperaturas medias inferiores a lo normal durante la primavera.
Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y el centro-norte patagónico comparten un escenario de temperaturas normales a inferiores a la normal, mientras que el sur del Litoral y el sur de la Patagonia se inclinan hacia valores normales.
El norte del país queda del otro lado de la balanza, ya que allí las mayores probabilidades apuntan directamente hacia temperaturas normales o superiores a lo normal.
Una aclaración necesaria antes de sacar conclusiones apuradas
El SMN insiste en un punto que suele generar confusión al aclarar que este tipo de pronóstico trimestral no anticipa cuánta agua exactá lloverá ni qué temperatura precisa habrá cada día en las diferentes localidades.
Lo que realiza el organismo es asignar probabilidades a tres categorías —inferior, normal y superior— basándose estrictamente en modelos globales y estadísticos, recordando que en zonas sin forzantes cada categoría tendría un tercio de probabilidad conocido como climatología.
Que una región tenga más chances de ubicarse en la categoría inferior no significa que no vaya a llover, ni que dejen de darse eventos puntuales intensos, por lo cual se recomienda no quedarse únicamente con la mirada de largo plazo.
Los pronósticos diarios y las perspectivas semanales continúan siendo herramientas clave para anticipar fenómenos de alto impacto como tormentas fuertes, olas de calor o frío repentino que una proyección trimestral no puede capturar.
La primavera 2026 se perfila de este modo como una temporada para seguir de cerca, sobre todo en el centro del país, donde la humedad acumulada puede convertir precipitaciones inofensivas en un problema real para caminos rurales, cultivos y zonas urbanas.
El inicio tardío de la molienda de caña de azúcar expone la urgencia de adoptar tecnologías de manejo hídrico adaptativas ante la llegada de un fenómeno de El Niño cada vez más intenso en las principales regiones productoras.
Buenos Aires, domingo 6 septiembre (PR/26)– La zafra 2026 de caña de azúcar en Argentina arrancó con un notable retraso de alrededor de 30 días respecto del calendario habitual. Las intensas precipitaciones caídas durante los meses de abril y mayo saturaron los campos por completo.
Esta acumulación de humedad dejó a los suelos sin las condiciones mínimas necesarias para el tránsito de la maquinaria pesada. Por este motivo, los productores de Tucumán, el corazón de la actividad cañera nacional, se vieron forzados a paralizar o aminorar drásticamente el ritmo de recolección.
De acuerdo con los datos relevados por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) y difundidos por el IPAAT, las lluvias registraras en marzo superaron un 73% las marcas normales.
El agua continuó cayendo con fuerza durante todo abril, complicando aun más el comienzo de los trabajos en los cañaverales. En los lotes más bajos del relieve, los excesos hídricos terminaron perjudicando directamente el correcto desarrollo de la planta.
El impacto real de estas precipitaciones en el sector no responde de manera única al volumen total de milímetros caídos. Factores clave como la distribución de las lluvias, el drenaje natural del suelo y la topografía definen qué lotes quedan operativos.
Frente a estas adversidades iniciales, los ingenios azucareros reaccionaron acelerando al máximo el ritmo de molienda para compensar el tiempo perdido. Tucumán llegó a alcanzar un pico de procesamiento diario de 135 mil toneladas de caña.
Esta marca superó las 127 mil toneladas diarias obtenidas en el pico de la temporada anterior. Hacia el 2 de agosto, el volumen acumulado de molienda llegaba a 9,76 millones de toneladas, representando todavía un 17% menos que en 2025.
Posteriormente, las cifras reportadas por el organismo oficial indicaron que al 20 de agosto la molienda global alcanzó las 12,45 millones de toneladas. Las fábricas avanzaron aceleradamente, aunque persistía la brecha inicial.
Cultura del agua: flexibilidad operativa en tiempos de variabilidad
El escenario actual que atraviesa el cultivo de la caña refleja un reto agronómico de mayor envergadura para el productor. Plantea la urgencia de diseñar un manejo del agua integral en entornos climáticos extremadamente dinámicos.
Durante un mismo ciclo productivo, los agricultores deben batallar con dificultades de acceso al terreno por barriales y, meses después, enfrentarse a una drástica escasez de humedad en la misma parcela.
Sobre esta problemática, Luiz Alberto Roque, máxima autoridad ejecutiva de Bauer LATAM e Irricontrol, enfatiza que la planificación estratégica debe contemplar todas las caras de la variabilidad climática actual.
El especialista remarca que frente a la constante inestabilidad de las variables del clima, las estrategias hídricas deben responder con igual solvencia tanto a la falta de riego como a los focos de exceso de agua.
La integración de la tecnología agrícola de precisión se presenta como una herramienta clave para aportar datos objetivos en tiempo real. Esta información permite a los encargados tomar decisiones acertadas en cada etapa.
Asimismo, Roque subraya la importancia de adaptar la arquitectura de soluciones a las necesidades puntuales de cada establecimiento. No existe un modelo técnico único capaz de resolver el panorama hídrico de todas las regiones productivas.
Por ello, la selección de sistemas y herramientas debe analizar en detalle la geografía del campo y su dinámica operativa, fundamentalmente en ambientes donde las propiedades del suelo mutan sustancialmente.
Amenaza sobre la región núcleo: lluvias extraordinarias en puerta
La perspectiva de una estación primaveral sumamente cargada de humedad ya encendió las alarmas en la planificación de la próxima campaña, extendiéndose a la cotizada región núcleo del país.
Proyecciones elaboradas por la Bolsa de Comercio de Rosario prevén un incremento drástico en los montos pluviales proyectados para el último trimestre del año. Se estiman subas significativas comparadas con las medias históricas.
Específicamente, los modelos meteorológicos calculan precipitaciones un 30% superiores al promedio durante octubre, un sorpresivo aumento del 70% en noviembre y hasta un 90% en diciembre.
Este pronóstico genera fuerte preocupación dado que coincide directamente con momentos críticos del calendario de labores, obligando a los productores a coordinar múltiples tareas simultáneas en las ventanas de trabajo.
La siembra de los principales cultivos de verano coincidirá de lleno con el avance de la trilla fina de trigo, elevando al máximo la exigencia sobre la transitabilidad de los suelos y la disponibilidad de maquinaria.
El Niño se consolida: proyecciones y toma de decisiones en el lote
El debate sobre las tácticas de manejo del recurso hídrico gana trascendencia en el marco de la consolidación del fenómeno de El Niño. Organismos oficiales confirmaron la presencia activa de este evento.
El Servicio Meteorológico Nacional ratificó que las condiciones del ENOS corresponden a su fase cálida, garantizando una elevadísima probabilidad de continuidad a lo largo de todo el trimestre primaveral.
A nivel internacional, el Climate Prediction Center de la NOAA advierte sobre un marcado fortalecimiento del fenómeno, estimando más de un 90% de probabilidades de enfrentar un episodio sumamente riguroso.
Para el periodo de octubre a diciembre, los científicos le otorgan un 69% de probabilidad a que este evento se ubique entre los episodios más intensos documentados desde el año 1950 a nivel global.
No obstante, la potencia bruta del fenómeno ambiental no define en forma exclusiva las consecuencias agronómicas directas. En el territorio argentino, el foco está puesto en la distribución de lluvias.
Bajo este complejo panorama, la vigilancia minuciosa de las variables meteorológicas se transforma en un pilar esencial dentro de la estructura organizativa de los campos productivos durante toda la temporada comercial.
En tal sentido, Roque concluye que resulta indispensable traducir las previsiones del tiempo en acciones concretas de gestión operacional en el terreno, optimizando el uso del riego complementario según la demanda.
La cartera agropecuaria nacional aporta su valiosa experiencia y capacidades al trabajo interministerial e interprovincial para anticipar escenarios asociados al fenómeno climático y reducir sus posibles impactos negativos sobre la actividad productiva.
Fortalecimiento de acciones y estrategias de prevención
Buenos Aires, martes 25 agosto (PR/26) — La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación fortaleció las acciones de prevención y las estrategias de mitigación en el ámbito productivo nacional, a través del trabajo estrecho y coordinado con la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y otros organismos tanto nacionales como provinciales, en el marco institucional del 4° Encuentro de Coordinación Federal frente al fenómeno climático de «El Niño».
En este marco de trabajo federal, desde la propia Secretaría de Agricultura se brindaron valiosas recomendaciones de manejo técnico destinadas específicamente a los productores agropecuarios y se destacó con énfasis la importancia absoluta de articular acciones con organismos y actores estratégicos del sector.
Entre ellos se encuentran la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), entidad que genera pronósticos precisos y sistemas de alerta temprana coordinando herramientas de prevención.
También se suman el INTA, a través del Centro de Investigación de Recursos Naturales y sus modernos modelos climáticos predictivos; el SENASA, mediante pautas sanitarias estrictas para las etapas previa y posterior a eventuales emergencias; el Consejo Federal Agropecuario y todos los especialistas dedicados al área de Emergencia Agropecuaria de la cartera productiva nacional.
Con el objetivo estratégico primordial de minimizar los posibles impactos asociados a este fenómeno climático de gran escala, la Agencia Federal de Emergencias (AFE), organismo dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional y que actúa como ente coordinador central, reunió de forma presencial en la ciudad de Paraná a diversas autoridades de nivel nacional y provincial para unificar criterios de acción.
La importante jornada de trabajo contó formalmente con la bienvenida institucional brindada por el gobernador de la provincia de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y por el ministro de Seguridad provincial, Néstor Roncaglia. Durante el desarrollo del encuentro se presentó de manera oficial el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027, a cargo directo del director ejecutivo de la AFE, Santiago Hardie, y del subdirector ejecutivo, Ignacio Cabello.
Previsiones meteorológicas y complejo escenario climático esperado
Asimismo, durante el transcurso de la jornada se analizaron detalladamente las complejas previsiones meteorológicas presentadas por el director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Pedro Di Nezio, advirtiendo sobre un complejo escenario climático caracterizado por una intensificación del fenómeno ENOS (2026-2027) con anomalías térmicas récord en el Océano Pacífico, lo que elevará drásticamente la probabilidad de lluvias extraordinarias, tormentas severas y recurrentes excesos hídricos en las principales regiones productivas del país durante la primavera y el verano.
Este panorama crítico proyecta acumulados de precipitaciones que podrían superar entre un 15% y un 25% la media histórica en primavera, y hasta un 33% por encima de los promedios en el verano, elevando de manera sustancial el riesgo de anegamientos, saturación de suelos, saturación de caminos rurales, crecidas y desbordes de los ríos Paraná y Uruguay, con un impacto directo sobre la infraestructura agropecuaria y la gestión del agua.
A continuación, expusieron ante los presentes el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe, y el director nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA), Federico Villagrán, abordando la contención de daños en sectores vulnerables.
Las complejas previsiones meteorológicas previstas para el período ENOS 2026-2027, las cuales fueron presentadas formalmente por el director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Pedro Di Nezio. A continuación, expusieron ante los presentes el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe, y el director nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA), Federico Villagrán.
Finalmente, la Agencia Federal de Emergencias (AFE) presentó en detalle su esquema integral de respuesta logística y operativa ante este complejo escenario climático proyectado, exposición que estuvo a cargo del director nacional Martín Guerra. Todo este despliegue busca garantizar una respuesta estatal coordinada, eficiente y oportuna en cada una de las regiones que puedan verse afectadas directamente por el fenómeno.
Participación multisectorial y de fuerzas de seguridad
Del encuentro también participaron activamente diversas autoridades y representantes de la Secretaría General de la Presidencia, la Jefatura de Gabinete de Ministros, el Ministerio de Defensa, Vialidad Nacional, la Administración de Parques Nacionales, OMEGA, el Instituto Nacional del Agua (INA), además de las distintas Fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas, entre otros organismos públicos fundamentales.
El trabajo conjunto y articulado de todas estas instituciones busca fortalecer de manera sostenida la capacidad real de anticipación y de respuesta rápida del Estado frente a escenarios climáticos adversos, mediante la estrecha coordinación entre los organismos nacionales, las administraciones provinciales y los diversos actores clave del sector productivo de nuestro país.
Fuente:Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca