Ago 29, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano
Tras su encuentro cara a cara en el Vaticano, el arzobispo de Mercedes-Luján anticipa los detalles del viaje apostólico y convoca a los argentinos a recibir al Pontífice con el corazón abierto.
Buenos Aires sábado 29 agosto (PR/26)– A pocos meses del inicio de su esperado viaje apostólico por América Latina, el Papa León XIV recibió en audiencia privada al arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig. El cálido encuentro cara a cara permitió abordar aspectos centrales de la Iglesia y del país.
El arzobispo argentino describió al Pontífice como una persona sumamente afable, atenta y entusiasta ante su periplo internacional. El viaje, programado del 8 al 11 de noviembre, incluirá recorridos multitudinarios por Buenos Aires, Córdoba y Mercedes-Luján, tras su paso previo por Uruguay y posterior destino en Perú.

Monseñor Scheinig resaltó la profunda trascendencia teológica de este diálogo institucional entre iglesias hermanas. Afirmó que este gesto reafirma de manera tangible la comunión perfecta entre la diócesis local y el Obispo de Roma, fortaleciendo los lazos institucionales de la comunidad católica.
Una palabra profunda para un momento de profundos desafíos
El impacto del anuncio oficial ha sido sumamente positivo en todos los sectores de la sociedad. La visita se produce en un contexto donde el país y el mundo entero demandan con urgencia una palabra espiritual profunda y orientadora que brinde sentido y consuelo.
La preparación para recibir al Santo Padre abarca dimensiones logísticas, económicas y fundamentalmente espirituales. Las comunidades eclesiales organizan catequesis especiales y colectas solidarias para facilitar el traslado masivo de fieles de diversas provincias que desean participar de este acontecimiento histórico.

El arzobispo recordó con viva emoción las históricas visitas que realizó el Papa Juan Pablo II en los años 1982 y 1987. Confía plenamente en que la presencia de León XIV logrará una convocatoria multitudinaria similar, reavivando con fuerza las virtudes de la fe, la esperanza y el amor.
El peregrino que camina junto a su pueblo en Luján
El cierre de la gira papal en suelo argentino tendrá lugar en el legendario Santuario de la Virgen de Luján. Este sagrado templo, ubicado a 70 kilómetros de la capital, constituye el corazón palpitante de las peregrinaciones populares del pueblo argentino.
Monseñor Scheinig enfatizó la profunda belleza de concebir al Santo Padre en su rol de Papa peregrino. Rememoró su propia vivencia juvenil en el camino hacia el santuario, destacando que la caminata compartida simboliza la fraternidad humana y la ayuda mutua entre caminantes.
En un emotivo gesto de continuidad y memoria, la basílica exhibe en una vitrina especial la sotana blanca del Papa Francisco. La prenda fue obsequiada recientemente por León XIV a pedido expreso del arzobispo, rindiendo homenaje a la intensa devoción que Francisco profesaba por la Virgen Patrona.
Una bocanada de aire fresco y esperanza para el país
El prelado remarcó la urgente necesidad de consolidar una auténtica espiritualidad nacional fundada en el bien común. Sostuvo que la mirada maternal de la Virgen invita a comprender que nadie se salva solo y que es indispensable caminar unidos como hermanos.

Frente a las marcadas dificultades económicas y sociales que atraviesa gran parte de la población trabajadora, la palabra del pastor llegará como un auténtico mensaje de aliento. La esperanza debe alzarse como una verdadera virtud de resistencia y fortaleza cotidiana.
Finalmente, monseñor Scheinig instó a toda la ciudadanía a recibir la presencia papal con el corazón abierto. Exhortó a superar prejuicios o lecturas sesgadas para dejarse interpelar tanto por sus enseñanzas doctrinales como por sus elocuentes gestos de cercanía.
Primicias Rurales
Fuente: Vatican News
Ago 11, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano
Una comitiva enviada por la Santa Sede ya recorrió Buenos Aires, Luján y Córdoba, los tres escenarios elegidos para las celebraciones masivas. Monseñor Sergio Iván Dornelles contó cómo avanzan los preparativos de un viaje que la Iglesia argentina espera con enorme expectativa.
Buenos Aires, martes11 agosto (PR/26)–La noticia ya recorrió parroquias, diócesis y colegios religiosos de punta a punta del país: el Papa León XIV visitará la Argentina, y la Iglesia local puso en marcha una maquinaria organizativa que combina fe, logística y seguridad. Todo indica que será un acontecimiento a la altura de las grandes visitas papales de la historia.
El obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Sergio Iván Dornelles, confirmó que una comitiva del Vaticano ya estuvo en el país para relevar los posibles escenarios. Fue una avanzada discreta, silenciosa, pero con un objetivo muy concreto.
Según explicó, los equipos especializados llegaron hace unos 20 días para recorrer los predios, estudiar los accesos y evaluar la factibilidad técnica de cada lugar. A partir de ahí se activó un protocolo estricto de seguridad e infraestructura.
“Para nosotros fue la confirmación de una alegría que venía creciendo de manera muy sólida”, contó Dornelles, quien reconoció que la posibilidad concreta empezó a tomar forma hace apenas tres meses.
Tres ciudades, tres escenarios históricos
Los lugares elegidos no son al azar. En Buenos Aires, el sitio proyectado es el Monumento a la Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas, más conocido como el Monumento a los Españoles.
Ese lugar tiene una carga simbólica enorme: allí Juan Pablo II celebró una misa multitudinaria en 1987, y años después el propio Jorge Bergoglio, ya como arzobispo porteño, realizó allí una jornada de confirmaciones.

El segundo punto será Luján, en la plaza Belgrano, frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, donde se espera una fuerte presencia de jóvenes y peregrinos llegados desde distintos puntos del país.
Córdoba y una impronta federal
El tercer gran escenario será Córdoba, puntualmente el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FADEA), un espacio con capacidad suficiente para recibir a una multitud.
La elección busca darle un carácter federal al recorrido papal, facilitando la llegada de fieles desde el centro del país, Cuyo, el Noroeste y el Noreste argentino.

La visita tendrá, además, un peso histórico enorme: será la primera visita papal a la Argentina desde 1987, y la primera después del pontificado del argentino Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco.
«Viene a confirmarnos en la fe»
Sobre el significado espiritual del viaje, Dornelles fue contundente: “Toda visita del Papa es, en esencia, Pedro que viene”, dijo, en referencia a las palabras de Jesús a Pedro sobre la construcción de la Iglesia.
El obispo también se refirió al vínculo entre León XIV y Francisco, marcado por una continuidad que, sin embargo, convive con la propia impronta del nuevo pontífice.
Según explicó, León XIV mira a la Argentina con cariño especial por ser la tierra natal de su antecesor, y suele hablar de él con gratitud. Su paso por Perú y su recorrido dentro de la Orden de San Agustín aportan, además, una fuerte experiencia latinoamericana.
Un llamado a no perder la calidez humana
Dornelles también recordó las reflexiones del Papa sobre la tecnología y el riesgo de que la automatización reemplace los vínculos humanos genuinos.
“No perdamos nuestra condición humana ni nuestras formas de ser”, resumió, citando el mensaje del pontífice sobre cuidar el “buenos días”, el “por favor” y el “gracias” que aprendimos de chicos.
Concurso para elegir la canción oficial
Mientras se define la agenda final, ya se lanzó una convocatoria nacional para elegir la canción oficial de la visita. La recepción de propuestas comenzó el lunes 10 de agosto y se extenderá durante 30 días.
Durante los preparativos, monseñor Sergio Iván Dornelles destacó que el mensaje del Papa valorará los vínculos humanos y reflejará una clara continuidad con el legado de Francisco.
La Conferencia Episcopal Argentina lanzó una convocatoria nacional para elegir la canción oficial, abierta hasta el 10 de septiembre para músicos y compositores mayores de 18 años.
Para participar, los interesados deben completar el formulario de inscripción en la página oficial de la Conferencia Episcopal Argentina (episcopado.org) y enviar las consultas escritas exclusivamente al correo electrónico unacancionparaleon@gmail.com.
En paralelo, los equipos de comunicación trabajan en el lema pastoral y la identidad visual del acontecimiento, mientras parroquias y agrupaciones juveniles ya organizan los traslados hacia los distintos puntos del país.
La agenda contemplaría también un encuentro privado de León XIV con los obispos argentinos y actividades junto a sacerdotes y referentes sociales, en una visita que promete marca
Los papamóviles y la logística de traslado
Para facilitar los desplazamientos durante la visita, Toyota fabricará y donará dos papamóviles abiertos y no blindados.
Estos vehículos permitirán al Pontífice trasladarse con comodidad entre las diferentes provincias y participar de los eventos previstos.
La llegada del Papa exigirá un intenso operativo de coordinación política y de seguridad entre la Nación, la Ciudad y las provincias.
Será un antes y un después para la Iglesia argentina.
Colecta nacional y organización eclesiástica
Para financiar la infraestructura, los servicios y la organización, los obispos convocaron a una Colecta Nacional Imperada para el 22 y 23 de agosto.
La estructura organizativa está coordinada por el obispo Raúl Pizarro junto a equipos especializados en logística, liturgia, voluntarios y comunicación.
Esta visita marcará un hito histórico al ser el primer viaje de un Papa a la Argentina desde el histórico recorrido de Juan Pablo II en 1987.
Primicias Rurales
Fuente: Diario Época
Ago 7, 2026 | Actualidad, Espiritualidad
En la audiencia general de este martes, el Sumo Pontífice invitó a redescubrir la oración como verdadero encuentro con Dios, y no como una técnica de bienestar personal.
Buenos Aires, viernes 7 de agosto agosto (PR/26)–En su catequesis de este martes, el Papa León XIV invitó a los fieles a redescubrir la oración en su verdadero sentido. No se trata, dijo, de una forma de evasión ni de una técnica psicológica orientada al bienestar personal, sino de una dimensión fundamental de nuestra humanidad.

La audiencia general se realizó en la Basílica de San Pedro, ante unos 5.000 fieles, tras la pausa de julio por el intenso calor que atraviesa Roma. Fue la quinta catequesis dedicada a la Sacrosanctum Concilium, la constitución del Concilio Vaticano II sobre la liturgia.
El Espíritu Santo, maestro de la oración
Citando la Carta a los Efesios, el Papa recordó que es el Espíritu Santo quien nos enseña a orar, morando en la Iglesia desde el día de Pentecostés. Desde entonces, señaló, la comunidad cristiana nunca dejó de reunirse para celebrar el misterio pascual.

Leer las Escrituras, celebrar la Eucaristía y dar gracias a Dios por su don en Cristo Jesús forman parte de ese gesto ininterrumpido que sostiene la vida de la Iglesia desde sus orígenes.
Cuando la fe ya no se transmite en las familias
León XIV advirtió que, en muchas familias cristianas, la oración ya no se transmite de generación en generación. Cada vez más personas corren el riesgo de confundirla con una simple técnica psicológica orientada al bienestar personal.

Frente a esta mentalidad eficientista y consumista, el Papa fue contundente: la oración merece ser redescubierta en su verdad, como una dimensión que nos constituye como seres humanos.
La liturgia como lugar de encuentro
El Pontífice recordó las palabras de San Pablo VI al promulgar la Sacrosanctum Concilium: Dios en primer lugar, la oración como primera obligación y la liturgia como primera fuente de la vida espiritual del pueblo de Dios.

Para León XIV, la Constitución conciliar otorgó a la participación activa de los fieles un lugar central en la reforma litúrgica. La liturgia, explicó, es ante todo el lugar del encuentro, donde Dios mismo se acerca a la humanidad a través de su Hijo.
La Liturgia de las Horas, escuela de vida
El Papa evocó el deseo de Pablo VI de que la Liturgia de las Horas, la oración pública diaria de la Iglesia, impregnara y alimentara toda la oración cristiana. Esa plegaria, inseparable de la Eucaristía, guía la vida espiritual del pueblo de Dios.

Hoy ese deseo pide ser acogido en la vida cotidiana de los bautizados. Para quienes buscan aprender a orar, especialmente los catecúmenos, la Liturgia de las Horas ofrece un camino concreto hacia la oración cristiana.
Citando a San Agustín, el Papa recordó que cuando hablamos con Dios no debemos separar de Él a su Hijo, y que cuando ora el cuerpo del Hijo, no debe separarse de sí misma la Cabeza. Reconocemos así nuestra voz en Cristo, y su voz en nosotros.
Cada hora, un acto de esperanza
León XIV cerró la catequesis describiendo cómo la Liturgia de las Horas santifica el tiempo de la vida cotidiana. Por la mañana comenzamos el día con fe y gratitud; al mediodía pedimos fuerza para sostener la fidelidad en medio del trabajo.

Por la tarde, las Vísperas acompañan el atardecer, y por la noche nos dormimos confiando en la paz de Dios. Así, concluyó el Papa, cada hora se convierte en un acto de esperanza que nos permite velar junto a toda la Iglesia, esperando el regreso glorioso del Señor.
Primicias Rurales
Fuente: Vatican News
Jul 26, 2026 | Desarrollo Humano
Durante más de un siglo, arqueólogos e investigadores han rastreado el destino final de los apóstoles de Jesús. Estos son los lugares donde, según la ciencia y la tradición cristiana, descansan hoy sus restos.
Buenos Aires, domingo 26 julio (PR/26)–El avance de disciplinas como la arqueología reavivó el interés por el pasado, sobre todo entre quienes buscan respuestas sobre los orígenes del cristianismo.
En el último siglo y medio, investigadores del ámbito científico y religioso ampliaron lo que se sabía sobre el primer impulso apostólico y sobre quienes lo protagonizaron.
Este recorrido repasa los lugares donde reposarían los restos de los doce apóstoles, cruzando hallazgos arqueológicos, fuentes históricas y la tradición cristiana.}
Los doce elegidos
El Evangelio los nombra con precisión: Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el Cananeo, y Judas Iscariote (Mt 10, 2-4).
San Pedro, bajo el altar mayor del Vaticano
Hacia el año 64, San Pedro fue crucificado cabeza abajo por orden del emperador Nerón, en la colina romana donde hoy se levanta el Vaticano.
Miembros de la comunidad cristiana rescataron su cuerpo y lo enterraron cerca. Años más tarde, Constantino levantó allí una gran basílica en su honor.

Con el paso de los siglos y las sucesivas reconstrucciones, se perdió de vista el lugar exacto del sepulcro, aunque la tradición sostenía que sus huesos seguían bajo el altar mayor.
En 1939, unos obreros que cavaban para la tumba de Pío XI toparon con una cámara subterránea: un mausoleo del siglo II.
La excavación reveló una necrópolis romana completa, ubicada exactamente debajo del altar mayor. Allí apareció una tumba con los huesos de un hombre robusto y anciano, junto a una inscripción griega: “Pedro está dentro”.
Tras años de estudio, el papa Pablo VI confirmó en 1968 que esos restos pertenecían a San Pedro.
San Juan, la tumba vacía de Éfeso
La tradición ubica la muerte de San Juan Evangelista en Éfeso, actual Turquía, hacia el año 100.
Sobre su tumba se construyó primero una capilla y luego, en el siglo VI, una gran basílica ordenada por el emperador Justiniano. El templo terminaría destruido en 1402.

En la década de 1920, arqueólogos griegos y austríacos hallaron la tumba entre las ruinas, pero estaba vacía. Hasta hoy no se sabe qué ocurrió con los restos del apóstol.
San Andrés, de Patras a Amalfi
San Andrés, hermano de Pedro y primer llamado por Jesús, llevó el Evangelio hacia las actuales Rusia y Ucrania antes de morir martirizado en Patras, Grecia.
Sus reliquias pasaron por Constantinopla y en 1204 fueron saqueadas por cruzados italianos, que las llevaron a Amalfi, en el sur de Italia, donde permanecen.

En 1964, Pablo VI devolvió gran parte de esas reliquias a la Iglesia ortodoxa griega, donde hoy se veneran en un templo construido sobre su tumba original.
Santiago el Mayor, el camino hasta Compostela
Santiago el Mayor fue el primero de los apóstoles en morir martirizado, en Jerusalén, en el año 44.
La tradición asegura que su cuerpo fue trasladado milagrosamente hasta el norte de España, tierra que él mismo había evangelizado.

Sus restos permanecieron olvidados hasta el año 814, cuando un ermitaño llamado Pelayo los halló guiado por una estrella. Hoy descansan en la Catedral de Santiago de Compostela, bajo la cual se descubrió un cementerio cristiano del siglo I.
Santiago el Menor y San Felipe, juntos en Roma
Santiago el Menor, primer obispo de Jerusalén, murió apedreado tras ser arrojado desde lo alto del templo. Fue enterrado cerca, en el Monte de los Olivos.
Sus reliquias viajaron después a Constantinopla y finalmente a Roma, donde hoy se veneran junto a las de su compañero apostólico, San Felipe, en la Iglesia de los Doce Apóstoles.

En 2011, arqueólogos hallaron en Turquía lo que creen era la tumba original de Felipe, un sarcófago del siglo I dentro de una iglesia dedicada a él.
El sarcófago apareció vacío, lo que refuerza la idea de que sus restos ya estaban, desde hacía siglos, en la cripta romana.
Santo Tomás, el apóstol que llegó a la India
Santo Tomás habría llevado el Evangelio más lejos que ningún otro apóstol: hasta la India, donde murió atravesado por una lanza.

Parte de sus restos se veneran hoy en la Basílica de Santo Tomás en Chennai, mientras que la mayoría fue trasladada a Mesopotamia y, en 1258, a Ortona, Italia, donde permanecen en un cofre de oro.
San Bartolomé y San Mateo, de Armenia y Etiopía a Italia
San Bartolomé fue desollado vivo en Armenia. Sus reliquias pasaron por Lipari antes de llegar a Benevento y a una iglesia romana construida en su honor sobre la isla Tiberina.

San Mateo, el antiguo recaudador de impuestos, predicó y murió en lo que hoy es Etiopía. En 954 sus restos fueron llevados a Salerno, Italia, donde hoy se veneran en la cripta de su catedral.
San Judas Tadeo, San Simón y San Matías
San Judas Tadeo y San Simón predicaron juntos en Persia, donde murieron martirizados. Hoy sus reliquias descansan bajo un altar de la Basílica de San Pedro, muy visitado por peregrinos.

San Matías, elegido para reemplazar a Judas Iscariote, tuvo su tumba en Jerusalén hasta que, hacia el año 326, Santa Elena envió sus restos a Tréveris, Alemania, donde se veneran en la Basílica de San Matías.
San Pablo, el Apóstol de los gentiles
Aunque no integró el grupo original de los Doce, San Pablo se ganó el título de “Apóstol de los gentiles”. Según la tradición, murió decapitado el mismo día en que Pedro fue crucificado.

Constantino construyó una basílica sobre su tumba, en la Vía Ostiense de Roma. En 2009, el papa Benedicto XVI anunció que los arqueólogos vaticanos confirmaron, tras años de estudio, que los restos hallados bajo el altar mayor de la Basílica de San Pablo Extramuros son suyos.
Una prueba de carbono, realizada por expertos que desconocían el origen de los huesos, determinó que pertenecieron a una persona que vivió entre los siglos I y II, lo que reforzó la tradición sobre el destino final del apóstol.
Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
Jun 13, 2026 | Santo del Día
Cada 13 de junio se celebra el Día de San Antonio de Padua, uno de los santos más venerados del catolicismo. Conocido como Doctor Evangélico y además por el milagro de su lengua incorrupta, su protección a los necesitados y su auxilio para hallar objetos perdidos, este fraile franciscano sigue transformando vidas a través de su inmenso legado espiritual y social.
Buenos Aires, sábado 13 junio (PR/26) — Cada 13 de junio la Iglesia Católica celebra la fiesta de uno de los santos más queridos, populares y venerados en el mundo entero: San Antonio de Padua (1195-1231).
La devoción y el afecto de millones de fieles a lo largo de los siglos lo han convertido en un santo “omnipresente”, cuyo nombre identifica a innumerables iglesias, parroquias y escuelas. Considerado “muy milagroso”, los creyentes acuden a su intercesión ante las más diversas necesidades cotidianas y espirituales.
Juventud y los años agustinos (1195 – 1220)
Nació en Lisboa, Portugal, probablemente en 1195, bajo el nombre de Fernando Martins de Bulhões. Al pertenecer a una familia de la nobleza, recibió una sólida educación académica desde su niñez.
A los 15 años ingresó con los Canónigos Regulares de San Agustín, habitando primero en el monasterio de San Vicente de Fora y trasladándose luego a Santa Cruz de Coímbra. En este último lugar se convirtió en un consumado experto en las Sagradas Escrituras y en la teología de San Agustín.
El giro misionero y el encuentro con Francisco (1220 – 1221)
En 1220, la vida de Fernando cambió por completo al llegar a Coímbra, Portugal, los restos de los Protomártires Franciscanos, los primeros frailes decapitados en misiones en Marruecos.
Conmovido por su heroísmo y deseando el martirio, solicitó su pase a la naciente orden de los Frailes Menores (Franciscanos), momento en el cual cambió su nombre por el de Antonio.
Partió inmediatamente como misionero hacia África, pero una grave enfermedad tropical frustró sus planes.
Al intentar regresar en barco a Portugal, una fuerte tempestad desvió la nave hacia las costas de Sicilia, Italia. Desde allí viajó a Asís, donde participó en el famoso Capítulo de las Esteras en 1221, logrando ver y escuchar en persona a San Francisco de Asís quien lo reconoció especialmente al saber que era sacerdote.
El predicador oculto y «Mi Obispo» (1222 – 1227)
Antonio fue asignado a la ermita de Montepaolo en la Romaña, donde vivió una rutina oculta realizando tareas domésticas sencillas.
Su brillantez intelectual se descubrió por accidente en 1222 durante una ordenación sacerdotal en Forlì: ante la falta de un orador preparado, se le pidió improvisar un sermón. Su elocuencia, profundidad teológica y unción espiritual dejaron atónitos a los presentes.
Al enterarse del hecho, San Francisco de Asís le envió una célebre carta autorizándolo formalmente a enseñar teología a los frailes, llamándolo cariñosamente «mi obispo».
Antonio combinó desde entonces la cátedra teológica en las universidades de Bolonia, Montpellier y Toulouse con una masiva predicación para combatir las herejías de la época.
Los últimos años en Padua (1227 – 1231)
Pasó sus últimos años en Padua, donde transformó las estructuras sociales de la ciudad a través de sus sermones de Cuaresma. Atacó con dureza la usura, defendió a los pobres, reconcilió familias enemistadas y consiguió que se reformaran las leyes de deudas para que los desvalidos no terminaran en prisión.
Agotado físicamente por su incansable labor y por la hidropesía, se retiró a Camposampiero donde fue descubierto un día con el Niño Jesús en brazo por eso se lo representa así.
Falleció el 13 de junio de 1231 a los 36 años en el convento de las Clarisas de Arcella, a las afueras de Padua, exclamando antes de expirar: «Veo a mi Señor».
Canonización, legado y Doctor de la Iglesia
Debido a la inmensa cantidad de milagros presenciados tras su muerte, el Papa Gregorio IX lo canonizó el 30 de mayo de 1232, apenas 11 meses después de su fallecimiento, siendo uno de los procesos más rápidos de la historia de la Iglesia.
En 1946, el Papa Pío XII lo declaró oficialmente Doctor de la Iglesia con el título de «Doctor Evangélico».
Hoy en día, la Provincia de los Frailes Franciscanos Conventuales preserva su memoria custodiando sus restos en la célebre Basílica del Santo en Padua, Italia, editando la revista internacional El Mensajero de San Antonio y administrando las obras de caridad asociadas a su «Pan de los Pobres».
El milagro de la lengua incorrupta
El prodigio más famoso en torno a sus reliquias ocurrió en 1263, exactamente 32 años después de la muerte del santo. Debido a la construcción de la imponente Basílica del Santo en Padua, los frailes decidieron trasladar sus restos a una nueva tumba-altar bajo la cúpula central. El proceso fue presidido por San Buenaventura, entonces Ministro General de los Franciscanos.
Al abrir la tumba de madera, descubrieron que todo el cuerpo de San Antonio se había reducido a cenizas y huesos, con la excepción de su lengua, la cual se conservaba fresca, intacta, húmeda y con un color vivo, tal como si perteneciera a una persona viva.
Al presenciar el milagro, San Buenaventura tomó la reliquia con reverencia y exclamó:
«¡Oh lengua bendita, que siempre has bendecido al Señor y has hecho que otros lo bendigan! Ahora queda de manifiesto cuántos méritos has adquirido ante Dios».
Para la Iglesia Católica, este hecho inexplicable para la ciencia fue un signo divino que honraba el extraordinario don de la predicación de Antonio, quien usó su voz incansablemente para defender la verdad y consolar a los afligidos.
Actualmente, la lengua (junto con su mandíbula y el aparato vocal) se expone de forma permanente en un relicario de oro tallado en la Capilla del Tesoro de la Basílica.
Cada 15 de febrero, los Franciscanos Conventuales celebran de forma solemne la «Fiesta de la Lengua» (Traslado de las Reliquias).
¿De qué es patrono San Antonio?

Debido a la inmensa cantidad de favores atribuidos a su intercesión, se lo conoce mundialmente como el «santo de todo el mundo». Sus patronazgos principales incluyen:
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Objetos perdidos y extraviados: Este patronazgo proviene de una historia real. Un novicio huyó del convento robando un valioso salterio que Antonio usaba para sus clases. El santo oró fervientemente para recuperar el libro; de inmediato, el ladrón tuvo una visión aterradora que lo obligó a regresar, devolver el manuscrito y pedir perdón.
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Quienes buscan pareja y matrimonios: Se lo invoca tradicionalmente para encontrar un buen esposo o esposa. En vida, Antonio ayudaba de forma activa a las mujeres de familias muy pobres consiguiéndoles dotes dignas para que pudieran casarse legalmente y no caer en la marginación.
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Los pobres y necesitados: Es el protector por excelencia de los desvalidos. De aquí nace la antigua costumbre franciscana del «Pan de los Pobres», que consiste en realizar donaciones de alimentos en nombre del santo.
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Viajeros, marineros y pescadores: Se le encomiendan los viajes debido a sus constantes travesías misioneras y marítimas. También es el patrono principal de Portugal y de la ciudad de Padua, Italia.
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Gremios específicos: Es el protector de los panaderos, albañiles, constructores y papeleros.
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Condiciones de salud: En años recientes, se ha extendido con fuerza su patronazgo sobre las mujeres estériles y las personas que padecen de enfermedad celíaca.
Primicias Rurales