Oct 14, 2026 | Actualidad, Agricultura, Especial
La derogación de la prohibición en Misiones reavivó el debate sobre los agroquímicos en la yerba mate. El biólogo Julián Baigorria cuestiona las ventajas económicas del modelo convencional y advierte sobre la falta de controles, incentivos y planificación.
Buenos Aires miércoles 14 octubre (PR/26)– La derogación de la prohibición del glifosato en Misiones reabrió una discusión que va mucho más allá de un herbicida: qué controles existen sobre el uso de agroquímicos, qué riesgos pueden representar para la salud y el ambiente y por qué cuesta tanto avanzar hacia otras formas de producir.
El 3 de septiembre, la Legislatura provincial sancionó la Ley VIII N.º 124, que modificó la normativa aprobada en 2023. La nueva norma eliminó la prohibición específica del glifosato y mantuvo la promoción de bioinsumos.
Como resultado, su uso volvió a quedar comprendido en el régimen general de productos fitosanitarios autorizados a nivel nacional.
Una prohibición que nunca se aplicó del todo
«Hoy por hoy se sigue aplicando glifosato», explicó a NEA HOY el biólogo Julián Baigorria, que trabaja con parcelas agroecológicas de yerba mate en Misiones. Según contó, en algún momento se aprobó una ley para prohibirlo.
Supuestamente, para 2024 ya no se podía usar. Sin embargo, se fueron generando prórrogas para que el colono tuviera la posibilidad de adaptarse y dejar de utilizar herbicidas químicos.

La resistencia de una gran parte de los productores era previsible: se trata de una práctica muy habitual en la provincia y exige que quien está acostumbrado a trabajar de una manera tenga que reconvertirse.
Más rápido, más barato y sin consecuencias en el precio
«No muchos quieren hacerlo, porque es mucho más rápido tirar glifosato. También es más barato», agregó Baigorria. Para el biólogo, el nudo está en que la producción convencional sigue ofreciendo ventajas económicas inmediatas.
Quienes buscan reducir el uso de químicos, en cambio, deben afrontar costos adicionales sin ninguna garantía de conseguir un mejor precio por su cosecha. Todo ocurre, además, en un sector yerbatero atravesado por una profunda crisis económica.
«El mercado no penaliza al que usa glifosato, pero tampoco premia al que no lo usa», sostuvo. Y completó con una cuenta simple: para el productor común es más fácil aplicarlo, nadie le dice nada, vende al mismo precio y hace la mitad del trabajo.
Qué dice la OMS y por qué importan los controles
En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasificó el glifosato como «probablemente carcinógeno para los seres humanos», dentro del Grupo 2A.
En ese marco, la regulación y el monitoreo resultan centrales. La preocupación no se limita a decidir si se permite o se prohíbe una sustancia: también implica la capacidad del Estado para fiscalizar su uso y prevenir exposiciones evitables.

A eso se suma la necesidad de generar información pública sobre los residuos que pueden llegar a los alimentos, un dato clave para saber qué se está consumiendo realmente.
Baigorria remarcó que el herbicida está instalado en la vida cotidiana de Misiones y que su uso excede por completo a la yerba mate. «Acá se tira glifosato hasta para limpiar alrededor de las casas en las colonias», ejemplificó.
«Es algo hiperutilizado, con todos los problemas que genera», afirmó.
Lo que se hace bien termina siendo un producto prémium
El biólogo cuestionó que los sistemas agroecológicos no cuenten con suficientes ventajas económicas y que sus productos terminen posicionados como bienes prémium, accesibles sobre todo para consumidores con mayor poder adquisitivo.
«Hoy, lamentablemente, lo que está mal es que lo que se hace bien termina siendo un producto prémium, mientras que lo que se hace mal es el producto de todos los días«, señaló.
Desde su mirada, producir sin agroquímicos debería tener un reconocimiento concreto, porque implica cuidar recursos ambientales y asumir costos que la producción convencional no siempre incorpora en su precio final.

«Para fumigar con un avión y tirar toneladas de veneno no tenés que pagar nada extra por el hecho de contaminar. No hay un costo que refleje ese impacto. Las hojas se venden al mismo precio», sostuvo.
En cambio, explicó que quienes producen de manera orgánica deben afrontar gastos adicionales y, en muchos casos, no encuentran compradores dispuestos a pagar más por las características ambientales de sus productos.
Leyes con metas lejanas y sin condiciones para cumplirlas
Baigorria apuntó a que la falta de planificación y de coordinación entre las instituciones dificulta la construcción de una política productiva consistente. Advirtió, además, que las necesidades de los pequeños productores no pueden quedar afuera de las políticas ambientales.
«Al final, este tipo de leyes no termina funcionando porque se plantean objetivos que están cinco, diez o veinte años en el futuro, sin preparar antes las condiciones necesarias para que puedan aplicarse», finalizó.
Primicias Rurales
Fuente: neahoy.com
Oct 6, 2026 | Actualidad, Especial, Nutricion vegetal y animal
Lo que comenzó en 2016 con ensayos en dos chacras se convirtió en una experiencia que hoy alcanza a 19 productores. A partir de microorganismos del bosque nativo y recursos locales, el INTA desarrolló siete biopreparados que ayudan a mejorar el suelo y fortalecer distintos cultivos.
Buenos Aires martes 6 octubre (PR/26)– Hace diez años, una investigadora de la Agencia de Extensión Rural del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en El Bolsón empezó a elaborar bioinsumos para proteger los cultivos a través del enriquecimiento del suelo.
Ensayó varias recetas con microorganismos nativos del bosque y logró avanzar en biopreparados que hoy se aplican en decenas de chacras de la región.

¿Para qué sirven? La ingeniera agrónoma Andrea Cardozo explicó que, además de enriquecer el suelo, estos productos permiten que la planta absorba mejor los nutrientes. “Son como un mediador”, describió.
Una beca en Japón que le revolucionó la cabeza
El proceso comenzó en la primavera de 2016. Cardozo, jefa de la agencia del INTA El Bolsón, recordó que en ese momento “surgió una fuerte movida de productores agroecológicos, jóvenes”.
“Surgió un nuevo perfil de agricultores que tenían otra mirada. Provenían de otras ciudades con un capital cultural alto y el foco estaba en producir de forma agroecológica. Todo esto estuvo atado también a la carrera de Agroecología que la Universidad de Río Negro empezó a dictar en Bolsón”, recalcó.
Cardozo obtuvo una beca en la Agencia de Cooperación de Japón que, durante tres meses, le permitió conocer muchas experiencias de productores de cultivos extensivos en pequeñas superficies.
“Desde la práctica, pude ver cómo la gente hacía distintas prácticas de manejo del suelo y la fertilidad, a través del no uso de insumos de síntesis química y, aprovechando los recursos locales”, relató. Volvió al país con “la cabeza revolucionada”, a partir de estas prácticas que se podían replicar en la Patagonia.

“Pensé que si Costa Rica había adoptado estos bioinsumos y bioestimulantes para enriquecer el suelo, a partir de los microorganismos del bosque tropical, nosotros también podíamos. Solo había que adaptarnos a lo que teníamos en nuestro lugar”, dijo.
En El Bolsón no había selva, pero sí bosque nativo. Cardozo, junto a productores, inició los ensayos de recetas. Al proyecto se sumaron una especialista en microbiología del suelo del INTA Bariloche y una investigadora del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (Ipatec).
Del bosque a la receta: residuos locales y costos bajos
En una primera etapa, se aislaron microorganismos del bosque y se evaluaron las formas de reproducirlos. “La experiencia arrancó en dos chacras y el desafío fue buscar microorganismos en los bosques más cercanos”, dijo Cardozo, que también tiene una maestría en Desarrollo Rural.
Ejemplificó que, en Centroamérica, usan la melaza que se extrae de la caña de azúcar como fuente de energía, ya que es un residuo abundante; mientras que en Japón emplean el afrecho de arroz.

“Empezamos a buscar residuos de la zona y nos topamos con el afrecho de trigo o maíz, subproductos de la industria harinera que se usan para darles de comer a los chanchos y las gallinas. Son baratos”, comentó.
Así fueron probando distintas recetas. “La idea era bajar los costos de los insumos comerciales orgánicos que resultaban muy caros. Por eso, este proyecto sigue escalando. Todo esto tiene un bajo costo, se usan recursos locales y los productores ven los cambios concretos en la producción”, celebró orgullosa Cardozo.
Líquidos, fáciles de aplicar y también para los grandes productores
Los bioestimulantes que elaboran son líquidos, lo que facilita aplicarlos a través del sistema de riego. Hoy, acotó Cardozo, no solo los productores agroecológicos sino también los “grandes productores de horticultura” usan estos bioinsumos como complemento.

“El mayor productor de frambuesa de la zona está haciendo 8 mil litros de biopreparados y los aplica en toda su chacra. No es una sustitución de biofertilizantes”, manifestó.
Siete biopreparados, adaptados a cada zona
Hoy se dispone de siete biopreparados, entre biofertilizantes y bioestimulantes que contienen sales minerales, de acuerdo a la necesidad de los cultivos para vigorizar las plantas. Uno de ellos, por ejemplo, cuenta con sal de calcio para evitar el desgranamiento del fruto en la frambuesa.
“Buscamos adaptar estos productos a cada zona. En El Manso, tomamos microorganismos de ese bosque; para la zona del Valle de El Bolsón concurrimos a la reserva de la Loma del Medio y del Río Azul. Nuestra idea es aportar el conocimiento; por eso promovemos talleres de elaboración para que los productores los apliquen en sus chacras”, expresó.
Talleres, becarios y un proyecto europeo
Hoy, valoró, hay 19 productores que aplican estos biopreparados y más de 30 han participado en talleres en la zona de la Comarca, San Martín de los Andes, Villa La Angostura e incluso Uruguay.
“En este momento, se avanza con becarios para medir el efecto en las frutillas, papas, frambuesas, lechugas, zanahorias”, puntualizó.

El sistema agroecológico de la Comarca Andina fue elegido por Acropics, un proyecto internacional financiado por la Unión Europea que busca reducir el uso de pesticidas químicos mediante la implementación de prácticas agrícolas sustentables.
Primicias Rurales
Fuente: www.rionegro.com.ar
Sep 10, 2026 | Actualidad, Agricultura, Especial
Cada 8 de septiembre el país celebra a quienes trabajan la tierra. Pero este año la fecha llega con un mensaje de fondo: producir más ya no alcanza, hay que producir cuidando el suelo. La biotecnología, dice Rafael Jurado (Biofilm), es la llave para lograrlo.
Buenos Aires, jueves 10 de septiembre (PR/26)– Todos los 8 de septiembre, Argentina se detiene un instante para recordar a sus agricultores y productores. La fecha no es azarosa: ese día, en 1856, nació Esperanza, en Santa Fe, la primera colonia agrícola organizada del país.
Aquel hito marcó también el arranque de un modelo agroexportador que puso a la Argentina en el mapa alimentario mundial. Desde entonces, el campo no dejó de ser uno de los grandes motores de la economía nacional.
Un pasado de vaivenes que dejó marcas en el suelo
Sin embargo, el camino no fue lineal. Décadas de políticas inestables y regulaciones restrictivas, sumadas a modelos productivos que priorizaron la extracción por sobre el cuidado, frenaron buena parte del potencial del sector.

Esa lógica también dejó huella en la tierra: hoy los suelos argentinos enfrentan procesos de degradación y pérdida de fertilidad que ya no se pueden ignorar.
El campo vuelve a ser protagonista
La buena noticia es que el sector agropecuario está recuperando el lugar que le corresponde. Según el INDEC, la economía argentina cerró 2025 con un crecimiento del 4,4% anual, impulsado en gran parte por la recuperación del agro.
Ese protagonismo también se nota en el comercio exterior. Durante 2025, el país exportó cerca de USD 87.076 millones, y USD 52.900 millones de esa cifra —el 61% del total— salieron del complejo agroindustrial.
El suelo, el recurso que no podemos seguir descuidando
Ahora bien, sostener ese liderazgo y garantizar la seguridad alimentaria depende de un factor clave: el suelo. La FAO estima que alrededor del 95% de los alimentos que consumimos se producen, directa o indirectamente, en la tierra.

Y no es solo una cuestión productiva: los suelos también albergan más del 25% de la biodiversidad del planeta. Cuidarlos es, ni más ni menos, cuidar la base de todo el sistema.
Frente a ese desafío, la agricultura regenerativa propone un cambio de fondo: recuperar la salud biológica de los suelos, aumentar la materia orgánica y promover la biodiversidad, sin perder de vista la rentabilidad de largo plazo.
La biotecnología, la herramienta que acelera el cambio
En ese proceso, la biotecnología juega un papel central. Un estudio de Pampas Group y Somera muestra que 1 de cada 2 campos en Argentina ya utiliza insumos biológicos, sobre una superficie que supera las 18 millones de hectáreas.

El avance de los bioestimulantes, biofertilizantes y biocontroladores confirma una tendencia clara: el productor busca potenciar la relación entre el suelo y la planta, reducir la huella química y aprovechar los procesos biológicos naturales, sin resignar eficiencia.
Ciencia argentina, lista para escalar
Argentina, además, cuenta con un ecosistema científico e industrial de primer nivel. El primer Censo Argentino de Empresas Bio y Nano identificó más de 340 empresas biotecnológicas, un dato que ubica al país entre los diez primeros del mundo en el sector.

Programas como Camino AR, la plataforma digital de Aapresid para el autodiagnóstico, seguimiento y certificación de prácticas regenerativas, o las distintas iniciativas de trazabilidad de carbono, demuestran que la ciencia aplicada al suelo ya está lista para dar el salto de escala.
De la ciencia al campo: el desafío de bajar la tecnología a tierra
Aprovechar esta oportunidad, de todos modos, exige una mirada estratégica. Desde Biofilm trabajamos hace 10 años en el desarrollo de soluciones biotecnológicas integrales, y aprendimos que la investigación y el desarrollo tienen sentido cuando se transforman en soluciones concretas y rentables para el productor.
Por eso es clave adoptar una mirada amplia, que vaya más allá del laboratorio y permita entender las necesidades reales del campo, en diálogo permanente con productores, asesores y referentes del sector.
La pregunta ya no es si va a pasar, sino quién va a liderarlo
La transformación del agro ya empezó. La pregunta que queda abierta no es si va a ocurrir, sino qué países van a liderarla.
Argentina tiene los recursos naturales, el talento científico y la experiencia productiva para estar entre ellos. Si logra consolidar un ecosistema que una ciencia, empresa y producción, no solo va a producir más alimentos: también va a poder exportar tecnología, conocimiento e innovación al mundo.
Primicias Rurales
Fuente: PR
Sep 9, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano
Un nuevo fotorreportaje de la FAO destaca el papel imprescindible de agricultoras, pescadoras, docentes e investigadoras que lideran el desarrollo sostenible y la autonomía en sus comunidades.
Buenos Aires, miércoles 9 septiembre (PR/26)— Desde los vibrantes huertos escolares de Belice hasta los históricos territorios quilombolas de Brasil, cinco mujeres extraordinarias demuestran cada día cómo sus conocimientos, capacidades y liderazgo transforman profundamente los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe.
El nuevo fotorreportaje presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), titulado «Mujeres que cultivan futuro en América Latina y el Caribe», reúne las valiosas historias de vida de cinco protagonistas en Guatemala, Brasil, Belice, Uruguay y República Dominicana.
A través de sus valientes experiencias cotidianas, esta publicación internacional visibiliza sus fundamentales contribuciones a la seguridad alimentaria, la generación de sólidos medios de vida, el fortalecimiento de las economías locales y la auténtica sostenibilidad de los territorios.
Historias reales de empoderamiento e innovación en el campo
En Guatemala, Isabela Juárez impulsa con dinamismo diversos emprendimientos rurales y comparte de manera generosa sus conocimientos con otras mujeres de su comunidad, ampliando de forma concreta sus oportunidades económicas.

Por su parte, en Brasil, Maria Ribamar —afectuosamente conocida por todos como Ribinha— transforma con dedicación el coco de babaçu y fortalece su propia autonomía económica gracias al acceso seguro a la tierra.

En las aulas de Belice, la comprometida docente Elevernie Davis convierte de manera brillante los huertos escolares en valiosos espacios de aprendizaje práctico sobre agricultura, nutrición saludable y sostenibilidad ambiental.
Ciencia, pesca y liderazgo para vencer las brechas de género
Desde Uruguay, la científica e investigadora Alda Rodríguez investiga e innova activamente en el desarrollo de bioinsumos, ofreciendo alternativas ecológicas y sostenibles frente al uso tradicional de plaguicidas de síntesis química.

Asimismo, en la República Dominicana, la dedicada pescadora artesanal Julia Mañón mejora de manera sustancial la calidad y la comercialización de sus productos marinos, generando valiosas e innovadoras oportunidades para las familias pesqueras de su región.

Aunque sus realidades, contextos geográficos y trayectorias personales son totalmente diversos, las experiencias de estas cinco mujeres evidencian claramente cómo el talento y la determinación se traducen en soluciones reales que benefician a sus familias, comunidades y entornos.
Un potencial económico y social clave para el futuro global
Actualmente, las mujeres representan el 36 % de la fuerza laboral en los sistemas agroalimentarios de la región. Sin embargo, siguen enfrentando complejas barreras e inequidades para acceder plenamente a la propiedad de la tierra, el financiamiento y la tecnología.
Estas persistentes brechas estructurales restringen severamente su autonomía económica y limitan el enorme potencial que poseen como verdaderas agentes de transformación. Superar estos obstáculos no es solo un acto de justicia, sino un motor de desarrollo global.
Según estimaciones oficiales de la FAO, reducir de forma efectiva estas desigualdades de género en el empleo agrícola podría incrementar el producto interno bruto mundial en casi un billón de dólares y rescatar de la inseguridad alimentaria a 45 millones de personas.
En este horizonte de cambio, la celebración del Año Internacional de la Agricultora 2026 se erige como una oportunidad estratégica clave para reconocer sus contribuciones, movilizar políticas públicas e inversiones estratégicas, e impulsar la igualdad de derechos en todos los territorios rurales.

Te invitamos a descubrir de cerca y de primera mano cada una de estas apasionantes y transformadoras historias ingresando hoy mismo al fotorreportaje completo «Mujeres que cultivan futuro en América Latina y el Caribe».
Primicias Rurales
Fuente: FAO
Jul 1, 2026 | Ferias, Exposiciones y Cursos, Ganadería
Una jornada realizada en un campo de Añatuya reunió a familias productoras, estudiantes y técnicos de distintas instituciones para compartir saberes sobre sanidad caprina. El encuentro dejó en claro que, cuando las instituciones trabajan juntas, el conocimiento llega más lejos.
Buenos Aires miércoles 1 julio (PR/26)–Bajo el sol de la mañana y entre corrales y animales, productores caprinos de la zona se dieron cita en el Lote 29 de la finca de Dionisio “Duni” Hernández para participar de una jornada a campo dedicada al manejo sanitario del rodeo caprino. La propuesta fue organizada por la Agencia de Extensión Rural (AER) Añatuya junto a la Fundación Mundo Sano, y contó con la colaboración de INCUPO y la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) Avellaneda.

Más que una charla técnica, el encuentro se transformó en un verdadero espacio de intercambio. Las familias rurales se acercaron con sus propias experiencias y dudas, y los especialistas respondieron compartiendo herramientas concretas para mejorar la salud y la productividad de sus majadas.
Tres miradas profesionales, un mismo objetivo
La jornada contó con la participación de tres médicos veterinarios que abordaron distintos ejes de la sanidad caprina. Por la Fundación Mundo Sano, Mabel González explicó la importancia de las instalaciones adecuadas y de la prevención en la reproducción de vinchucas, un tema clave para evitar enfermedades que afectan tanto a los animales como a las personas.

Por su parte, Sergio Parra, de INCUPO, centró su exposición en el uso de bioinsumos y en cómo aprovechar los recursos naturales del monte para elaborar productos destinados a la sanidad y la nutrición animal, una alternativa económica y sustentable muy valorada por los productores de la región.
A su turno, Noelia Continelli, de la AER Malbrán, completó el panorama con una exposición específica sobre sanidad caprina, reforzando las recomendaciones prácticas para el cuidado diario del rodeo.
Los estudiantes también tuvieron su lugar
Uno de los momentos más enriquecedores de la jornada llegó de la mano de los estudiantes de la EFA Avellaneda, quienes compartieron sus propias experiencias sobre el manejo del rodeo. Hablaron especialmente sobre la selección de animales improductivos y las posibilidades de darles valor agregado, un tema que generó mucho interés y que seguirá profundizándose en próximos encuentros.

Un trabajo que suma voluntades
Para Sergio Parra, el valor del encuentro fue mucho más allá de lo técnico. “Nos vamos muy contentos porque pudimos trabajar junto a las familias productoras y ver a cuatro instituciones articulando esfuerzos: Incupo, EFA, INTA y Mundo Sano.
Eso tiene una enorme fuerza y demuestra la importancia del trabajo colectivo”, expresó el técnico, remarcando el impacto social de este tipo de actividades.
La buena recepción del encuentro ya tiene fecha de continuidad: se prevén dos jornadas más durante este año. “Hay una gran demanda de capacitación en elaboración de bioinsumos, nutrición animal, producción de chacinados y agregado de valor. La idea es volver a encontrarnos durante la segunda quincena de julio para seguir construyendo conocimientos junto a las familias rurales”, concluyó Parra.
Una vez más, la jornada dejó en evidencia que el trabajo articulado entre instituciones, técnicos y productores es el camino más sólido para fortalecer la agricultura familiar y desarrollar tecnologías apropiadas que mejoren la producción caprina en la región.
Primicias Rurales
Fuente: Argentina.gob.ar