Un paso hacia la simplificación: Senasa eliminó 42 normas de protección vegetal

Un paso hacia la simplificación: Senasa eliminó 42 normas de protección vegetal

 

El organismo sanitario argentino eliminó decenas de resoluciones que ya habían cumplido su función. La medida busca ordenar y modernizar el marco regulatorio agroalimentario

 

 

 

 

 

Buenos Aires viernes 10 julio (PR/26)–El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) dio un paso clave hacia la modernización de sus reglas de juego. A través de la Resolución 591/2026, publicada en el Boletín Oficial el 7 de julio, el organismo abrogó 42 normas vinculadas a la protección vegetal.

 

Se simplifica el marco regulatorio con la abrogación de 42 normas de protección vegetal - Opción Rural · Información agropecuaria y turística.

 

La decisión forma parte de un proceso más amplio de revisión, ordenamiento y simplificación normativa que el organismo viene impulsando. El objetivo es contar con un marco regulatorio más claro y accesible para todos los actores de la cadena agroalimentaria.

 

¿Por qué se eliminaron estas normas?

 

El análisis técnico estuvo a cargo de la Dirección Nacional de Protección Vegetal, que evaluó cada resolución de manera individual. Muchas de ellas ya habían cumplido el objetivo para el que fueron creadas, mientras que otras fueron reemplazadas por normativa posterior.

 

SENASA abrogó 42 normas de protección vegetal para simplificar

 

También se incluyeron disposiciones que regulaban situaciones transitorias ya concluidas, y otras que perdieron eficacia como consecuencia de la evolución institucional, técnica y regulatoria del sector.

 

Qué tipo de regulaciones quedaron sin efecto

 

Entre las normas derogadas se encuentran alertas y emergencias fitosanitarias que ya concluyeron, junto con programas específicos de exportación que dejaron de tener vigencia. También quedaron sin efecto medidas transitorias creadas para el manejo puntual de plagas.

 

Se simplifica el marco regulatorio con la abrogación de 42 normas de protección vegetal | Federación Argentina del Citrus

 

A esto se suman formularios que fueron reemplazados por herramientas más actuales, así como requisitos fitosanitarios, certificaciones y otras regulaciones específicas que terminaron siendo absorbidas por normativa posterior.

Con esta medida, SENASA avanza en la construcción de un marco normativo más coherente, actualizado y accesible, que facilite el trabajo cotidiano de todos los eslabones de la cadena agroalimentaria.

 

Primicias Rurales

Fuente: argentina.gob.ar Boletín Oficial – Resolución 591/2026

 

 

Se moderniza el control sanitario: eliminan la obligatoriedad del Director Técnico en el Reglamento de Inspección de Productos de Origen Animal

Se moderniza el control sanitario: eliminan la obligatoriedad del Director Técnico en el Reglamento de Inspección de Productos de Origen Animal

Mediante la Resolución 592/2026, el SENASA adecuó el marco normativo a la evolución del sistema oficial de control higiénico-sanitario.

Buenos Aires, miércoles 8 julio (PR/26) —  El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agrolimentaria (SENASA) continúa actualizando su normativa en busca de modernizar los procesos de fiscalización implementados, a través de la Resolución 592/2026, que entrará en vigencia el día posterior a su publicación en el boletín oficial.

La normativa elimina del Reglamento las disposiciones vinculadas con la obligatoriedad de los establecimientos habilitados de contar con un Director Técnico, en virtud de que se considera que la evolución del sistema oficial de control higiénico-sanitario y la consolidación de las responsabilidades previstas en la normativa vigente tornan innecesaria la permanencia de ese requisito.

De está manera, se actualiza el Reglamento de Inspección de Productos, Subproductos y Derivados de Origen Animal, aprobado por el Decreto 4238/68 y sus modificatorias, adecuando el marco normativo a la evolución del sistema oficial de control higiénico-sanitario, fortaleciendo un modelo basado en la responsabilidad de los operadores de la cadena agroalimentaria y adecuándose a los avances tecnológicos registrados en la producción de alimentos.

En la actualidad, las garantías de inocuidad de los productos de origen animal  se sustentan en un sistema integrado que comprende la habilitación de establecimientos, la fiscalización oficial permanente, la implementación de procedimientos documentados, los sistemas de autocontrol y la responsabilidad de los operadores.

Cabe destacar que la actualización normativa se enmarca en lo establecido por la Ley N.° 27.233, que declara de interés nacional la sanidad y la calidad agroalimentaria y asigna a los actores de la cadena agroalimentaria la responsabilidad primaria e ineludible de garantizar la sanidad, la inocuidad, la higiene y la calidad de su producción.

«Con esta decisión el SENASA acompaña la modernización de los procesos de fiscalización implementados, contribuye a la simplificación del marco regulatorio, evita superposiciones normativas, armoniza el Reglamento con el marco jurídico vigente, mantiene las garantías de control e inocuidad que resguardan la salud pública y favorece el desarrollo de la producción y el comercio de productos de origen animal», dijo el organismo.

Con esta adecuación, el SENASA argumenta que busca evitar superposiciones, armonizar el marco jurídico y favorecer el desarrollo del comercio agroalimentario. La medida garantiza que los estándares de salud pública se mantengan vigentes bajo un esquema de gestión más eficiente.

 

Primicias Rurales
Fuente: SENASA
La Patagonia, una región con sanidad de excelencia que conquista mercados exigentes

La Patagonia, una región con sanidad de excelencia que conquista mercados exigentes

 

El SENASA trabaja junto a los gobiernos provinciales y al sector privado para sostener el estatus sanitario diferenciado de la Patagonia, una condición que le abre las puertas a los mercados internacionales más exigentes.

 

 

 

 

 

Buenos Aires martes 7 julio(PR/26)–Con casi 1.800.000 kilómetros cuadrados de extensión, la Patagonia argentina tiene una identidad productiva propia. Peras, manzanas, cerezas, cebolla, salmónidos de criadero, pesca marítima y una ganadería ovina y bovina que crece año a año conviven en un territorio que, además, cuenta con algo que pocas regiones del mundo pueden mostrar: un estatus sanitario diferenciado, cuidado de cerca por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

 

 

Esa condición especial no es un dato menor. Se sostiene gracias a la barrera patagónica, un sistema de control que delimita y protege la zona, y que permite que la producción regional llegue a los mercados internacionales más exigentes con las mejores credenciales sanitarias.

 

Una cosecha que se hace notar

Durante 2025, el SENASA certificó exportaciones patagónicas por 337.835 toneladas de peras, 91.547 toneladas de manzanas y 5.295 toneladas de cerezas. Números que confirman a la región como uno de los polos frutícolas más importantes del país.

 

 

La cebolla también tiene un capítulo propio: Río Negro y el sur bonaerense concentran el 56% de las hectáreas dedicadas a este cultivo a nivel nacional, y aportan la mitad de toda la producción de cebolla del país, además de representar casi la totalidad de lo que Argentina exporta de este producto.

 

Ovejas, vacas y el mar: la otra Patagonia productiva

En el plano pecuario, la actividad ovina es la gran protagonista: la región reúne más de 6,5 millones de cabezas, destinadas principalmente a la producción de lana y carne.

 

 

En 2025 se certificaron 9.609,7 toneladas de carne ovina, de las cuales casi la mitad, 4.766,7 toneladas, tuvo como destino la exportación. La lana, por su parte, alcanzó las 28.000 toneladas certificadas, con una fuerte presencia en los envíos al exterior.

 

 

En Patagones, en el sur de la provincia de Buenos Aires, la ganadería bovina también tiene su lugar, con unas 270.000 cabezas. Y más al sur, el mar se convierte en el gran proveedor: langostino, calamar y merluza hubbsi lideran una actividad pesquera que sumó 380.000 toneladas certificadas en 2025, entre productos para exportación y consumo interno.

 

Libre de plagas y enfermedades: el gran activo sanitario

Lo que distingue a la Patagonia del resto del país es, sobre todo, su condición sanitaria. La región cuenta con el reconocimiento de zona libre de plagas como la mosca de los frutos y la Lobesia botrana, dos de las principales amenazas para la fruticultura mundial.

A esto se suma un logro que se sostiene desde 2002: el reconocimiento oficial de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación.

 

 

También existe una zona libre de enfermedades de los salmónidos, autodeclarada ante el organismo internacional, que cubre los cuerpos de agua de la cuenca alta y media del río Limay hasta el embalse Piedra del Águila.

La lista se completa con la ausencia de anemia infecciosa equina, brucelosis caprina y, en Tierra del Fuego, tuberculosis y brucelosis bovina.

Ese conjunto de estatus sanitarios es, en definitiva, la llave que abre puertas comerciales. Para conservarlo, el SENASA aplica un sistema cuarentenario que combina controles zoofitosanitarios, tratamientos específicos y medidas para reducir riesgos, todo pensado para evitar que ingresen a la región plagas y enfermedades que hoy están ausentes.

 

Una barrera que protegen entre todos

Sostener estos logros no es tarea de un solo organismo. El SENASA trabaja de manera coordinada con los gobiernos provinciales, con la Fundación Barrera Patagónica (FUNBAPA) -que reúne a todas las provincias patagónicas y a Buenos Aires- y con el sector privado de las distintas cadenas productivas.

 

 

La barrera zoofitosanitaria se despliega en 12 puestos terrestres fijos y 3 móviles, además de los controles en puertos y aeropuertos de la región, donde se revisan tanto cargas comerciales como equipajes de viajeros.

 

 

Por eso, cada persona que viaja hacia la Patagonia también forma parte de este cuidado colectivo. Existen productos de origen animal y vegetal que no pueden ingresar a la región, así que la recomendación para quienes se dirijan hacia el sur es simple: informarse antes de viajar.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: SENASA

 

 

Aviaria libre: así cuida la Argentina un patrimonio sanitario clave para su producción

Aviaria libre: así cuida la Argentina un patrimonio sanitario clave para su producción

 

El SENASA remarca la condición de país libre de influenza aviar que sostiene la Argentina, un logro que reabre negociaciones comerciales y refuerza la vigilancia sanitaria en granjas de todo el país.

 

 

 

Buenos Aires sábado 4 julio (PR/26)–Entre Ríos y Buenos Aires concentran hoy el 80% de la producción avícola nacional, mientras que el resto de los establecimientos se reparte entre Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Río Negro.

Es un mapa productivo que no se armó de un día para el otro, y que hoy depende, más que nunca, de mantener a raya las enfermedades que pueden golpear a las aves.

 

 

Día de la Avicultura: una cadena productiva de valor estratégico para la Argentina

 

 

Por eso el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) pone el foco en algo que suena técnico pero que es, en el fondo, una buena noticia: la condición sanitaria que mantiene el país frente a las enfermedades aviares, sostenida gracias a un trabajo constante de vigilancia, prevención, control y erradicación de la influenza aviar altamente patógena (IAAP).

 

 

Un estatus que se recuperó a fuerza de trabajo

 

 

En febrero de 2026 apareció el primer foco del virus en aves de corral en el país. Dos meses después, en abril, la Argentina recuperó su estatus de país libre de IAAP, un logro que no es solo simbólico: permitió reactivar las negociaciones comerciales para volver a exportar productos avícolas a los países que exigen esa condición.

 

 

Ciudadano AGRO - La avicultura, una cadena productiva de valor estratégico

 

 

Y aun en los momentos más difíciles, cuando se detectaron casos, el comercio no se frenó del todo. Los acuerdos de zonificación, regionalización y compartimentación permitieron sostener el flujo con los países y bloques que reconocen estas herramientas. Hoy la Argentina mantiene acuerdos vigentes para exportar mercancías aviares con más de 75 países.

A eso se suma otro dato que suele pasar desapercibido: el país también conserva su estatus de libre de la enfermedad de Newcastle (ENC), una afección altamente contagiosa que puede afectar tanto a aves silvestres como domésticas.

 

 

 

 

No es casual que estas noticias lleguen justo cuando se celebra en el país el Día Nacional de la Avicultura, en homenaje a los primeros inmigrantes suizos que llegaron a San José, Entre Ríos, y que encontraron en la cría de aves una forma de sostener a sus familias. Con el tiempo, esa actividad se transformó en el motor productivo de toda la región.

 

 

La vigilancia, todos los días y en todos los frentes

 

 

Mantener este estatus sanitario no es magia: requiere una vigilancia epidemiológica activa, que el SENASA lleva adelante junto con el sector privado. El organismo realiza muestreos serológicos programados que apuntan a algo fundamental: la detección temprana de la IAAP, la ENC, la salmonela y el micoplasma.

Esta tarea no discrimina el tamaño del establecimiento: alcanza a los predios de traspatio, las plantas de incubación, las granjas comerciales de pollos parrilleros y gallinas ponedoras, los establecimientos de genética aviar y los predios de aves de raza. Los veterinarios oficiales del organismo también inspeccionan los establecimientos para verificar que se cumplan las medidas de manejo, higiene y bioseguridad establecidas en la Resolución N.° 1699/2019.

 

 

La bioseguridad impulsa nuevas inversiones en la avicultura mexicana durante 2026 - aviNews, la revista global de avicultura

 

 

Porque, en definitiva, la bioseguridad es la primera barrera contra el ingreso de agentes patógenos como el virus de la IAAP. No solo reduce el riesgo de que la enfermedad entre a una granja, sino que también evita que se propague hacia otros establecimientos o zonas.

¿Qué implica esto en la práctica? Revisar con frecuencia el estado de las mallas antipájaros, asegurarse de que los vehículos e insumos se laven y desinfecten correctamente, limpiar y desinfectar las instalaciones de manera periódica, y eliminar las zonas de agua estancada que puedan atraer a otras aves. También hace falta controlar el ingreso de personas, vehículos y materiales, y verificar que todo el personal y quien visite la granja use correctamente los elementos de protección.

 

 

Ante la primera sospecha, avisar es clave

 

 

Toda esta estructura de prevención se completa con el sistema nacional de vigilancia pasiva del SENASA, que se nutre de algo muy simple: la notificación de sospecha. Productores, especialistas, investigadores e instituciones públicas y privadas que están en contacto con los animales pueden ser los primeros en detectar una posible enfermedad, y ahí es donde su aviso se vuelve decisivo.

 

 

Argentina vuelve a ser libre de influenza aviar: lo confirmó el SENASA

 

 

Cuando aparecen signos compatibles con la influenza aviar u otra enfermedad de notificación obligatoria, hay que informarlo de inmediato al Servicio Nacional para actuar rápido y frenar la propagación del virus. Entre las señales de alerta se destacan la mortandad elevada, la falta de apetito, los signos respiratorios, neurológicos o digestivos, el plumaje erizado y la coloración azulada en la cresta, las barbillas y las patas.

Para notificar una sospecha, se puede recurrir a la oficina del SENASA más cercana —de manera personal o telefónica—, escribir por WhatsApp al (11) 5700–5704, enviar un correo a notificaciones@senasa.gob.ar, o completar el formulario web “Avisá al SENASA”. Quienes quieran ampliar la información pueden ingresar al micrositio de influenza aviar del organismo.

 

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: SENASA

 

 

 

Día Nacional de la Avicultura: La carne de pollo alcanza un consumo récord en Argentina

Día Nacional de la Avicultura: La carne de pollo alcanza un consumo récord en Argentina

Con un consumo récord de 49,4 kilos por habitante al año, el pollo se consolida como un pilar fundamental de la mesa argentina. Gracias a su valor nutricional, versatilidad y eficiencia productiva, esta proteína se posiciona a la par de la carne vacuna y lidera las preferencias de consumo en el país. El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) conmemoró hoy el 60° Aniversario de su fundación.

 

 

Buenos Aires, jueves 2 julio (PR/26) — En el marco del Día Nacional de la Avicultura, especialistas destacan el valor nutricional de una proteína que alcanzó los 49,4 kilos de consumo per cápita y se consolida como una de las más elegidas por los argentinos.

Destacan el valor nutricional de una proteína que alcanzó los 49,4 kilos de consumo per cápita y se consolida como una de las más elegidas por los argentinos.

En Argentina, el pollo dejó de ser una alternativa para convertirse en protagonista. Según datos de la industria, durante 2025 el consumo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año, el nivel más alto de la historia y una cifra que lo ubica prácticamente a la par de la carne vacuna.

Detrás de este crecimiento hay múltiples factores: su versatilidad en la cocina, su perfil nutricional y una producción cada vez más eficiente que permite ofrecer una proteína de calidad accesible para millones de familias.

El dato no sorprende a quien mira la góndola. En un escenario donde las personas buscan comer rico, sano y barato, el pollo ofrece algo simple y poderoso: nutrición de calidad a un precio accesible. Esa ecuación lo convirtió en la opción que crece, año tras año, en los hogares argentinos.

 

CEPA festejó su 60 aniversario de fundación en el Día de la Avicultura

En el marco de una doble e histórica celebración, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) conmemoró hoy el 60° Aniversario de su fundación y junto a la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), el Día Nacional de la Avicultura.

 

Durante el encuentro, que contó con la presencia de destacadas autoridades nacionales, provinciales, municipales y representantes de toda la cadena de valor, el presidente de CEPA, Franco Santangelo, analizó la actualidad del sector y delineó los desafíos estratégicos para consolidar un crecimiento sostenido.

Un motor de empleo y dinamismo federal

La industria avícola se consolida como uno de los motores productivos de la Argentina, con un fuerte arraigo en el interior del país. Actualmente, el sector genera empleo para 115.000 personas de forma directa e indirecta (80.000 en el sector de pollo y 35.000 en el de huevo) y tracciona de manera directa a múltiples industrias nacionales como la metalúrgica, la construcción, la maderera, la farmacéutica, el plástico y la petroquímica, entre otras. Asimismo, representa un pilar para el agro al consumir anualmente 5 millones de toneladas de maíz y 2,1 millones de toneladas del complejo soja.

Récord de consumo interno y aporte nutricional

A nivel doméstico, el sector agradeció la confianza continua de los consumidores hacia la carne de pollo y el huevo como fuentes esenciales de proteína animal accesible y de alta calidad. Para este año 2026, la proyección de consumo se estima en niveles históricos: por encima de los 50 kg por habitante al año para carne de pollo y 430 huevos por habitante al año (equivalente a 28 kg).

En conjunto, ambas proteínas aportan un total aproximado de 78 kg por habitante al año, consolidando a la avicultura como la base de la seguridad alimentaria nacional. Cabe destacar que, en términos económicos, el sector pollo facturó más de US$6.300 millones en 2025, mientras que el sector huevos superó los US$2.800 millones en el mismo período.

El desafío de la exportación y el estatus sanitario

Con un mercado interno completamente abastecido —donde la oferta total, sumando bovinos y porcinos, alcanza los 143 kg de proteína por habitante —, Santangelo enfatizó que el desarrollo futuro y la previsibilidad de la avicultura dependen indefectiblemente de la exportación.

 Tras haber superado con éxito dos brotes de Influenza Aviar en los últimos 12 meses gracias al trabajo conjunto con el SENASA, el país restituyó rápidamente su estatus de libre de la enfermedad. Con más de 100 destinos habilitados y exportaciones efectivas a más de 70 mercados durante 2025, CEPA remarcó la importancia de continuar gestionando la zonificación sanitaria con socios clave como China, la Unión Europea, Sudáfrica, Chile y Perú.

En particular, se señaló la necesidad de un apoyo de alto rango del Poder Ejecutivo Nacional para destrabar las exigencias políticas que permitan la reapertura definitiva del mercado chino.

Agenda de inversión y competitividad impositiva

Para sostener un ritmo de crecimiento del 2% anual, la producción de pollos requiere la incorporación de 200 galpones de última generación por año, lo que demanda inversiones en infraestructura energética, conectividad eléctrica y mejoras en caminos rurales. Para alcanzar estas metas, desde CEPA se instó a los gobiernos y al sector financiero a acompañar este proceso de modernización tecnológica.

Finalmente, Santangelo destacó la agenda de trabajo conjunto con el Estado para eliminar asimetrías competitivas frente a otros países líderes y corregir distorsiones fiscales. Entre los principales pedidos del sector se encuentran:

  • La disminución y revisión de impuestos distorsivos a nivel nacional, provincial y municipal.
  • La eliminación de las retenciones a la exportación de carne de pollo.
  • La devolución del Saldo Técnico del IVA para lograr un esquema de «IVA Neutro».
  • La reducción del IVA para el sector del huevo del 21% al 10,5%, equiparándolo con otros alimentos básicos de la canasta familiar.

«Somos sin duda la proteína más económica y accesible, y tenemos el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población «, concluyó Franco Santangelo

 

Una proteína con beneficios para todas las etapas de la vida

Más allá del precio, el atractivo del pollo empieza en su perfil nutricional. Es una carne magra y, al mismo tiempo, una fuente concentrada de proteínas: cada 100 gramos aportan alrededor de 22 gramos de proteína de alto valor biológico. En términos prácticos, una sola porción diaria, equivalente a media pechuga o un muslo mediano, cubre más de la mitad de las proteínas que una persona necesita en el día.

La lista de beneficios sigue. El pollo combina bajo contenido de grasa con predominio de grasas insaturadas, las que cuidan la salud del corazón, y un aporte de sodio reducido: una porción representa apenas el 5% del máximo diario que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Suma además vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio.

Su sabor suave y su fácil digestión lo vuelven una de las primeras carnes que se incorporan en la alimentación infantil, y una aliada igual de valiosa para adolescentes, embarazadas, deportistas y adultos mayores. Pocos alimentos reúnen tanto en tan poco.

 

Una industria clave para alimentar al país y crecer en el mundo

 

 

Para que ese pollo llegue a la mesa, hay una industria que no se detiene. “Durante 2025 la producción nacional alcanzó 2,47 millones de toneladas, uno de los volúmenes más altos de la serie histórica, a partir de la faena de frigoríficos habilitados por SENASA de unas 750 millones de aves. La actividad se concentra en Entre Ríos y Buenos Aires, que juntas explican más del 90% del procesamiento del país, y se apoya en cuatro pilares: genética, nutrición, manejo y bioseguridad” cuenta Carlos Sinesi, Director Ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).

El impulso es también global. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyecta que la producción mundial de carne de pollo alcanzará un récord de 110,7 millones de toneladas en 2026, un 3% más que el año anterior y el tercer año consecutivo de crecimiento.

La carne aviar se afirma así como la proteína de más rápida expansión del planeta, y Argentina mira ese mapa con la vista puesta en exportar más teniendo más de 100 destinos habilitados y habiendo exportado a 74 países en el año 2025.

Todo empieza en la granja

La calidad que se valora en la mesa se construye mucho antes, en la salud de las aves. La prevención sanitaria y el bienestar animal dejaron de ser un detalle técnico para volverse la base de una producción eficiente y de un alimento confiable. Ahí, la ciencia veterinaria juega un papel decisivo.

“La salud animal es el primer eslabón de una cadena que termina en la mesa de las personas. Cuando trabajamos en prevención, vacunación y bioseguridad no solo protegemos a las aves, sino que contribuimos a producir alimentos seguros, de calidad y de manera sostenible. Ese es precisamente el espíritu del enfoque One Health”, explica Pablo Nervi, Gerente Técnico de la unidad de negocios de avicultura de MSD Salud Animal.

Ese hilo invisible, que conecta la granja con el plato, es el que sostiene la confianza. Argentina cuenta además con un excelente estatus sanitario que respalda sus productos avícolas dentro y fuera del país.

En el día de la avicultura,  MSD Salud Animal, reivindica el crecimiento del consumo de pollo que refleja mucho más que una tendencia alimentaria: «Habla de una proteína que combina calidad nutricional, accesibilidad y una producción respaldada por innovación, sanidad y bienestar animal. Un alimento cada vez más presente en la mesa de los argentinos y con un papel creciente en la alimentación del futuro».

—

Acerca de MSD Salud Animal

A lo largo de más de un siglo, MSD, empresa biofarmacéutica líder en el mundo, ha desarrollado medicamentos y vacunas para una gran cantidad de enfermedades desafiantes a nivel mundial. MSD Salud Animal, una división de Merck & Co., Inc., Kenilworth, N.J., USA, es la unidad de negocio de salud animal global de MSD. A través de su compromiso con Science of Healthier Animals® “La Ciencia de los Animales Más Sanos”, MSD Salud Animal ofrece a Médicos Veterinarios, productores, propietarios de mascotas y gobiernos una gran cantidad de soluciones y servicios relacionados con productos farmacéuticos veterinarios, vacunas y manejo de la salud.

 

 

Primicias Rurales