Jun 9, 2026 | Actualidad, Ganadería, Salud
El SENASA modificó las condiciones para el traslado de animales durante la segunda campaña anual de vacunación contra la fiebre aftosa. Desde ahora, los movimientos estarán sujetos a nuevas exigencias que impactarán especialmente sobre terneros y terneras.
Buenos Aires, martes 9 de junio (PR/26)– El esquema sanitario para la vacunación contra la fiebre aftosa tendrá modificaciones importantes durante la segunda campaña anual. El cambio fue oficializado por el SENASA, que ajustó la normativa vigente para adecuarla al nuevo sistema de inoculación implementado desde este año.
La actualización busca adaptar las normas sanitarias al nuevo esquema de vacunación y ordenar los tiempos operativos previstos para este año.
Hasta ahora, la normativa permitía trasladar bovinos y bubalinos sin vacunar durante los primeros 15 días de cada campaña sanitaria. Sin embargo, esa excepción dejará de existir durante la segunda campaña anual.

Qué cambia desde ahora
La modificación fue establecida mediante una disposición de la Dirección Nacional de Sanidad Animal y determina que las excepciones para trasladar animales sin vacunar quedarán habilitadas únicamente durante la primera campaña anual, que comprende la inmunización de todas las categorías bovinas y bubalinas.
El cambio responde a la nueva estrategia sanitaria implementada previamente, que definió que la segunda campaña anual estará enfocada exclusivamente en terneros y terneras, reduciendo además el período operativo a 30 días.
Esto significa que desde el inicio de la campaña de menores de 2026, prevista inicialmente para el 8 de junio en la zona centro del país, ya no podrán realizarse movimientos bajo el esquema excepcional que regía hasta ahora.

El impacto se concentra en terneros y terneras
La adecuación normativa aclara que las nuevas restricciones afectan únicamente a terneros y terneras durante el segundo ciclo sanitario. Por lo tanto, las restantes categorías —como novillitos, toritos, vaquillonas, novillos, vacas y toros— continuarán operando bajo las condiciones vigentes hasta el momento.
Además, se incorporó otro cambio relevante para el sector comercial: solo podrán ingresar a concentraciones ganaderas o remates feria aquellos terneros y terneras provenientes de establecimientos que ya hayan cumplido con la vacunación correspondiente.
El objetivo: acelerar la campaña y cumplir los plazos
Desde el organismo sanitario señalaron que la medida apunta a optimizar los tiempos operativos, simplificar la ejecución de las campañas y garantizar el cumplimiento del cronograma acordado para 2026.
Con estas modificaciones, el objetivo oficial es que las campañas sanitarias puedan desarrollarse respetando los plazos previstos y evitando retrasos en la cobertura vacunal.
Para mayor información acceder al calendario de información: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/vacunacion_aftosa_2026_-_final_1.pdf
Primicias rurales
Fuente: SENASA-
Jun 9, 2026 | Agricultura, Informes Técnicos
El SENASA certificó los primeros barnices libres de una sustancia química prohibida por la Unión Europea. La medida protege el acceso de la miel argentina al mercado europeo y refuerza la confianza en la calidad del sector apícola.
Buenos Aires, martes 9 de junio (PR/26)–El sector apícola argentino tiene una buena noticia. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) certificó la aptitud sanitaria de los primeros barnices libres de bisfenol A (BPA), una sustancia química cuyo uso en envases en contacto con alimentos acaba de ser prohibido por la Unión Europea.
Estos barnices están destinados al revestimiento interno de los tambores metálicos que se usan para exportar miel, y su autorización era una condición indispensable para seguir vendiendo al bloque europeo.

La urgencia de la medida no es menor: la Unión Europea puso en vigencia el Reglamento (UE) 2024/3190, que prohíbe expresamente el bisfenol A y otros bisfenoles en materiales que entran en contacto con alimentos.
Los tambores metálicos con barnices sanitarios que se usan para envasar miel argentina quedan directamente alcanzados por esta normativa, lo que convirtió a la certificación del SENASA en una necesidad concreta y urgente para el sector.
¿Por qué importa tanto el bisfenol A?
El BPA es un compuesto químico que se usa habitualmente en revestimientos de envases metálicos. Su problema: puede migrar hacia los alimentos y representar un riesgo para la salud del consumidor.
Por eso Europa decidió prohibirlo, y por eso los productores apícolas argentinos necesitaban con urgencia una alternativa habilitada para seguir operando en ese mercado.
La evaluación de aptitud sanitaria que llevó adelante el SENASA incluyó el análisis de las sustancias que componen los materiales, ensayos de migración, límites específicos y trazabilidad, garantizando que los nuevos barnices cumplan con todos los estándares exigidos.
Una puerta abierta para la miel argentina
La Unión Europea es uno de los destinos más importantes para las exportaciones de miel argentina. Contar con envases que cumplan sus exigencias sanitarias no es un detalle burocrático: es la llave que permite mantener abierta esa puerta comercial.
La disponibilidad de estos barnices certificados representa una herramienta concreta para que productores y exportadores puedan adaptarse sin perder mercado.

El SENASA acompaña así al sector en una transición que, de no haberse concretado a tiempo, podría haber complicado seriamente las exportaciones.
La adecuación a las nuevas normas no solo protege los negocios: también refuerza la imagen de calidad y seguridad que tiene la miel argentina en el mundo.
Los productores o empresas del sector que quieran ampliar información pueden escribir a: apicola@senasa.gob.ar
Primicias rurales
Fuente: SENASA – Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria
Jun 7, 2026 | Actualidad, Ganadería, Informes Técnicos
Cayó un 12% la remisión de vacunos a las plantas procesadoras en mayo. La baja se consolida por el menor stock de terneros y la decisión de los productores de retener hacienda en campos de recría.
Rosario, domingo 7 junio (PR/26) — Los números de mayo confirman una faena cada vez más reducida. Se trata del 13er mes consecutivo con caídas interanuales en las remisiones a faena, una tendencia que se consolida y comienza a evidenciar la restricción de oferta que se percibe en el mercado
De acuerdo con las estadísticas informadas por SENASA sobre la base de los Documentos de Tránsito Electrónico (DTe), durante mayo los productores remitieron a faena un total de 997.774 vacunos.
Comparado con igual mes del año pasado, este volumen representa una caída del 12%, equivalente a unas 136.000 cabezas menos.
De este modo, en los primeros cinco meses del año los envíos a faena acumulan una reducción del 11,3% respecto de igual período de 2025, con 4,9 millones de cabezas frente a los 5,5 millones registrados un año atrás.
Ahora bien, ¿cuáles son los factores que explican esta disminución sostenida de la actividad y cuál es el peso relativo de cada uno de ellos?
En primer lugar, es importante señalar que el nivel de faena siempre está condicionado por una combinación de factores asociados tanto a la oferta como a la demanda. Sin embargo, aun en un contexto en el que ni el consumo interno ni las exportaciones muestran una capacidad de tracción significativa, es la oferta la que actualmente impone la principal restricción sobre la producción de carne vacuna.
Al analizar esta menor disponibilidad de hacienda, es necesario distinguir entre factores estructurales y factores coyunturales.
Entre los primeros se encuentra la propia disponibilidad de animales dentro del stock ganadero, mientras que entre los segundos sobresale una mayor retención por parte de los productores, favorecida por un contexto de precios y expectativas que incentiva la prolongación de los ciclos productivos.
En lo que respecta al stock, luego de tres años consecutivos de caída en la producción de terneros, la capacidad de extracción que puede exigirse al rodeo sin comprometer su evolución futura resulta cada vez más limitada. En definitiva, se trata de una relación básica entre ingresos y egresos dentro de un mismo sistema.
A priori, si consideramos una producción de terneros de 14,4 millones de cabezas que se incorporan este año al stock nacional y asumimos una tasa de mortandad promedio del 3% para el conjunto del rodeo —equivalente a aproximadamente 1,5 millones de cabezas—, la faena máxima sostenible para este año sería del orden de los 12,9 millones de animales.
Esto implica una reducción cercana al 5% respecto de los 13,6 millones de cabezas faenadas durante el año pasado.
Sin embargo, al analizar la evolución de las faenas durante los primeros cinco meses del año, se observa una retracción aún mayor. Según las estadísticas de traslado a plantas de faena, la caída alcanza el 11% interanual.
Por lo tanto, resulta evidente que, además de la limitación estructural derivada del menor stock disponible, existe una retención de hacienda significativa por parte de los productores.
Una de las tendencias más claras observadas desde el año pasado, y que se ha profundizado durante la presente zafra, es la mayor permanencia de los animales en sistemas de recría pastoril.
Este comportamiento está siendo impulsado no sólo por los valores de la hacienda, sino también por la posibilidad de reducir costos de alimentación mediante un mayor aprovechamiento de los recursos forrajeros antes de la terminación a corral.
De acuerdo con los datos surgidos de las estadísticas de movimiento de hacienda, durante los primeros cinco meses del año se trasladaron 4,57 millones de terneros y terneras desde los establecimientos de origen con destino a cría e invernada, un 13% menos que en igual período de 2025.
Expresado en términos relativos al stock inicial disponible de esta categoría, dichos movimientos representan el 32% del total, frente al 36% registrado un año atrás.
En otras palabras, además de existir una menor cantidad de terneros disponibles, la proporción de esa oferta que efectivamente llega al mercado resulta actualmente más reducida.
No obstante, al desagregar la información por sexo, se observan comportamientos claramente diferenciados.
En el caso de las hembras, la retención se concentra principalmente en los establecimientos de cría.
Las estadísticas muestran que una proporción importante de terneras permanece en los campos de origen y no ingresa al circuito comercial habitual.
Mientras que, en años anteriores, para esta época del año, los criadores comercializaban en promedio cerca del 30% de las terneras disponibles, actualmente esa proporción se ubica en torno al 16%.
Por el contrario, en los machos la oferta relativa de terneros no muestra una reducción comparable. De hecho, los movimientos acumulados representan el 47% del stock inicial de la categoría, frente a niveles cercanos al 43% observados en años anteriores.
Sin embargo, ello no implica una menor retención. Lo que cambia es el eslabón de la cadena donde ésta se produce. En el caso de los machos, la retención parece estar ocurriendo principalmente en manos de los invernadores.
En efecto, los registros indican que del total de terneros machos que salieron de los establecimientos de cría, apenas el 14% tuvo como destino directo un feedlot, mientras que el 86% restante ingresó a otros sistemas de recría. En años anteriores, la participación de los corrales como primer destino de esta invernada liviana rondaba el 21%.

Este comportamiento confirma la creciente intensificación de los procesos de recría pastoril como etapa previa al engorde a corral. No obstante, a medida que avance el invierno, es posible que estos esquemas comiencen a enfrentar mayores limitaciones derivadas de la menor disponibilidad forrajera.
En el caso de las hembras, la retención observada a nivel de los establecimientos de cría podría constituir una señal temprana de recomposición del stock de vientres.
Por el momento, este proceso aún no se refleja con claridad en los registros de faena, dado que las categorías de vacas y vaquillonas muestran caídas menos pronunciadas que las observadas en otras categorías, manteniendo una participación relativamente elevada dentro de la faena total.
Sin embargo, la menor salida de terneras registrada durante esta zafra podría comenzar a reflejarse durante el segundo semestre del año.
En la medida en que una mayor proporción de hembras permanezca dentro del sistema productivo, se reducirá el ingreso de futuras vaquillonas a los circuitos de engorde, limitando posteriormente la disponibilidad de hacienda liviana para faena, lo que sentaría las bases para una eventual recomposición del stock reproductivo.
Fuente: Rosgan
Primicias Rurales
Jun 1, 2026 | Actualidad, Salud
Un caso positivo de triquinosis en El Hoyo, Chubut, encendió las alarmas sanitarias en la región cordillerana. Las autoridades advierten sobre los riesgos del consumo de chacinados caseros y carnes de cerdo sin control bromatológico, y recuerdan que cocinar bien los alimentos es la única prevención segura.
Buenos Aires, lunes 1° de junio (PR/26)–Profesionales de la salud animal confirmaron un caso positivo de triquinosis en la localidad cordillerana de El Hoyo y advirtieron a la comunidad que extreme los cuidados al momento de comprar, vender o consumir productos porcinos.
La alerta pone en foco la circulación de carne y embutidos de origen informal, sin certificaciones ni controles bromatológicos.
¿Qué es la triquinosis y cómo se contagia?
La triquinosis es una enfermedad producida por un parásito microscópico con forma de gusano llamado Trichinella, que se aloja en los músculos de los cerdos y otros animales salvajes como el jabalí.
Las personas se contagian al consumir carne o derivados cárnicos crudos o mal cocidos que contengan larvas vivas del parásito. En Argentina, la principal fuente de infección para el ser humano es el cerdo doméstico, aunque también lo son el jabalí y animales silvestres como pumas o pecaríes, consumidos por algunas comunidades cazadoras.

Un dato clave: la salazón y el ahumado no eliminan al parásito, por lo que no son métodos seguros de prevención. Los embutidos caseros como salamines, longanizas, panceta, jamón crudo o chorizo representan un riesgo significativo si no cuentan con análisis de laboratorio.
Síntomas que no deben ignorarse
Ante el consumo de productos sospechosos, es fundamental estar atentos a los siguientes síntomas:
- Fiebre persistente y sin causa aparente
- Dolores musculares intensos, especialmente en brazos y piernas
- Diarrea y vómitos en los primeros días de la infección
- Hinchazón de párpados y picazón ocular

Ante cualquiera de estos síntomas, se debe acudir inmediatamente al centro de salud más cercano. Existen medicamentos para tratar la infección reciente, pero una vez que las larvas se alojan en los músculos, no hay tratamiento específico: los quistes pueden perdurar durante años.
Cómo prevenir el contagio: recomendaciones clave
Para el consumidor general:
- Cocinar completamente la carne de cerdo: hasta que desaparezca el color rosado y los jugos sean claros, alcanzando una temperatura interna de 71°C por al menos un minuto.
- Comprar solo en comercios habilitados: verificar que los chacinados y embutidos sean de empresas autorizadas.
- Evitar productos informales: no adquirir carne ni embutidos vendidos en la vía pública o sin etiqueta de origen.
- No confiar en la salazón ni el ahumado: estos métodos no eliminan el parásito.

Para productores y criadores de cerdos:
- Inscribirse en el RENSPA (Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios), gestionado por el SENASA.
- Criar los animales en instalaciones adecuadas, sin presencia de roedores.
- No alimentar los cerdos con basura ni restos de mataderos o restaurantes, ya que pueden contener carne contaminada.
- El análisis de laboratorio es el único método confiable para detectar la presencia del parásito en la carne.
Primicias Rurales
Fuente: Agencia Noticias Argentinas (NA) / Ministerio de Salud / ADNSUR
May 28, 2026 | Ganadería, Salud
Con la llegada del frío, muchos argentinos sacan la picadora, preparan el condimento y se ponen manos a la obra con los chacinados caseros. Pero esta tradición tan querida esconde un riesgo serio: la triquinosis, una enfermedad parasitaria que el SENASA pone en alerta cada año antes del invierno.
Buenos Aires, jueves 28 de mayo (PR/26). ¿Qué es la triquinosis y por qué importa ahora? — La triquinosis es una enfermedad causada por larvas del parásito Trichinella spp., que viven en la carne de cerdo o de animales silvestres. Se transmite a las personas cuando consumen carne cruda o insuficientemente cocida: fiambres artesanales, chorizos, salamines o jamón crudo son los principales vectores.
El problema más grave: un cerdo infectado no da señales. La enfermedad es silenciosa en el animal. La carne conserva su color, olor y sabor habituales, lo que hace imposible detectar el peligro a simple vista. Una vez en el cuerpo humano, las larvas se instalan en el músculo y pueden provocar hinchazón de párpados, fiebre, dolores musculares y diarrea, llegando incluso a cuadros graves según la cantidad ingerida.

Productores porcinos: dos medidas que hacen toda la diferencia
Los pequeños y medianos productores tienen un rol clave en cortar la cadena de contagio. El SENASA recomienda dos acciones fundamentales:
Controlar los roedores. Son los principales portadores del parásito y una de las vías más frecuentes de transmisión hacia los cerdos.
Evitar que los animales accedan a basurales o restos de otros animales. Alimentar cerdos con desperdicios crudos favorece directamente el ciclo del parásito.
Además, cada vez que se faenen animales es obligatorio analizar una muestra de músculo mediante la Técnica de Digestión Artificial en un laboratorio habilitado, para confirmar que la carne es apta para el consumo.
Consumidores: leer la etiqueta puede salvarte
El consumo de fiambres elaborados de forma casera o en establecimientos no controlados es uno de los factores que más contribuye a la propagación de la enfermedad.
Dos hábitos simples pueden marcar una gran diferencia:
Verificar siempre la etiqueta. Todo producto porcino debe indicar que fue elaborado en un establecimiento habilitado. Esa etiqueta garantiza que la carne pasó por los controles correspondientes.
Asegurar una cocción completa. La carne porcina debe perder todo su color rosado en el interior, lo que indica que se superaron los 70°C en toda la pieza durante el tiempo necesario para eliminar las larvas.

Cazadores: las carcasas no se abandonan
Quienes cazan jabalíes —ya sea para control de fauna o autoconsumo— también forman parte de la cadena de riesgo. Los restos de animales abandonados en el campo son una fuente de infección para otros animales, lo que favorece la propagación del parásito en el ambiente.
La recomendación es clara: eliminar y disponer correctamente las carcasas, y realizar la Técnica de Digestión Artificial en cualquier carne destinada al consumo humano.
La prevención es la única herramienta eficaz
Dado que la enfermedad no tiene señales visibles en el animal, no hay forma de detectar el peligro mirando o tocando la carne. La única defensa real es actuar antes: en la producción, en la elaboración y en la cocina.
Para más información, el SENASA pone a disposición su Guía rápida sobre triquinosis.
¿Vas a elaborar chacinados este invierno?
Antes de encender el fuego y preparar el embutido, tomá un minuto para verificar el origen de la carne, confirmar que pasó por los controles correspondientes y asegurarte de que la cocción sea completa. Una decisión informada hoy puede evitar una internación mañana.

Compartí esta nota con quien la necesite: el vecino que cría cerdos, el familiar que hace chorizos caseros, el amigo que volvió de cazar. La triquinosis se previene, y esa prevención empieza con información.
Descargá la Guía rápida sobre triquinosis del SENASA y conocé todos los pasos para una producción y un consumo seguros.